El Directorio Ejecutivo del FMI concluye la Consulta del Artículo IV con Paraguay correspondiente a 2013
Comunicado de Prensa No. 14/62 (S)14 de febrero de 2014
El 14 de febrero de 2014, el Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó la Consulta del Artículo IV1 con Paraguay.
Paraguay disfrutó de un crecimiento económico robusto en la pasada década, apoyado por el auge de la exportación de materias primas y apuntalado por la aplicación de una política macroeconómica prudente. A pesar de los shocks relacionados con las condiciones climáticas que afectaron al sector de agronegocios, la economía ha crecido a una tasa promedio del 4,7% anual desde 2003, frente a un nivel de alrededor del 2% en la década anterior. El vigoroso crecimiento ha estado acompañado de un descenso de la inflación, particularmente desde 2011, año en que el Banco Central adoptó un régimen de metas de inflación. No obstante la aceleración del crecimiento en la década de 2000, la pobreza y la desigualdad en Paraguay siguen situándose entre las más elevadas de la región.
En 2013, la actividad se recuperó a un nivel estimado en el 13% al recuperarse notablemente el sector agrícola de la grave sequía del año anterior. El crecimiento de la producción agrícola dio origen a un aumento de la exportación y a un superávit de casi el 1% del PIB en la cuenta corriente externa, pese al deterioro de la relación de intercambio. La actividad no agrícola ha mostrado una menor volatilidad, con un crecimiento cercano al potencial en los últimos dos años, sostenido por el aumento del consumo. La inflación de fin de 2013 descendió al 3,7%, es decir por debajo de la tasa del 5% fijada como meta de inflación por el Banco Central, a pesar del aumento de precios de los alimentos. Desde fin de 2012, el crecimiento del crédito al sector privado se ha desacelerado al 17% en términos nominales, y los préstamos se concentran en el sector agrícola; el crédito al consumo también ha crecido rápidamente, si bien partiendo de un nivel bajo. El sector bancario de Paraguay sigue estando bien capitalizado y siguen siendo rentable, con un bajo volumen de préstamos en mora.
En general, las políticas macroeconómicas han apoyado la recuperación. El gasto fiscal en el marco del estímulo aplicado en 2012 se desaceleró en 2013 debido a la aplicación de controles más estrictos sobre el gasto, si bien el déficit del gobierno central aumentó ligeramente, a aproximadamente 2% del PIB, con respecto al 1,8% registrado en 2012, debido a que la recaudación impositiva siguió siendo modesta. La política monetaria se mantuvo en compás de espera durante gran parte de 2013, hasta que el Banco Central aumentó la tasa de política monetaria en 100 puntos básicos durante diciembre de 2013 y enero de 2014, en vista de las incipientes presiones inflacionarias.
Las perspectivas para 2014 son positivas. Debería registrarse un sólido crecimiento, de 4,8%, sostenido por el continuo dinamismo del sector agrícola y el aumento de la inversión en infraestructura. Es probable que la inflación anual aumente hasta llegar a la meta del 5% fijada por el Banco Central. El déficit fiscal debería seguir siendo bajo, en virtud de la aplicación de la Ley de Responsabilidad Fiscal recientemente aprobada. El saldo en cuenta corriente externa volvería a registrar un pequeño déficit, en el contexto de un leve deterioro de los términos de intercambio y un aumento de los volúmenes de importación. En general, los riesgos que se ciernen sobre estas perspectivas están equilibrados. El principal riesgo a la baja proviene del crecimiento regional y de las condiciones crediticias internacionales, mientras que entre los riesgos al alza se incluye la posibilidad de que las reformas avancen más rápido de lo esperado.
Evaluación del Directorio Ejecutivo2
Los directores ejecutivos celebraron la reciente recuperación económica y las perspectivas favorables de Paraguay, apuntaladas por sólidas políticas y fundamentos económicos, un bajo nivel de endeudamiento, sustanciales reservas oficiales y desequilibrios fiscales y externos de pequeña magnitud. Los directores señalaron que el principal reto por delante es mejorar el desarrollo social y económico, y fortalecer al mismo tiempo el marco de política macroeconómica. Tomaron nota con optimismo del ambicioso programa de reformas de las autoridades y de la crucial legislación que ya se ha promulgado para hacer frente a las deficiencias institucionales y estructurales. Los directores destacaron que la decidida aplicación de estas leyes y la continuidad de las sólidas políticas macroeconómicas son necesarias para reducir la pobreza y fomentar un crecimiento sostenible y multisectorial.
Los directores consideraron muy positivo el fortalecimiento del marco fiscal. La Ley de Responsabilidad Fiscal proporciona una base sólida para la sostenibilidad fiscal. Alentaron a las autoridades a seguir reforzando dicho marco, mejorando aún más la calidad del gasto público, fortaleciendo la administración tributaria y aduanera y reforzando la capacidad para hacer frente a posibles riesgos provenientes de las alianzas público-privadas. También es necesario emprender reformas en el servicio civil y el sistema de pensiones.
Los directores celebraron la orientación prudente de las autoridades en materia de política monetaria y los avances logrados en la aplicación del régimen de metas de inflación. Instaron a tomar más medidas para completar la transición hacia un régimen de metas de inflación cabal, incluso creando un mercado monetario interbancario activo, fortaleciendo la supervisión bancaria basada en el riesgo y actualizando la legislación del sector financiero. Mantener la flexibilidad cambiaria y redoblar los esfuerzos para reducir la dolarización fortalecerán el marco de política monetaria y contribuirán a proteger la economía ante posibles shocks. En el mediano plazo, las políticas macroeconómicas deberían guiarse por la Ley de Responsabilidad Fiscal y los marcos de metas de inflación. Los directores abogaron por la adopción de medidas para hacer frente a las deficiencias subsistentes en el régimen de lucha contra el lavado de dinero.
Los directores coincidieron en que es prioritario reducir la pobreza y la desigualdad. Alentaron a las autoridades a mantener todas las iniciativas en curso para fomentar la inclusión social y económica y, al mismo tiempo, proteger a los grupos vulnerables mediante redes de protección social. Las reformas deberían centrarse particularmente en mejorar el clima de negocios, abordar las ineficiencias del mercado laboral y aumentar la participación de las mujeres en el mercado de trabajo, así como la inversión en capital humano. La mejora de la gestión de las empresas públicas también facilitará el acceso a los servicios públicos básicos a un costo razonable.
