Ficha Técnica
El cambio climático, la economía mundial
23 de agosto de 2012
A fin de estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera se requerirá una transformación radical del sistema energético mundial en las próximas décadas. Los instrumentos fiscales (como los impuestos sobre el carbono y otros similares) son la manera más eficaz de asegurar que los costos ambientales queden reflejados en el precio de la energía y de promover el desarrollo de tecnologías más limpias. También son importantes para hacer frente a otros grandes retos ambientales, como la mortalidad prematura causada por la mala calidad del aire.
Actuar en respuesta al cambio climático ha pasado a ser uno de los principales desafíos de que enfrenta el mundo en materia de políticas. De conformidad con el cometido y el ámbito de especialización de la institución, el FMI se centra en los desafíos macroeconómicos, fiscales y financieros del cambio climático. Asesora sobre políticas que mitiguen las emisiones de carbono y busca promover una mayor comprensión de las complejas cuestiones de cooperación internacional en materia de política fiscal que conllevan los esfuerzos por diseñar un acuerdo sucesor del Protocolo de Kioto. El FMI también ha participado en la labor del Grupo de los Veinte países avanzados y de mercados emergentes sobre fuentes potenciales de financiamiento de las medidas de respuesta al cambio climático en los países en desarrollo.
Implicaciones fiscales
La aplicación de cargos de amplia base sobre las emisiones de gases de efecto invernadero constituye el instrumento de mitigación más eficaz debido a que apuntan a la totalidad de comportamientos posibles para reducir dichas emisiones en toda la economía. Al menos por sí solas, las políticas regulatorias suelen ser mucho menos efectivas porque se orientan a una gama más limitada de comportamientos.
Los impuestos sobre el carbono también pueden generar caudalosos ingresos fiscales. Los retos fiscales que plantean las dificultades económicas actuales constituyen una oportunidad para evaluar cargos ambientales innovadores.
Los mecanismos de topes y comercio también constituyen otro instrumento de política económica potencialmente útil, pero en general deberían diseñarse como instrumentos fiscales por medio de la recaudación de ingresos fiscales y cláusulas de estabilización de precios.
Elaboración de una respuesta
Al elaborar políticas fiscales de mitigación del cambio climático, es necesario tener en cuenta varios factores:
- El nivel y la base adecuados de los impuestos, y el tratamiento de los bienes negociados.
- El posible papel de políticas complementarias, como las de investigación, desarrollo y aplicación de tecnologías limpias.
- El equilibrio entre los impuestos sobre el carbono y otros impuestos dentro del presupuesto estatal.
- El uso de los ingresos fiscales adicionales.
- El tratamiento de los recursos forestales y otras emisiones no relacionadas con la energía.
- La manera de tener en cuenta las implicaciones distributivas de las políticas.
En términos más generales, las autoridades de política económica deben comprender las ventajas e inconvenientes de los instrumentos fiscales en comparación con las medidas regulatorias o el financiamiento específico para cada proyecto.
Financiamiento de las medidas para hacer frente al cambio climático
Existe un amplio acuerdo en cuanto a la necesidad de asistencia financiera sustancial para proyectos de adaptación y mitigación climática en los países en desarrollo. En 2011, el FMI, en colaboración con el Banco Mundial y otras partes, inició un estudio para el G-20 sobre la eficacia, el potencial generador de ingresos y la administración de una amplia variedad de opciones fiscales para el financiamiento de las medidas de respuesta al cambio climático; por ejemplo, el análisis de cargos para las emisiones del transporte aéreo y marítimo internacional e instrumentos fiscales internos (relacionados o no con el carbono).
El Fondo Verde propuesto por el FMI facilitaría que los flujos financieros que reciben los países en desarrollo los ayudaran a promover la adaptación y mitigación del cambio climático. Aunque no lo crearía ni lo administraría, el FMI desempeñaría una función importante como marco de movilización de recursos, y el Fondo Verde podría ser el primer paso hacia un acuerdo mundial vinculante sobre la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Desafíos macroeconómicos
Las políticas de mitigación del cambio climático repercuten en el crecimiento económico de los países, los niveles de ahorro e inversión, los flujos de capital y las tasas de interés. Pero el análisis del FMI sugiere que estos costos pueden moderarse si las políticas se formulan correctamente. Concretamente, las políticas deben ser creíbles y traducirse en una estabilidad a largo plazo de los precios, y al mismo tiempo deben ser lo suficientemente flexibles para adaptarse a la nueva información que surja y a las cambiantes condiciones económicas; y su aplicación debe ser tan amplia y equitativa como sea posible
Otras actividades del FMI relacionadas con el medio ambiente
Hay también amplio margen para reformar los sistemas tributarios y abordar con mayor eficacia los problemas ambientales y conexos que pueden representar un considerable freno para el crecimiento económico, como el impacto de la mala calidad del aire en la salud y en la productividad, y la grave congestión de grandes centros urbanos. En algunos países, la prioridad es reestructurar los sistemas de tributación de la energía (en lugar de incrementar el nivel general de esos impuestos) para aliviar mejor estos problemas (por ejemplo, trasladando los impuestos sobre la propiedad de vehículos a los combustibles y el kilometraje de los vehículos, y los impuestos sobre el uso de la electricidad a las emisiones). Las tasas impositivas también deben estar alineadas mejor con la escala de los daños ambientales.
En estudios recientes del FMI se exponen los principios fundamentales del diseño de impuestos verdes, con estudios de caso de Chile y Mauricio. Además, se está evaluando la magnitud de la contaminación y otros efectos secundarios ambientales graves asociados al uso de combustibles fósiles, con la finalidad de proporcionar un asesoramiento pragmático sobre las reformas de la tributación de la energía a un amplio abanico de países desarrollados y en desarrollo.
El FMI también ha analizado las subvenciones a los combustibles, incluidos sus efectos en el cambio climático. En el caso de los productos petroleros, por ejemplo, mediante la reducción de las subvenciones podrían limitarse considerablemente las emisiones de gases de efecto invernadero en muchos países, y al mismo tiempo se reducirían los déficits fiscales (con instrumentos mejor focalizados de uso común para la protección de los pobres). El FMI también participa en el seguimiento regular de las políticas de precios de los combustibles en respuesta a la volatilidad de los precios internacionales de los mismos. En otro estudio reciente se define y mide el concepto de “inversión verde” y se explican las tendencias recientes.
