La COVID-19 empeora vulnerabilidades financieras
IMF Blog, May 22, 2020
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- Authors: Tobias Adrian, Fabio Natalucci
- Published: May 22, 2020
Panorama general
- La crisis económica desencadenada por la pandemia está sacando a relucir y agudizando vulnerabilidades financieras acumuladas durante una década de volatilidad y tasas de interés extremadamente bajas.
- Los capítulos 2 a 4 del Informe sobre la estabilidad financiera mundial (informe GFSR) se centran en tres puntos potencialmente débiles: los segmentos riesgosos de los mercados internacionales de crédito, los mercados emergentes y los bancos.
- Si la contracción económica en curso se prolonga o se ahonda más de lo previsto, el deterioro resultante de las condiciones financieras podría verse amplificado por estas vulnerabilidades, provocando más inestabilidad o incluso una crisis financiera.
Mercados de crédito empresarial riesgoso
- Hallazgos sobre evolución y fragilidades:
- Los segmentos riesgosos de los mercados de crédito crecieron con rapidez desde la crisis financiera mundial.
- Fragilidades: deterioro de la calidad del crédito; evaluación menos estricta del crédito; riesgos de liquidez en los fondos de inversión; interconexión más estrecha.
- Elementos mitigantes: los inversionistas no recurren tanto al endeudamiento para financiarse; los bancos no están tan expuestos al apalancamiento y a los bonos de alto rendimiento como en el pasado.
- El riesgo de pánico entre inversionistas ha disminuido en algunos segmentos debido a la preponderancia de capital cautivo a largo plazo en los mercados de deuda privada y de obligaciones de préstamo garantizadas.
- Escenario adverso y efectos:
- En un escenario muy desfavorable, las pérdidas bancarias globales en estos mercados deberían ser manejables, aunque podrían resultar sustanciales en el caso de algunos bancos grandes.
- Las pérdidas en las instituciones financieras no bancarias podrían ser más significativas y, por haber tenido un papel más preponderante en estos mercados, esas entidades podrían perjudicar el suministro de crédito y prolongar y agravar la recesión.
- Movimientos durante la pandemia:
- En apenas un par de meses, hasta fines de marzo, los precios en los mercados de crédito riesgoso retrocedieron alrededor de dos tercios de la caída sufrida durante la totalidad de la crisis financiera mundial (aunque parte de esas pérdidas se han revertido).
- La demanda generalizada de efectivo ha desencadenado presiones de venta, y los fondos comunes de inversión han experimentado grandes salidas de capitales (que, sin embargo, luego disminuyeron o se revirtieron).
- Recomendaciones de política y supervisión:
- Actuar con firmeza para contener las secuelas de la COVID-19 y apuntalar el flujo de crédito a las empresas.
- Los reguladores deberían alentar a los gestores de activos a actuar con prudencia y recurrir a todas las herramientas de gestión de la liquidez para hacer frente a esos riesgos.
- Tras la crisis, efectuar una evaluación exhaustiva de las fuentes de las perturbaciones del mercado y de las vulnerabilidades subyacentes.
- Determinar si corresponde incluir instituciones no bancarias dentro del perímetro de regulación y supervisión, dado su papel creciente.
- Crear un marco para la regulación macroprudencial de las instituciones no bancarias, teniendo en cuenta el alcance mundial de estos mercados, y ampliar las herramientas macroprudenciales.
Cómo controlar flujos de cartera volátiles
- Hechos y cifras:
- Desde el comienzo de la pandemia, los mercados emergentes han experimentado salidas de capital de más de USD 100.000 millones, casi el doble (en relación con el PIB) de las registradas durante la crisis financiera mundial.
- El volumen de las salidas de capitales ha disminuido posteriormente, pero el vuelco inicial subraya la dificultad de controlar flujos de cartera volátiles.
- Causas y vulnerabilidades:
- El período prolongado de bajas tasas de interés alentó a prestatarios y acreedores a asumir más riesgos, incrementando la inversión de cartera en mercados de activos riesgosos.
- Esto contribuyó a la acumulación de la deuda y, en algunos casos, produjo valoraciones exageradas en mercados emergentes y preemergentes.
- Los flujos de renta fija y de renta variable son mucho más sensibles a las condiciones financieras internacionales durante períodos en los cuales los flujos son extremos, en comparación con épocas de normalidad.
- Los factores económicos nacionales influyen ligeramente más en los flujos de renta variable y de renta fija denominada en moneda nacional.
- Una mayor participación de inversionistas extranjeros en mercados de renta fija en moneda nacional que no están lo suficientemente desarrollados puede agudizar en gran medida la volatilidad de los rendimientos.
- Recomendaciones de política:
- Permitir la depreciación del tipo de cambio para controlar las presiones externas.
- Si los movimientos cambiarios son desordenados, plantearse intervenir en los mercados de divisas.
- Emplear medidas provisionales de gestión de flujos de capital si las salidas son sustanciales.
- Para enfrentar trastornos del financiamiento a más largo plazo, los administradores de deuda soberana deberían instituir planes para lidiar con un acceso limitado al financiamiento externo.
La banca: ¿Tasas bajas y beneficios bajos?
- Situación estructural:
- La rentabilidad ha sido un problema persistente para los bancos en varias economías avanzadas desde la crisis financiera mundial.
- La política monetaria muy acomodaticia sustentó el crecimiento económico y apuntaló beneficios bancarios, pero los niveles extremadamente bajos de las tasas de interés comprimieron los márgenes financieros netos.
- Nuestro análisis muestra que, más allá de los problemas inmediatos vinculados al brote de COVID-19, un período persistente de tasas de interés bajas probablemente presionará más la rentabilidad bancaria en los próximos años.
- Riesgos macroeconómicos y operativos:
- La buena salud de los bancos es crucial para la estabilidad financiera; bancos con baja rentabilidad son menos propensos a conceder préstamos, privando a la economía de crédito necesario.
- Una simulación con nueve economías avanzadas indica que una elevada proporción de bancos, medida en función de los activos, posiblemente no generará beneficios superiores al costo del capital en 2025.
- El brote de COVID-19 pone a prueba la resiliencia bancaria y puede llevar a aumentos de cargos o recortes de costos, aunque podría resultar difícil aliviar totalmente la presión sobre los beneficios.
- Asumir riesgos excesivos para recuperar beneficios podría sembrar problemas futuros.
- Recomendaciones de política y supervisión:
- Las autoridades deben encontrar sin demora un equilibrio que salvaguarde la estabilidad financiera y la solidez de las instituciones financieras, respaldando al mismo tiempo la actividad económica.
- Evaluar estrategias para preservar y reforzar el capital, incluida la restricción del pago de dividendos y recompras de acciones propias.
- Las autoridades del sector financiero deberían incorporar el impacto potencial de tasas de interés bajas en las decisiones y evaluaciones de riesgos.
- La planificación de capital y las pruebas de tensión con fines de supervisión deberían incluir escenarios en los cuales las tasas se mantienen en niveles más bajos durante más tiempo; además, evaluar la solidez de los modelos de negocios en ese entorno.
- Los supervisores deberían mantenerse en vigilancia e impedir toda acumulación de riesgos excesivos que pudiera menoscabar la resiliencia del sector bancario.
Por Tobias Adrian y Fabio Natalucci