Ficha Técnica
El FMI y los Objetivos de Desarrollo del Milenio
22 de marzo de 2011
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) son una serie de metas que fueron acordadas por la comunidad internacional para reducir la pobreza a la mitad y mejorar la situación de los grupos más desfavorecidos del mundo en 2015. El FMI contribuye a este esfuerzo ofreciendo a los países asesoramiento, asistencia técnica y crédito, y movilizando el respaldo de los donantes. En colaboración con el Banco Mundial, examina los avances en la consecución de los ODM en un informe anual.
Los ocho objetivos
En septiembre de 2000, con ocasión de la reunión cumbre del milenio de la ONU, los líderes mundiales fijaron ocho objetivos de desarrollo específicos y cuantificables para 2015 que actualmente se conocen como los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Los siete primeros se centran en erradicar la pobreza extrema y el hambre; alcanzar la educación primaria universal; promover la igualdad entre los géneros y la potenciación de la mujer; reducir la mortalidad infantil; mejorar la salud materna; combatir el VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades, y asegurar la sostenibilidad del medio ambiente. El octavo objetivo propone un pacto mundial para fomentar el desarrollo fijando metas con respecto a la asistencia, el comercio exterior y el alivio de la deuda. En marzo de 2002 la comunidad internacional avanzó significativamente en este esfuerzo al adoptar, en Monterrey, México, una estrategia de dos pilares para que la sostenida aplicación de políticas sólidas y la buena gestión de gobierno en los países de bajo ingreso se complementen con un respaldo internacional más eficaz y de mayor volumen, así como condiciones económicas y comerciales internacionales propicias para el desarrollo.
El logro de los ODM
El FMI ayuda a los países pobres de muchas formas a alcanzar los altos niveles de crecimiento sostenido que sientan las bases para reducir la pobreza, entre ellas a través de asesoramiento en materia de políticas, asistencia técnica, respaldo financiero y alivio de la deuda. Asimismo, mediante los esfuerzos que despliega para conseguir aumentos de la asistencia externa, la apertura de los mercados para las exportaciones de los países en desarrollo y el mantenimiento de un entorno económico sano y propicio a escala internacional, procura garantizar que las políticas de los países desarrollados respalden los esfuerzos de desarrollo de los países de bajo ingreso.
En ese sentido, el FMI incrementó rápida y sustancialmente el financiamiento a disposición de los países de bajo ingreso durante la crisis internacional, ayudándolos a implementar políticas anticíclicas y, en particular, a proteger el gasto social y el gasto en otros ámbitos prioritarios. Además, flexibilizó los instrumentos de financiamiento concesionario para atender mejor las necesidades de estos países.
Debido a las presiones para alcanzar los ODM en 2015, el FMI se ha esforzado aún más en ayudar a los países a evaluar las consecuencias macroeconómicas de la intensificación de sus esfuerzos de política y de un mayor respaldo financiero externo. En este contexto, el FMI alienta a los países a formular y analizar distintos marcos de política para alcanzar los ODM y a emplear estos marcos para sustentar sus estrategias de reducción de la pobreza. Este marco hipotético suele incluir, por ejemplo, una proyección realista que supone que las políticas se apliquen acertadamente y un respaldo continuo de los donantes basado en las tendencias y expectativas actuales. Otra proyección más ambiciosa tendría en cuenta las limitaciones administrativas y de absorción para identificar políticas que puedan aliviar estas dificultades, de modo que el país pueda asumir una trayectoria de mayor crecimiento. Ello puede ayudar a los países a tener en cuenta los ODM en el diseño de sus políticas y ofrece a los donantes una guía para determinar la capacidad que tienen los países de absorber mayores niveles de asistencia y aprovechar eficazmente esos recursos.
Cada vez más se reconoce que la estabilidad macroeconómica y el crecimiento dependen en gran medida de factores estructurales e institucionales. Por lo tanto, en sus esfuerzos por alcanzar los ODM, el FMI colabora estrechamente con organismos asociados, sobre todo el Banco Mundial, pero también con otros proveedores multilaterales y bilaterales de asistencia y financiamiento.
Medición de los avances
El Informe sobre seguimiento mundial es un informe anual que tiene por objeto evaluar la manera en que el mundo está implementando las políticas y medidas necesarias para la consecución de los ODM y programas conexos. Se trata de una obra conjunta del Banco Mundial y el FMI en colaboración con otros socios internacionales.
El Informe sobre seguimiento mundial 2009, el sexto de la serie anual, concluye que aunque la crisis económica internacional obstaculizó el progreso, el objetivo de recortar la indigencia a la mitad en 1990 y 2015 sigue siendo alcanzable a nivel mundial de acuerdo con las proyecciones de crecimiento actuales. Los datos sobre la pobreza muestran que el número de indigentes en los países en desarrollo disminuyó de alrededor de 1.800 millones en 1990 a 1.400 millones en 2005, de 42% a 25% de la población. El retroceso de la pobreza fue más marcado en las regiones con el crecimiento más vigoroso, tal como Asia oriental.
Sin embargo, si las tendencias actuales se mantienen, es improbable que a nivel mundial se alcancen la mayoría de los ODM relacionados con el desarrollo humano. Es probable que África subsahariana y algunos países de Asia meridional sean los más rezagados, especialmente en lo que se refiere a la mortalidad infantil y materna, el acceso a saneamiento básico y la reducción de la malnutrición infantil. La tasa de prevalencia del VIH bajó un tanto en África, pero en otras regiones ha aumentado, aunque a partir de niveles muy inferiores a los de África.
Las perspectivas son mejores en materia de educación. Es probable que el mundo no alcance el objetivo de culminación universal de la enseñanza primaria, pero se aproximará a esa meta; en África subsahariana y en Asia meridional, sin embargo, el retraso sería considerable. Parece posible alcanzar a más tardar en 2015 el objetivo de eliminar la disparidad de género en la educación primaria y secundaria, aunque también es probable que África subsahariana no lo logre. Las perspectivas en cuanto a paridad de género en la educación terciaria son menos promisorias.
Aceleración del progreso para la consecución de los ODM: Programa de seis puntos
Mantener y ampliar el impulso hacia el crecimiento
• Un crecimiento vigoroso e incluyente debe ser un objetivo central de la estrategia de consecución de los ODM.
• Se requieren esfuerzos concertados para estimular el crecimiento en los países de África y los Estados frágiles rezagados.
• Las políticas macroeconómicas bien concebidas, un clima propicio para la inversión privada (entorno regulatorio, infraestructura) y una adecuada gestión de gobierno son factores esenciales para el crecimiento vigoroso e incluyente.
• Es preciso realizar un cuidadoso seguimiento de los riesgos que afectan al crecimiento de los países en desarrollo dados las recientes perturbaciones en los mercados financieros y el aumento de los precios del petróleo y de los alimentos.
Lograr mejores resultados en cuanto a desarrollo humano
• Incrementar el gasto público en enseñanza y salud no es la respuesta; la calidad y equidad del gasto son factores igualmente importantes.
• Al elaborar políticas e intervenciones deben tenerse en cuenta los fuertes vínculos entre resultados en materia de salud y educación, nutrición infantil y factores ambientales tales como agua y saneamiento, contaminación y cambio climático.
Integrar el desarrollo y la sostenibilidad ambiental
• Lograr la sostenibilidad ambiental debe formar parte de la labor básica de desarrollo, para generar las máximas sinergias posibles.
• En el caso de los países dependientes de recursos naturales, una gestión adecuada de los recursos reviste decisiva importancia para un crecimiento sostenible.
• Los países en desarrollo serán los que más sufran los efectos del cambio climático y son los que están en condiciones menos favorables para adaptarse; el desarrollo es, para ellos, la vía más directa para lograrlo.
• La mitigación de las emisiones de carbono requerirá financiamiento y transferencia de tecnología a los países en desarrollo. Ese respaldo no debería distraer recursos de otros programas de desarrollo.
Aumentar la ayuda y potenciar su eficacia
• Los donantes deben acelerar la prestación de ayuda en consonancia con los compromisos asumidos. Si persisten las actuales tendencias en materia de asistencia oficial para el desarrollo cabe prever considerables inconvenientes, que afectarán especialmente a los países pobres y a los Estados frágiles, que ofrecen promisorias oportunidades de aumento de esa asistencia.
• La cambiante arquitectura de la ayuda promete más recursos e innovaciones; pero además plantea nuevos desafíos en cuanto a eficacia y coherencia de la ayuda. El Foro de Alto Nivel de Accra brinda una oportuna ocasión de atender las nuevas y dinámicas dimensiones de los objetivos de ayuda.
Hacer uso del comercio para un crecimiento vigoroso, incluyente y sostenible
• Concluir expeditivamente la Ronda de Doha sobre comercio internacional.
• Los programas de ayuda para el comercio para fortalecer la logística del comercio, con el respaldo de la liberalización de los servicios, promueven en importante medida la competitividad de los países pobres y su capacidad de aprovechar oportunidades comerciales.
Apalancar el respaldo de las instituciones financieras internacionales (IFI) para un desarrollo incluyente y sostenible
• El hecho de que el papel de las IFI en materia de financiamiento se esté reduciendo no les resta importancia. El impacto logrado a través del apalancamiento del respaldo que ofrecen esas instituciones sigue siendo esencial para la adopción de medidas colectivas en materia de desarrollo (los ODM y resultados conexos) y los bienes públicos regionales/mundiales, como el cambio climático, cuya importancia va en aumento.
• Es importante y oportuno adaptar la estrategia al objetivo de incrementar la diferenciación de los clientes y el cambio mundial iniciado por varias IFI.
