Ficha Técnica
El FMI y la lucha contra el lavado de dinero y
el financiamiento del terrorismo
31 de Agosto de 2011
“La estabilidad financiera mundial depende de la adopción de medidas colectivas a escala internacional, pero también de la eficacia de los sistemas nacionales. Los regímenes sólidos de lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo son un pilar fundamental del sistema internacional de regulación y supervisión, y son un aspecto central de la actual campaña para fortalecer el marco financiero mundial.”
— Min Zhu, Subdirector Gerente del FMI
El lavado de dinero es un proceso mediante el cual la fuente ilícita de activos obtenidos o generados a través de actividades delictivas se encubre para disimular el vínculo entre los fondos y la actividad delictiva original. El financiamiento del terrorismo es la captación y el procesamiento de fondos para dotar a los terroristas con recursos que les permitan llevar a cabo sus atentados. El fenómeno puede manifestarse de diferentes maneras, pero por lo general explota las mismas vulnerabilidades de los sistemas financieros que dan lugar a niveles inapropiados de anonimidad y falta de transparencia en las transacciones financieras. En el año 2000, frente a los llamamientos de la comunidad internacional, el FMI amplió sus labores en el ámbito de la lucha contra el lavado de dinero (ALD). A raíz de los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, el FMI intensificó sus actividades en ese terreno, ampliándolas para incluir también la lucha contra el financiamiento del terrorismo (LFT). En 2009 el FMI creó un fondo fiduciario, respaldado por contribuciones de varios donantes, para financiar la asistencia técnica en materia de ALD/LFT. En 2011, el Directorio Ejecutivo del FMI evaluó la eficacia del programa ALD/LFT del FMI y estableció pautas estratégicas para la labor futura.
Una amenaza para la estabilidad económica y financiera
La comunidad internacional ha dado prioridad a la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo. Para el FMI, las posibles consecuencias del lavado de dinero en sus países miembros y en la estabilidad financiera y externa son motivo de especial inquietud.
El lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo pueden menoscabar la integridad de las instituciones y los sistemas financieros, desalentar la inversión extranjera y distorsionar los flujos internacionales de capital. Pueden incidir negativamente en la estabilidad financiera y la evolución macroeconómica de un país al disminuir el bienestar, al desviar recursos de actividades económicas más productivas e incluso al generar efectos de contagio desestabilizadores en las economías de otros países. En un mundo cada vez más interconectado, los problemas derivados de estas actividades son de alcance mundial, como lo son también los vínculos entre la estabilidad y la integridad financiera. Quienes blanquean dinero se aprovechan de la complejidad inherente del sistema financiero mundial y de las diferencias que existen entre las leyes y los sistemas nacionales de prevención, y se sienten especialmente atraídos por jurisdicciones con controles deficientes o ineficaces hacia donde es más fácil transferir sus fondos sin detección. Además, los problemas en un país pueden propagarse rápidamente al resto de la región o a otras partes del mundo.
Un régimen ALD/LFT sólido afianza la integridad y estabilidad del sector financiero, facilitando así la integración de los países en el sistema financiero mundial. Dicho régimen también fortalece la gestión de gobierno y la administración. La integridad de los sistemas financieros nacionales es esencial para la estabilidad macroeconómica y del sector financiero a escala nacional e internacional.
Los regímenes ALD/LFT eficaces se basan en normas internacionales
El Grupo de Acción Financiera sobre el Blanqueo de Capitales (GAFI), un organismo intergubernamental integrado por 36 miembros que fue creado en la reunión del Grupo de los Siete (G-7) celebrada en 1989 en París, está encargado de elaborar normas de alcance mundial para combatir el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo. Funciona en estrecha colaboración con otros organismos internacionales fundamentales, como el FMI, el Banco Mundial, Naciones Unidas y organismos regionales tipo GAFI.
Para definir las medidas que los gobiernos nacionales deberían adoptar a fin de aplicar programas eficaces de lucha contra el lavado de dinero, el GAFI emitió una lista de recomendaciones (40 Recomendaciones), que constituyen un marco básico, de aplicación universal, de medidas relativas al sistema de justicia penal, el sector financiero, ciertas empresas y profesiones no financieras y mecanismos de cooperación internacional. Esta norma internacional fue sometida a una revisión y actualización minuciosa en 2003. En una reunión plenaria extraordinaria del GAFI celebrada en Washington en octubre de 2001 se formularon las Ocho Recomendaciones Especiales contra el Financiamiento del Terrorismo (que posteriormente se ampliaron a nueve), una nueva norma internacional destinada a complementar las 40 Recomendaciones. En la actualidad el GAFI está realizando labores para actualizar la norma y los procesos y procedimientos de evaluación del cumplimiento. La labor del GAFI y el FMI en la campaña ALD/LFT ha sido avalada por el G-7 y el G-20, últimamente en el contexto de iniciativas con miras a abordar la crisis financiera internacional de 2008–09.
La función del FMI en la campaña ALD/LFT
Las tareas del FMI en el ámbito de la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo se remontan a comienzos de 2001. A lo largo de los últimos 10 años, los esfuerzos del FMI en este ámbito han ayudado a definir las políticas ALD/LFT internacionales, y abarcan más de 70 evaluaciones ALD/LFT y numerosos proyectos de asistencia técnica e investigación. La amplia experiencia del FMI en la conducción de evaluaciones del sector financiero, el suministro de asistencia técnica en dicho sector y el ejercicio de la supervisión de los sistemas económicos de sus países miembros, ha sido especialmente útil para evaluar la observancia, por parte de los países, de las normas ALD/LFT, y para elaborar programas para ayudar a dichos países a abordar las deficiencias observadas.
El programa ALD/LFT del FMI ha evolucionado gradualmente de acuerdo con la forma en que la comunidad internacional ha ido respondiendo al fenómeno y conforme al reconocimiento de la creciente importancia que reviste el tema para el FMI. En 2004, el Directorio Ejecutivo acordó incluir las evaluaciones ALD/LFT y la asistencia técnica como un componente regular de las actividades de la institución. En 2006, el Directorio Ejecutivo confirmó el principio general de que todos los Programas de Evaluación del Sector Financiero (PESF) y todas las evaluaciones de los centros financieros extraterritoriales (centros off-shore) deben incluir una evaluación completa ALD/LFT. El FMI ha hecho aportes importantes en este terreno, cooperando con el GAFI y órganos regionales similares, realizando evaluaciones ALD/LFT junto con las evaluaciones de pares realizadas por el GAFI y órganos regionales similares acerca del cumplimento de las 40+9 Recomendaciones por parte de los países miembros, suministrando asistencia técnica y contribuyendo a la elaboración y el análisis de las políticas.
El 1 de junio de 2011, el Directorio Ejecutivo examinó un informe sobre la evaluación de la eficacia del programa ALD/LFT (“ Anti-Money Laundering and Combating the Financing of Terrorism (AML/CFT)—Report on the Review of the Effectiveness of the Program”) elaborado por el Departamento Jurídico del FMI. El informe pasa revista a la evolución del programa ALD/LFT del FMI en los últimos cinco años y analiza las formas en que el FMI podría avanzar en este ámbito. Las conclusiones clave pueden consultarse aquí.
En 2009 el FMI inauguró un fondo fiduciario basado en contribuciones de donantes—el primero de una serie de fondos fiduciarios para fines específicos— para financiar la asistencia técnica en materia de ALD/LFT. Arabia Saudita, Canadá, Corea, Francia, Japón, Kuwait, Luxemburgo, Noruega, los Países Bajos, Qatar, el Reino Unido y Suiza se han comprometido a proporcionar colectivamente US$25,3 millones a lo largo de cinco años para financiar este Fondo Fiduciario, con el fin de contribuir al fortalecimiento de los regímenes mundiales ALD/LFT, aprovechando la experiencia probada y la infraestructura del FMI. Dos años y medio después de la creación del Fondo Fiduciario, se han aprobado proyectos en 49 países y se han llevado a cabo 7 seminarios regionales. En el futuro, el Fondo Fiduciario continuará apoyando proyectos de asistencia técnica para ALD/LFT en todo el mundo.
