El mundo después de la crisis en los mercados de crédito: Perspectivas y retos económicos

Discurso de Rodrigo de Rato
Director Gerente del Fondo Monetario Internacional
en el 30º aniversario de la Confederación Empresarial Valenciana
Valencia, España, 25 de octubre de 2007

Texto preparado para la intervención

1. Muchas gracias. Ante todo, quisiera dar las gracias a José Vicente González, Presidente de la Confederación Empresarial Valenciana, y a Francisco Camps, Presidente de la Comunidad Valenciana, anfitriones de esta reunión. Es un placer para mí estar hoy aquí.

2. Estamos atravesando un período de incertidumbre. En los últimos meses los mercados de crédito han registrado la convulsión más grave en un decenio. La crisis tiene su origen en Estados Unidos, donde la caída del mercado de viviendas dejó al descubierto la fragilidad de una serie de instrumentos financieros respaldados por hipotecas de alto riesgo. Pero las repercusiones se han notado en muchas otras economías avanzadas. Por ejemplo, en agosto el Banco Central Europeo consideró necesario inyectar liquidez a los mercados interbancarios a una escala sin precedentes. Y el mes pasado en el Reino Unido se produjo el primer episodio de pánico bancario en un siglo.

3. Con todo, hasta el momento la mayor parte de las empresas y los particulares han sido observadores más que participantes en estos hechos, y la mayoría de los gobiernos no han tenido que trasladar ninguno de los efectos de estos trastornos financieros a sus propios presupuestos. Esto nos lleva a preguntarnos si esta crisis en los mercados financieros ha provocado un cambio fundamental en la economía mundial tal como la conocemos, o si la vida seguirá más o menos de la misma manera para la mayoría de la gente. La respuesta a esta pregunta depende del efecto que la convulsión financiera tenga en el crecimiento mundial. Quisiera exponer la perspectiva del Fondo Monetario Internacional a este respecto.

4. La economía mundial tiene la ventaja de estar en una posición de partida muy ventajosa. Los cinco últimos años han sido un período de crecimiento sostenido como no veíamos desde los años sesenta. La mayoría de las economías avanzadas, entre ellas España, han disfrutado de un crecimiento vigoroso y constante durante todo ese período. En muchas economías emergentes y en desarrollo, el crecimiento ha sido más rápido aún, dado que se han beneficiado de la apertura de los mercados mundiales, de la liberalización financiera, de los altos precios de los productos básicos en algunos casos, y también de la aplicación de políticas más sanas. La conjunción de estos factores ha ayudado a que, en el caso de China e India, por ejemplo, se lograran tasas de crecimiento de dos dígitos, o cercanas a ese nivel, y a que en África subsahariana se registrara el período de mayor crecimiento sostenido en décadas.

5. Un crecimiento de esta magnitud genera su propio impulso. Debido a una vigorosa expansión en la mayoría de las economías de mercados emergentes, en el primer semestre de este año se registró un rápido crecimiento a escala mundial, y prevemos que para todo 2007 supere nuevamente el 5%. Consideramos que la crisis en los mercados de crédito y la caída en el mercado de viviendas de Estados Unidos tendrán un efecto significativo en el crecimiento en 2008, por lo cual hemos revisado a la baja, casi medio punto porcentual, nuestra proyección con respecto al crecimiento mundial en 2008, que se sitúa ahora en 4,8%. Pero esta tasa de crecimiento aún sería relativamente alta comparada con los niveles históricos. Quisiera explicar algunos de los factores en los que se sustenta esta proyección de continuidad de un alto crecimiento, basándome en el análisis que acaba de publicar el FMI en Perspectivas de la economía mundial.

6. En lo que atañe a las economías principales, Estados Unidos es el país para el que hemos efectuado la mayor revisión a la baja de las proyecciones de crecimiento. El principal problema es el deterioro del mercado de la vivienda. Debido a este factor, y a pesar de que hasta ahora los desbordamientos hacia otros sectores han sido limitados, consideramos que la economía estadounidense crecerá en 2008 solo a un ritmo moderado. Por consiguiente, hemos bajado a 1,9% nuestras proyecciones de crecimiento en Estados Unidos para 2008.

7. Para la zona del euro y Japón hemos corregido hacia abajo las proyecciones de crecimiento en 2008: a 2,1% y 1,7%, respectivamente. En Europa, el endurecimiento de las condiciones del crédito y la ralentización del crecimiento de las exportaciones son las principales razones por las que nuestras expectativas con respecto al crecimiento económico de la región son ahora menores. Japón ha sufrido en menor medida el impacto directo de la turbulencia financiera; pero una contracción de la demanda externa de sus productos y una moderada reducción del gasto interno, en particular el gasto de consumo, previsiblemente desacelerarán el crecimiento.

8. Por otro lado, esperamos que en los países de mercados emergentes y en desarrollo persista un vigoroso crecimiento en todas las regiones.

• China e India han registrado un crecimiento muy rápido, e impulsarán sustancialmente el crecimiento económico mundial este año. De hecho, si midiéramos las economías en función de la paridad del poder adquisitivo, estas economías serían las que aportan el mayor impulso al crecimiento mundial, y prevemos que seguirá siendo así en 2008.

• En América Latina es probable que el ritmo de la actividad económica sea ligeramente más moderado en 2008, en parte debido a los efectos de desbordamiento de los problemas en Estados Unidos. Sin embargo, dado que los fundamentos de política económica son ahora más sólidos, el impacto de la turbulencia en los mercados probablemente sea limitado.

• En las economías emergentes de Europa y en los países de la CEI prevemos que este año el crecimiento se mantendrá en niveles cercanos a los del año pasado, si bien algunos países que dependen en gran medida de la afluencia de financiamiento bancario a gran escala podrían verse más afectados por las repercusiones de la reciente convulsión financiera.

• En África, las perspectivas a corto plazo siguen siendo positivas, y para este año y el próximo se prevé un crecimiento de alrededor de 5½%. En algunos países, esto obedece a la expectativa de un aumento de la producción petrolera.

Por consiguiente, el panorama general muestra expectativas de que el crecimiento se desacelere, sin llegar a paralizarse, en las economías avanzadas, y en las economías emergentes y en desarrollo mantenga un ritmo acelerado.

9. Dicho esto, creemos que hoy los riesgos a la baja son mucho mayores que hace seis meses. Principalmente, hay riesgos de nuevas perturbaciones en los mercados financieros y de un posible descenso de los precios de los activos, en particular los precios de la vivienda, pero posiblemente también los precios de otros activos. Obviamente, estos dos riesgos están relacionados: los problemas en el mercado de viviendas de Estados Unidos desencadenaron la crisis en los mercados de crédito, y, a su vez, la contracción de la actividad crediticia ya se está notando en el mercado de viviendas de Estados Unidos. Esto también podría convertirse en un problema en otros países donde los precios de la vivienda han experimentado un aumento acelerado en los últimos años. A escala mundial, la conjunción de los problemas en los mercados financieros y la bajada de los precios de los activos podría generar una pérdida de confianza que, por su parte, podría tener en un efecto adverso en la actividad económica. Y si se produjera un deterioro de la coyuntura económica, otros riesgos ya presentes adquirirían mayor relevancia.

10. Por ejemplo, persiste el riesgo de una corrección desordenada de los desequilibrios mundiales. Ya hemos observado algunos movimientos en los tipos de cambio. Hasta ahora, se ha tratado de ajustes ordenados y coherentes con los parámetros fundamentales de las economías. Específicamente, la depreciación del dólar de EE.UU. contribuiría a reducir el déficit estadounidense por cuenta corriente. Pero hay riesgos de que una caída abrupta del dólar pudiera estar provocada por una pérdida de confianza en los activos en dólares, o provocarla a su vez. Asimismo, hasta el momento el dólar no ha sufrido mayores ajustes frente a las monedas de los países clave que registran superávit. En cambio, la contrapartida de la depreciación ha sido la depreciación del tipo de cambio de países con regímenes de flexibilidad cambiaria, entre ellos la zona del euro. El riesgo que se plantea es que esto menoscabe aún más las perspectivas de crecimiento, y que estas circunstancias intensifiquen las presiones proteccionistas.

11. Hasta el momento, las economías emergentes y en desarrollo no se han visto afectadas directamente por la turbulencia en los mercados de crédito. Pero ni siquiera las economías de crecimiento más rápido serían inmunes a una desaceleración generalizada en las economías avanzadas que redujera su demanda de importaciones. Para algunas economías emergentes el riesgo acecha de manera más directa. Observamos algunos focos de vulnerabilidad, sobre todo en Europa oriental, entre los países que han dependido de fondos externos para financiar abultados déficits por cuenta corriente y un auge del crédito. Si estos países se vieran también ante una contracción de la demanda de sus exportaciones y un endurecimiento de las condiciones en los mercados financieros, podrían verse arrastrados a una crisis.

12. Si se deteriorara la coyuntura, probablemente también surgirían o se agravarían otros problemas. Por ejemplo, si se desacelerara el crecimiento, la mayoría de los gobiernos podrían prever una reducción de la recaudación impositiva, y algunos, un aumento de los gastos, a medida que surtieran efecto los estabilizadores automáticos. Los países con un saldo presupuestario sólido tal vez sobrelleven esta situación adecuadamente, pero puede que otros deban efectuar difíciles ajustes del gasto discrecional. A su vez, los problemas a más largo plazo podrían resultar más difíciles de abordar. El Fondo Monetario Internacional viene haciendo hincapié desde hace un tiempo en la importancia de articular un conjunto de medidas fiscales y estructurales a fin de estar preparados para el envejecimiento de la población y la reducción de la fuerza laboral. Pero hasta ahora la mayoría de los gobiernos han hecho poco al respecto. Deberían actuar con cautela para no quedar en la situación de la cigarra de la fábula de Esopo, que disfrutaba tendida al sol en lugar de almacenar alimentos para el invierno. Todavía no es tarde para que los gobiernos actúen, pero los días se acortan. Por otra parte, a lo largo del último año se ha perfilado más claramente la necesidad de adoptar medidas para paliar el peligroso cambio climático y adaptarse al mismo. Esto también tendrá repercusiones presupuestarias y, nuevamente en este caso, los gobiernos deben tomar medidas para mitigar este fenómeno climático ahora, y evitar así tener que tomar medidas más difíciles en el futuro.

13. Quisiera volver ahora al tema central de mi exposición: la repercusión en la economía mundial de las turbulencias recientes en los mercados de crédito. Me gustaría destacar dos aspectos de este tema. Primero, los riesgos sobre los que quiero llamar la atención son tan solo eso: riesgos, no certezas. Segundo, no estamos inermes ante ellos. Mediante la adopción de medidas sensatas y enérgicas, los responsables de la política económica pueden limitar el daño ya causado por la crisis en los mercados de crédito y reducir el riesgo de que se produzcan nuevos daños. Mencionaré unos pocos frentes en los que se sería útil actuar.

14. Es posible atenuar los riesgos de una corrección desordenada de los desequilibrios mundiales si cada una de las grandes economías adopta medidas para reducir estos desequilibrios de forma gradual. El Fondo Monetario Internacional organizó una Consulta Multilateral con algunas de dichas economías precisamente para lograr ese objetivo, y las economías participantes en dicha consulta **--**Arabia Saudita, China, Estados Unidos, Japón y la zona del euro**--** formularon en abril de este año planes encaminados a lograrlo. Como parte de estos planes se prevén medidas para fomentar el ahorro nacional en Estados Unidos, entre otros medios saneando la situación fiscal; nuevos avances en las reformas orientadas a promover el crecimiento en Europa, y reformas para estimular la demanda interna en las economías emergentes de Asia, así como una flexibilización del tipo de cambio que permita que se aprecie la moneda de una serie de países que registran superávit. La clave ahora está en la puesta en práctica de dichos planes. Desde que se celebraron las consultas, cada uno de los participantes ha logrado avances que han permitido traducir las intenciones en hechos, pero aún queda mucho por hacer. La implementación de las medidas ha cobrado mayor importancia al agravarse los riesgos de un cambio desfavorable de la coyuntura económica.

15. También es posible contener los riesgos a los que se enfrentan las economías emergentes vulnerables. Es preciso que los bancos centrales se mantengan alerta en los mercados emergentes y se cercioren de contar con la información adecuada sobre el perfil de riesgo de las principales instituciones financieras. En los países en que el crédito privado ha registrado una rápida expansión y los déficit por cuenta corriente son abultados, los gobiernos deben actuar con moderación en la esfera fiscal para reducir las presiones de demanda y los riesgos.

16. También podemos adoptar medidas para fortalecer los sistemas financieros. Mencionaré algunos ejemplos de estas medidas.

• La crisis de los mercados de crédito surgió, en parte, debido a que los inversores no actuaron con la suficiente diligencia debida. Pero también conspiraron contra el ejercicio de la debida diligencia la falta de transparencia y la inadecuada divulgación de información sobre el perfil de riesgo de los nuevos instrumentos de crédito estructurado. Esto nos lleva a pensar que debemos formular nuevos mecanismos, de bajo costo, para lograr mayor transparencia en los mercados de crédito.

• La innovación financiera parece haber creado para los bancos mayores posibilidades de sacar los riesgos de sus balances, pero no la capacidad de evitar tener que reabsorberlos. Esto nos indica que al evaluar la solidez y capitalización de los bancos, los organismos de supervisión y las agencias calificadoras deberían prestar más atención a las posiciones que no figuran en los balances.

• El hecho de que los bancos recurran cada vez más a los mercados de valores para obtener financiación los ha dejado en una situación de mayor vulnerabilidad al riesgo de liquidez. Los organismos reguladores deberían dejar reflejada esta nueva realidad en sus evaluaciones de las necesidades de liquidez.

• En algunos sectores, y específicamente en los mercados de hipotecas, la crisis pone de manifiesto la necesidad de ofrecer mayor protección y educación al consumidor, y de divulgar la información de manera más sencilla.

• Asimismo, posiblemente también sea necesaria una mayor coordinación entre los organismos de supervisión y regulación, los bancos centrales y los ministerios de Hacienda. En algunos países, tal vez también sea preciso simplificar la infraestructura regulatoria.

17. En un plano más general, la forma en que la crisis de los mercados de crédito se ha propagado entre países también ofrece algunas lecciones importantes sobre cómo debemos responder a crisis de esta u otra índole. Quizá lo más importante es que pone de relieve la importancia vital de la cooperación multilateral. En lo que atañe a los problemas de los mercados financieros, si bien es posible que unos pocos países se reúnan y acuerden algunos cambios en la regulación, es improbable que lleguen a la mejor solución de alcance mundial, porque no representan a la totalidad de los afectados. Análogamente, en el intento de hacer frente a otros retos **--**desde el cambio climático hasta problemas de larga data, como la pobreza mundial**--** podrían lograrse los mejores resultados mediante la participación de todos los países que deberán aplicar las soluciones propuestas y sufrir sus consecuencias. En el caso de muchos de estos retos, lo mejor es considerarlos en un contexto multilateral. A este respecto, cabe destacar la importante función que puede desempeñar el Fondo Monetario Internacional, así como la necesidad de una colaboración estrecha entre el Fondo, otros organismos multilaterales y cada uno de los países.

18. Los retos a los que me he referido hoy son retos a los que deberán enfrentarse el Fondo Monetario Internacional, los gobiernos nacionales, y también las empresas y las personas de todo el mundo. Pero confío en que podremos superarlos. En mis tres años y medio en el Fondo Monetario Internacional he visitado numerosos países, he conocido mucha gente y he hallado muchas razones para ser optimista. He encontrado a muchas personas dispuestas a conversar y, lo que es aún más importante, dispuestas a escucharse las unas a las otras. Y he visto que cuando los representantes de varios países se reúnen en el Fondo a menudo tienen la voluntad de traducir las palabras en acciones. Mencioné al comienzo que estamos en una etapa de incertidumbre. Pero el diálogo puede ofrecernos el conocimiento que necesitamos para reducir esa incertidumbre. Y la cooperación puede ayudarnos a lograr acuerdos sobre las medidas que necesitamos para encarar los retos que se nos plantean. Si tenemos la paciencia necesaria para escucharnos mutuamente y el coraje para cooperar los unos con los otros, confío en que podremos materializar el potencial que ofrece la economía mundial.

19. Muchas gracias.



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