El FMI y el medio ambiente
Existen importantes vínculos entre los cometidos básicos del FMI en la esfera macroeconómica y el medio ambiente. Solo un crecimiento económico sostenible--uno de los objetivos centrales de la política económica que recomienda la institución--puede generar los recursos adicionales necesarios para hacer frente a los problemas ambientales. A la inversa, la desatención de los problemas ambientales puede generar un alto costo económico. Las medidas macroeconómicas--especialmente en lo que respecta a los impuestos y el gasto público--pueden constituir un importante factor disuasivo o un medio de evitar modalidades de crecimiento económico perjudiciales para el medio ambiente. |
¿Cómo pueden entrelazarse el crecimiento económico, la pobreza y el medio ambiente?
El crecimiento económico --concebido como aumento sostenido de los recursos disponibles para satisfacer las necesidades de la sociedad-- establece el contexto más adecuado para enfrentar los problemas ambientales. Habitualmente, el mayor obstáculo para superar problemas ambientales tan comunes como la contaminación del agua y del aire, es, sencillamente, la falta de recursos. No obstante, el crecimiento económico por sí solo no basta, ya que algunas de sus modalidades son perjudiciales para el medio ambiente, en especial cuando el costo de las actividades contaminantes no recae plenamente en quienes las realizan. En esos casos, la respuesta apropiada es mejorar las modalidades de crecimiento económico, y no desechar el crecimiento como objetivo.
La pobreza puede agravarse por los problemas ambientales y viceversa. Puede combinarse, por ejemplo, con las presiones demográficas, provocando una explotación ineficiente e insostenible de los bosques y otros recursos naturales. Del mismo modo, muchos problemas ambientales pueden afectar gravemente a los pobres. Estos, que en general viven en zonas menos favorecidas, pueden ser los más afectados por la contaminación del aire y el agua y por los efectos de los desastres naturales.
En una situación ideal, el medio ambiente se ve favorecido por los círculos virtuosos en que un crecimiento económico sostenible reduce la pobreza, incrementa los recursos disponibles para mejorar el medio ambiente y, a su vez, se ve reforzado por esas tendencias.
El medio ambiente y la política macroeconómica
Muchos de los vínculos que acaban de mencionarse entre el medio ambiente y la economía son ajenos a los cometidos del FMI, pero es indudable que algunos le incumben a la institución.
Primero, promover un crecimiento económico sostenible es uno de los objetivos cardinales de la labor del FMI, y es el principal de los canales a través de los cuales la institución influye sobre las condiciones ambientales. En especial, el FMI brinda asesoramiento y respaldo financiero para ayudar a los países a superar los efectos de las crisis financieras a través de medidas duraderas que promuevan la prosperidad a largo plazo.
Segundo, las medidas que son convenientes desde el punto de vista del medio ambiente también lo son desde el punto de vista de la gestión económica global. Por ejemplo:
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En muchos países los subsidios y las exenciones tributarias a la adquisición de insumos agropecuarios --como fertilizantes, plaguicidas y riego-- son ineficientes, consumen cuantiosos recursos presupuestarios y son nocivos para el medio ambiente.
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Los impuestos (o la eliminación de los subsidios) pueden utilizarse para desalentar las actividades perniciosas y en algunos casos, pueden lograrse considerables ingreso públicos. Los impuestos sobre los combustibles fósiles, por ejemplo, pueden representar un componente importante de la acción de política económica frente a problemas locales o nacionales, como la congestión del tránsito y la calidad del aire, y frente a problemas ambientales, como el cambio climático.
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Si su gestión es adecuada, varios tipos de recursos naturales renovables, como los bosques y la pesca, pueden ser una fuente importante y sostenible de ingreso fiscal y de ingresos para el sector privado. Como sucede con la aplicación de la política ambiental en general, una adecuada gestión pública y la existencia de instituciones legales y administrativas eficaces revisten gran importancia en este contexto.
Tercero, el gasto público cumple una función esencial frente a una amplia gama de problemas ambientales y de gestión de recursos, como los relacionados con el transporte público, el suministro de agua y la eliminación de desechos. Las medidas macroeconómicas deben asegurar que se encuentren disponibles los recursos adecuados para realizar tales gastos, en especial porque la desatención de los problemas ambientales probablemente obligue en el futuro a aumentar el gasto público, por ejemplo, para hacer frente a las secuelas de la contaminación en materia sanitaria, el impacto de las inundaciones provocadas por la deforestación, o los fenómenos climáticos extremos más frecuentes y nocivos vinculados con el cambio climático.
El medio ambiente y la labor del FMI
El diálogo que el FMI mantiene de manera regular con sus países miembros y los programas respaldados por la institución suelen abarcar, naturalmente, muchos de los mencionados puntos de contacto entre problemas ambientales y macroeconómicos, que se abordan, en ese contexto, desde una perspectiva macroeconómica. Esto se aplica, por ejemplo, a las políticas referentes a impuestos sobre la energía, precios y subsidios. Análogamente, la gestión de los bosques, los recursos pesqueros y otros recursos naturales reviste importancia en el diálogo con muchos países, dada su potencial contribución al ingreso fiscal y a un crecimiento económico sostenible.
Un pequeño equipo de funcionarios del Departamento de Finanzas Públicas se encarga especialmente del seguimiento de los problemas ambientales que revisten importancia para la labor del FMI. Este equipo procura crear conciencia sobre estos temas dentro de la institución y mantener contactos con la sociedad civil, los círculos académicos y otras esferas. Revisten especial importancia los contactos con el Banco Mundial, dada la considerable experiencia del Banco en cuestiones ambientales.
El FMI también colabora en forma estrecha con otros organismos y gobiernos nacionales en relación con temas en los que existen evidentes vínculos entre sus actividades básicas y las cuestiones ambientales. Gran parte de esta colaboración está relacionada con las cuestiones siguientes: la función de los impuestos y otros instrumentos fiscales a los efectos del alivio de los problemas ambientales, la relación entre la pobreza, el medio ambiente y los recursos naturales en los países en desarrollo, y los problemas relacionados con el calentamiento de la Tierra y las emisiones de gases de efecto invernadero en el contexto del reciente acuerdo de Kyoto.
