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Políticas fiscales para contener el daño de la COVID-19

Vitor Gaspar, W. Raphael Lam, Mehdi Raissi

15 de abril de 2020
[caption id="attachment_13229" align="alignleft" width="1024"] (foto: NICK OXFORD/REUTERS/Newscom)[/caption]

Por Vitor Gaspar, W. Raphael Lam y Mehdi Raissi

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En épocas de pandemia, la política fiscal es clave para salvar vidas y proteger a las personas. Los gobiernos deben hacer todo lo que sea necesario. Pero deben asegurarse de guardar los recibos.

El Monitor Fiscal muestra cómo las autoridades económicas pueden ofrecer asistencia de emergencia para salvar vidas; proteger a la población de la pérdida de puestos de trabajo y de ingresos, y a las empresas de la quiebra, y facilitar la recuperación.

Hasta el momento, los países han adoptado medidas que ascienden a alrededor de USD 8 billones para contener la pandemia y los daños a la economía.

La asistencia de emergencia proporcionada a nivel mundial incluye un aumento del gasto y los ingresos no percibidos (USD 3,3 billones), préstamos e inyecciones de capital del sector público (USD 1,8 billones), y garantías (USD 2,7 billones). El Grupo de los Veinte países avanzados y emergentes está a la cabeza con la aplicación de medidas que ascienden a un total de USD 7 billones. El apoyo fiscal también puede proporcionarse a través de los estabilizadores automáticos: elementos característicos del sistema tributario y de prestaciones que ayudan a estabilizar los ingresos y el consumo, como los impuestos progresivos y las prestaciones por desempleo.

Reglas para avanzar

Los países deberían regirse por los tres principios siguientes:

Evaluar, realizar un seguimiento y divulgar los riesgos fiscales porque no todas las medidas tendrán un efecto inmediato en los déficits y las deudas. Por ejemplo, es posible que las garantías públicas concedidas para préstamos empresariales no tengan costos iniciales pero afecten a las cuentas del gobierno si las empresas no cumplen con sus obligaciones en el futuro.

Medidas para salvar vidas a nivel mundial

Para salvar vidas, los gobiernos deben financiar servicios de salud y de emergencia adicionales tanto como sea necesario. Pero esto no es tarea fácil.

La coordinación mundial ayudará a lograr una vacuna y medicamentos de bajo costo a escala universal, y a respaldar a los países con una capacidad de salud limitada, por ejemplo a través de ayuda, recursos médicos y financiamiento de emergencia en condiciones concesionarias. Como señaló nuestra Directora Gerente en su reciente discurso, el FMI está preparado para desplegar una capacidad de préstamo de USD 1 billón a fin de ayudar los países miembros, prestando especial atención a los países en desarrollo de bajo ingreso.

Proteger los medios de vida con medidas fiscales focalizadas

El distanciamiento social necesario para frenar la propagación del virus —con escuelas, restaurantes, centros comerciales, oficinas y fábricas cerradas— inevitablemente acarrea costos económicos. La población y las empresas necesitan un respaldo fiscal importante, oportuno, temporal y focalizado para mantenerse a flote.

La capacidad institucional y financiera de los países influirá en el tamaño de la asistencia de emergencia que pueden ofrecer junto con el diseño y el tipo de medidas:

En esos casos, entre las posibles opciones cabe mencionar las transferencias monetarias realizadas con la ayuda de sistemas de identificación única y tecnologías digitales en países como India y Kenya, o el suministro en especie de alimentos y medicamentos, como por ejemplo en Bangladesh. China ofrece reducciones impositivas temporales a las personas y empresas más afectadas, como en los sectores del transporte, turismo y hostelería. La devolución completa y puntual del impuesto sobre el valor agregado puede dar acceso a las empresas al tan necesario efectivo.

Facilitar la recuperación con un estímulo fiscal de amplia base

A medida que disminuya la pandemia y acabe el Gran Confinamiento, un estímulo fiscal de amplia base y coordinado a escala mundial puede convertirse en una herramienta eficaz para promover la recuperación. La coordinación mejora la eficacia de las medidas de política económica. Pero, al mismo tiempo, debe respetar las diferencias pertinentes entre países, principalmente en su capacidad de financiamiento.

La pandemia y el Gran Confinamiento conexo dieron lugar a aumentos de la deuda y de los déficits más allá de los registrados en la crisis financiera mundial. A medida que remita la pandemia y la economía se recupere en 2021, se prevé que los coeficientes de endeudamiento público se estabilicen en nuevos niveles más altos. Si se materializara el escenario adverso proyectado en Perspectivas de la economía mundial, los niveles de deuda se mantendrían aún más altos y la dinámica de la deuda sería más desfavorable.

No sabemos lo suficiente como para prever el momento y las circunstancias de la futura recuperación. Pero en tiempos de emergencia, para las autoridades eso implica hacer todo lo necesario, pero asegurarse de guardar los recibos.

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