Ficha Técnica
El cambio climático, la economía mundial y el FMI
9 de septiembre de 2009
El cambio climático y las políticas para mitigarlo podrían incidir notablemente en la estabilidad económica y financiera a escala mundial. El fenómeno podría ocasionar mermas considerables en la producción y la productividad mundiales, especialmente en la agricultura, la pesca y el turismo, e implica un riesgo de que se desencadene una secuencia catastrófica de eventos. Las políticas para mitigar el cambio climático también crearán costos para la economía mundial, dado que la reducción necesaria de las emisiones de gases de efecto invernadero exigirá una inversión importante en proyectos de energía limpia y el desincentivo de actividades que generen muchas emisiones. Conforme a su cometido, el FMI centra sus labores en los desafíos macroeconómicos, fiscales y financieros del cambio climático y las políticas conexas.
La mitigación del cambio climático se ha convertido en uno de los principales problemas de política que enfrenta el mundo. Conforme al cometido y el ámbito de especialización de la institución, el FMI se preocupa de los desafíos macroeconómicos, fiscales y financieros del cambio climático y las políticas conexas, pero no de las políticas de mitigación propiamente dichas. Las actividades del FMI en lo que se refiere al cambio climático dependen en gran medida de la demanda, y consisten sobre todo en brindar asesoramiento a los países miembros en los que el cambio climático puede repercutir con fuerza en la estabilidad económica y financiera. Otro objetivo de la institución es fomentar la comprensión de temas complicados, como la formulación de políticas fiscales y la cooperación en torno a ellas, que probablemente surgirán durante las negociaciones del acuerdo sucesor del Protocolo de Kioto, que se llevarán a cabo durante la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en diciembre de 2009.
Los desafíos macroeconómicos y fiscales del cambio climático
Visto desde diversos ángulos, el cambio climático es un problema económico mundial único y particularmente difícil. Implica un efecto secundario a escala mundial porque los emisores de gases de efecto invernadero no asumen la responsabilidad de todos los costos que generan. Existe un marcado desfase entre los costos (iniciales) de las medidas para limitar el fenómeno y las ventajas (posteriores) de esas medidas. Hay diferencias considerables en la manera en que los países han contribuido a las concentraciones atmosféricas que causan el calentamiento del planeta y la manera en que dichos países se verán afectados. Y hay incertidumbres generalizadas, como el riesgo de que el cambio climático repercuta de manera catastrófica en las condiciones de vida del planeta.
Dos publicaciones recientes ilustran cómo el FMI puede ayudar a comprender y a asumir los desafíos de política macroeconómica que supone el cambio climático.
Desafíos macroeconómicos: En un capítulo sobre el cambio climático y la economía mundial de la edición de abril de 2008 de Perspectivas de la economía mundial se enuncian los desafíos macroeconómicos que plantean el cambio climático y las políticas para abordar el problema. Se hace hincapié en que las políticas de mitigación del cambio climático pueden tener consecuencias macroeconómicas que podrían ser inmediatas y de amplio alcance.
La necesaria fijación de un precio para las emisiones de gases de efecto invernadero afectaría el crecimiento económico de los países y sus niveles de ahorro e inversión, flujos de capital y tipos de cambio. Pero en el capítulo también se presentan resultados de simulaciones que indican que estos costos pueden reducirse a un mínimo si las políticas se formulan bien. Concretamente, las políticas deben enfocarse en el largo plazo y ser convincentes, y al mismo tiempo deben gozar de suficiente flexibilidad para adaptarse a nueva información y a las cambiantes condiciones económicas; y su aplicación debe ser tan amplia como sea posible, pero deben gestionarse de tal manera que se garantice una distribución equitativa de los costos.
Implicaciones fiscales: En un documento de política (en inglés) preparado para el Directorio Ejecutivo del FMI se analizan más a fondo las muy variadas implicaciones fiscales del cambio climático. El cambio climático puede afectar directamente las bases imponibles y las necesidades de gasto público, pero las políticas públicas en estos ámbitos tienen una función más trascendental. Para mitigar el cambio climático —es decir, para disminuir su incidencia mediante reducciones de las emisiones— se necesitan instrumentos fiscales (impuestos sobre las emisiones o mecanismos de topes y comercio para limitar las emisiones) para garantizar que la totalidad del costo ambiental sea responsabilidad de los emisores de gases de efecto invernadero.
La política fiscal para la mitigación se asienta sobre el principio básico de que todo emisor debe asumir el costo marginal que sus emisiones suponen para toda la sociedad. Pese a ser sencillo, este principio plantea enormes problemas conceptuales y de aplicación que exigen la coordinación de esfuerzos y soluciones a escala mundial.
Es posible que la adaptación —es decir, la tarea de aprender a vivir con las nuevas condiciones climáticas— también requiera gasto público para reducir los riesgos a los que está expuesta la sociedad mediante mejoras de la infraestructura, protección en las costas, educación, servicios de salud y agua potable, así como para hacer frente a otros desafíos del cambio climático. Se prevé que estos gastos aumentarán según siga avanzando el cambio climático, y que para 2030 o antes podrían rebasar los US$100.000 millones anuales.
Implicaciones para los mercados financieros: El cambio climático tiene implicaciones para los mercados financieros, los cuales deben ayudar a gestionar algunos de los riesgos relacionados con el clima mediante mecanismos innovadores, como los bonos para catástrofes y los instrumentos derivados sobre las condiciones meteorológicas. Estos también se analizan en el capítulo de Perspectivas de la economía mundial y en el documento de política, así como en el número de marzo de 2008 de Finanzas & Desarrollo, en el que figuran varios artículos sobre los aspectos macroeconómicos del cambio climático.
El FMI sigue contribuyendo en temas clave de política fiscal relacionados con el cambio climático, por ejemplo, al participar en un reciente análisis sobre las políticas de subsidio de los precios de los alimentos y los combustibles. En el caso de los mercados de los combustibles, por ejemplo, la reducción de los subsidios es un primer paso fundamental hacia una estructura más positiva de fijación de precios de las emisiones. El personal técnico del FMI está elaborando un estudio especial sobre temas de economía pública relacionados con el cambio climático.
Otras actividades ambientales del FMI
El cambio climático ha pasado a dominar el programa de políticas, pero no es el único problema ambiental con posibles aristas macroeconómicas. Otros fenómenos que cabe mencionar son los siguientes:
- La contaminación local, que se puede abordar mediante políticas de impuestos para la protección del medio ambiente.
- La gestión de los recursos forestales y otros recursos renovables con políticas de impuestos y concesiones.
- La estructura adecuada de los sistemas de impuestos para la protección del medio ambiente.
Algunas de estas cuestiones pueden estar interrelacionadas con aspectos de las políticas climáticas (como cuando la menor deforestación redunda en menores emisiones de carbono, y cuando la disminución de la contaminación local está vinculada a una reducción del consumo de combustibles fósiles). No obstante, en cierta medida también son problemas aislados que, cuando empiezan a incidir en la evolución macroeconómica, justifican la atención del FMI.
