Rodrigo Rato y Figaredo
Rodrigo Rato y Figaredo

Discursos
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El FMI: El camino por delante
Palabras pronunciadas por Rodrigo de Rato
Director Gerente del Fondo Monetario Internacional
en la Universidad de Oviedo
Oviedo, España
24 de noviembre de 2004

Texto preparado para la intervención

1. Agradezco enormemente esta invitación para participar en este acto en la Universidad de Oviedo. Quisiera aprovechar esta oportunidad para compartir con ustedes algunas reflexiones sobre el camino que el FMI tiene por delante. Dado que este año el FMI cumple su 60º. aniversario, es oportuno reflexionar sobre lo que la institución ha logrado y sobre la forma en que puede adaptarse a los retos futuros.

Un panorama con grandes cambios

2. Desde la creación del FMI en 1944, la economía mundial ha sufrido cambios trascendentales, entre los que quisiera destacar tres:

· En primer lugar, a lo largo de los últimos 60 años, el poder económico se ha ido trasladando, de manera lenta pero continua, desde Estados Unidos hacia Europa occidental, Japón y muchos países del este asiático. Más recientemente, las economías de mercados emergentes—Brasil, Chile, China e India, para nombrar solo algunas—han adquirido mayor poder económico.

· En segundo lugar, el comercio mundial se ha expandido a un ritmo sin precedente, y las restricciones a la circulación del capital privado se han reducido de forma extraordinaria. La "globalización" de los flujos de capital tal vez sea la característica definitoria del último decenio.

· El tercer gran cambio producido desde 1944 ha sido la ampliación del número de países miembros del FMI, que hoy es una institución de alcance universal. Tras lograr su independencia, la mayoría de los países africanos se incorporó al FMI, en tanto que el fin de la guerra fría marcó la llegada de muchos países de Europa central y oriental y de la antigua Unión Soviética.

3. ¿Se ha adaptado el FMI a estos cambios de magnitud sísmica? Opino que sí. El punto más fuerte del Fondo ha sido su capacidad para adaptar sus instrumentos frente a cada uno de los tres grandes cambios de la economía mundial que he descrito:

· En primer lugar, al desplazarse el poder económico fuera de Estados Unidos, resultó difícil mantener el sistema de paridades fijas centrado en el dólar de EE.UU. El derrumbe de dicho sistema en los años setenta dio lugar a una modificación trascendental del programa de tareas del FMI. Nuestra función pasó a consistir en ejercer una firme supervisión de las políticas macroeconómicas de los países miembros, para contribuir a asegurar el funcionamiento ordenado del sistema monetario internacional.

· En segundo lugar, en el último decenio un grupo numeroso de países de "mercados emergentes" de ingreso medio se ha beneficiado del acceso a capitales privados del exterior. Pero muchos también han debido enfrentarse al costo de exponerse al riesgo de crisis de la cuenta de capital. Para resolver muchas de estas crisis se llamó al FMI, que en este proceso ha desarrollado—y perfeccionado—sus instrumentos de gestión de crisis y de crédito para ayudar a los países a hacer frente a shocks en la cuenta de capital. El FMI y otros organismos también han realizado ingentes esfuerzos por fortalecer la arquitectura financiera internacional para que sea menor el número de crisis.

· En tercer lugar, el FMI siempre ha reconocido la diversidad de circunstancias y necesidades de sus países miembros, incluidas las necesidades especiales de los países de bajo ingreso. Así, con el tiempo, el FMI se ha ido ocupando de un mayor número de cuestiones de desarrollo, reducción de la pobreza y transformación estructural y ha otorgado préstamos de carácter concesionario para promover el crecimiento y reducir la pobreza en los países de bajo ingreso.

4. No estamos al final de camino en lo que al proceso de adaptación y cambio se refiere. Aún hay retos que superar, y estamos tratando de mejorar en las tres esferas que he mencionado: la supervisión, los mecanismos de resolución de crisis y nuestra labor en los países de bajo ingreso.

Cómo lograr que la supervisión sea más eficaz

5. Quisiera describir en primer lugar las medidas que estamos tomando para que la supervisión que ejerce el FMI sea más eficaz.

6. Primero, se está haciendo mucho por mejorar la calidad y el efecto persuasivo del trabajo analítico que se refleja en la supervisión que ejerce la institución. En el futuro la atención se centrará aún más en algunas cuestiones clave, como las políticas de tipo de cambio, la sostenibilidad de las finanzas públicas y de la deuda externa y la solidez del sector financiero interno.

7. La segunda medida para acrecentar la eficacia es lograr una mayor transparencia. Más del 75% de nuestros países miembros publican actualmente los resultados de la supervisión—el examen anual de salud—que realiza el Fondo. Y esta transparencia se ha logrado sin comprometer la calidad ni la franqueza de los informes (que pueden consultarse en el sitio del FMI en Internet). Esta positiva tendencia a la transparencia se mantendrá y reforzará: su objetivo es informar tanto a los mercados como al público sobre las políticas económicas de cada país, lo cual refuerza los incentivos para que las autoridades adopten políticas sanas.

8. En tercer lugar, estamos prestando más atención en nuestra labor de supervisión a la repercusión que tienen las políticas de un país en los demás países. En nuestros informes sobre las principales economías avanzadas y sobre las perspectivas de la economía mundial ponemos de relieve los desafíos económicos que exigen un enfoque de cooperación a escala mundial. En nuestros informes no nos inhibimos a la hora de instar a los grandes países industriales, incluidos Estados Unidos, Japón y los países de la Unión Europea, a atender los problemas que revisten importancia para el mundo en su totalidad, como los desequilibrios en la cuenta corriente mundial. Se dice a veces que la capacidad del FMI para influir en las políticas de estos países, que no necesitan obtener préstamos de la institución, es muy limitada. Pero considero que el mero hecho de que las autoridades de estos países manifiesten en determinadas ocasiones su desacuerdo con algunas de nuestras conclusiones es una señal de la fuerza e influencia de nuestra labor. Y a veces nuestro asesoramiento puede dar lugar a un cambio gradual más que a correcciones drásticas de las políticas, y nuestra influencia puede llegar de muchas maneras sutiles, pero aun así importantes (aunque no necesariamente se publiciten).

9. Y en cuarto lugar, la globalización de los flujos de capital y el aumento de los riesgos financieros internacionales hace necesario prestar atención especial a los mercados financieros. Sabemos que las vulnerabilidades en este campo, sumadas a un pobre desempeño económico interno, pueden contribuir a la aparición de crisis. El informe que prepara el Fondo sobre la estabilidad financiera mundial y nuestro programa de evaluación del sector financiero, mediante el cual se examina la solidez del sector financiero interno, pueden ayudar a las autoridades encargadas de formular las políticas y a los agentes del mercado a tomar decisiones informadas, con lo cual se reduce el riesgo de crisis financieras.

10. Si bien esta medidas están mejorando nuestra labor en lo que atañe a la supervisión, tendremos que cuidarnos de no ejercer demasiado presión sobre nuestros recursos embarcándonos en un número demasiado amplio de temas. Si el FMI se viera arrastrado a ocuparse de todos los problemas de la economía mundial, la calidad de su actividad de supervisión se resentiría. Por consiguiente, la supervisión debe seguir centrándose en identificar los problemas macroeconómicos clave con los que se ve confrontado cada país, y en preparar una evaluación y un conjunto de recomendaciones que tengan la mayor autoridad posible.

Préstamos del FMI

11. Aunque realicemos los máximos esfuerzos en nuestra labor de supervisión, sabemos que las crisis ocurren y seguirán ocurriendo. Por lo tanto, el FMI debe seguir haciendo todo lo posible, a través del asesoramiento en materia de política económica y el respaldo financiero, para ayudar a los países a resolver las crisis. Tal vez esta sea la característica de nuestras actividades más conocida por el público, y a menudo la más polémica.

12. Pero, a pesar de los acalorados debates que generan en algunas ocasiones, no se ponen en entredicho los aspectos fundamentales del asesoramiento del FMI en materia de política económica. La aplicación de políticas monetarias y fiscales prudentes proporciona la estabilidad macroeconómica esencial para fomentar la inversión y el crecimiento sostenido. Por lo tanto, en caso de producirse una crisis la prioridad esencial será garantizar que estas políticas estén firmemente establecidas. Al mismo tiempo, el sustancial financiamiento excepcional que proporcionan el FMI y otras entidades puede contribuir a mitigar el impacto del ajuste mientras se restablece la confianza internacional. Este enfoque puede dar, y ha dado, muchos resultados positivos: Corea, Brasil y Turquía son buenos ejemplos en los últimos años. Toda evaluación equilibrada de la función del FMI deberá reconocer que ha habido muchos casos de crisis que se han resuelto con éxito.

13. No obstante, es inevitable que en una situación arriesgada—y muchas veces el FMI ha tenido que intervenir cuando los riesgos eran altos—no todos los resultados serán positivos. A menudo, en situaciones de gran incertidumbre política y económica se toman decisiones que, en retrospectiva, resultan ser inadecuadas. Todos conocemos casos en que así ha sido. Pero lo importante es aprender de estas experiencias para hacerlo mejor la próxima vez. Y en este contexto, cabe destacar la valiosa labor realizada por la Oficina de Evaluación Independiente (OEI) del FMI en los últimos años, de cuyos informes publicados se han extraído enseñanzas importantes para el futuro. Esta oficina ya ha preparado evaluaciones detalladas sobre la labor del FMI en Argentina, Brasil, Corea e Indonesia. (Estas evaluaciones pueden consultarse en el sitio del FMI en Internet.)

El FMI y los países de bajo ingreso

14. Quisiera referirme ahora a la labor del FMI en los países de bajo ingreso. Los planes de acción para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio han contribuido a aunar los esfuerzos nacionales e internacionales en la lucha mundial contra la pobreza. De mantenerse las tendencias y políticas actuales, podrá lograrse a escala mundial el objetivo de reducir a la mitad la pobreza extrema entre 1990 y 2015. No obstante, muchos países, en particular en África subsahariana, no podrán alcanzar este objetivo. Además, la mayor parte de los objetivos esenciales en cuanto al mejoramiento de la salud y la educación no se alcanzarán ni aún a escala mundial. Por lo tanto, los países desarrollados y en desarrollo, así como los organismos internacionales, deberán intensificar y mejorar sus esfuerzos en este ámbito.

15. En colaboración con el Banco Mundial y otros organismos, el FMI puede desempeñar un papel esencial para garantizar la estabilidad macroeconómica, que es crucial para fomentar un crecimiento duradero y reducir la pobreza. En un entorno de limitaciones y dificultades, no siempre es fácil lograr progresos rápidos. Sin embargo, en los países en que las autoridades han establecido un marco macroeconómico estable y han avanzado en las reformas estructurales, hemos comenzado a observar resultados alentadores. Las tasas de crecimiento han aumentado en los países que han reducido la inflación y han mejorado el control de las finanzas públicas. La tasa mediana de inflación de los países de bajo ingreso se ha reducido a un nivel muy por debajo del 10%. A su vez, el mayor crecimiento económico y la reducción de la inflación han tenido un impacto positivo en los ingresos de los pobres. Por ejemplo, en Mozambique, Tanzanía y Uganda los resultados económicos globales han mejorado considerablemente en los últimos años.

16. Pero estos progresos, si bien son más que propicios, siguen siendo modestos en comparación con el desafío que representa rescatar de la pobreza a una gran parte de los países miembros del FMI. Para alcanzar este objetivo se requerirá un futuro con más crecimiento y creación de empleo. Para elevar y mantener el crecimiento económico se requiere, a su vez, de un sector privado dinámico, con altos niveles de inversión de fuentes internas y externas. Los logros alcanzados en el ámbito de la estabilidad macroeconómica deben integrarse plenamente en los procesos e instituciones en los que se fundamenta la formulación de políticas económicas, por ejemplo adoptando un marco fiscal a plazo medio y otorgando independencia al banco central.

17. Además, las empresas y los inversores privados deben tener la certeza de que pueden operar en un marco previsible de leyes y reglamentaciones. El FMI no es la principal institución encargada de fomentar el desarrollo económico y la reducción de la pobreza, función que desempeñan los organismos de préstamos para el desarrollo, como el Banco Mundial. Pero el FMI ha contribuido activamente al logro de estos objetivos a través del asesoramiento que brinda en materia de política económica, la asistencia técnica y, en muchos casos, los préstamos concesionarios otorgados a través del servicio para el crecimiento y la lucha contra la pobreza (SCLP). Y estamos plenamente comprometidos a mantener este respaldo en el futuro.

18. Si bien les corresponde primordialmente a los países de bajo ingreso establecer políticas e instituciones adecuadas, los países desarrollados también deben contribuir a esta tarea proporcionando más ayuda y oportunidades para aumentar el comercio. Es esencial aumentar y mejorar la ayuda internacional. A pesar del cambio ocurrido en los últimos años, la ayuda se mantiene, en términos reales, muy por debajo de los niveles de principios de los años noventa y de lo comprometido en la Cumbre de Monterrey. Con respaldo político, es posible movilizarse de inmediato los mecanismos tradicionales de asistencia para contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. También se han planteado nuevas propuestas interesantes para financiar un aumento de la ayuda, a través de mecanismos tales como los impuestos mundiales o la Facilidad Financiera Internacional para poder incrementar los flujos de ayuda cuanto antes. Conjuntamente con nuestros colegas del Banco Mundial estamos examinando la viabilidad técnica y jurídica de estas propuestas y la posibilidad de obtener el respaldo político necesario para su aplicación.

19. Al decidirse por una de estas propuestas para aumentar la ayuda, la comunidad internacional deberá asegurarse de que, en última instancia, los flujos de ayuda sean más previsibles y dependan menos de complejos procesos y procedimientos presupuestarios de los donantes. Por lo tanto, estos deben seguir armonizando sus programas de ayuda y reduciendo los costos de transacción de los desembolsos. El FMI continuará proporcionando asesoramiento a los países para establecer un entorno de política que no solo concite la ayuda, sino que, además permita utilizarla eficazmente.

20. El alivio de la deuda brindado en el marco de la Iniciativa para los países pobres muy endeudados (PPME) sigue siendo la piedra angular de la campaña internacional para reducir la carga de la deuda de los países más pobres del mundo. Veintisiete PPME, o sea más de dos tercios de los 38 países que podrían participar en la Iniciativa, han alcanzado el punto de decisión; es decir, el punto en el cual el FMI y el Banco Mundial, basándose en el desempeño satisfactorio del país, se comprometen a reducir su deuda a un nivel sostenible. Catorce de esos países ya han llegado al punto de culminación; o sea, el punto en el cual la cancelación de la deuda es irrevocable.

21. La Iniciativa ha marcado una profunda diferencia: se espera que junto con otras operaciones de alivio de la deuda, reducirá en dos tercios (o sea, unos US$32.000 millones en valor presente neto) el saldo de la deuda de los países participantes. Además, en comparación con el período 1998-99, la relación entre el servicio de la deuda y las exportaciones se ha reducido sustancialmente—casi el 40%—y hoy promedian un 10%. Esto, a su vez, ha permitido incrementar considerablemente el gasto destinado a la lucha contra la pobreza.

22. Un objetivo importante es tratar de lograr que la mayor cantidad posible de países que aún podrían sumarse a la Iniciativa reúnan lo antes posible las condiciones necesarias para hacerlo. En algunos casos, para ello habrá que superar los efectos de conflictos armados recientes o inconclusos. Y en todos los casos, habrá que aplicar rigurosamente programas de reforma económica y estrategias de lucha contra la pobreza. En algunos casos especialmente difíciles—sobre todo en los países asolados por dilatados conflictos armados y una mala gestión económica—los donantes deberán redoblar los esfuerzos para brindar alivio de la deuda en el momento oportuno. Al respecto, celebro el hecho de que hace poco el FMI y el Banco Mundial hayan decidido prorrogar el plazo del que disponen los países habilitados restantes para acogerse a la Iniciativa.

23. En los últimos tiempos han surgido distintas propuestas que tienen por fin ampliar el alivio de la deuda a favor de los países más pobres para ayudarlos a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Aplaudo estas deliberaciones porque está claro que se necesitan más recursos. Con todo, debemos cerciorarnos de que el aumento de los recursos entregados a los participantes en la Iniciativa para los PPME no conlleve una disminución de la ayuda brindada a otros países de bajo ingreso. Asimismo, es fundamental forjar entre las economías desarrolladas un amplio respaldo político a favor de ampliar la asistencia, incluidos los flujos de ayuda con carácter sostenido.

24. Todo este empeño en reducir la pobreza mejorando las políticas, las instituciones y las corrientes de ayuda debe complementarse con un avance significativo en el terreno del comercio internacional. El comercio es una poderosa herramienta para ayudar a la gente a que se ayude a sí misma, en lugar de depender de la generosidad de los más prósperos. Además, el comercio no es un juego de suma cero: el aumento del comercio internacional beneficia a todos. Ofrecer a los pobres todas las oportunidades posibles para que puedan participar en el sistema de comercio mundial no es solamente correcto desde el punto de vista moral, sino también acertado desde el punto de vista económico.

25. El proteccionismo que aún practican los países ricos, sobre todo en el sector de la agricultura y de algunos productos de manufactura ligera, es cada vez más injustificable. Cierra una vía de progreso para las naciones y también perjudica de manera desproporcionada a los sectores socialmente más desfavorecidos dentro de los propios países ricos. Eliminar el proteccionismo no es un acto de caridad, sino una medida que redunda en beneficio propio.

26. Se necesita que todos los países, ricos y pobres por igual, asuman un claro compromiso con el espíritu del sistema de comercio multilateral basado en reglas y con regímenes comerciales liberalizados. Lo que promueve el desarrollo económico y la reducción de la pobreza no es solo un mejor acceso a los mercados extranjeros, sino también—y quizá fundamentalmente—la voluntad de consagrar una mayor apertura comercial como parte de un programa nacional de desarrollo.

27. Esta visión más amplia es, sin duda, la que ha inspirado el inicio de la Ronda de Doha de negociaciones comerciales. Pero para que la Ronda llegue a una conclusión satisfactoria, se necesita una firme conducción política. Debemos estar dispuestos a ir más allá del modesto intercambio de concesiones que ha impulsado las negociaciones hasta la fecha, para poder así vencer la resistencia política interna y lograr avanzar realmente en ámbitos críticos.

28. Por último, creo que una de las principales fortalezas del FMI es ser una institución cooperativa, que aúna a 184 países con variadas circunstancias y necesidades. Los países miembros deben tener la seguridad de poder hacer escuchar sus voces y hacer valer debidamente su peso en la toma de decisiones. Varios países en desarrollo han manifestado inquietudes legítimas al respecto; y seguimos trabajando en búsqueda de soluciones prácticas. Hay varias posibilidades sobre el tapete, pero para llegar a un resultado aceptable se necesitarán decisiones políticas de parte de nuestros accionistas. En mi opinión, hallar una solución satisfactoria a este problema es vital para la futura eficacia del FMI.

Conclusión

29. En los últimos 60 años, el FMI ha evolucionado a la par de los numerosos cambios que ha experimentado la economía mundial, y la constante evolución del orden económico internacional exigirá nuevos ajustes. Estoy seguro de que la institución a mi cargo continuará dando muestra de la misma capacidad de reacción y adaptación que en el pasado. Muchas gracias.




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