El dividendo de la longevidad
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- Authors: ANDREW SCOTT, PETER PIOT
- Published: June 18, 2025
Resumen y argumento principal
- El descenso de las tasas de natalidad y la mayor esperanza de vida han alimentado un relato de "catástrofe demográfica" que prevé menos trabajadores relativos para sufragar pensiones y atención a personas mayores.
- Este relato es parcialmente cierto, pero está sesgado: la combinación de una población mayor y una mayor predisposición al trabajo entre los mayores puede convertir a ese grupo en un motor esencial del dinamismo económico.
- Dos reformas conceptuales propuestas:
- Dejar de ver el envejecimiento como un problema y reconocerlo como un logro y una oportunidad.
- Abandonar políticas que intenten cambiar el comportamiento individual para mantener sistemas antiguos; en su lugar, ayudar a las personas a adaptarse a una mayor esperanza de vida.
Datos demográficos y laborales clave
- En el conjunto del mundo, "una de cada diez personas tiene más de 65 años" y se prevé que "esa proporción se duplique durante los próximos 50 años".
- En Europa, el 90% del incremento del número de trabajadores en el último decenio —17 millones de personas ocupadas más— se debió a un fuerte aumento del número de trabajadores mayores de 50 años, según la OCDE.
- Japón presenta una proporción aún más elevada de aporte laboral por trabajadores de mayor edad.
- Los trabajadores de más edad son ya el principal motor del crecimiento del PIB en Europa y Japón.
Adaptarse a la longevidad: implicaciones para políticas y sistemas
- Si los sistemas siguen basándose en la esperanza de vida del siglo XX (cuando la mayoría vivía entre 40 y 60 años), los costos de pensiones y atención sanitaria aumentarán y lastrarán las economías.
- Los enfoques que buscan elevar las tasas de natalidad o potenciar la inmigración:
- Son costosos o políticamente difíciles.
- Cambian el tamaño relativo de grupos de edad pero no resuelven el problema estructural de adaptación a una vida más prolongada.
- Propuesta central: invertir en el capital humano y social de los últimos años de vida como solución sostenible.
Incremento de la morbilidad y la necesidad de prevención
- Transición epidemiológica: la carga sanitaria se desplazó de enfermedades infecciosas a enfermedades crónicas no transmisibles.
- Las enfermedades crónicas representan actualmente el 60% de las enfermedades a escala mundial, y el 81% en la Unión Europea.
- La esperanza de vida en buena salud no ha aumentado tan rápido como la esperanza de vida general, lo que ha llevado a un aumento de la morbilidad.
- Tres factores que hacen viable y deseable un giro hacia la prevención:
- La mayor longevidad implica que la mayoría de las personas pueden padecer alguna enfermedad crónica en algún momento de su vida.
- Mayor disponibilidad de datos genéticos y de riesgos estructurales permite intervenciones focalizadas; vínculo claro entre reducción de la pobreza y mejora de la salud.
- Avances en biología prometen formas más eficaces de prevención (ejemplos: impacto de medicamentos GLP-1 como Ozempic y Wegovy; avances en biología del envejecimiento).
- Áreas prometedoras de inversión: ciencias de la vida, biofármacos, vacunas mejoradas para personas mayores, terapias contra el cáncer, biología sintética y genómica.
Salud a lo largo de la vida: financiación e innovación
- Para que las personas lleguen en buen estado de salud a los 90 años, el enfoque debería empezar en la infancia o, como mínimo, en la mediana edad.
- Recomposición de métricas: convertir la esperanza de vida en buena salud en un parámetro central para asignación del gasto en salud, en lugar de medir solo tratamientos realizados.
- Financiamiento:
- Los costos sanitarios y de atención social ya están aumentando en la Unión Europea.
- La prevención exige gasto adicional, lo que obliga a aumentar deuda pública o explorar financiamiento innovador, por ejemplo, bonos de impacto social.
- Innovación tecnológica y digital:
- Ejemplo: robótica en atención en Japón donde falta personal de enfermería y auxiliar.
- Potencial de la inteligencia artificial para medicina personalizada y prevención, condicionado a inversión en educación digital para todas las edades.
- Acción multisectorial: abordar factores socioeconómicos (empresas, gobiernos, comunidades, sectores alimentario y de vivienda).
- Políticas complementarias sugeridas: aumentar impuestos sobre alimentos poco saludables; campañas de salud pública que fomenten ejercicio y vida sana; lucha contra desigualdades que limitan la contribución productiva.
Impulsar el empleo de personas mayores
- Participación laboral por edad:
- Casi el 90% de los europeos de entre 45 y 49 años forman parte de la población activa.
- La participación se reduce hasta menos de la mitad en el grupo de edad entre 60 y 65 años.
- Elevar la edad legal de jubilación:
- Ayuda a las finanzas públicas, pero contribuye poco por sí sola a que las personas trabajen más tiempo.
- Políticas necesarias para impulsar empleo a partir de los 50 años:
- Mejoras en salud preventiva.
- Formación y reciclaje profesional a lo largo de la vida.
- Creación de empleos adaptados a todas las edades: horarios flexibles, menor exigencia física, mayor autonomía.
- Leyes contra la discriminación por razón de edad.
- Impacto macroeconómico de la mejora en salud:
- En el Reino Unido, una persona diagnosticada con enfermedad cardiovascular a los 50 años tiene 11 veces más de probabilidades de dejar de trabajar.
- Datos del Reino Unido sugieren que una reducción del 20% en la incidencia de seis enfermedades crónicas principales incrementa el PIB un 1% en el plazo de cinco años y un 1,5% en el plazo de diez, gracias al aumento de la participación en la fuerza laboral.
- El efecto es más pronunciado entre los trabajadores del grupo de edad entre 50 y 64 años.
Conclusión: los demográficos no determinan nuestro destino
- Si se prioriza la adaptación a una vida más larga, es posible obtener un "triple dividendo de longevidad": vidas más largas, en mejor estado de salud y más productivas.
- Amplio espectro de acciones individuales y políticas públicas puede influir en la forma en que envejecemos; la sociedad debe aprovechar la oportunidad que ofrece la longevidad.
Fuente: "El dividendo de la longevidad", Andrew Scott y Peter Piot, FINANZAS & DESARROLLO, Junio de 2025.