Washington, DC:
El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó hoy
un acuerdo de 27 meses en el marco del Servicio Ampliado (SAF) del FMI para
Ecuador, por un monto equivalente a DEG 4.615 millones (661 por ciento de
la cuota, equivalente a US $ 6.500 millones). La aprobación del Directorio
Ejecutivo permite un desembolso inmediato equivalente a US $ 2.000
millones, disponibles para el presupuesto. El SAF complementa el apoyo de
emergencia del FMI a Ecuador, otorgado en mayo de este año (67,3 por ciento
de la cuota, equivalente a US $ 643 millones), y al SAF anterior aprobado
por el Directorio Ejecutivo del FMI en marzo de 2019, que fue cancelado en
mayo de 2020.
El nuevo acuerdo, en el marco del SAF, respaldará las políticas de Ecuador
para estabilizar la economía y proteger vidas y medios de vida, ampliar la
cobertura de los programas de asistencia social, garantizar la
sostenibilidad fiscal y de la deuda, y fortalecer las instituciones
nacionales para sentar las bases de un crecimiento vigoroso, duradero y
generador de empleo que beneficie a todos los ecuatorianos.
Al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre Ecuador, la
Sra. Kristalina Georgieva, Directora Gerente y Presidenta del Directorio,
emitió la siguiente declaración:
“Las autoridades ecuatorianas han adoptado medidas sólidas para abordar la
profunda crisis económica y sanitaria desencadenada por la pandemia del
COVID-19. Las primeras medidas de contención fueron fundamentales para
frenar y estabilizar la propagación del virus. La respuesta de políticas de
las autoridades combinó adecuadamente medidas a corto plazo para contener
el impacto adverso de la crisis, e incluyó una importante inyección de
liquidez y el aumento de las transferencias monetarias, así como firmes
pasos iniciales hacia la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas
públicas.
“El exitoso canje de deuda con tenedores de bonos externos ha proporcionado
a Ecuador un alivio importante para la liquidez. Las autoridades también
han obtenido garantías financieras de acreedores oficiales, compromisos de
instituciones financieras internacionales, y han acordado complementarlos
con una consolidación fiscal ambiciosa, pero realista, a medida que se
afianza la recuperación económica. La importante ampliación que se está
llevando a cabo de los programas de asistencia social fortalecerá las redes
de protección social y permitirá al gobierno extender oportunamente la
asistencia a grupos vulnerables.
“En este contexto, el programa respaldado por el FMI en el marco del SAF
tiene dos objetivos principales: primero, mitigar la crisis mediante la
protección de vidas y medios de vida, así como restablecer la estabilidad
económica; y, segundo, garantizar la sostenibilidad de las finanzas
públicas y fortalecer las instituciones nacionales con el fin de sentar las
bases para un crecimiento vigoroso, duradero y generador de empleo que
beneficie a todos los ecuatorianos.
“Las autoridades se han comprometido a replegar las medidas relacionadas
con la crisis conforme la economía empiece a recuperarse. La sostenibilidad
fiscal estaría anclada al tope de la deuda del 57% del PIB para finales de
2025, según el Código Orgánico de Planificación y Finanzas Públicas
(COPLAFIP) del país. La sostenibilidad fiscal estaría respaldada por una
combinación de una reforma tributaria progresiva a mediano plazo y medidas
de gasto que apuntan a alinear a Ecuador con a sus pares regionales. La
implementación en curso del COPLAFIP hará cumplir con la entrega oportuna y
precisa de datos fiscales por parte de entidades del sector público no
financiero, y mejorará el seguimiento y la gestión de las finanzas
públicas. La formulación temprana de una estrategia del manejo de la deuda,
de las obligaciones de corto plazo, ayudaría a mejorar la estructura de
vencimiento y costo de los pagos de amortización en 2022.
“El fortalecimiento de la transparencia fiscal y el fomento de la
gobernanza son pilares clave del programa de reformas de las autoridades.
Estos incluyen la adopción de prácticas sólidas de gestión de la caja
fiscal, la mejora de la transparencia en la contratación pública y la
promoción de la transparencia de la deuda. Además, el cumplimiento de la
ley, mediante la adopción trascendental de una legislación anticorrupción
antes de fin de año, protegería las arcas públicas, catalizaría la
inversión privada, promovería la creación de empleo e impulsaría el
potencial de crecimiento.
“Se necesitará la implementación oportuna de las reformas previstas para
promover la autonomía del Banco Central y fortalecer su marco institucional
de manera más amplia para respaldar el compromiso con el régimen de
dolarización. Las autoridades están comprometidas a seguir monitoreando la
evolución del riesgo crediticio y a supervisar de cerca a las instituciones
financieras en el período posterior a la pandemia. Estos esfuerzos
requerirían una fuerte coordinación entre los órganos de supervisión, que
se facilitaría mediante el establecimiento de un Comité de Coordinación
Financiera.
“La incertidumbre sobre la profundidad y duración de la pandemia sigue
siendo alta a nivel mundial. A nivel nacional, la estrecha coordinación
entre las entidades gubernamentales, un amplio diálogo social y la
aceptación en todo el espectro político de los objetivos y las políticas
del programa mitigarían importantes riesgos de implementación. La
implementación oportuna de las acciones previas del programa para
fortalecer las instituciones y los marcos de políticas, y los esfuerzos
realizados para asegurar un amplio apoyo público al programa son pasos en
la dirección correcta. Estos esfuerzos han ayudado a cumplir con los
criterios para que el FMI brinde financiamiento que exceda el acceso
normal.”