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Boletín del FMI: Estudios del FMI

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Trabajadores cruzando un puente en una obra en construcción de un centro de transportes en Anaheim, California, Estados Unidos; el FMI prevé un entorno de tasas reales  y un costo del capital bajos (foto: Bruce Chambers/ZUMA/Corbis)

Trabajadores cruzando un puente en una obra en construcción de un centro de transportes en Anaheim, California, Estados Unidos; el FMI prevé un entorno de tasas reales y un costo del capital bajos (foto: Bruce Chambers/ZUMA/Corbis)

INFORME SOBRE LAS PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA MUNDIAL

Las tasas de interés aumentarán, pero a un ritmo moderado en consonancia con la normalización de la economía mundial

Andrea Pescatori y Davide Furceri

03 de abril de 2014

  • Las tasas de interés reales se mantienen ahora casi a cero; se prevé que aumenten pero solo moderadamente
  • Los factores que han influido en las tasas en el pasado probablemente no se revertirán
  • La continuación de tasas bajas significa un endeudamiento menos costoso, pero también limitará las opciones de política

Se prevé que las tasas de interés reales aumentarán a un ritmo moderado en consonancia con la normalización de la situación económica mundial, revirtiendo la caída en los niveles negativos que experimentaron tras la crisis financiera, según se señala en un nuevo análisis del Departamento de Estudios del FMI.

La continuación de tasas reales bajas, es decir, la tasa que pagan los prestatarios menos la tasa prevista de inflación, reducirá la carga de la deuda a la que deberán hacer frente los prestamistas pero también puede limitar las opciones de política de las autoridades económicas. Un entorno de bajas tasas reales también eleva la probabilidad de que en el futuro la tasa de política nominal llegue al límite inferior cero, de forma que se perderá un instrumento clave de política monetaria: la reducción de las tasas de interés para estimular el crecimiento. Dado que existe el riesgo de que las economías avanzadas experimenten un crecimiento muy bajo, es posible que se materialice esta limitación.

Se prevé que cualquier aumento de las tasas de interés reales actuales será moderado porque los factores que más han contribuido a su caída probablemente no se revertirán:


Ahorro: La tasa de ahorro de las economías de mercados emergentes aumentó considerablemente entre 2000 y 2007, impulsando las tasas de interés a la baja. Se prevé que este aumento se revertirá solo parcialmente.

Carteras: Desde la crisis financiera, la demanda de activos seguros ha aumentado, es decir, la demanda de bonos en relación con la de acciones y otras participaciones de capital con un riesgo cada vez mayor. Esto se debió también a una mayor acumulación de reservas en las economías de mercados emergentes. Esta tendencia no tenderá a revertirse a menos que haya una modificación importante e imprevista de las políticas.

Inversión: La disminución de las tasas de inversión en las economías avanzadas resultante de la crisis financiera mundial probablemente persistirá.

Desde principios de los años ochenta, en todo el mundo las tasas de interés, o rendimientos, de los activos para todos los vencimientos han caído a un ritmo claramente superior al de la disminución de las expectativas de inflación. Esto significa que las tasas de interés reales —las tasas pagadas por los prestatarios corregidas por la inflación prevista— se han reducido. La tasa de interés real a diez años en todos los países se redujo desde un promedio de 5½% en los años ochenta a 3½% en los años noventa, a 2% entre 2001 y 2008, y a 0,33% entre 2008 y 2012 (gráfico 1).

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Dada la mayor integración económica y financiera mundial durante los últimos treinta años, las tasas reales dependen en gran medida de factores mundiales comunes, especialmente a vencimientos a más largo plazo.

Si bien la política monetaria dominó la evolución de las tasas reales en los años ochenta y principios de los noventa, la mejora de la política fiscal en las economías avanzadas es el factor principal que determinó la caída de las tasas de interés reales durante el resto de los años noventa. Sin embargo, más recientemente, los factores mencionados más arriba también desempeñaron un papel fundamental.

En nuestro estudio elaboramos un nuevo conjunto de datos sobre las tasas de interés reales para un amplio conjunto de países a fin de examinar estos factores en detalle y prever el futuro de las tasas de interés reales y, a nivel más general, el costo del capital.

Exceso de ahorro y preferencias de los inversionistas

La caída de las tasas de interés reales a mediados de la década de 2000 a menudo se ha atribuido a dos factores:

• Un exceso de ahorro originado en las economías de mercados emergentes, especialmente China.

• Un cambio en las preferencias de los inversionistas a favor de los activos de ingreso fijo —como los bonos— en lugar de acciones.

Ambos factores ejercieron presión a la baja sobre las tasas de interés reales a nivel mundial, mientras aumentaba el rendimiento previsto de invertir en acciones.

Más de la mitad de la caída de las tasas reales se debió al sustancial aumento del ahorro en las economías de mercados emergentes, especialmente en China, a mediados de la primera década del siglo XXI (gráfico 2). Esto se vio contrarrestado solo en parte por la reducción del ahorro en las economías avanzadas. El crecimiento elevado del ingreso en las economías de mercados emergentes durante este período parece ser el principal factor que impulsó el aumento del ahorro.

Más de la mitad de la reducción que registraron las tasas reales durante el primer decenio del siglo XXI puede atribuirse a un aumento de la demanda relativa de bonos. Este cambio refleja un incremento del riesgo de las acciones combinado con un aumento de la demanda de activos seguros en las economías de mercados emergentes debido a una mayor acumulación de reservas oficiales de divisas. Tras la crisis mundial, ambos factores han seguido contribuyendo a la caída de las tasas reales, aunque ahora a un ritmo más moderado.


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¿Qué cabe esperar?

Las cicatrices que dejó la crisis financiera mundial han provocado una caída aguda y persistente de la inversión en las economías avanzadas, la cual ha contribuido significativamente a la reciente disminución de las tasas de interés. El efecto en el ahorro ha sido más atenuado. Las observaciones expuestas en nuestro estudio indican que los efectos de la crisis financiera mundial probablemente persistirán en los próximos cinco años y que es improbable que la relación inversión/PIB de muchas economías avanzadas vuelva a los niveles anteriores a la crisis (gráfico 3).

La razón por la que se prevé que las tasas de interés reales y el costo de capital aumenten moderadamente es en parte cíclica: las tasas reales extremadamente bajas vigentes en los últimos años reflejan grandes brechas negativas entre el producto efectivo y el potencial en las economías avanzadas. El estudio, sin embargo, señala que las tasas reales y el costo del capital tenderán a permanecer relativamente bajos aun cuando finalmente se cierren tales brechas.


En términos de política económica, si las tasas de interés reales se mantienen inferiores a las tasas de crecimiento del PIB real, un aumento de la inversión pública puede no generar un aumento de la relación deuda pública/PIB en el mediano plazo: el mayor crecimiento financiará la carga de deuda adicional.

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Con respecto a la política monetaria, un período continuado de bajas tasas reales de interés podría significar que la tasa neutra de política monetaria (es decir, una tasa coherente con el crecimiento potencial) será menor de lo que fue en los años noventa o a principios de los años 2000. Esto también podría elevar la probabilidad de que la tasa de interés nominal llegue al límite inferior cero si ocurren shocks adversos que afecten la demanda en un contexto de metas de inflación en torno al 2%. Esto, a su vez, podría tener consecuencias para la política monetaria.

Por último, la continuación de bajas tasas de interés reales (nominales) puede inducir a las instituciones financieras a buscar rendimientos reales (nominales) más altos asumiendo más riesgos. Esto, a su vez, puede potenciar los riesgos sistémicos del sector financiero y pone de relieve la importancia de una supervisión macro y microprudencial adecuada para mantener la estabilidad financiera.

■ El FMI publicará los pronósticos mundiales en su informe sobre las Perspectivas de la economía mundial (informe WEO) el 8 de abril.


 

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