La crisis laboral: ¿Qué hacer para enfrentarla?

Gerd Schwartz, Ruud de Mooij

24 de agosto de 2012

(Versión en English)

En el mundo entero, las autoridades están probando exhaustivamente todas las herramientas de las que disponen para generar más empleo. De acuerdo con un estudio reciente del Departamento de Finanzas Públicas del FMI, las reformas de la política tributaria y de gasto son muy prometedoras para ayudar a los países a afrontar la crisis laboral, incluso a corto plazo.

El estudio sostiene que para mejorar la situación del empleo, trascendiendo lo que podría lograrse con políticas que apuntalen la demanda de bienes y servicios por parte de consumidores e inversionistas, es necesario promover activamente la demanda de mano de obra, reforzar los incentivos para trabajar (o eliminar los desincentivos) y expandir la capacitación y la asistencia laboral, sin sacrificar los objetivos de equidad.

El reto del mercado del trabajo

Las consecuencias socioeconómicas de la pérdida de empleos desde el estallido de la crisis internacional han sido enormes. Sin embargo, más allá de la magnitud de las secuelas laborales, en muchas economías avanzadas y emergentes el desempleo ya era elevado antes de la crisis, lo cual lleva a pensar que los retos en este terreno no se desvanecerán a medida que la economía mundial se recupere y que se necesitan medidas de política tanto para abordar cuestiones de empleo estructural como para mejorar las perspectivas laborales a corto plazo.

Tres retos revisten particular importancia: las elevadas tasas de desempleo a largo plazo —es decir, el que dura más de un año—, que suelen ser muy superiores a las de desempleo a corto plazo, sobre todo en comparación con los países del norte de Europa que han logrado contener el desempleo a largo plazo (gráfico 1); las elevadas tasas de desempleo juvenil —entre los 15 y los 24 años de edad—, que superan el 50% en Grecia y España y prácticamente triplican la tasa de desempleo global de varias economías (gráfico 2); y las elevadas tasas de desempleo de la mano de obra no calificada, que son mucho más altas que las de la mano de obra calificada.

 

Además del gran número de personas que desea emplearse, en muchos países gran parte de la población en edad activa ya no busca trabajo y por lo tanto se ha retirado del mercado laboral. Esa falta de participación quizá sea resultado de preferencias culturales o del desaliento causado por las perspectivas desfavorables o la ausencia de incentivos financieros. Incrementar la participación en la fuerza laboral a mediano plazo puede contribuir a estimular el crecimiento económico y afianzar la consolidación fiscal mediante la expansión de la base tributaria.

El diseño de las políticas influye

La política fiscal influye en el empleo, tanto a corto como a mediano plazo.

Existen varias opciones para mejorar el diseño de los impuestos y las prestaciones que pueden ayudar a promover el empleo preservando la equidad. En nuestra opinión, los posibles ámbitos de reforma son cuatro:

Según la opinión de algunos analistas, las políticas que recomendamos para promover la participación en la fuerza laboral harían más mal que bien: los altos niveles de desempleo actuales, ¿no significan acaso que los puestos de trabajo ya son demasiado escasos?

Todo depende de los plazos. Primero, las medidas encaminadas a incentivar la participación en la fuerza laboral tardarán más en dar fruto que las destinadas a estimular la demanda o reducir las discrepancias de aptitudes. Además, está demostrado que, a más largo plazo, una mayor participación en el mercado laboral, incluso de los trabajadores de edad más avanzada, no incrementa el desempleo, sino que está más bien correlacionada con un aumento del empleo total a través del crecimiento económico.

No hay tiempo que perder

La combinación ideal de reformas varía según el país. Deberá estar adaptada y escalonada de acuerdo con los retos que cada uno enfrenta en el terreno laboral, las instituciones del mercado de trabajo y las restricciones fiscales. Una prioridad inmediata para los países que han sufrido un fuerte aumento de la desocupación es restablecer la demanda de mano de obra e implementar programas de mercado laboral activo que contribuyan a equiparar la oferta y la demanda.

Asimismo, no se debe postergar el lanzamiento de reformas encaminadas a promover la participación en la fuerza laboral, dado que su período de gestación es más prolongado. Ha llegado el momento de emprender reformas estructurales para hacer frente a la crisis del empleo y estimular la demanda de mano de obra, y el diseño de las políticas influye mucho en la evolución del mercado laboral.