Líneas de crédito contingente (LCC) del FMI
El FMI estableció las líneas de crédito contingente (LCC) en 1999 en el marco de sus esfuerzos encaminados a fortalecer las defensas de los países miembros frente a las crisis financieras. Por diversas razones, el servicio nunca fue utilizado. En noviembre de 2003, se permitió que la LCC quedara suprimida a partir de la fecha prevista en la respectiva cláusula de caducidad. |
La LCC como línea precautoria de defensa
Como parte de su respuesta a la rápida propagación de las turbulencias en los mercados financieros mundiales durante la crisis asiática de 1997-98, el FMI estableció las líneas de crédito contingente (LCC) en abril de 1999. La LCC tenía por objeto proveer una línea de defensa precautoria a los países miembros que aplicaran políticas sólidas y que no estuvieran en riesgo de sufrir una crisis de balanza de pagos de origen interno, pero que fueran vulnerables a los efectos de contagio de crisis de la cuenta de capital originadas en otros países. En el marco de ese servicio, todo país miembro del FMI que cumpliera los exigentes criterios de habilitación podía acceder a un monto elevado predeterminado de recursos en el caso de verse afectado por una crisis financiera generada por factores que escaparan a su control.
En 2000 se introdujeron varios cambios a la condicionalidad de la LCC a fin de hacerla más atractiva para los posibles usuarios. Dichos cambios determinaron un acceso más automático al primer tramo del préstamo. Asimismo, se redujo la tasa de interés de la LCC respecto de la correspondiente al servicio de complementación de reservas, en el marco del cual se concede respaldo a los países miembros que están atravesando una crisis. También se redujo la comisión por compromiso de recursos.
Para poder acceder a la LCC, el país miembro del FMI tendría que haber satisfecho cuatro criterios de habilitación:
1. Ausencia de necesidad de utilizar recursos del FMI. El país tendría que haber aplicado políticas que se hubiesen considerado no proclives a generar la necesidad de financiamiento del FMI, salvo debido al contagio.
2. Una evaluación positiva de las políticas del país y avances en materia de observancia de normas internacionalmente aceptadas.
3. Relaciones constructivas con los acreedores privados y progresos tendientes a limitar la vulnerabilidad externa.
4. Un programa macroeconómico y financiero satisfactorio y el compromiso de adaptar las políticas.
En el marco de la LCC se habrían comprometido fondos, con carácter contingente, por un plazo de hasta un año. Si bien no se fijó un límite general de acceso, se preveía que los compromisos otorgados en virtud de este mecanismo se ubicarían normalmente entre el 300% y el 500% de la cuota del país solicitante. Los países que efectuaran giros contra la LCC tendrían que rembolsar los fondos entre un año y 18 meses a partir de la fecha de cada desembolso. Además de la tasa ordinaria de mercado aplicada por el FMI se aplicaría una sobretasa inicial de 150 centésimas de punto porcentual, la cual se elevaría posteriormente hasta llegar a un nivel máximo de 350 centésimas según la duración del desembolso utilizado.
Examen de la LCC efectuado en 2003
La LCC permaneció sin ser utilizada y en marzo de 2003 el Directorio Ejecutivo procedió a realizar un examen de este servicio. Los directores consideraron varios factores que pueden haber desalentado el uso de este instrumento de crédito. Los países en condiciones de acceder al servicio quizá no estuvieran plenamente convencidos de que el hecho de recurrir a una LCC debía ser visto como un signo de fortaleza y no de debilidad. Es posible que a estos países les preocupara además el riesgo de verse eventualmente perjudicados si en alguna ocasión futura no resultasen habilitados para acceder a la línea. Por otra parte, existía cierta incertidumbre acerca de la capacidad del mecanismo para garantizar una efectiva y oportuna disponibilidad de fondos cuando surgiera la necesidad, ya que para el desembolso de los recursos se requería la aprobación del Directorio Ejecutivo. Por último, muchos de los países que habrían reunido los criterios de habilitación lograron reducir su vulnerabilidad a las conmociones externas mediante la acumulación de reservas, la adopción de tipos de cambio flexibles y otras reformas, con lo cual disminuyó la percepción de la necesidad de disponer de un seguro en forma de una LCC.
En el curso del examen realizado, el Directorio consideró exhaustivamente otros cambios de la LCC, así como otras vías para alcanzar sus objetivos. Muchos directores respaldaron firmemente la idea de prorrogar la vigencia de la línea más allá de la fecha prevista en la cláusula de caducidad estipulada en la decisión por la que se la creó, lo cual daría un margen de tiempo para mejorar su diseño o encontrar otros medios para alcanzar sus objetivos. Algunos directores consideraron que, aun cuando la LCC nunca haya sido utilizada, representó un incentivo para que los países aplicaran medidas de política acertadas. No obstante, no se logró reunir el 85% de votos necesario para aprobar la prórroga propuesta, con lo cual la vigencia de la LCC caducó el 30 de noviembre de 2003.
Los directores destacaron una serie de consideraciones que, según su criterio, despejarían cualquier posible inquietud generada por la supresión de la LCC. En primer lugar, como lo demuestra la trayectoria del FMI en materia de asistencia a aquellos países miembros que deben hacer frente a una crisis de la cuenta de capital, el organismo está dispuesto a actuar con celeridad y flexibilidad para aprobar el uso de sus recursos y a ajustar el nivel de acceso y su escalonamiento a las necesidades del país cuando las circunstancias lo exijan y permitan. En segundo lugar, el fortalecimiento de la supervisión que ejerce la institución, su respaldo a una mayor transparencia y sus operaciones de asistencia técnica están contribuyendo a promover la aplicación de políticas sólidas y a prevenir las crisis en general. Por último, las recientes innovaciones en materia de arquitectura financiera, la mejor diferenciación de mercado entre los diferentes prestatarios y los esfuerzos más contundentes en materia de políticas por parte de muchos países de mercados emergentes parecen haber reducido el riesgo de contagio que la LCC tenía por objeto impedir.
Asimismo, los directores instaron a continuar evaluando de qué manera podrían mejorarse aún más los instrumentos y políticas del FMI con el objeto de reforzar su capacidad de prevención de crisis. Puede consultarse una reseña más completa de las opiniones del Directorio sobre temas específicos que podrían ser objeto de futuros análisis en el sitio de Internet http://www.imf.org/external/np/sec/pn/2003/pn03146.htm.
