Rodrigo Rato y Figaredo
Rodrigo Rato y Figaredo


El sistema financiero a prueba

Por Rodrigo de Rato, Director Gerente, FMI
Publicado en ABC
3 de septiembre de 2007

La reciente turbulencia en los mercados de crédito -derivada de los problemas de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos- se ha hecho sentir en los mercados internacionales de capital estas últimas semanas, avivando temores sobre las potenciales consecuencias para la economía real. Y todo parece indicar que las consecuencias sobre el precio del riesgo de algunos activos financieros se van a dejar sentir en el medio plazo.

La opinión del Fondo Monetario Internacional es que el crecimiento mundial probablemente se vea afectado en cierta medida, si bien todavía en un contexto positivo. Aunque las perspectivas de Estados Unidos son motivo de inquietud, su economía no es el único motor del crecimiento mundial. Las variables económicas fundamentales siguen siendo sólidas en otros grandes países industrializados y en la mayoría de las economías emergentes, muchas de las cuales registran superávits por cuenta corriente y niveles relativamente bajos de deuda pública. Gracias a esa solidez, sumada a la actuación correcta y oportuna de los bancos centrales y otras autoridades, cabe pensar que los mercados financieros se normalizarán y que la economía mundial seguirá bien encarrilada. Aún así, no cabe duda de que el panorama es menos alentador que hace unos meses y que estos riesgos merecen ser vigilados detenidamente. Incluso si vuelve la calma y se mantiene un sólido crecimiento económico, el proceso de ajuste de los mercados financieros probablemente lleve cierto tiempo.

El riesgo más grave es que se desestabilicen aún más los mercados financieros, o que la caída de los precios de los activos (como bienes inmobiliarios o acciones), el endurecimiento de las condiciones financieras y el debilitamiento de la confianza asesten un golpe aún más duro al consumo y a la inversión. Pero es tranquilizador observar que las condiciones financieras parecen estar normalizándose, que las empresas parecen tener balances sólidos y que las finanzas de los hogares continúan apuntaladas por un vigoroso crecimiento del empleo en la mayoría de los países.

Aunque los hechos recientes pusieron de relieve algunos de los riesgos que entraña la innovación financiera, no debemos perder de vista los aspectos positivos. Los mercados desempeñan una función crítica en la movilización del ahorro y su asignación a la inversión productiva, y las innovaciones a menudo contribuyen a su crecimiento rápido y sostenido y al bienestar tanto en las economías avanzadas como en los mercados emergentes. Gracias a la innovación en el sector de los productos de crédito estructurados, los operadores han podido diversificar mejor el riesgo y abaratar el crédito internacional, proporcionando un poderoso estímulo al crecimiento mundial.

Ahora bien, los hechos recientes también han dejado claro que algunos participantes del mercado no valoraron correctamente los riesgos de estos complejos nuevos instrumentos. Al intensificarse la globalización financiera, estos problemas también han tenido un alcance mayor, y la consiguiente pérdida de confianza alimentó una grave crisis de liquidez en los mercados de dinero. Las oportunas infusiones de liquidez instrumentadas por los bancos centrales y otras autoridades monetarias de Estados Unidos, Europa y Asia fueron la respuesta que exigían las circunstancias, y la liquidez está dando indicios de retomar niveles normales.

Pero este episodio nos recuerda que las características ideales para que se hagan realidad las posibilidades de crecimiento y estabilidad que proporcionan los mercados financieros cada vez más interdependientes son la transparencia y la regulación adecuada, ámbitos en los cuales el FMI se mantiene activo desde hace ya algún tiempo. Por ejemplo, durante la última década fue una de las instituciones que más promovió la transparencia estadística en la esfera económica y financiera. La iniciativa de las normas especiales para la divulgación de datos lanzada por el FMI ha permitido realzar la transparencia de las estadísticas nacionales. El FMI también ha mantenido un diálogo estrecho con las entidades reguladoras y una participación activa en los foros internacionales para ayudar a fijar niveles y tipos idóneos de transparencia. La comunidad internacional, a través del FMI, debe plantearse las consecuencias de regulación y de transparencia de mercados para inversores y consumidores y un buen momento para ello son las próximas asambleas del FMI en octubre.

La turbulencia que están experimentando los mercados financieros es la demostración de la importancia de los riesgos sobre los que algunos observadores -entre los cuales nos incluimos- llevan varios meses alertando. Aumentar la transparencia, corregir los excesos de confianza y valorar correctamente los riesgos son algunos de los elementos sobre los que conviene incidir. La crisis actual es realmente la primera prueba para varias categorías de instrumentos financieros innovadores, sobre todo los utilizados para titularizar el riesgo de crédito privado. La reacción de los agentes de mercado ha sido revalorar dicho riesgo. Es una respuesta natural, especialmente después de un período prolongado de poca volatilidad y mucha liquidez en los mercados de crédito, durante el cual la estructuración de los incentivos quizás haya contribuido a cierta laxitud en las normas crediticias. Esta turbulencia es indudablemente costosa para algunos operadores, pero a la vez representa una oportunidad para aprender qué podemos hacer en pro de la solidez del sistema financiero mundial.



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