Opiniones y comentarios 2005 2004 2003 2002 2001 2000 |
|
|
|
La reforma del FMI Artículo exclusivo de Rodrigo de Rato Director Gerente del Fondo Monetario Internacional Publicado en Expansión 14 de septiembre de 2005
Durante el siglo XXI la globalización ha conseguido importantes beneficios en términos de crecimiento y eficacia. Sin embargo, este mismo fenómeno ha provocado crisis financieras internacionales y ha puesto de manifiesto la necesidad de prestar más atención a aquellos que se están quedando rezagados. Poco después de asumir el cargo de director gerente en 2004, comencé un análisis estratégico encaminado a decidir si el FMI está plenamente preparado para hacer frente a los desafíos y crisis actuales y futuros. Cuando la próxima semana se publique el informe anual, en éste se apelará a las iniciativas que permitan centrarse con más intensidad en la misión del Fondo y a garantizar que el FMI pueda ayudar a que todos los países miembros hagan frente a los actuales retos de integración en la economía global. El análisis sugiere que algunas de las actividades del FMI deberían reducirse mediante la racionalización del trabajo sobre la aplicación de normas y códigos y las valoraciones del sector financiero; un enfoque que se centre más en su papel en los países con menores rentas; una colaboración más estrecha con el Banco Mundial e invertir menos tiempo en procedimientos y documentación. Además, las nuevas propuestas incluyen un esfuerzo para analizar la globalización en profundidad, aumentar el estudio de la dinámica de la liberalización de la cuenta de capital y evaluar cuál es el método más conveniente para conseguir los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas. Volver a definir la tarea del Fondo es tan importante como la renovación del gobierno del FMI. La legitimidad del Fondo como organización mundial depende de la justa representación de todos sus miembros. El actual reparto de cuotas pone en entredicho esta legitimidad en muchas zonas, entre las que se incluyen África, donde mantiene un fuerte compromiso, y Asia, cuyo papel en el Fondo ha sido superado por su lugar en la economía mundial. Deberemos abordar este problema cuanto antes porque los intereses de muchos accionistas están en juego. La redistribución de cuotas no es un juego de suma cero si el resultado es la mayor legitimidad del FMI. Durante la última década, el Fondo ha abordado diversos frentes por los cambios significativos que la economía mundial ha experimentado: desde idear y controlar las iniciativas encaminadas a la prevención de crisis, participar en el esfuerzo por combatir la financiación del terrorismo y el blanqueo de capitales o desempeñar un importante papel en las estrategias de reducción de la pobreza. Este aumento de nuevas responsabilidades se ha producido mientras las anteriores permanecían intactas. Sin embargo, muchas de las iniciativas de la pasada década se han convertido en operaciones poco precisas. El análisis estratégico está destinado a la preparación de los más importantes desafíos, todavía imprevisibles, que se produzcan en el futuro. El Fondo ya ha tomado la iniciativa de hacer un llamamiento para la acción coordinada que haga frente a los desequilibrios globales por cuenta corriente. Aunque, en el futuro, la naturaleza de los desequilibrios podría cambiar, el FMI debe estar preparado para ayudar a sus miembros a anticiparse y a responder de forma inmediata. Por tanto, se debe potenciar el análisis y el asesoramiento de las tendencias globales y la evolución de todos los países. Se deberán dedicar más recursos a temas globales y regionales mientras el trabajo habitual en nuestros respectivos países evoluciona hacia los asuntos macroeconómicos más apremiantes. Se deberá prestar más atención a las consecuencias internacionales de las políticas nacionales y a tendencias a largo plazo, como el envejecimiento de la población y la demanda energética. La política nacional estará más vinculada al análisis de los mercados de capitales y los sistemas financieros. También es fundamental avanzar en la transparencia, un asunto en el que ha tomado un papel activo para la promoción de instituciones sólidas en los países desarrollados y en los más desfavorecidos. Economías emergentes La política de préstamos del FMI deberá tener en cuenta las necesidades de cada país miembro. Para las economías emergentes, existe una demanda no satisfecha de prevención frente a los grandes flujos de capital; será necesario un examen exhaustivo de toda la comunidad internacional. Mientras, las necesidades de los países con menores rentas son cada vez más diversas: desde el alivio de la carga de la deuda, hasta la concesión de financiación o el apoyo a su política. Deberán tomarse más medidas para hacer frente a estas necesidades de forma efectiva. Sin embargo, la responsabilidad del FMI ante los países más desfavorecidos está sobrecargada de procedimientos que absorben los recursos sustanciales. Este trabajo deberá racionalizarse para garantizar el cumplimiento de las necesidades de reducción de la pobreza. Las responsabilidades del FMI han evolucionado de forma considerable desde su creación después de la Segunda Guerra Mundial y la Gran Depresión. Este avance ha estado guiado por las necesidades de una comunidad internacional comprometida a la cooperación multilateral. Mientras abordamos los retos de un mundo que experimenta una rápida globalización, los cambios son fundamentales si nuestro deseo es que el Fondo siga siendo una institución relevante. Aunque no resultará sencillo, el compromiso debería llevarnos a consensuar una estrategia común. El FMI tiene la firme intención de actuar como aliado y consejero cercano de sus países miembros. Public Affairs: 202-623-7300 - Fax: 202-623-6278 Media Relations: 202-623-7100 - Fax: 202-623-6772 |