Palabras pronunciadas por Rodrigo de Rato, Director Gerente del Fondo Monetario Internacional, al aceptar el premio del Club Financiero Génova

Madrid, España, 30 de marzo de 2007

Texto preparado para la intervención


Sr. Sagardoy
Sr. Velarde
Sr. Cortina

1. Muchas gracias. Es para mí un honor que me hayan escogido para recibir este premio. Y muchas gracias también por sus palabras tan amables. Permítanme que aproveche esta oportunidad para referirme a algunos aspectos de la economía y de los mercados financieros tal y como los veo desde mi actual responsabilidad.

2. Tengo la oportunidad de estar al frente del Fondo Monetario Internacional en un momento en que el mundo está cambiando de manera fundamental y en que el FMI debe adaptarse a esos cambios. En los últimos 18 meses hemos desarrollado y puesto en marcha una nueva estrategia a medio plazo para nuestra institución con el objetivo de ayudar a nuestros países miembros a hacer frente a los retos que plantea la globalización en el siglo XXI.

• Estamos fortaleciendo los cimientos de la supervisión que ejerce el FMI, es decir, la vigilancia de la economía mundial y nuestros análisis sobre las economías de cada país. Esta es la función básica del FMI y es un servicio único que prestamos a todos nuestros países miembros.

• Estamos evaluando si nuestras herramientas para prevenir crisis y reaccionar ante ellas son las adecuadas.

• Estamos modificando la manera en que trabajamos con los países de bajo ingreso, para enfocar la atención en aquellos ámbitos en los que podemos hacer la mayor contribución posible para ayudarles a avanzar hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

• Estamos actualizando la estructura de gobierno del FMI a fin de incrementar la representación de los países cuyo peso económico ha aumentado en los últimos años, a la vez que protegemos la voz y la representación de los países de bajo ingreso.

• Y estamos haciendo cambios en la manera en que opera el FMI, racionalizando nuestra labor y reduciendo nuestros gastos en términos reales, a la vez que estamos considerando modificaciones a nuestro modelo de generación de renta para que la institución pueda contar con los recursos para llevar a cabo su mandato.

3. Todos estos cambios son necesarios para que el FMI mantenga su pertinencia y podamos ofrecer los mejores servicios posibles a nuestros países miembros. Son necesarios porque el mundo está cambiando muy rápidamente, y de muchas maneras. Hoy quisiera referirme con mayor detenimiento a uno de estos cambios que está teniendo lugar en los mercados financieros: la transferencia de riesgos financieros de las instituciones financieras a una amplia base de particulares. Por supuesto, en cierto sentido los particulares siempre han corrido riesgos, porque al ser ciudadanos y miembros de la sociedad sus fortunas suben y bajan con la economía. Pero los particulares están asumiendo los riesgos financieros de manera mucho más directa, y de diversas formas.

• En primer lugar, el volumen de préstamos contraídos por los particulares y los hogares es mucho más alto que antes, y sus obligaciones de servicio de estas deudas también han aumentado como proporción de la renta.

• En segundo lugar, la función de los bancos ha cambiado. Muchos bancos ya no absorben la mayor parte del riesgo en los préstamos que otorgan, sino que transfieren y diversifican los riesgos crediticios a otros bancos, aseguradoras, fondos de inversión y hedge funds. Esta tendencia obedece en parte al rápido aumento de la titulización de activos de todo tipo: desde las hipotecas a los préstamos mediante tarjetas de crédito, desde los préstamos empresariales al arrendamiento de aeronaves.

• Tercero, la función de los intermediarios financieros que están absorbiendo el riesgo crediticio ha cambiado. Antes eran las aseguradoras y los fondos de pensiones quienes corrían los riesgos, pero ante la proliferación de productos no garantizados de ahorro para fines de seguro y el abandono paulatino de los planes de jubilación con prestaciones definidas, son los particulares y los hogares quienes, en definitiva, absorben el riesgo en el sistema de manera mucho más directa que en el pasado.

Cada uno de estos fenómenos entraña beneficios y riesgos. Veámoslos uno por uno.

4. La ampliación del crédito trae aparejas oportunidades para muchas más personas que antes, por ejemplo, oportunidades de financiar una vivienda o de establecer un negocio. El problema es que a veces las personas se endeudan demasiado. Estamos viendo actualmente las consecuencias en Estados Unidos, en las dificultades por las que atraviesan los mercados financieros como resultado de los problemas que se suscitaron en el sector de préstamos hipotecarios de inferior calidad. Y estas dificultades tienen su contraparte en cientos de miles de casos de penurias individuales de prestatarios sobreendeudados. Pero el problema no se limita a Estados Unidos. La introducción de productos financieros nuevos y más complejos en todo el mundo sugiere la necesidad de que las autoridades reguladoras observen de cerca las normas de concesión de crédito y de que los prestatarios entiendan debidamente los riesgos en los que están incurriendo.

5. Pasando a la posición de los ahorristas, las nuevas funciones de los bancos se traducen en cambios correspondientes en los riesgos que confrontan otras instituciones y los particulares. La proliferación de instrumentos de transferencia de riesgo crediticio, y los productos crediticios estructurados que en ellos se negocian, han permitido a los bancos conceder préstamos y luego transferir y diversificar el riesgo crediticio a otras instituciones. La titulización de los préstamos -la emisión de títulos-valores respaldados por préstamos- tiene efectos similares sobre la transferencia del riesgo.

6. Puede considerarse que ambos mecanismos fortalecen la estabilidad financiera porque sirven para dispersar los riesgos en un conjunto más diverso de inversores, tales como tenedores de bonos, fondos de pensiones, compañías de seguros de vida y hedge funds. Pero también tienen otras consecuencias. Por ejemplo, no sabemos cuán vulnerables son los mercados de transferencias de riesgo crediticio o de préstamos titulizados ante una pérdida potencial de liquidez si el ciclo crediticio cayese abruptamente y se volviesen más frecuentes las cesaciones de pagos. También podría haber un mayor riesgo de efectos de arrastre entre los mercados.

7. Asimismo, se transfieren riesgos desde las aseguradoras y los fondos de pensiones a los particulares y a los hogares. Por ejemplo, el cambio de planes de pensiones de prestaciones definidas a planes de cotizaciones definidas ha impuesto una responsabilidad más directa a los hogares de administrar sus carteras de inversión y los riesgos derivados. Estos planes permiten a los particulares establecer carteras más acordes a sus necesidades y a su capacidad de soportar riesgos, pero también deben absorber de manera más directa los riesgos del mercado y otros, especialmente el riesgo de longevidad.

8. Una de las implicaciones del cambio en la localización del riesgo es que las entidades de regulación y supervisión tienen que tener en cuenta la nueva realidad y la nueva vulnerabilidad de los ahorristas. Otra es que los particulares y los hogares tendrán que asumir una mayor responsabilidad para gestionar ellos mismos los riesgos financieros. Es por ello menester educar a los consumidores para que cuenten con más información financiera, y en todo el mundo se han recogido datos que subrayan esta necesidad, por ejemplo:

• Solo el 30% de los encuestados en el Reino Unido pudo realizar correctamente un cálculo con tipos de interés simple, y solo el 44% demostró un conocimiento básico en materia de pensiones en 2004.

• El 47% de los trabajadores de Estados Unidos que no tienen ahorros aún se manifiestan confiados en que dispondrán de dinero suficiente cuando se jubilen.

• En Francia, la mayoría de los hogares consideran que no están preparados para elegir una estrategia de inversión.

• Un 65% de los hogares holandeses no pueden proporcionar ninguna estimación de la pensión que recibirán al jubilarse.

9. Se requiere que los gobiernos, el sector privado y las autoridades reguladoras tomen la iniciativa para remediar esta situación. Los gobiernos podrían alentar la educación financiera en las escuelas y brindar servicios de asesoramiento, especialmente a grupos de bajos ingresos. También podrían fomentar mejores opciones estándar en los planes de pensiones, como la participación automática en planes de inversión de ciclo de vida, en lugar de invertir en cuentas del mercado monetario. Esto daría a los particulares una opción sencilla y razonablemente conservadora de ahorro para la jubilación, a la vez que deja abierta la posibilidad de escoger otros tipos de ahorros y asumir mayores riesgos a quienes así lo deseen. El sector privado podría ofrecer productos claramente focalizados con estructuras de comisiones transparentes. Y las autoridades reguladoras, como fuentes de asesoramiento neutral -y cabe esperar, confiables- sobre cuestiones financieras, podrían coordinar los esfuerzos de las otras partes interesadas y dar a conocer las mejores fuentes de información sobre planificación financiera que existen.

10. Al Fondo Monetario Internacional también le compete una función, sobre todo para identificar y evaluar los riesgos financieros globales y que atraviesan las fronteras nacionales, que forman parte de la educación financiera. Es por ello que estamos redoblando esfuerzos para integrar nuestra labor en el sector financiero, sobre todo con los mercados de capital y financieros, en nuestro análisis económico. Al vigilar la economía de cada país, estamos mejorando el análisis de las vulnerabilidades del sector financiero para que se refleje en nuestro análisis macroeconómico y en el asesoramiento que brindamos en materia de política económica. Al vigilar la economía mundial, estamos prestando más atención para entender e identificar los vínculos que existen entre el sector financiero y la economía real.

11. En este ámbito es mucho lo que queda por hacer para el FMI -y para otras instituciones- y son muchas las razones por las que preocuparse, para el FMI y para mí. Pero a veces es conveniente dejar de preocuparse por un rato, aunque uno sea el Director Gerente del Fondo Monetario Internacional. Y esta es una buena ocasión y un buen lugar para ello. Es un placer estar de nuevo en España. Es un placer estar hoy con tantos viejos amigos. Y es un placer y un privilegio aceptar este premio.

12. Muchas gracias.



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