Rodrigo Rato y Figaredo
Rodrigo Rato y Figaredo

Discursos
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Desafios y oportunidades en América Latina
Palabras pronunciadas por Rodrigo de Rato
Director Gerente del Fondo Monetario Internacional
ante parlamentarios latinoamericanos en la Fundación FAES
Madrid, España
26 de noviembre de 2004

Texto preparado para la intervención

1. Buenos días. Es un gran placer estar aquí en Madrid y tener la oportunidad de hablar ante este distinguido grupo.

2. La recuperación de la economía mundial ha sido excepcionalmente firme y ha tenido una amplia base geográfica durante el último año; esperamos que el crecimiento mundial llegue al 5% en 2004, la tasa más alta en casi 30 años. Este sólido resultado se ha alcanzado gracias a la aplicación de políticas macroeconómicas que se han ido acomodando a las circunstancias, a la mayor rentabilidad y los mejores balances de las empresas, a la favorable situación de los mercados financieros y al mejoramiento de los mercados laborales. No obstante, tras un primer trimestre muy favorable, el crecimiento ha perdido impulso últimamente. Si bien cabía esperar esto en varios países importantes, la desaceleración ha sido un poco más pronunciada que la prevista, y se ha visto afectada por el fuerte aumento de los precios del petróleo. Esperamos que el crecimiento mundial continúe a ritmo vigoroso el próximo año, pero como el mercado petrolero sigue siendo muy vulnerable a las crisis por su poco excedente de capacidad productiva, esta perspectiva está sujeta a riesgos.

La situación económica de América Latina

3. En América Latina, la recuperación se ha fortalecido y ampliado el año pasado y hoy esperamos que el crecimiento en 2004 se sitúe alrededor del 4½%, la tasa más alta desde 1997. La firme economía mundial, la actitud en general positiva de los mercados emergentes y la solidez de los precios de los productos básicos han apuntalado esta recuperación. El alza de los precios del petróleo benefician a los exportadores principales, como Colombia, Ecuador, México y Venezuela, mientras que el incremento de los precios de los otros productos básicos crea ventajas comerciales para los exportadores de metales y productos agropecuarios, como Argentina, Brasil y Chile. Pero los países importadores de petróleo, sobre todo de América Central, se ven perjudicados por lo que acontece actualmente en los mercados de productos básicos. Si bien el clima externo es propicio, hoy es la demanda interna la que impulsa el crecimiento regional, dado el dinámico avance del consumo privado y la inversión de las empresas.

4. A pesar de la actividad más intensa y del precio más alto de los productos básicos, la inflación en general se ha mantenido bastante bien contenida, aunque en algunos países se ha observado un leve repunte. También la situación externa de la región ha dado un giro notable en los últimos dos años, y este año se espera de nuevo un pequeño superávit en cuenta corriente. En el aspecto fiscal, muchos gobiernos están aprovechando la recuperación para afianzar su posición presupuestaria, reducir el alto nivel de la deuda pública y mejorar su estructura a través de una menor dependencia de las divisas y de los instrumentos a corto plazo. Todos estos son factores positivos.

5. En este momento estimamos que el crecimiento de América Latina mantendrá un ritmo saludable pero algo más lento en el año próximo, aunque advertimos varios riesgos. Si en los países industriales las tasas de interés suben en forma más pronunciada que la prevista o si el crecimiento se desacelera por un período prolongado, las repercusiones adversas sin duda se sentirán en la región. Las incertidumbres o las desviaciones de la política económica dentro de la región que socaven la confianza también podrían perjudicar las perspectivas de crecimiento. Es cierto que muchos países todavía tienen necesidades muy grandes de financiación externa y que, en consecuencia, siguen siendo vulnerables a las perturbaciones externas. No obstante, creo que la región está hoy en mejores condiciones para sortear cualquier acontecimiento potencialmente adverso gracias a las reformas de política adoptadas en los últimos años.

Desafíos y oportunidades para América Latina

6. La situación económica de América Latina ha mejorado mucho en los últimos dos años, pero resta cumplir difíciles tareas. El desempleo y la pobreza se mantienen en niveles demasiado altos y las disparidades entre el ingreso de ricos y pobres son muy grandes. Sé, por mi reciente visita a la región, que todos ustedes están muy empeñados en abordar estas importantes cuestiones, y me satisface altamente el compromiso que han asumido las autoridades de intensificar las medidas de reforma en sus países. Creo que hoy en día se reconoce la importancia de reducir la vulnerabilidad a las perturbaciones—que tanto daño han causado a la región en el pasado—y de establecer las condiciones para una mayor inversión y creación de trabajo a plazo medio. Sin embargo, tenemos que reconocer que no hay soluciones rápidas ni fáciles; lo que se necesita es una reforma sostenida de la política, no soluciones a corto plazo, y por eso es importante ir forjando un consenso político perdurable en torno a políticas que faciliten el crecimiento. Además, el desafío de mejorar la situación social debe enfrentarse teniendo como telón de fondo niveles aún altos de deuda pública, que son un obstáculo para que los gobiernos traten de mejorar la situación social a corto plazo mediante un mayor gasto público.

7. Otro reto clave para América Latina es responder a la rápida integración de China, y de India en medida creciente, en la economía mundial. China es, a la vez, un gran importador de productos básicos de la región y un competidor en el campo de los textiles y de las manufacturas con alto coeficiente de mano de obra, algo que puede afectar a estos sectores en México y algunos países de América Central. Será menester disponer de flexibilidad económica para que la región pueda hacer frente a los desafíos y aprovechar plenamente las oportunidades que ofrece el despegue de China.

8. Las reformas que se necesitan para tratar de superar las difíciles tareas que acabo de esbozar suelen tener más éxito si se las emprende en las primeras etapas de una recuperación. Ese es el momento en que la gente tiene presentes los costes que entraña un crecimiento lento o negativo y, además, el momento en que la recuperación permite mitigar algunos de los costes del ajuste a corto plazo. Por lo tanto, es importante que se aproveche plenamente la actual reactivación para profundizar las reformas ya en curso. Quisiera destacar algunas de las políticas que, en mi opinión, serán de especial importancia para abordar los desafíos actuales.

9. La deuda pública de muchos países latinoamericanos sigue siendo demasiado alta. Pese a la reciente consolidación fiscal, el promedio de la deuda pública de la región aún ronda el 55% del PIB, bien por encima del nivel registrado a finales de los años noventa. Su disminución reduciría los factores de vulnerabilidad existentes y ampliaría las posibilidades de aplicar políticas fiscales anticíclicas que ayuden a amortiguar, en el futuro, el efecto de una desaceleración de la economía. Chile, por ejemplo, ha puesto en práctica una reforma fiscal firme y sostenida durante varios años y ha reducido mucho la deuda pública. Los mercados financieros tienen confianza en las políticas del país, lo que ha dado a este un acceso ininterrumpido a los mercados de capital. A su vez, esto le ha permitido al Gobierno chileno aplicar políticas fiscales anticíclicas que conllevan beneficios conmensurables para la estabilidad económica. En términos más generales, un nivel de deuda más bajo, con la consiguiente disminución de los costes de su servicio, brindaría asimismo la posibilidad de gastar más, dentro del presupuesto, en infraestructura, salud, educación y protección social, y también para tratar de resolver las distorsiones impositivas existentes. No obstante, debo recalcar que en la lucha contra la pobreza y la desigualdad, mejorar la eficacia de la prestación de servicios sociales y cerciorarse de que la protección social esté bien focalizada serán factores tan decisivos como el aumento del gasto público.

10. Por estos motivos, sigue siendo prioritario sanear las finanzas públicas, adoptando al mismo tiempo medidas de carácter más general para mejorar la sostenibilidad de la deuda pública, como por ejemplo la ampliación de la base impositiva, el mejoramiento de la estructura de la deuda y el fortalecimiento de la gestión del gasto. Una enseñanza clara que se deriva de episodios anteriores de consolidación fiscal es la necesidad de tratar de alcanzar un superávit presupuestario que sea sostenible, y no basado en recortes poco realistas del gasto o en impuestos que provocan distorsiones y socavan la eficiencia y el crecimiento, y que a la larga tienen que dejarse de lado. En este sentido, es esencial contar con instituciones fuertes que respalden una política fiscal prudente. El éxito que alcanzó recientemente Brasil en el fortalecimiento de su posición fiscal y el cumplimiento constante de sus objetivos fiscales se vio facilitado por una serie de mejoras básicas en el proceso de elaboración del presupuesto y en la estructura de las relaciones entre el gobierno central y los gobiernos estatales en el contexto de una ley de responsabilidad fiscal.

11. En muchos países de América Latina, uno de los principales retos para una reforma fiscal eficaz es hacer frente al nivel actual de compromisos del sistema de pensiones. [Como lo resaltó mi colega Anne Krueger en el discurso que pronunció durante el simposio realizado en Jackson Hole el pasado agosto.] El ritmo de los cambios demográficos registrados en muchos países de mercados emergentes es más rápido de lo que a veces nos percatamos, y estos países no se enfrentarán al envejecimiento de la población en las mismas condiciones de solidez económica que los países industrializados. Por ello es importante que las reformas del sistema de pensiones se diseñen cuidadosamente y se ejecuten cuanto antes, para que las personas dispongan de suficiente tiempo para adaptar su comportamiento. Se han emprendido reformas en muchos países de la región, pero los resultados han sido variados, y aún queda mucho por hacer para que los sistemas de pensiones sean sostenibles. Hay que abordar el tema de las prestaciones de jubilación demasiado generosas, reducir los costes administrativos, limitar los compromisos financieros indefinidos del gobierno con los sistemas de pensiones y facilitar la inversión en los fondos de pensiones.

12. En los últimos 10 años se han registrado logros transcendentales en la reducción de la inflación. En Perú, la tasa actual de inflación es del 4%, frente a una tasa de más del 7.000% a principios de los años noventa, y en Argentina es del 6%, cuando a fines de los años ochenta rondaba el 3.000%. El objetivo principal de la política monetaria debe ser asegurar y afianzar estos avances. La inflación alta y volátil no solo incide negativamente en el crecimiento económico, sino que también agrava la desigualdad en la distribución de la riqueza, ya que los costes de la inflación tienden a recaer en forma desproporcionada sobre los pobres.

13. Muchos países han adoptado sistemas basados en objetivos explícitos de inflación, que ofrecen un marco prometedor para la aplicación de las políticas monetarias y cambiarias. La mayor ventaja de estos sistemas es que encaminan el debate sobre políticas hacia lo que la política monetaria puede lograr de manera sostenida (es decir, controlar la inflación), y no hacia lo que no puede hacer (por ejemplo, aumentar la producción o la competitividad externa). Como se vio en Brasil, Chile y México, también brinda un marco adecuado para aplicar un régimen cambiario flexible, con mayor capacidad de resistencia a las perturbaciones. En Brasil, las presiones del mercado cambiario evidentes en 2002 y nuevamente el año pasado sirvieron para someter al sistema de metas de inflación a una prueba rigurosa. El resultado fue favorable, ya que la repercusión de la depreciación del tipo de cambio fue menor de lo previsto y la inflación se redujo rápidamente. Sin embargo, para reforzar la credibilidad de estos marcos de política monetaria relativamente nuevos es importante que los bancos centrales intervengan de inmediato ante cualquier indicio de presiones inflacionistas, incluidas las que puedan derivarse del alza de los precios del petróleo. Los bancos centrales de Chile, Brasil, México y Perú han hecho lo correcto al empezar a aplicar políticas monetarias más restrictivas en los últimos meses. Otra manera de reforzar los sistemas de metas de inflación sería dando plena independencia a los bancos centrales y tomando nuevas medidas para que el funcionamiento de la política monetaria sea más transparente.

14. Las políticas macroeconómicas acertadas deben acompañarse de amplias reformas estructurales e institucionales para eliminar los obstáculos a la inversión y a la asignación eficiente de recursos y fortalecer las bases para un crecimiento sostenible.

· A pesar de los grandes esfuerzos desplegados en la última década para liberalizar el comercio exterior, América Latina es aún mucho menos abierta que otras regiones dinámicas. Las reformas para liberalizar aún más el comercio son cruciales para estimular el crecimiento y reducir los factores de vulnerabilidad. Las principales ventajas provendrían del éxito de las negociaciones comerciales multilaterales que mejoren el acceso a los mercados de las exportaciones clave, como los productos agrícolas y textiles. No obstante, es mucho lo que América Latina puede hacer por su cuenta para reducir los aranceles, limitar el uso de barreras no arancelarias y flexibilizar algunas de las restricciones al comercio de servicios. Estas reformas también deberán respaldarse con mejoras en la infraestructura y en las administraciones portuarias y aduaneras, que en muchos países son fuentes de costosos retrasos e ineficiencias.

· Las reformas del mercado laboral, que en la mayoría de los países han sido limitadas, cobrarán aún más importancia en el contexto de una mayor liberalización comercial. La experiencia de varios países indica que estas reformas son esenciales para aumentar la flexibilidad, la inversión privada y el crecimiento. Los mecanismos institucionales que establecen altas indemnizaciones por despido y restringen el empleo temporal se convierten en obstáculos importantes que traban la entrada y salida del mercado laboral y, por ende, la flexibilidad. Los altos costes laborales indirectos también son un impedimento al empleo. Con el tiempo, las políticas que facilitan la contratación de trabajadores estimularán un crecimiento más rápido del empleo en el sector formal, lo cual redundará en notables beneficios sociales, ya que los trabajadores tendrán acceso a las protecciones del mercado laboral regulado que no existen en el sector informal. No cabe duda de que las reformas podrían traer problemas aparejados debido a la movilidad intersectorial, y de que estos problemas exigirán una inversión adicional en educación y formación y una red de protección social adecuada.

· Los sectores financieros de la región tienen que dejar de ser fuentes de vulnerabilidad y convertirse en los cimientos de la solidez económica, capaces de generar de forma sostenida el crédito que es vital para apuntalar el crecimiento económico. También será necesario redoblar esfuerzos para afianzar la regulación y supervisión bancarias, mejorar las normas contables y de auditoría y examinar las leyes de quiebra a fin de que los prestamistas tengan más posibilidades de recuperar el valor de los préstamos en dificultades. En términos más generales, al dar más credibilidad al estado de Derecho y a la exigibilidad de los contratos contribuirá a mejorar el clima de inversión para inversionistas nacionales y extranjeros. A pesar de la mejora reciente de las condiciones económicas, la inversión extranjera directa en América Latina—que asciende este año a unos US$40.000 millones (o 2% del PIB)—sigue siendo relativamente modesta en relación con años anteriores. La creación de un entorno que propicie una mayor inversión extranjera directa en la región será un elemento importante de la estrategia para impulsar el crecimiento.

15. Quisiera concluir reafirmando mi optimismo ante el futuro económico de América Latina. Los últimos años han sido difíciles, pero se ha avanzado mucho en la creación de un marco que fomente un crecimiento sólido y sostenido, y la actual expansión presenta una oportunidad importante para profundizar estas reformas. Si el crecimiento económico pudiera mantenerse en su nivel actual de 4% a 5% a lo largo de los próximos 10 años, el ingreso real per cápita en 2015 sería 40% más alto que hoy en día, lo cual constituirá un notable cambio frente al estancamiento relativo de los últimos 25 años. Este crecimiento contribuirá enormemente a aliviar las actuales tensiones sociales, mejorar el entorno político y afianzar las bases de la democracia en la región. Creo que si se aplican las políticas apropiadas estas tasas de crecimiento serán posibles, y estoy decidido a que el FMI desempeñe el papel que le corresponde para alcanzar estas metas. Mi experiencia como ministro de Hacienda me enseñó que para impulsar el programa de reformas se necesita una decidida conducción política. Confío plenamente en que todos los aquí presentes sabrán asumir esa función.




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