"Políticas Macroeconómicas y Equidad Social"

Discurso pronunciado por Rodrigo de Rato Director Gerente del Fondo Monetario Internacional en la sesión inaugural de la conferencia CEPAL-FMI
Lima, Perú, 20 de septiembre de 2007

Texto preparado para la intervención


1. Muchas gracias. En primer lugar, permítanme agradecer al personal del FMI y de la CEPAL por su magnífica labor en la organización de esta conferencia. Quisiera también manifestar mi agradecimiento a nuestro anfitrión, el Gobierno de Perú, y en especial al Presidente García, así como a nuestros distinguidos invitados por dedicarnos su tiempo. Es un motivo de especial satisfacción contar con la presencia de tantos parlamentarios que pueden contribuir a transformar las reformas económicas en cambios duraderos para las leyes y las instituciones.

2. Para comenzar, me gustaría dar un poco de contexto al tema de esta conferencia, la equidad en el desarrollo macroeconómico.

3. En los últimos cinco años, América Latina ha tenido una evolución extraordinaria en lo que se refiere al crecimiento y el afianzamiento de la estabilidad macroeconómica. Es verdad que la región se ha beneficiado de condiciones externas favorables; concretamente, cabe mencionar el alto nivel de los precios de los productos básicos que exportan muchos países de América Latina. Pero también ha habido una buena gestión económica por parte de los gobiernos y los bancos centrales, que, como mencioné en la cena de ayer, le ha brindado a la región cierta protección frente a la reciente turbulencia de los mercados financieros. La solidez de la política económica también se ha traducido en el crecimiento más vigoroso y la inflación más baja en casi 40 años.

4. Estos son logros importantísimos. El crecimiento económico es fundamental, no solo para elevar el ingreso medio de la población, sino también para mejorar las perspectivas de los segmentos más pobres. Si los ciudadanos más activos no vislumbran esperanzas de mejorar su nivel de vida en el país, dedicarán sus esfuerzos a buscar mejores oportunidades fuera de él, en perjuicio de toda la sociedad. La inflación, por su parte, ha constituido por muchos años un impuesto insidioso para los pobres, que son los que menos pueden protegerse contra sus efectos. El firme consenso político actual es que un crecimiento sólido y una inflación baja son componentes básicos del desarrollo equitativo y que las autoridades tienen que cerciorarse de que se preservarán los avances logrados en esos ámbitos.

5. Pero también hay razones poderosas para atacar de frente la desigualdad y la pobreza con políticas sociales más eficaces. Se trata de una cuestión de justicia social, y también de sentido común. Los costos humanos de la pobreza son profundos y, como insiste un estudio tras otro, los costos económicos también son importantes. La necesidad de solucionar la pobreza y la desigualdad en América Latina se torna aún más apremiante cuando observamos otras regiones y vemos que la globalización puede exacerbar la desigualdad, debido a que los avances tecnológicos crean una demanda de conocimientos sofisticados por los que se pagan primas y debido a la distribución desigual de los beneficios del comercio mundial.

6. Por fortuna, es mucho lo que las autoridades pueden hacer para reducir la desigualdad y la pobreza, y, al mismo tiempo, estimular el crecimiento y la estabilidad. El programa de esta conferencia gira en torno a los ámbitos de políticas en que las contribuciones pueden ser más valiosas: política fiscal, reforma del sector financiero y reforma institucional. Permítanme ahondar un poco en cada uno de estos temas.

7. Refiriéndose a la palanca, el científico griego Arquímedes dijo "dadme un punto de apoyo y moveré el mundo." Si se maneja bien, la política fiscal puede ser la palanca que empuje el crecimiento y reduzca la desigualdad. Muchos países ya están lanzando iniciativas en ese sentido. Por ejemplo, en lo que atañe a los ingresos, varios países han introducido últimamente impuestos que recaerán en su mayoría sobre los que tienen mayor capacidad de pago; se trata en especial de impuestos sobre vehículos, otras propiedades e ingresos financieros. Los gobiernos también podrían reducir las exenciones que, normalmente, favorecen a las personas con ingresos más altos y a los consumidores relativamente acaudalados. Impuestos más simples y bases fiscales más amplias permitirán tipos más bajos. La política de gasto es muy importante para fomentar la equidad y la igualdad de oportunidades. La forma más eficaz de lograr este cometido sería aplicando políticas sociales directas que orienten el gasto hacia programas pensados para los pobres y que disminuyan las subvenciones que benefician más a los grupos de ingresos medianos y altos. Por ejemplo, los subsidios para los productos petroleros y la electricidad podrían reemplazarse por asistencia social directa. Asimismo, se puede mejorar la calidad del gasto entre los sectores. Por ejemplo, se sabe que la educación es crucial para crear igualdad de oportunidades, sobre todo en un mundo globalizado, pero en un estudio reciente del FMI se estima que más de la mitad de las ventajas del gasto en educación terciaria beneficia al quintil más rico de la población, mientras que el quintil más pobre recibe apenas un 2% de los beneficios. Otra manera de fomentar la equidad sería elevar la recuperación de costes a nivel terciario y utilizar esos recursos para mejorar la calidad de la educación primaria y secundaria, que es donde el gasto rinde mayores beneficios a los segmentos más pobres.

8. En la lucha por la equidad, los gobiernos tampoco deben descuidar la inversión, que es esencial para el crecimiento. El gasto de capital ha disminuido como porcentaje del gasto público total en los países de América Latina. Una de las razones podría ser la privatización, pero los aumentos previstos de la inversión del sector privado en su mayoría no se han concretado. Cabe entonces preguntarse si la combinación de leyes tributarias y políticas de gasto público en sectores clave genera un incentivo suficiente para la inversión. Por ejemplo, en el sector de la energía la región goza de abundantes recursos naturales, pero se necesitará mucha más inversión para explotarlos. Por lo tanto, es importante crear un entorno que ofrezca a los inversores públicos y privados rendimientos competitivos bajo condiciones estables de mercado, y que cree estabilidad para los contratos y procesos claros de solución de controversias. Pero también la inversión pública debe reforzarse. Los nuevos márgenes fiscales requieren de una mejora en la eficacia de la programación de la inversión pública.

9. El segundo tema del día es la reforma del sector financiero. El plan de acción es extenso, desde el abaratamiento de la intermediación financiera para toda la sociedad y la defensa de los consumidores con mayor transparencia en las condiciones de crédito, hasta la modernización de las leyes de quiebra para crear un ambiente más propicio al crédito. Pero también es importante ampliar el acceso a los servicios financieros y de crédito, que están fuera del alcance de muchas personas en la región. Por ejemplo, las empresas pequeñas y medianas—que suelen ser los motores de la innovación y de los aumentos de productividad— necesitan acceso a la financiación para impulsar su propio crecimiento. También pueden tomarse medidas para promover las instituciones de microfinanciación. Perú está a la vanguardia en ese ámbito, con un crecimiento medio de este tipo de crédito de alrededor de un 25% anual en los últimos años. Las instituciones de microfinanciamiento pueden ser cruciales para proporcionar crédito a las empresas en zonas de bajo ingreso y para dotar a la gente de los medios que necesita para superar la pobreza. Además, pueden ayudar a encauzar las remesas hacia la inversión productiva y el aumento del crédito a las familias.

10. El tercer tema es el fortalecimiento de las instituciones. Debemos reconocer que se ha avanzado mucho en este campo: el consenso sobre la importancia de la solidez de las políticas macroeconómicas ha contribuido a afianzar los bancos centrales y las instituciones fiscales, a mejorar la supervisión financiera y a endurecer la lucha contra la corrupción. Pero también necesitamos forjar un consenso en torno al fortalecimiento de otras instituciones clave para el empleo, la inversión y la reducción de la pobreza, y en torno a políticas promotoras del crecimiento en los sectores que más impulsen el ingreso de la mayoría de los ciudadanos. Espero que la sesión de hoy también aborde cuestiones como la simplificación de los procedimientos para el establecimiento de empresas, esencial para el aumento del empleo; las medidas para liberalizar la legislación laboral, que podría servir para incorporar a más trabajadores en el sector formal y, por ende, para fomentar la igualdad y ayudar a reducir la pobreza, y la gestión eficazde programas sociales, que afectan directamente a los pobres.

11. Esta será probablemente mi última visita a América Latina como Director Gerente del Fondo Monetario Internacional. Tengo la impresión de que no ha pasado mucho tiempo desde mi viaje como candidato aquí a Lima en marzo de 2004, cuando recibí el generoso apoyo de los gobiernos latinoamericanos. Pero desde ese viaje he visto mucho progreso y muchos avances en este continente. Creo que la historia recordará el último decenio como aquel en el que América Latina afrontó los inveterados problemas de la inestabilidad y el crecimiento lento. Espero que el próximo decenio pase a la historia como el que la región aprovechó para abordar las cuestiones de equidad y para superar los problemas de pobreza. Y espero que los debates que se realicen en esta conferencia nos ayuden a reconocer el rumbo correcto.

12. El FMI ha sido un compañero del los gobiernos y de las sociedades Latinoamericanas en tiempos muy difíciles, de crisis e inestabilidad económica. En ocasiones, el único compañero. Sabemos pues muy bien lo difícil de algunas decisiones. En estos nuevos tiempos de mayores oportunidades debemos pues poner nuestra parte a través de la vigilancia macroeconómica, el robustecimiento de las instituciones y la prevención de las crisis, en una mayor integración de America Latina en la economía mundial, necesaria para acelerar el crecimiento sostenible y reducir la pobreza.

13. Muchas gracias.



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