Rodrigo Rato y Figaredo
Rodrigo Rato y Figaredo

Discursos
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Problemas y aspectos de la economía mundial:
Un llamado a la acción

Discurso de Rodrigo de Rato, Director Gerente del FMI
Instituto San Telmo, Sevilla, España
22 de noviembre de 2005

1. Muchas gracias por invitarme a pronunciar unas palabras ante ustedes y por la cálida bienvenida que me han brindado.

2. Algunas de las funciones más importantes del FMI son identificar problemas económicos, proponer soluciones y persuadir a otros de la necesidad de tomar medidas. La economía es una profesión cada vez más sofisticada y en general no resulta demasiado difícil detectar problemas fundamentales. Más difícil es encontrar las soluciones correctas, pero en este caso también los avances de la técnica y una buena dosis de sentido común permiten encontrar, la mayoría de las veces, buenas respuestas. La parte más difícil de la labor del FMI, y a la que yo dedico más tiempo, es persuadir a los principales actores de la economía mundial para que hagan lo correcto.

3. Hoy quisiera referirme a algunos de los principales problemas de la economía mundial, y las soluciones que contemplamos para ellos. En unos pocos minutos hablaré sobre las perspectivas de la economía mundial y específicamente de Europa. También hablaré de los riesgos que encaran las perspectivas mundiales y de lo que puede hacerse para reducirlos. Me referiré a los problemas que aquejan a los países de bajo ingreso, y a las posibilidades que existen para mitigarlos, y también haré alusión a la necesidad de reformar el FMI y a la ayuda que necesitaremos para ello.

4. Pero antes quisiera comenzar con el comercio internacional. El mes próximo los dirigentes mundiales se encontrarán en Hong Kong en el marco de las reuniones de la Organización Mundial del Comercio, cuyo propósito es discutir la Ronda de Doha. Se tratarán los temas de la reducción de los aranceles de los productos agrícolas e industriales, las subvenciones a la agricultura, la liberalización del comercio de servicios y una mejor protección de los derechos de propiedad intelectual. Es un temario muy extenso porque es mucho lo que se debe hacer, y actualmente son muchos los problemas que se derivan de las normas y prácticas actuales del comercio mundial.

5. En ese sentido, todos los actores implicados deben hacer un de aquí a Hong Kong para aproximar sus posiciones. Y, entre ellos, la UE, los Estados Unidos y Japón como grandes bloques comerciales tienen una gran responsabilidad. Permítanme que les ponga unos ejemplos para ilustrar algunas de las distorsiones de la política comercial.

6. La Unión Europea y sus miembros gastan cerca de 40.000 millones de euros anuales en asistencia a los países en desarrollo, pero también gastan unos 60.000 millones de euros en subvenciones agrícolas. Estas subvenciones, y en general las distorsiones de los mercados agrícolas, hacen mucho daño a la mayoría de los países en desarrollo, y desvirtúan algunos de los efectos beneficiosos de la ayuda. Casi las tres cuartas partes de la población pobre del mundo vive en zonas rurales y la mayoría depende de la actividad agropecuaria, y gran parte de esta población estaría mucho mejor si pudiera vender sus productos más libremente en el mercado mundial. ¿Qué sentido tiene que la UE entregue dinero con una mano y se lo lleve con la otra?

7. A veces de justifica la imposición se aranceles aduaneros como instrumentos de protección del empleo o de política social, pero veamos el ejemplo de los aranceles que se aplican en Estados Unidos a la ropa para bebés. En este país se aplica a los pantaloncitos de mezcla de seda un arancel de 2,8%; a los de algodón 15% y a los de fibras sintéticas, que son los que más consumen los hogares de bajo ingreso, 29%. Es decir, que los hogares conformados por madres solteras que viven de la seguridad social pagan, en relación con su ingreso, el impuesto implícito más alto para proteger al sector textil nacional. Es más, según un estudio reciente del FMI, Estados Unidos impone una tasa arancelaria media más alta a las importaciones de los países en desarrollo, sobre todo de los menos avanzados, que a las importaciones de otros países desarrollados. Esto puede parecerles sorprendente habida cuenta de los diferentes sistemas de preferencias que está ofreciendo Estados Unidos a los países pobres. Sin embargo, estos sistemas suelen excluir los productos que realmente quieren vender los países pobres, y el coste que entraña cumplir con los requisitos de las reglas de origen y otros requisitos de estos sistemas suele ser tan alto que muchos exportadores de países en desarrollo optan por no acogerse al tratamiento preferencial.

8. Los países industriales no son los únicos responsables de llevar a feliz término la Ronda de Doha. Países de mercados emergentes como Brasil, China e India son participantes cada vez más importantes en el sistema de comercio mundial y también mantienen fuertes restricciones a las importaciones: restricciones que, no solo perjudican a los exportadores de otros países, sino también a sus propios consumidores y que además frenan el desarrollo de una estructura productiva tecnológicamente avanzada.

9. La lógica de la reforma comercial es simple y clara. La conclusión exitosa de la Ronda de Doha beneficiaría a todas las economías: avanzadas, emergentes y en desarrollo, y especialmente a los países en desarrollo. Y les voy a decir por qué.

10. Una considerable liberalización del comercio contribuiría al crecimiento en todo el mundo. Los análisis realizados por el Banco Mundial indican que, aun sin tener en cuenta los efectos sobre la productividad, una conclusión favorable de la Ronda de Doha añadiría varios cientos de miles de millones de dólares al PIB mundial, pero sus efectos sobre la productividad podrían ser mucho mayores. En otro estudio realizado por economistas del Banco Mundial se llegó a la conclusión de que, entre 1980 y 1999, los países en los que aumentó el comercio como porcentaje del PIB registraron un crecimiento anual del PIB de más de un punto porcentual más alto que en los países en los que no se incrementó el comercio; y en los países en desarrollo, un mayor crecimiento económico genera una reducción más que proporcional de la pobreza.

11. La liberalización del comercio también crearía oportunidades especiales para los países en desarrollo, ya que los ámbitos del comercio mundial en los que persisten más restricciones—la agricultura, los productos textiles y los servicios que requieren movilidad de la fuerza de trabajo—son los que interesan particularmente a los países en desarrollo. Debo añadir también que existe una preocupación legítima en algunos países, sobre todo países en desarrollo, por los costes económicos a corto plazo de la liberalización comercial; pero estos son problemas que pueden ser superados y el FMI está dispuesto a brindar ayuda mediante asesoramiento en política económica o financiamiento, sobre todo financiamiento para contrarrestar los efectos a corto plazo de la liberalización comercial sobre la balanza de pagos. El FMI introdujo el año pasado un mecanismo específicamente dirigido a brindar seguridades a los países preocupados por los posibles efectos negativos que podrían padecer debido a la liberalización del comercio de otros países, y ya ha proporcionado apoyo a Bangladesh y a la República Dominicana para este fin.

12. Permitanme que concluya mis comentarios en relacion con el comercio con un buen ejemplo de un grupo de paises que estan tratando de superar los obstaculos que les impiden tener un mayor grado de integracion. Hoy mismo he regresado de Argelia, donde he tenido la oportunidad de discutir los retos de la liberalizacion comercial durante dos dias con sus paises vecinos, Marruecos y Tunez. A pesar de que el Magreb tiene potencial para convertirse en un mercado regional de mas de 75 millones de consumidores, hoy dia tiene un comercio intraregional insignificante, con menos de un 2 porciento del comercio de cada uno de los tres paises con sus vecinos. Ha sido para mi una gran satisfaccion ver el compromiso de los tres paises al adoptar hoy mismo un programa de trabajo y un calendario concreto que permita adoptar medidas para facilitar el comercio entre ellos. Mauritania y Libia tambien han sido invitados a unirse a esta iniciativa.

13. Quisiera pasar ahora al tema de los desequilibrios mundiales, que no son menos importantes y también requieren atención. La economía mundial ha sido pujante en los dos últimos años: el aumento del producto mundial en 2004 fue el más alto en tres décadas, más de 5%. El FMI prevé que el crecimiento continúe a un buen ritmo en el resto de 2005 y en 2006, pese a unos cuantos shocks recientes, como el alza del petróleo y los daños provocados por los huracanes en Estados Unidos. Incluso con un posible descenso en el crecimiento de Estados Unidos debido a los huracanes, prevemos que el crecimiento del PIB real en el mundo se aproximará al nivel de su tendencia en 2005 y 2006: más de 4%. Las perspectivas en la zona del euro, aunque mejoraron recientemente, no pintan tan buenas: nuestras proyecciones indican un crecimiento de 1,3% anual este año y de menos de 2% el próximo. España sería la excepción, con un crecimiento previsto de más de 3% en 2005 y 2006.

14. La inflación mundial ha registrado un ligero repunte, pero sigue siendo moderada, pese al aumento del petróleo. En los principales países industriales, las expectativas de inflación generalmente están bien ancladas y los aumentos de salarios han sido moderados. Las condiciones de los mercados financieros internacionales han sido benignas desde hace algún tiempo, y la capacidad de recuperación del sistema financiero se ha fortalecido mucho en los últimos años. No obstante, cabe prestar mucha atención a los precios de los activos—especialmente de la vivienda, como todos saben en España. Aquí, como en otros países, los valores de la vivienda parecen ser demasiado altos y una corrección podría tener repercusiones importantes en la demanda de los consumidores y en los balances del sector financiero.

15. Pese a las perspectivas generalmente favorables de la economía mundial, existen riesgos que podrían afectar al crecimiento, uno de los cuales re relaciona con los precios del petróleo, pero se pueden hacer algunas cosas. Si bien la capacidad ociosa es muy limitada, los productores de petróleo pueden incrementar la inversión en nuevas instalaciones. Los países consumidores de petróleo también tienen que hacer lo suyo. Necesitan empezar a incrementar la capacidad de refinación y tomar medidas para contener la demanda de petróleo, por ejemplo, mediante la mejora de la conservación y la eficiencia energética. Asimismo, los países que en vez de trasladar el aumento de los precios del petróleo a los consumidores han elevado las subvenciones deberán reconsiderar esa política. Son profundos los efectos regresivos sobre la distribución del ingreso y las distorsiones económicas que surgen de la aplicación de subvenciones elevadas e indiscriminadas en tiempos de precios altos del petróleo. Es por eso que celebro las medidas que se han tomado en algunos países para contener el coste de las subvenciones a la vez que se protege a los segmentos más pobres de la sociedad de los efectos de los aumentos de precios de los productos petroleros.

16. Otro riesgo importante proviene de los desequilibrios mundiales. Los actuales desequilibrios de pagos mundiales y, en sentido más general, las actuales tendencias geográficas de crecimiento, ahorro e inversión en la economía mundial deberán ser tema central de la atención de las autoridades responsables de la política económica. Los comunicados de las reuniones de ministros de Hacienda demuestran, precisamente, que esos desequilibrios sí son un tema prioritario. Por decirlo llanamente, son insostenibles. En Estados Unidos se necesita un mayor nivel de ahorro neto, tanto público como privado, pero en otros países clave deberá bajar el ahorro neto. Si el déficit de cuenta corriente de Estados Unidos permaneciese en su nivel actual habría un crecimiento permanente de la deuda externa estadounidense, y cuesta ver que esto pudieran aceptarlo los inversionistas privados o bancos centrales de países que necesitarían mantener los activos estadounidenses. No comparto el criterio de algunos gestores de política económica, que piensan que la corrección de los desequilibrios mundiales puede dejarse enteramente a discreción del mercado. Los riesgos me parecen demasiado grandes. En un reciente simposio en París, Kristin Forbes, integrante, hasta hace poco, del Consejo de Asesores Económicos del Presidente, planteó que si no ocurren pronto ajustes de los desequilibrios mundiales, existe una buena posibilidad de que se exacerben mucho más rápidamente que lo que se espera. Creo que tiene toda la razón.

17. Si ha de sostenerse el crecimiento mundial, muchos países tendrán que poner el hombro en la labor de reducir los desequilibrios mundiales.

18. Es de especial importancia, y de una creciente urgencia, que Estados Unidos corrija su déficit por cuenta corriente incrementando el ahorro interno, lo cual significa, sobre todo, reducir el déficit fiscal. El gobierno de Estados Unidos reconoce que ello es necesario, pero uno de los elementos principales del plan de las autoridades es un recorte sin precedentes de los gastos. Eso hubiera sido difícil de lograr aun antes del huracán Katrina. Las incertidumbres sobre el coste de las operaciones en Iraq y Afganistán y la reconstrucción de la costa del golfo de México, aunadas a las dudas sobre la predisposición del Congreso para recortar el gasto en renglones de prestaciones sociales, ponen en tela de juicio el realismo del actual plan de reducción del déficit. Por lo tanto, considero que también se necesitan acciones del lado de la renta pública, preferiblemente mediante reformas que amplíen y simplifiquen la base tributaria. Espero que los encargados de formular la política económica dediquen atento estudio a las medidas sugeridas por el Panel de Asesores del Presidente sobre la Reforma Tributaria Federal, que emitió su informe la semana pasada. El informe del panel contiene, en especial, atinadas sugerencias sobre cómo trasladar la carga impositiva del ahorro al consumo, lo que podría aumentar la eficiencia del sistema, y sobre cómo racionalizar y simplificar el código tributario.

19. En varios países asiáticos emergentes hay margen para una mayor flexibilidad de tipos de cambio, y para un aumento de la demanda interna. Las medidas tomadas por China y Malasia, hace unos meses, para flexibilizar los tipos de cambios son dignas de encomio, y espero que las autoridades se valgan de la flexibilidad que les brindan los nuevos regímenes, y que otros países asiáticos que han estado permitiendo una mayor flexibilidad en sus tipos de cambio lo sigan haciendo. Además, un crecimiento más rápido de la demanda interna de Asia, mediante reformas estructurales—entre ellas fomentar más inversión en algunos países, e inversiones más productivas en otros—debe ser parte de cualquier proceso de ajuste ordenado.

20. Los países productores de petróleo también pueden contribuir. Concretamente, los países productores de petróleo que cuentan con un marco macroeconómico sólido pueden ayudar a reducir los desequilibrios mundiales aumentando el gasto productivo en ámbitos prioritarios, incluido en algunos casos el gasto social.

21. Los países europeos también necesitan emprender acciones que beneficien a sus propias economías y a la vez ayuden a reducir los desequilibrios mundiales. Los gobiernos europeos pueden fomentar mejores índices de crecimiento en sus propias economías y un crecimiento mundial sostenible mediante la reducción de las rigideces que aún perduran en sus mercados laborales, de productos y de servicios. Ello también daría a sus economías una mayor capacidad de recuperación ante los shocks. Muchos países europeos siguen estando mal preparados para el envejecimiento de su población, es demasiado lento el crecimiento de la productividad, y son excesivos los niveles de déficit y deuda públicos. Lo que hace falta es un plan convincente para sanear las finanzas públicas, aumentar la participación de la fuerza de trabajo—lo que acaso requiera reformar el régimen de prestaciones—y mejorar la productividad mediante una mayor la competencia.

22. Es mucho lo que queda por hacer, pero también es grande la recompensa de la acción, y todas las medidas que hacen falta—pasando por la reforma y la consolidación fiscal en Estados Unidos, la flexibilización de los tipos de cambio en Asia, y la reforma estructural en Europa—redundan en provecho de los países que deben emprenderlas, así como del más amplio interés internacional.

23. Hasta aquí he hablado principalmente de la política económica de las economías avanzadas. Quisiera ahora volver la atención a los países de bajo ingreso. El FMI es partícipe del esfuerzo mundial por reducir la pobreza, y está dedicado a ayudar a los países a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Para optimizar su aporte, a lo largo del último año el FMI ha reevaluado su función en esos países con miras a adaptar mejor sus instrumentos a sus necesidades y a definir mejor el papel del FMI en su trabajo con los países de bajos ingresos. Permítanme contarles un poco de lo que hemos aprendido, y de las acciones que se requieren por parte de la comunidad internacional—países de bajo ingreso, países donantes, e instituciones multilaterales como el FMI—para ayudar a los países a avanzar más rápidamente hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

24. Primeramente y ante todo se necesitan en los países de bajo ingreso medidas que fomenten el crecimiento económico. El crecimiento es la fuerza motriz que impulsa el desarrollo. Para lograr el desarrollo económico los países necesitan como mínimo tres cosas: estabilidad económica y financiera, políticas estructurales que faciliten la prosperidad del sector privado, y un ambiente externo propicio. Los propios países en desarrollo son los responsables, en gran medida, de instrumentar políticas que promuevan la estabilidad y apoyen al sector privado. En otros ámbitos comparten responsabilidad todos los miembros de la comunidad internacional.

25. Entre los elementos de un ambiente externo propicio figuran algunas de las cosas de las que ya he hablado: la estabilidad financiera mundial y un comercio más abierto. En cuanto al comercio, ya he recalcado la importancia de una conclusión exitosa de la Ronda de Doha para los países en desarrollo. Pero aunque desapareciesen los obstáculos al comercio, muchos países de bajo ingreso aún verían limitada su capacidad de competir. Esos países también pueden ayudarse a sí mismos eliminando las subvenciones que distorsionan el comercio y reduciendo las trabas comerciales y administrativas, que pueden ser grandes obstáculos al comercio.

26. También es muy importante incrementar la asistencia a los países en desarrollo. La prometida recientemente por los países del G-8 es una nota grata, como lo es la iniciativa multilateral para la reducción de la deuda, que ofrece alivio de deudas que tienen con las instituciones financieras internacionales algunos de los países más pobres y más endeudados del mundo. El FMI se encuentra en etapas avanzadas de la adopción de esta iniciativa, y esperamos poder completar labores en las próximas semanas. Pero la asistencia no es la única fuente de financiamiento que puede contribuir a la realización de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. En muchos países la inversión privada—nacionales y extranjera—ayuda a impulsar el crecimiento. Es por eso que el FMI destaca la importancia de crear un ambiente propicio para la inversión privada.

27. Los países en desarrollo necesitan, además, hacer mejor uso de la asistencia. La asistencia es más efectiva cuando coincide con las prioridades de los beneficiarios, cuando es predecible, y cuando los donantes la armonizan para aliviarle la carga administrativa a los beneficiarios. Los países en desarrollo deberán también afrontar los retos macroeconómicos de manejar un mayor volumen de asistencia, a fin de optimizar sus beneficios. Una fuerte afluencia de ayuda, por ejemplo, puede a veces complicar la gestión fiscal y deteriorar la calidad del gasto. Existe, entonces, la necesidad de mejorar la gestión del gasto público para que una asistencia adicional no dé lugar al derroche y al gasto ineficiente. Cuando entran a un país cuantiosos volúmenes de asistencia, puede provocarse una apreciación del tipo de cambio real, lo que debilita su competitividad externa. El FMI puede prestar asesoramiento en relación con los problemas macroeconómicos y sugerir soluciones. Por ejemplo, la apreciación del tipo de cambio real puede contrarrestarse mediante la adopción de reformas estructurales y la utilización de los recursos de ayuda para financiar importaciones que mejoren la capacidad productiva, o con medidas que eleven el ahorro interno. Y el FMI seguirá brindando apoyo financiero a los países en desarrollo, para ayudarles a satisfacer sus necesidades de balanza de pagos mientras se aplican las reformas.

28. Antes de concluir, quisiera referirme brevemente a otro tema importante, el de la reforma del FMI. En el último año he pedido que se evalúe la labor que realiza el FMI en muchas áreas, para estar seguro de poder ayudar a todos nuestros países miembros a hacer frente a los desafíos de la globalización. La evaluación se encuentra ya muy avanzada, y de ella hemos derivado conclusiones importantes. En concreto, necesitamos afinar el enfoque de nuestra supervisión, e integrar mejor nuestro trabajo en el sector financiero con el asesoramiento macroeconómico en general. Necesitamos estar más enfocados en nuestro trabajo con países de bajo ingreso, pero también hacer más en ciertas áreas, incluidas algunas de las que acabo de hablarles. Muchas de estas reformas requerirán cambios en la cultura, y en algunos casos en la organización del FMI; será importante, pues, el apoyo de los países miembros, por conducto del Directorio Ejecutivo. Me complace constatar que ese apoyo ha sido muy fuerte.

29. Pero otro aspecto que necesitamos reformar es el de la manera en que se toman las decisiones en el propio FMI, y para eso nos urgen iniciativas y acción de los gobiernos de los países miembros. En concreto, existe la necesidad de modificar el número de votos que tienen asignados los distintos países y su representación en el FMI. La credibilidad de la institución ante sus miembros depende, tanto como cualquier otro factor, de la legitimidad con que se perciba como organismo internacional representativo de sus países miembros. Nuestra legitimidad se ve comprometida si no representamos adecuadamente a los países que están adquiriendo una creciente importancia económica. Esto significa, específicamente, que es preciso aumentar el número de votos de algunas economías emergentes, sobre todo en Asia. También debemos asegurar que los países de África, un continente en el que las decisiones del FMI afectan profundamente a tanta gente, estén debidamente representados.

30. Las cuotas en el FMI no son inmutables, pero en años recientes se han modificado apenas gradualmente, y es necesario reequilibrarlas para que la estructura de cuotas refleje mejor la situación mundial de hoy. La modificación de las cuotas es un asunto que requerirá el consenso político de los países miembros del FMI. Al analizar esta cuestión, deberán considerar los intereses de la institución así como sus propios intereses nacionales. En realidad, en mi opinión ambos son compatibles. Las decisiones sobre las cuotas no son un juego donde unos pierden y otros ganan. Si la legitimidad del FMI es ampliamente aceptada, se beneficiarán la institución y todos sus miembros.

31. Hay un hilo común que pasa por todos los temas a los que me he referido hoy. En ninguno de ellos es difícil identificar los problemas, ni es muy difícil identificar buenas soluciones. Pero a los países les está costando mucho trabajo hacer lo que tienen que hacer. Hay una excesiva tendencia a negar que el problema existe, o a echarle la culpa a los demás y a insistir en que son otros quienes deben actuar primero. Es muy importante que los gobiernos se resistan a esta tendencia. Necesitamos acciones en cuanto a la manera en que se toman las decisiones en el FMI. Necesitamos acciones, tanto de los países avanzados como de los países en desarrollo, para ayudar a los países pobres a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Necesitamos concertar acciones frente a los desequilibrios mundiales. Y nos urge especialmente que los gobiernos se esfuercen por llegar a un buen acuerdo sobre liberalización del comercio. El mundo será un lugar mejor si actúan, pero será un lugar más peligroso si no lo hacen.

32. Muchas gracias.




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