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Por qué el sistema financiero mundial es hoy más resistente Artículo de Gerd Häusler Consejero y director del Departamento de Mercados de Capital del Fondo Monetario Internacional El Financiero (Méjico) 7 de Octubre de 2005
Durante cuatro años seguidos el sistema financiero mundial ha mostrado una impresionante capacidad de resistencia. En los últimos seis meses, en particular, los mercados no se han dejado intimidar fácilmente. Los desequilibrios mundiales se han acentuado, los precios del petróleo han experimentado alzas considerables, se han desatado huracanes y en Estados Unidos los mercados de instrumentos derivados sobre crédito viven un periodo de agitación. En algunas economías emergentes ha aumentado la incertidumbre política. Con todo, la evolución del sistema financiero mundial ha sido positiva. Naturalmente, el riesgo de una crisis financiera está siempre presente y el optimismo debe moderarse con una dosis de realismo. Pero hay varios factores objetivos que explican la mayor capacidad de resistencia de los mercados financieros. El sólido crecimiento económico, la baja inflación, los bajos rendimientos de los bonos y el crédito barato han afirmado la estabilidad financiera actual. Todos éstos son factores esenciales que habitualmente dan sustento a los mercados financieros internacionales, y así lo han hecho en el transcurso de este ciclo. Como es obvio, el riesgo no ha desaparecido de los mercados financieros internacionales. Los desequilibrios mundiales, los precios del petróleo persistentemente altos y el elevado nivel de endeudamiento de los hogares podrían—cada uno por sí solo o en conjunción con los demás factores—afectar el crecimiento mundial en lo futuro. Tales riesgos ciertamente podrían llegar a plantear retos, pero no hay probabilidades de que éstos se materialicen en el corto plazo. Hay una serie de motivos para ser optimistas acerca de la continuidad de la estabilidad financiera internacional. Primero, las entradas de capital—en su mayor parte de origen privado—siguen financiando la cuenta corriente de Estados Unidos y sosteniendo el dólar. Que esos flujos no hayan menguado se debe a la evolución favorable del crecimiento y las tasas de interés en ese país, así como a la profundidad y liquidez de sus mercados de capital. No es probable que cambien abruptamente de dirección, ya que en ningún otro país o región existe una combinación de crecimiento vigoroso y profundidad de los mercados financieros como la que ofrece Estados Unidos. Segundo, los mercados financieros son capaces de corregir su rumbo por sí mismos a través de fuerzas compensatorias. Es improbable que los inversionistas institucionales permanezcan por mucho tiempo sin definirse y su aversión al riesgo tenderá a disminuir. No pueden permitirse mantener posiciones en efectivo libres de riesgo, pero de escaso rendimiento y necesitan buscar activos "subvalorados" para invertir totalmente su cartera. Hay además otras fuerzas del mercado que hacen menos probable el surgimiento de situaciones de pánico y de contagio. Una de ellas es la creciente importancia de los inversionistas institucionales estratégicos, como los fondos de pensiones y las compañías de seguros de vida, que tienen una perspectiva de largo plazo y son menos propensos a ceder ante un efecto de arrastre. Otra razón es la sofisticación cada vez mayor de los inversionistas institucionales, capaces de diferenciar entre los riesgos específicos de un país o de una empresa y los sistémicos. En general, la diversidad de estos agentes ha aumentado a través de los años y también se ha diversificado su comportamiento de inversión. Su contribución a la estabilidad financiera es un hecho digno de destacar. Todos esos factores, que han fortalecido el sistema financiero mundial en los últimos años, constituyen hoy un elemento de protección sumamente beneficioso ante las tensiones que pudieran afectarlo. Darían tiempo a los participantes del mercado y a las autoridades para hacer los ajustes necesarios y evitar de ese modo que las tensiones desemboquen en una verdadera crisis. Los balances mucho más sólidos que actualmente registran los sectores financiero y empresario y los hogares son algunos de esos elementos que protegerían a los sistemas financieros ante cualquier corrección importante del mercado. Otros factores que contribuirían a generar un efecto similar son la amplia dispersión del riesgo financiero desde el sector bancario al no bancario, la mejor gestión del riesgo y la mayor transparencia y divulgación de información en los mercados financieros. En cuanto a los mercados emergentes, los factores fundamentales también se han fortalecido como resultado del sólido desempeño económico de muchos países. Esos países han desarrollado mecanismos de protección ante la posibilidad de que se produzcan hechos desfavorables, acumulando reservas, cubriendo por anticipado sus necesidades de financiamiento externo y mejorando la estructura de la deuda. En un grado cada vez mayor, los inversionistas institucionales así como los fondos de pensiones destinan parte de sus carteras a hacer una inversión estratégica en bonos de mercados emergentes y existe creciente interés en las emisiones denominadas en moneda nacional. Esta tendencia ayudaría a dar mayor profundidad a los mercados nacionales y a reducir la vulnerabilidad de los mercados emergentes al riesgo cambiario. Si bien estos factores son motivo de optimismo, no eliminan por completo la posibilidad de que se desaten crisis financieras. Para expresarlo mediante una metáfora, si la economía mundial sufriera un corte de energía, el sistema financiero podría hoy seguir funcionando con generadores de emergencia por más tiempo que hace algunos años. Los mercados financieros no han tenido en mucho tiempo el grado de seguridad que hoy presentan, pero, de todos modos, no sería prudente caer en un exceso de confianza. IMF EXTERNAL RELATIONS DEPARTMENT
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