El costo económico de devaluar las “tareas de mujeres”
IMF Blog, October 22, 2019
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- Authors: Kristalina Georgieva, Cristian Alonso, Era Dabla-Norris, Kalpana Kochhar
- Published: October 22, 2019
Hallazgos principales y estadísticas clave
- La mitad del trabajo hecho en el mundo no está remunerado.
- El valor económico del trabajo no remunerado está estimado entre 10 y 60% del PIB.
- A nivel mundial, las mujeres dedican en promedio 4,4 horas de tareas no remuneradas por día, frente a 1,7 horas en el caso de los hombres.
- Diferencias nacionales ejemplares:
- Noruega: mujeres 3,7 horas; hombres 3.
- Egipto: mujeres 5,4 horas por día; hombres 35 minutos.
- Estados Unidos: mujeres 3,8 horas; hombres 2,4.
- Más de 80% de las horas de trabajo no remunerado se dedican a quehaceres domésticos que no tienen que ver con el cuidado de hijos y ancianos.
- UNICEF estima que, a nivel mundial, las mujeres dedican 200 millones de horas por día simplemente en ir a buscar agua.
- En India, las mujeres pasan más de una hora por día recogiendo leña.
- Según la UNESCO, 130 millones de niñas en edad escolar no van a la escuela.
- Ejemplo de política de licencia familiar: Islandia — la licencia es de nueve meses, tres de los cuales están reservados para el padre.
Mecanismos económicos y sociales
- El trabajo no remunerado limita las oportunidades económicas de las mujeres y representa un costo para la sociedad al reducir la productividad y el crecimiento económico.
- Al asumir desproporcionadamente las labores no remuneradas, las mujeres quedan fuera de tareas productivas en el mercado, desaprovechando complementariedades entre géneros en el lugar de trabajo.
- Normas culturales, falta de infraestructura y ausencia de políticas favorables a la vida familiar restringen la redistribución del trabajo no remunerado.
- Parte del trabajo no remunerado es voluntario y socialmente valioso (p. ej., crianza), pero la gran mayoría de horas están dedicadas a quehaceres domésticos poco productivos desde la perspectiva de mercado.
Políticas y medidas que reducen y redistribuyen el trabajo no remunerado
- Mejorar infraestructura básica en economías en desarrollo:
- Abastecimiento de agua, instalaciones sanitarias, electricidad y transporte.
- Estos servicios liberan tiempo de quehaceres poco productivos y facilitan la participación femenina en actividades remuneradas.
- Facilitar el acceso a Internet para permitir que las mujeres aprovechen la economía de trabajos esporádicos y el flexiempleo.
- Garantizar acceso a educación y atención de la salud para mujeres y niñas:
- No solo proveer servicios, sino garantizar su uso y seguridad (ejemplo: Pakistán, donde preocupaciones por la seguridad impiden que muchas familias envíen a las niñas a la escuela).
- Reformas institucionales y legislativas que consagren los derechos de las mujeres para transformar valores y normas sociales que limitan su acceso a la educación y la salud.
- Políticas laborales activas y flexibles que mejoren la adecuación entre oferta y demanda de aptitudes (ejemplo: Suiza).
- El estudio asocia el flexiempleo a un volumen menor de quehaceres no remunerados a cargo de las mujeres y a un mejor equilibrio entre la vida laboral y la familiar.
- Políticas orientadas a la familia:
- Inversión en educación y atención de la primera infancia para facilitar la reincorporación de las mujeres a la fuerza laboral.
- Paridad en licencias por maternidad y paternidad para estimular la participación femenina y fomentar la participación temprana de los hombres en el cuidado de los hijos (ejemplo: Islandia).
Conclusión y llamado a la acción
- Reducir y redistribuir los quehaceres no remunerados es un imperativo económico: conduce a fuerzas laborales más eficientes y a economías más sólidas.
- Los gobiernos deben actuar con firmeza y el sector privado debe sumarse para aprovechar los grandes beneficios potenciales de una asignación más equitativa del trabajo no remunerado.
Por Kristalina Georgieva, Cristian Alonso, Era Dabla-Norris y Kalpana Kochhar