Boletín del FMI : La incertidumbre y fuerzas complejas entorpecen el crecimiento mundial

6 de octubre de 2015

  • Crecimiento mundial moderado y desigual, con pronóstico de 3,1% para este año y 3,6% para 2016
  • Sendas dispares entre las economías avanzadas y las economías de mercados emergentes y en desarrollo
  • Los precios más bajos de las materias primas perjudican a los países que las exportan

La más reciente edición de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO) prevé un menor crecimiento mundial en comparación con el año pasado, con un repunte moderado en las economías avanzadas y una desaceleración en los mercados emergentes, debido sobre todo a debilidades en algunas de las principales economías emergentes y en los países exportadores de petróleo

Fundición de cobre, Chile: El descenso de los precios del cobre perjudica las perspectivas para los países emergentes y en desarrollo que exportan materias primas (foto: Radius Images/Corbis)

Fundición de cobre, Chile: El descenso de los precios del cobre perjudica las perspectivas para los países emergentes y en desarrollo que exportan materias primas (foto: Radius Images/Corbis)

PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA MUNDIAL

“Seis años después de que la economía mundial emergiera de la recesión más amplia y profunda desde la posguerra, la tan ansiada vuelta a una expansión robusta y sincronizada sigue siendo incierta”, declaró el Consejero Económico y Director del Departamento de Estudios, Maurice Obstfeld.

“A pesar de las considerables diferencias en las perspectivas de cada país, los nuevos pronósticos corrigen a la baja las tasas de crecimiento a corto plazo de manera marginal, pero para casi todos los países. Además, los riesgos a la baja para la economía mundial ahora parecen más pronunciados que hace tan solo unos meses”, puntualizó Obstfeld.

El PIB real mundial creció a un ritmo de 3,4% el año pasado, y se pronostica que crecerá a apenas 3,1% este año. Para el próximo año se prevé que repunte a 3,6% (véase el cuadro).

Estos pronósticos indican que la economía mundial está en el punto de intersección de por lo menos tres poderosas fuerzas, señaló Obstfeld. En primer lugar, la transformación económica de China, de un modelo de crecimiento y manufactura basado en la exportación y la inversión a uno más enfocado en el consumo y los servicios; en segundo lugar, y de manera relacionada, la caída de los precios de las materias primas; y en tercer lugar, el inminente aumento de las tasas de interés en Estados Unidos, que puede tener repercusiones a escala mundial y exacerbar las actuales incertidumbres.

En esta coyuntura mundial, caracterizada por el riesgo de un crecimiento lento durante un período prolongado, el informe WEO subraya la necesidad de que las autoridades eleven el crecimiento efectivo y potencial.

Recuperación en curso en las economías avanzadas

Según las proyecciones, el crecimiento de las economías avanzadas aumentará ligeramente a 2% este año y a 2,2% el próximo. El repunte de este año obedece principalmente a un afianzamiento de la modesta recuperación en la zona del euro y el retorno de Japón a un crecimiento positivo, gracias a la disminución de los precios del petróleo, la política monetaria acomodaticia, la mejora de las condiciones financieras y, en algunos casos, la depreciación de la moneda.

Para 2016 se espera un repunte del crecimiento, especialmente en América del Norte, pero las perspectivas a mediano plazo siguen siendo atenuadas debido a una combinación de menor inversión, condiciones demográficas desfavorables y débil crecimiento de la productividad.

Crecimiento más lento en las economías de mercados emergentes y en desarrollo

Las perspectivas de crecimiento de las economías de mercados emergentes y en desarrollo varían mucho según el país y la región. Pero en términos generales las perspectivas están debilitándose, y las proyecciones para estas economías como grupo apuntan a una disminución de 4,6% en 2014 a 4,0% en 2015.

El quinto año consecutivo de desaceleración del crecimiento es el resultado de una combinación de factores: debilitamiento del crecimiento de los países exportadores de petróleo; desaceleración en China, con menor dependencia de la inversión focalizada en las materias primas; ajuste tras los auges de crédito e inversión; y perspectivas menos favorables para los exportadores de materias primas, incluidos los de América Latina, tras disminuciones de precios de sus exportaciones. Además, las tensiones geopolíticas y los conflictos internos siguen siendo agudos en una serie de países, y eso tiene enormes costos económicos y sociales.

Para la mayoría de las economías de mercados emergentes, las condiciones externas se están complicando. La posibilidad de una subida de las tasas de interés en Estados Unidos y un dólar más fuerte ha contribuido a un aumento de los costos de financiamiento para algunos prestatarios, entre ellos las economías emergentes y en desarrollo. Y si bien la desaceleración del crecimiento en China hasta ahora coincide con los pronósticos, las repercusiones transfronterizas dan la impresión de ser más importantes de lo que se había previsto, incluidas las relacionadas con los precios más bajos de las materias primas y la merma de las importaciones.

El repunte del crecimiento que se proyecta para las economías de mercados emergentes y en desarrollo en 2016 por lo tanto no refleja una recuperación general, sino más bien, en su mayor parte, una recesión menos profunda o una normalización parcial de las condiciones en los países que están atravesando dificultades económicas en 2015 (entre ellos Brasil, Rusia y algunos países de América Latina y Oriente Medio), los efectos de contagio derivados del repunte más vigoroso de la actividad en las economías avanzadas, y la relajación de las sanciones impuestas a la República Islámica del Irán.

Se prevé que el crecimiento en las economías en desarrollo de bajo ingreso se desacelere a 4,8% en 2015, de 6% en 2014, debido en gran medida al debilitamiento de los precios de las materias primas y la posibilidad de condiciones financieras más restrictivas a nivel mundial. Algunos países (por ejemplo, Mozambique, la República Kirguisa) han estado registrando cuantiosos déficits en cuenta corriente, gracias a un fácil acceso al ahorro externo y una abundante inversión extranjera directa, sobre todo en los países ricos en recursos naturales, y por lo tanto son especialmente vulnerables a shocks financieros externos.

Riesgos a la baja más significativos

Dada la distribución de los riesgos que rodean las perspectivas a corto plazo, el crecimiento mundial tiene más probabilidades de defraudar las expectativas que de superarlas. En el informe WEO se describen transiciones importantes que podrían frenar la recuperación mundial:

Precios más bajos del petróleo y de las materias primas, que si bien benefician a los países que las importan, complican las perspectivas para los países exportadores de materias primas, algunos de los cuales ya están enfrentando las primeras condiciones difíciles (por ejemplo, Rusia, Venezuela, Nigeria).

Una desaceleración inesperadamente pronunciada en China, si el previsto reequilibrio hacia un modelo de crecimiento más basado en el mercado y el consumo resulta ser más difícil de lo esperado.

Los movimientos desestabilizantes de los precios de los activos y el recrudecimiento de la volatilidad de los mercados financieros podrían dar lugar a un cambio de sentido de los flujos de capitales en las economías de mercados emergentes. Además, las renovadas inquietudes acerca del potencial de crecimiento en China, y el futuro de Grecia en la zona del euro, el impacto de los precios del petróleo marcadamente más bajos y los efectos de contagio podrían ser detonantes de volatilidad en el mercado.

• Una nueva apreciación del dólar de EE.UU. podría plantea riesgos para los balances y riesgos de financiamiento para los deudores en dólares, especialmente en algunas economías de mercados emergentes, donde la deuda empresarial denominada en moneda extranjera ha aumentado sustancialmente en los últimos años.

El recrudecimiento de las tensiones geopolíticas en Ucrania, Oriente Medio o partes de África podría minar la confianza.

Refuerzo de las políticas para evitar las trampas de bajo crecimiento

El informe recalca que la prioridad en materia de políticas debe seguir siendo elevar el producto efectivo y potencial. Para esto se precisará una combinación de apoyo a la demanda y reformas estructurales.

En las economías avanzadas, la política monetaria acomodaticia sigue siendo esencial, junto con las herramientas macroprudenciales para contener los riesgos del sector financiero, señala el informe. Por el lado fiscal, los países que disponen de margen para un estímulo fiscal, como Alemania, deben aprovecharlo para incentivar la inversión pública, sobre todo en infraestructura de calidad.

Las reformas estructurales, desde luego, dependen de las condiciones de cada país. Pero las plataformas principales incluyen medidas destinadas a promover la participación en la fuerza laboral, facilitar el ajuste del mercado laboral, corregir los legados de sobreendeudamiento y reducir los obstáculos al acceso a los mercados de productos, especialmente en el sector de servicios.

Muchos mercados emergentes han incrementado su capacidad de resistencia ante los shocks externos. Gracias a la mayor flexibilidad del tipo de cambio, el aumento de las reservas en divisas, el uso más frecuente de flujos de inversión extranjera directa y financiamiento externo en moneda nacional, y en general marcos de política más sólidos, muchos países están ahora en mejores condiciones para gestionar la mayor volatilidad.

Sin embargo, en un entorno externo más complejo, las economías de mercados emergentes y en desarrollo se enfrentan a la difícil disyuntiva de apuntalar la demanda en medio de la desaceleración del crecimiento efectivo y potencial y reducir las vulnerabilidades. El margen para la distensión de las políticas varía considerablemente entre los países, dependiendo de las condiciones macroeconómicas y la sensibilidad a los shocks de precios de las materias primas, así como las vulnerabilidades externas, financieras y fiscales.

Por ejemplo, los países exportadores de materias primas tienen que adaptarse a niveles más bajos de ingresos relacionados con las materias primas; gradualmente si durante el ciclo de auge de las materias primas constituyeron defensas fiscales, y más rápidamente en otros casos. En los países exportadores de materias primas con regímenes de tipo de cambio flexible, la depreciación de la moneda puede ayudar a compensar el impacto de las pérdidas de los términos de intercambio en la demanda. Sin embargo, las fluctuaciones pronunciadas de los tipos de cambio también pueden exacerbar las vulnerabilidades asociadas a un elevado apalancamiento empresarial y las exposiciones en divisas. Por eso, la política cambiaria no debe olvidar las consideraciones relativas a la estabilidad financiera. Al mismo tiempo, los países tienen que diversificar sus economías. Las reformas estructurales focalizadas para elevar la productividad y eliminar los cuellos de botella de la producción pueden ayudar a los países a diversificar su base de exportaciones.

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