Qué puede hacer Europa en beneficio de la economía mundial y de sí misma

Discurso pronunciado por Rodrigo de Rato
Director Gerente del Fondo Monetario Internacional
Ante el Foro de Cádiz
Cádiz, España
21 de noviembre de 2006

Texto preparado para la intervención

1. Muchas gracias. Es para mí un gran placer estar con ustedes aquí en Cádiz. Respaldo totalmente la labor que realiza el Foro de Cádiz para promover el debate sobre temas de política económica y me complace poder contribuir al mismo.

2. Quisiera hablarles hoy acerca de algunos problemas que enfrenta la economía mundial y especialmente de algunas de las medidas que los países europeos y la Unión Europea pueden adoptar para elevar la prosperidad y reducir los riesgos que se presentan tanto en el mundo como en Europa. También me referiré brevemente a algunos de los cambios que estamos realizando en el organismo que encabezo, el Fondo Monetario Internacional, donde hemos iniciado una serie de reformas para ayudar a todos los países miembros a abordar los problemas económicos mundiales y afrontar los retos de la globalización financiera.

3. Tanto la economía mundial como las de los países europeos gozan actualmente de una posición sólida. Una de mis responsabilidades como Director Gerente del Fondo Monetario Internacional consiste en alertar a los responsables de formular la política económica respecto de los riesgos y vulnerabilidades que plantea el panorama mundial. Recientemente han aumentado los riesgos de que la situación real sea menos favorable de lo previsto, a los cuales me referiré en unos minutos. Pero es preciso considerar esos riesgos en el contexto de la inusual fortaleza que muestra la economía mundial. La tasa de crecimiento económico mundial probablemente será de alrededor del 5% tanto en 2006 como en 2007. También se está observando un crecimiento más equilibrado entre las diversas regiones. En los últimos años, el principal factor de impulso del crecimiento mundial ha sido la demanda de Estados Unidos, pero esa situación está cambiando. China e India se han convertido en importantes motores del crecimiento económico mundial. También en Europa se observa el tan esperado aumento de la inversión y el empleo. El FMI prevé que en la zona del euro el crecimiento será de alrededor del 2½% en 2006, impulsado por aumentos de las exportaciones y de la inversión, especialmente la inversión en metales y maquinaria, así como un incremento de la construcción.

4. En el pasado, muchos períodos de crecimiento han desembocado en inflación. Hoy la probabilidad de que ello suceda es menor, gracias a la credibilidad que los bancos centrales independientes, entre ellos el Banco Central Europeo, han logrado generar al mantener baja la inflación y controladas las expectativas inflacionarias. Esa credibilidad es un activo que genera importantes dividendos. Permite que los tipos de interés a largo plazo se mantengan en niveles más bajos que años atrás, ya que los inversores no temen que una inflación elevada termine erosionando su capital, y de eso modo alienta la inversión. También beneficia a los prestatarios a largo plazo, entre ellos los propietarios de viviendas, que pueden acceder a préstamos a tipos más bajos, lo cual dinamiza la economía. Pero, como dijo alguien refiriéndose a la libertad, el precio de la credibilidad es la eterna vigilancia. Los bancos centrales deben preservar los avances tan arduamente logrados en la lucha contra la inflación. Los beneficios a largo plazo bien valen los costos a corto plazo que tal medida supone.

5. Un período de fuerte crecimiento —como el que el mundo ha experimentado en los últimos cuatro años y Europa está comenzando a compartir— brinda a los responsables de formular la política económica la oportunidad de introducir cambios que sustentarán el crecimiento económico a largo plazo. Permítanme señalar dos aspectos en los que a mi juicio los países europeos podrían intensificar más provechosamente sus esfuerzos: la consolidación de la política fiscal y la adopción de reformas estructurales.

6. El elevado nivel estructural de déficit fiscal y de deuda pública es aún un problema para muchos países, incluidos los de Europa. Es más fácil y también más aconsejable desde el punto de vista económico reducir esos déficits cuando la economía se muestra vigorosa, no cuando está debilitada. Al respecto, es importante distinguir entre los déficits nominales y los estructurales. En tiempos de bonanza, la fortaleza de la economía contribuye a reducir el déficit nominal, porque los ingresos son mayores durante un auge económico. Pero también es importante mejorar el saldo fiscal estructural, es decir, preparar las economías para aquellos momentos en que los ingresos disminuirán y el gasto estará sometido a una mayor presión. Temo que los gobiernos del mundo no estén haciendo lo suficiente en tal sentido. En muchos países avanzados, es menester tomar medidas mucho más decididas para corregir los déficits estructurales. El FMI ha recomendado que aquellos países europeos que no han alcanzado aún sus objetivos presupuestarios a mediano plazo procuren mejorar el saldo fiscal en un 0,5% del PIB cada año. Pero algunos gobiernos no han fijado metas tan exigentes. En promedio, las metas fiscales estructurales de los países de la zona del euro se han vuelto menos ambiciosas en los últimos cinco años, e incluso en los países que han establecido metas fiscales de gran alcance en la mayoría de los casos no se han especificado aún las políticas necesarias para alcanzar el nivel de ajuste previsto.

7. Este tema reviste urgencia porque la población de los países más adelantados está envejeciendo y es probable que los gobiernos deban enfrentar mayores demandas con el correr del tiempo. Según nuestras últimas estimaciones, el envejecimiento de la población elevará el gasto público en un 3½% del PIB en los países de la zona del euro de aquí a fines de 2025, y los efectos bien podrían superar esa estimación. Sería conveniente que los gobiernos se prepararan para enfrentar esta situación ahora, cuando las circunstancias son favorables, en lugar de esperar hasta que las presiones de una población en proceso de envejecimiento afecten el presupuesto y aumenten las tensiones sociales.

8. Permítanme referirme ahora al tema de la reforma estructural. Puede que para algunos esta expresión tenga connotaciones ominosas, pero las reformas estructurales pueden mejorar tanto las perspectivas de un país como el nivel de vida de la gente. Estimamos que las reformas estructurales que conforman el programa de Lisboa podrían elevar el crecimiento potencial entre ½ y ¾ de punto porcentual cada año. Mencionaré hoy dos aspectos que el FMI considera especialmente importantes.

9. En primer lugar, la desregulación. Hay datos bastante contundentes que indican que los países que adoptan un programa de reformas para liberalizar el mercado laboral y el mercado de productos pueden lograr buenos resultados tanto en el nivel de empleo como en su crecimiento económico. Se pueden seguir muchas estrategias diferentes para reformar el mercado de trabajo. Recientemente el FMI publicó un estudio referido a cuatro de los países que más éxito han logrado en sus programas de reforma durante las últimas dos décadas: Dinamarca, Irlanda, los Países Bajos y el Reino Unido. Dinamarca, por ejemplo, introdujo importantes reformas en la estructura de beneficios, que se mantienen en montos generosos pero se reduce su duración, además de imponerse condiciones y requisitos de activación más exigentes. Irlanda y los Países Bajos procuraron llegar a acuerdos con los interlocutores sociales, como el que permitió que se moderaran las demandas de aumentos salariales a cambio de una reducción de los impuestos al trabajo. En el Reino Unido se limitaron las facultades legales de los sindicatos. En Dinamarca y los Países Bajos se intensificaron las políticas activas en el mercado de trabajo, especialmente las medidas que promueven la reconversión laboral, y además se flexibilizaron las restricciones de las leyes de protección del empleo. Cualquier tipo de reforma del mercado de trabajo tendrá más eficacia si va acompañada de una reforma del mercado de productos, y especialmente de la liberalización de las reglamentaciones aplicables a los sectores de servicios. De ese modo, la mayor flexibilidad del mercado de trabajo se traduce en mayores ingresos para los trabajadores, en lugar de mayores rentas para las empresas que operan en sectores protegidos.

10. El segundo conjunto importante de medidas se refiere a la reforma del sector financiero. Considero que aquí las prioridades son tres: mejorar la competencia en el sector bancario, integrar los sistemas de compensación y liquidación y abordar las cuestiones relativas a los regímenes de supervisión y regulación y las estrategias de gestión de crisis, que presentan diferencias entre los países. Veamos cada una de esas prioridades:

  • El Comisario de la Unión Europea Charlie McCreevy ha presentado una propuesta para armonizar y agilizar el proceso de fusiones y adquisiciones en toda la Unión, iniciativa que cuenta con el firme respaldo del FMI. Una de las principales diferencias entre el aumento de la productividad en Estados Unidos y en Europa durante la última década ha sido la diferente tasa de crecimiento de la productividad de los sectores financieros. Las medidas para agilizar las fusiones pueden representar una importante contribución a la mejora de la competencia y la productividad, que beneficiará tanto a los clientes como a los propietarios de los bancos.

  • La Comisión Europea anunció este año su intención de integrar los sistemas de compensación y liquidación mediante un código de conducta de adhesión voluntaria, y el Banco Central Europeo está tomando medidas para facilitar esta tarea. Creemos que avanzar en este terreno es fundamental para contribuir a la integración de los mercados financieros de Europa.

  • En cuanto a la supervisión y regulación, el principio rector debería ser que Europa avance hacia un único conjunto óptimo de políticas y prácticas regulatorias y de supervisión más que hacia una compilación de políticas y prácticas nacionales. Este aspecto es fundamental para garantizar condiciones equitativas en el ámbito de la competencia. En este sentido, es probable que las autoridades nacionales deban enfrentar nuevos retos en los años venideros. El papel cada vez más dominante que desempeñan los conglomerados empresariales en los mercados internos, su creciente carácter internacional y el actual proceso de integración de los mercados financieros europeos señalan la necesidad de una mayor coordinación entre las autoridades. Esa cooperación debería abarcar aspectos tales como la continua supervisión transfronteriza, el seguro de depósitos y, en especial, la gestión de crisis. Creo que ello no podrá lograrse sin algún grado de centralización de la autoridad a nivel europeo. Como primer paso convendría establecer una unidad central de crisis a nivel de la Unión Europea, la cual podría ayudar o reemplazar a los organismos nacionales de supervisión en momentos de crisis.

11. Hasta ahora mis comentarios se han referido mayormente a las políticas de Europa. La razón es que todas las medidas que he mencionado son medidas que operan en interés de los países y los ciudadanos europeos y merecen adoptarse por sí mismas. Pero también pueden contribuir en gran medida a resolver las tensiones y los potenciales problemas de la economía mundial.

12. Desde hace algún tiempo, el FMI ha manifestado su preocupación acerca de las consecuencias que sufriría la economía mundial si los desequilibrios en cuenta corriente entre Estados Unidos y el resto del mundo se resolvieran de una manera repentina y desestabilizadora. Así podría suceder si en Estados Unidos se produjera una abrupta caída del consumo, que en los últimos años ha sido el principal estímulo del crecimiento mundial, o si de pronto los inversores se sintieran reacios a mantener activos financieros estadounidenses a los tipos de cambio y de interés vigentes. Tal situación podría provocar perturbaciones en los mercados financieros y una desaceleración de la economía mundial.

13. El riesgo que más preocupa a la mayoría de la gente en este momento es el de una desaceleración económica en Estados Unidos. Hasta ahora los efectos se han limitado a una disminución de la inversión residencial, mientras que el crecimiento del consumo se mantiene firme y la inversión empresarial se muestra sólida. Pero es indudable que la corrección del mercado inmobiliario puede tener algún efecto en el consumo de los hogares. Un factor importante del aumento del consumo registrado en Estados Unidos en los últimos años ha sido la creciente facilidad con que los propietarios de viviendas han podido utilizar la apreciación del valor de los activos para financiar un mayor nivel de consumo. La moderación del crecimiento del consumo en Estados Unidos no es de por sí un hecho negativo: esta moderación contribuiría a reducir el déficit de la balanza de pagos en cuenta corriente. Esto es importante porque si Estados Unidos siguiera acumulando un déficit en cuenta corriente a los niveles actuales, ello significaría un aumento constante del endeudamiento externo. Se crearía así el riesgo de una corrección desordenada de los desequilibrios mundiales en cuenta corriente por una depreciación pronunciada del dólar de Estados Unidos y, como reacción, un alza de los tipos de interés en dólares. Pero esa abrupta desaceleración del crecimiento del consumo en Estados Unidos —en caso de no ser compensada por un crecimiento más vigoroso de la demanda en otros países— tendría repercusiones preocupantes en otras regiones. De ahí que sea mayor la importancia de algunas de las reformas estructurales que se están considerando en Europa. Al adoptar medidas que estimulen el crecimiento, los países europeos pueden contrarrestar los efectos que una retracción de la demanda de Estados Unidos ejercería en sus propias economías y al mismo tiempo ofrecer al mundo una fuente alternativa de incremento de la demanda.

14. Debo destacar que el FMI trabaja activamente con todos los países miembros para reducir los riesgos de una corrección abrupta de los desequilibrios mundiales. En algunos casos, instamos a los gobiernos a tomar medidas para reducir su vulnerabilidad ante tal circunstancia. En los países que pueden contribuir a resolver los desequilibrios, les aconsejamos que tomen medidas para hacerlo. Las medidas incluyen el ajuste fiscal y otras iniciativas encaminadas a estimular el ahorro privado en Estados Unidos, una mayor apreciación del tipo de cambio y medidas para estimular la demanda interna en algunos países de mercados emergentes de Asia, y reformas estructurales que estimulen la demanda y mejoren la productividad en el sector no comerciable de Japón y también de Europa, como ya he mencionado.

15. El FMI cuenta con una nueva herramienta para contribuir a ese proceso: las consultas multilaterales. Este año la institución comenzó su primera consulta multilateral —consistente en deliberaciones con varios países miembros y grupos de países al mismo tiempo— para analizar en forma conjunta la naturaleza y las consecuencias de los desequilibrios mundiales y contribuir a lograr un entendimiento común respecto de las políticas que se requieren para hacer los cambios necesarios. Deberá transcurrir algún tiempo antes de que se concluya la consulta y las medidas acordadas que se adopten surtan efectos en los desequilibrios mundiales. Pero si logramos avanzar en este plano podremos eliminar un riesgo sustancial para las perspectivas económicas mundiales.

16. Antes de concluir, desearía agregar un breve comentario sobre otras medidas que el FMI está adoptando para reformar su propia organización y ayudar a los países miembros a resolver los retos que enfrentan. Las consultas multilaterales son solo un aspecto de una reforma más amplia de nuestra labor de supervisión —es decir, el análisis, el asesoramiento y la supervisión que hace la institución respecto de las economías nacionales de los países miembros, y también de la economía mundial. Asimismo, estamos introduciendo otros cambios para reforzar la supervisión. Por ejemplo, estamos trabajando para mejorar la calidad de nuestro análisis, incluido el referido a los tipos de cambio. En el marco de esa labor, estamos haciendo extensivo a las monedas de las principales economías emergentes el análisis que el FMI realiza actualmente acerca de las economías de los países industriales. El objetivo consiste en evaluar, con un enfoque que preserve la coherencia entre los distintos países, si los tipos de cambio son congruentes en términos generales con los parámetros fundamentales de la economía. Esta tarea debe realizarse con la debida cautela, dada la dificultad y sensibilidad metodológica, pero constituye un paso importante que reforzará el análisis de competitividad que habitualmente llevamos a cabo como parte de nuestra labor respecto de cada país.

17. Asimismo, estamos intensificando nuestros esfuerzos para integrar la labor que realizamos respecto del sector financiero, incluidos los mercados de capital y financieros, dentro de nuestras actividades periódicas de supervisión. La mayor importancia que han adquirido los mercados financieros para el crecimiento y el desarrollo de todos los países es uno de los principales rasgos de este nuevo mundo globalizado. Es de especial significación para los países de mercados emergentes, que pueden beneficiarse mucho con la integración financiera pero también pueden resultar más vulnerables en un contexto de mercados mundiales integrados. Por ello, en nuestra supervisión de la economía mundial ya hemos comenzado a dedicar más atención a las vinculaciones entre el sector financiero y la economía real. Mientras tanto, al realizar la supervisión de la economía de cada país hacemos más hincapié en el análisis de las vulnerabilidades del sector financiero e incorporamos este factor en el análisis macroeconómico y el asesoramiento sobre políticas. En el pasado, las sorpresas desagradables que suele deparar el sector financiero han tenido efectos aún más desagradables en la economía real. Para prever mejor los shocks en el sector financiero, dedicamos ahora mayores recursos a la supervisión de ese sector.

18. Las reformas en el ámbito de la supervisión forman parte, a su vez, de un conjunto más amplio de reformas: la Estrategia a Mediano Plazo del FMI que propuse el año pasado y que ahora estamos aplicando. Quizá sepan ustedes que en la reunión celebrada en septiembre en Singapur los países miembros acordaron un importante programa de reforma de la estructura de gobierno del FMI con el objeto de reflejar los cambios producidos en la economía mundial y, especialmente, la creciente importancia de los países de mercados emergentes. El primer paso de ese proceso se dio en la reunión de Singapur al aumentarse las cuotas de cuatro países de mercados emergentes: China, Corea, México y Turquía. Por otra parte, en los próximos cuatro años el FMI procurará obtener consenso sobre una nueva fórmula para calcular las cuotas —que en gran medida determinan el derecho a voto— en la que se refleje mejor la ponderación de cada país en la economía mundial. Los gobernadores de la institución también convinieron en que este proceso no debe traducirse en una menor representación de los países de bajo ingreso.

19. Asimismo, estamos mejorando otros servicios que prestamos a los demás países miembros. Estamos evaluando si los actuales instrumentos crediticios son suficientes para ofrecer el respaldo necesario a los mercados emergentes, a fin de prevenir nuevas crisis financieras y, de ser necesario, responder a ellas. Estamos definiendo con mayor precisión la labor que desarrollamos respecto de los países de bajo ingreso, con el propósito de ayudarles a integrarse plenamente en la economía mundial y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio establecidos por las Naciones Unidas, entre ellos la reducción de la pobreza mediante un crecimiento económico sostenido. En el último año el FMI ya ha canalizado esa colaboración a través de la Iniciativa de Alivio de la Deuda Multilateral, por la cual se condonó el saldo total de la deuda que 22 países pobres mantenían con la institución. Una prioridad para los próximos años será ayudar a los países de bajo ingreso a obtener el respaldo que necesitan y evitar al mismo tiempo que vuelvan a acumular niveles insostenibles de deuda.

20. El momento actual abre grandes oportunidades para todas las naciones. Lo importante es aprovechar la coyuntura favorable de la economía mundial y de los mercados financieros. Los gobiernos deben adoptar ahora medidas para garantizar que el crecimiento siga siendo alto en el futuro. Europa tiene ante sí una oportunidad especial de ayudarse a sí misma, manteniendo políticas monetarias prudentes y promoviendo políticas fiscales y estructurales de alcance ambicioso. Al hacerlo, también puede ayudar a sus socios en el mundo. Espero que los responsables de formular la política económica sepan aprovechar esta oportunidad.

Muchas gracias.



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