El Directorio Ejecutivo del FMI concluye la Primera Revisión del Monitoreo Post-Programa con la República Dominicana
Nota de Información al Público No. 09/06 (S) Fondo Monetario Internacional22 de enero de 2009
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Las Notas de Información al Público (NIP) forman parte de los esfuerzos del FMI por fomentar la transparencia de sus opiniones y análisis de la evolución y la política económica. Las NIP se publican, con el consentimiento del país o países interesados, al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre las Consultas del Artículo IV con cada país miembro, la supervisión que ejerce el FMI sobre la evolución a nivel regional, el seguimiento posterior a los programas, y las evaluaciones ex post de los países que aplican programas a más largo plazo. También se publican NIP al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre cuestiones de política general, salvo en casos específicos en que el Directorio decida lo contrario. |
El 12 de enero del 2009, el Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó la primera revisión del monitoreo post- programa con la República Dominicana1.
Antecedentes
El desempeño macroeconómico de la República Dominicana en el 2008 fue desigual, en medio de condiciones externas difíciles. Tras las catástrofes naturales de fines de 2007, los términos de intercambio empeoraron drásticamente durante el primer semestre de 2008. Si bien el PIB continuó experimentando una sólida expansión durante ese período, la caída de los precios del níquel y el encarecimiento de los alimentos y la energía llevaron a aumentos marcados del déficit fiscal y del déficit de la cuenta corriente externa, y la inflación se aceleró a casi 15% en el tercer trimestre. Como resultado de la caída precipitada de los precios de los alimentos y de la energía registrada desde octubre, que ocurrió paralelamente a la desaceleración económica mundial y a la crisis financiera internacional, la inflación retrocedió con rapidez y cerró el año en 4.5%, el nivel más bajo de los siete últimos años y la mitad de la tasa de 2007.
La respuesta a los acontecimientos del 2008 fue una combinación de política fiscal distendida y política monetaria restrictiva. Se incrementó el gasto público, en gran medida para proteger la economía del deterioro de los términos de intercambio. Dadas las circunstancias, la política monetaria fue el ancla de la estabilidad macroeconómica: el banco central recortó drásticamente las tasas de expansión del dinero y del crédito con la finalidad de contener los efectos de segunda ronda generados por el alza de los precios mundiales de los alimentos y del petróleo en la inflación y el déficit de la cuenta corriente externa. Se mejoró el marco de comunicación de la política monetaria y el banco central le explicó claramente al público las razones detrás de los cambios de la tasa de interés de referencia.
El sistema financiero nacional pudo resistir los efectos inmediatos de la crisis financiera internacional. El tipo de cambio se mantuvo bajo control para lograr una depreciación ordenada del peso frente al dólar de EE.UU. y en términos generales parece estar alineado con los fundamentos macroeconómicos. Desde la crisis financiera de 2003-04, la exposición de los bancos a líneas de crédito del exterior es muy limitada, y los indicadores prudenciales revelan márgenes de liquidez y de capital que les permitirán a los bancos soportar tensiones moderadas.
Evaluación del Directorio Ejecutivo
Dada la contención de las presiones de la demanda, la desaceleración de la economía y la disminución reciente de los precios de los alimentos y los combustibles, la aceleración de la inflación verificada en el transcurso del 2008 ha sido revertida. Las políticas monetarias y cambiarias han operado como anclas para contener las expectativas inflacionarias y mantener la estabilidad macroeconómica en el 2008. Sin embargo, el déficit fiscal y el déficit en cuenta corriente se ahondaron en 2008, y las perspectivas de crecimiento para 2009 se debilitaron significativamente. Los directores observaron que las condiciones externas siguen siendo un riesgo a la baja crítico para la economía.
Con este contexto, los directores manifestaron su satisfacción con el marco de política macroeconómica elaborado por las autoridades para el 2009, que tiene por objeto rebalancear las política fiscal y monetaria y posicionar a la República Dominicana para sortear el abrupto deterioro en el entorno externo. La prudente consolidación fiscal planificada para 2009 contribuiría a aliviar la presión sobre las cuentas externas y crearía margen para la flexibilización monetaria. Los directores avalaron la intención de las autoridades de ceñir el gasto público al financiamiento limitado que tengan a su disposición, a fin de apuntalar la confianza del mercado. Aplaudieron las reformas estructurales encaminadas a mejorar las finanzas del sector energético y limitar su carga fiscal, y confían en que la asistencia estará más focalizada en los sectores más pobres. Los Directores observaron que se afianzarían la independencia financiera, la rendición de cuentas y la credibilidad del banco central al volver a encarrilar el proceso de recapitalización de la institución.
Los directores consideraron que la estabilidad cambiaria fue beneficiosa para la economía. Tomaron nota de que, según la evaluación del personal técnico, el tipo de cambio efectivo real en líneas generales está alineado con los fundamentos de la economía. Ante la incertidumbre sustancial que rodea las perspectivas económicas mundiales, y en el caso de que no se materialice el financiamiento suficiente para la cuenta corriente, las importaciones necesitan contraerse y, en ese escenario, los Directores alentaron a las autoridades a considerar un control menos estricto del tipo de cambio, a fin de amortiguar potenciales shocks externos y facilitar la conducción de la política monetaria.
Los directores saludaron el hecho de que el sistema bancario esté bien capitalizado, goce de liquidez y sea rentable, y de que las pruebas de estrés demuestren que puede resistir shocks moderados. Debido a la incertidumbre que rodea la situación financiera internacional, los directores recomendaron mantener una vigilancia estricta en la supervisión y fortalecer las herramientas de control y los marcos de preparación para enfrentar una crisis. También se declararon complacidos con la actualización del Programa de Evaluación del Sector Financiero prevista para comienzos del 2009, ya que contribuiría a elaborar planes de reforma y a promover una supervisión y regulación bancaria consolidada basada en el riesgo. Los directores alentaron a las autoridades a eliminar las deficiencias restantes del marco jurídico para los planes sobre una zona franca financiera internacional antes de seguir adelante.
