Ficha Técnica
Supervisión del FMI: Decisión de 2007 sobre la Supervisión Bilateral
19 de agosto de 2011
Una de las actividades básicas del FMI es realizar un seguimiento de la economía mundial y las economías nacionales y regionales a fin de evaluar si las políticas económicas y financieras de cada país son compatibles no solo con una economía nacional saludable sino también con los intereses de la comunidad internacional. Este proceso se denomina supervisión. La labor del FMI en este ámbito tiene como fin ayudar a evitar riesgos para la estabilidad financiera y monetaria internacional, dar la voz de alerta a los gobiernos de los 188 países miembros con respecto a posibles riesgos y factores de vulnerabilidad y asesorarlos con respecto a los ajustes de las políticas que sean necesarios. El diálogo sobre políticas que el FMI mantiene con los países miembros se conoce como supervisión bilateral. Dicho proceso complementa la vigilancia que ejerce la institución sobre el sistema monetario internacional, que suele denominarse “supervisión multilateral”. La Decisión de 2007 sobre la Supervisión Bilateral actualizó el marco que rige las interacciones del FMI con cada país.
Objetivo de la Decisión de 2007
Según el Artículo IV del Convenio Constitutivo del FMI, los países miembros se comprometen a colaborar con el FMI y entre sí para promover la estabilidad del sistema mundial de tipos de cambio. Específicamente, se comprometen a aplicar políticas económicas y financieras acordes con este objetivo. Por su parte, el FMI tiene encomendada la misión de hacer un seguimiento de estas políticas. La lógica de la supervisión que ejerce el FMI es que ayuda a fomentar la estabilidad mundial al recomendar políticas nacionales que no perturban ni comprometen la estabilidad externa.
La Decisión sobre la Supervisión Bilateral de las Políticas de los Países Miembros brinda un marco completo e integrado para la supervisión bilateral. Fue adoptada por el Directorio Ejecutivo del FMI en junio de 2007, en reemplazo de la antigua Decisión de 1977 sobre la supervisión de las políticas de tipo de cambio. Dado que procura aclarar lo que se entiende por supervisión, la Decisión promueve la focalización, la imparcialidad y la rendición de cuentas. Además, orienta a los países miembros en cuanto a la conducción de las políticas de tipo de cambio de una manera acorde con los objetivos de fomentar la estabilidad y evitar la manipulación.
Marco conceptual
La Decisión de 2007 hace que la supervisión bilateral gire en torno a la estabilidad externa, es decir, el concepto equivalente a la estabilidad internacional pero a nivel de los países. El concepto de estabilidad externa se refiere a una balanza de pagos que no genere ni propicie movimientos del tipo de cambio que den lugar a perturbaciones. La Decisión reafirma que la supervisión debe centrarse en promover la estabilidad externa de los países. En tal sentido, el FMI examinará si las políticas cambiarias, fiscales, monetarias y del sector financiero de un país son coherentes con este objetivo. Otras políticas están sujetas a supervisión en la medida en que influyan de forma significativa en la estabilidad externa presente y futura. La decisión reconoce que las políticas internas de un país miembro pueden contribuir a la estabilidad externa.
El marco conceptual se aplica a todos los países miembros del FMI, inclusive los que forman parte de una unión monetaria.
Ejercicio de la supervisión en el marco de la Decisión de 2007
La Decisión de 2007 establece pautas claras sobre cómo ejercer la supervisión. Según la Decisión, el FMI ha de evaluar exhaustivamente la evolución, las perspectivas y las políticas económicas y financieras pertinentes de cada país miembro, y ha de proporcionar un asesoramiento franco en materia de políticas basado en tales evaluaciones.
La Decisión además hace hincapié en una serie de características esenciales para una supervisión eficaz.
- Colaboración. La supervisión es un proceso de colaboración, basado en el diálogo y la persuasión.
- Franqueza. Para que sea eficaz, el diálogo ha de ser franco. El FMI debe estar preparado para transmitir a sus países miembros mensajes claros y a veces difíciles sobre su política económica, y para presentar informes francos a la comunidad internacional (representada en los países que integran el FMI).
- Imparcialidad y debida atención a las circunstancias del país. La supervisión debe ser imparcial, con independencia de que los países sean grandes o pequeños, adelantados o no, y debe prestar la debida atención a las circunstancias particulares de cada país. Esto último implica, sobre todo, tener en cuenta la manera en que las medidas de política recomendadas repercuten en los otros objetivos de política del país.
- Pragmatismo. El asesoramiento que brinde el FMI debe ser práctico. Las recomendaciones deben ser específicas y deben tener en cuenta la capacidad de las autoridades para llevarlas a la práctica.
- Perspectiva multilateral. La supervisión bilateral debe partir de una óptica multilateral. Esto significa que al evaluar la situación de un país el FMI debe tener presentes la manera en que el entorno mundial incide en un país y las repercusiones de las políticas de un país en la estabilidad del sistema monetario internacional.
- Visión a futuro. El FMI adoptará una perspectiva a mediano plazo en las deliberaciones con los países miembros y en la presentación de informes sobre los resultados de la supervisión. Esto comprende los análisis de los objetivos y las políticas a mediano plazo, en especial las medidas de política que se pueden tomar ante potenciales desafíos económicos.
