Ficha Técnica
Préstamos del FMI frente a las crisis
9 de septiembre de 2009
A medida que la crisis financiera se ha propagado de las economías avanzadas a las economías de mercados emergentes y los países de bajo ingreso, varios países han solicitado apoyo financiero al FMI. Desde que comenzó la crisis, el FMI ha comprometido préstamos por un monto de aproximadamente US$165.000 millones. Además, la institución ha tomado medidas para incrementar la cantidad de recursos disponibles para préstamos en condiciones concesionarias. El FMI puede agilizar las solicitudes de asistencia a través de procedimientos de emergencia. La mayoría de los préstamos están sujetos a condiciones, pero estas están centradas exclusivamente en la solución de los problemas fundamentales. La Línea de Crédito Flexible, un nuevo servicio para países con fundamentos sólidos y un buen historial en la aplicación de las políticas, no somete los desembolsos a ninguna condición.
Las crisis y sus causas
Las crisis adoptan diferentes formas. Pueden caracterizarse por una fuerte disminución de la demanda de los consumidores y de la inversión de las empresas, un aumento del desempleo y una reducción de los ingresos. Suelen ir acompañadas de mayor incertidumbre en los mercados financieros y de una caída de los precios de las acciones, los bonos y, muchas veces, del valor de la moneda nacional. Las crisis pueden originarse o pueden repercutir en el sector financiero y pueden trastornar el sector bancario y el sistema de pagos, dañando la actividad económica. Una crisis severa —ya sea económica o financiera— puede acarrear una recesión profunda, la cesación de pagos o una frenada brusca de los flujos internacionales de capital.
En los mercados emergentes, las crisis pueden tener causas externas o internas.
Las causas externas incluyen un desmoronamiento de los precios de las exportaciones, un fuerte aumento de los precios de las importaciones, un cambio en las percepciones del riesgo por parte de los inversionistas que genera fugas de capital, una elevada depreciación o devaluación de la moneda de un socio comercial importante, una reducción de las actividades locales de bancos internacionales o una acentuada restricción del crédito o aumento de las tasas de interés en los mercados mundiales.
Algunas de las causas internas son déficits fiscales insostenibles, un sistema bancario frágil, la sobrevaluación de la moneda nacional, una creación excesiva de dinero, inestabilidad política y catástrofes naturales. Los shocks externos pueden tener repercusiones importantes en los países vulnerables, que suelen tener niveles de deuda pública o privada relativamente elevados, sistemas financieros débiles y una tradición de inestabilidad y políticas defectuosas.
Estos factores muchas veces coinciden y amplifican la profundidad y el alcance de la crisis. Cada sector de la economía tiende a verse afectado de distinta manera, dependiendo de los orígenes de la crisis y de sus propios focos de vulnerabilidad. Sin embargo, todas las crisis se caracterizan por un deterioro repentino de la opinión sobre las perspectivas de un país, y a menudo dudas acerca de la capacidad del gobierno, los bancos o las empresas para cumplir sus obligaciones. Se produce entonces una pérdida de confianza que con frecuencia precipita un desapalancamiento de los contratos financieros, un colapso de los precios de los activos internos y una presión a la baja sobre la cotización de la moneda nacional.
El papel del FMI en la lucha contra las crisis
Para frenar una crisis económica o financiera por lo general es necesario adoptar a tiempo un programa de medidas decisivas y financiamiento que se ajusten a las circunstancias. El objetivo es restablecer la confianza abordando los problemas clave y mejorando las expectativas en torno al rumbo del país. Esto exige aislar los problemas más apremiantes y resolverlos sin recargar el programa de medidas superfluas. La crisis exige centrarse exclusivamente en las medidas esenciales para restablecer la estabilidad.
El FMI proporciona asesoramiento sobre política económica y respaldo financiero a los países miembros que lo solicitan. El personal técnico viaja al país para evaluar los sectores afectados (por ejemplo, las finanzas públicas, las instituciones financieras, el sector empresarial) y evaluar con el gobierno cuáles serían las medidas adecuadas. Uno de los temas que se abordan es la magnitud estimada de las necesidades de financiamiento del país (que el sector privado no alcanza a satisfacer). Una vez que se llega a un entendimiento sobre las políticas y un plan de financiamiento, se eleva una recomendación al Directorio Ejecutivo para que avale el programa y desembolse el préstamo. Este proceso puede agilizarse activando procedimientos de emergencia.
Los procedimientos de financiamiento para emergencias
El FMI cuenta con procedimientos de emergencia para proporcionar financiamiento rápidamente. Ese mecanismo se utilizó en 1997, durante la crisis asiática, para Filipinas, Tailandia, Indonesia y Corea; en 2001 para Turquía, y en 2008–09 para Armenia, Georgia, Hungría, Islandia, Letonia, Pakistán y Ucrania.
¿Cuándo se puede utilizar? Cuando un país miembro se enfrenta a una situación excepcional que amenaza la estabilidad financiera y se requiere una respuesta rápida para contener los daños al país o al sistema monetario internacional.
¿Cómo funciona? i) Se informa al Directorio Ejecutivo de la intención de activar los procedimientos; ii) se envía rápidamente una misión al país; iii) en cuanto se llega a un entendimiento con las autoridades, el Directorio evalúa la solicitud en un plazo de 48–72 horas.
Estructura del programa
Las medidas de política del programa respaldado por el FMI se basan en un diagnóstico de la situación y en conversaciones con el gobierno. La asistencia financiera se basa en las necesidades de financiamiento estimadas según la duración del programa. Por lo general, el financiamiento se canaliza a través de un préstamo nuevo, pero también puede hacerse efectivo ampliando un acuerdo ya suscrito con el FMI. Suelen fijarse metas cuantitativas y un calendario de reformas y medidas previas vinculadas a desembolsos futuros.
Las políticas normales del FMI sobre el acceso a los Recursos Generales disponen que los países pueden solicitar un financiamiento equivalente hasta el 200% de su cuota en el FMI anualmente y 600% acumulativamente. Si la gravedad de la crisis lo justifica, pueden solicitarse recursos adicionales en el marco de la política de acceso excepcional del FMI. Dicho acceso no está sujeto a un máximo preestablecido, pero el FMI evaluará factores como la magnitud de las presiones en la balanza de pagos, la sostenibilidad de la deuda nacional y la capacidad del país para recuperar el acceso a otras fuentes, y la solidez de las políticas que propone adoptar en respuesta a la crisis. Frente a una crisis, el grueso de los desembolsos suele hacerse al comienzo del programa, y luego en tramos más pequeños.
La capacidad de préstamo del FMI rondaba los US$250.000 millones, pero ahora está previsto que aumentará a US$750.000 millones (conforme al compromiso del Grupo de los Veinte y al aval del Comité Monetario y Financiero Internacional). Este monto incluye acuerdos bilaterales y especiales con ciertos países miembros para obtener préstamos de recursos adicionales. Se espera que para finales de 2009 se han hayan logrado avances importantes hacia la consecución de esta meta.
En el caso de los países de bajo ingreso afectados por la crisis, el FMI puede proporcionar recursos en condiciones concesionarias, como por ejemplo a través del Servicio para Shocks Exógenos. Se prevé que la capacidad de préstamo concesionario del FMI se incrementará significativamente más hacia finales de 2009, cuando los países donantes hayan dado su consentimiento definitivo a un conjunto reformas de amplio alcance de los servicios y el marco de financiamiento del FMI para los países de bajo ingreso (véase Apoyo del FMI a los países de bajo ingreso).
