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Gráfico de la semana

Las emisiones de metano deben reducirse para que el mundo logre alcanzar sus metas de temperatura

Simon Black, Ian Parry,

7 de noviembre de 2022

Los países deben reducir de forma sustancial las emisiones de gases de efecto invernadero para mantener al alcance las metas de temperatura mundial y reducir los riesgos de desestabilizar el clima del planeta. Gran parte de la atención se ha centrado en el dióxido de carbono que se produce al quemar combustibles fósiles; sin embargo, también es fundamental reducir las emisiones de metano, entre otras razones, porque el efecto de calentamiento a corto plazo del metano es mayor que el del CO2, y la reducción de las emisiones de metano tendría un impacto más inmediato en el clima.

 

Como se muestra en el gráfico de la semana, para limitar el calentamiento global a 1,5-2 oC, el objetivo central del Acuerdo de París, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero deben reducirse entre un 25% y un 50% respecto de los niveles de 2019 de aquí a 2030. La reducción de las emisiones de metano podría disminuir el stock de gases de efecto invernadero en la atmósfera y reducir los riesgos alarmantes de “puntos de inflexión”, momento en el que el cambio climático pasa a autoperpetuarse. Esto se debe a que el metano permanece en la atmósfera durante solo 12 años en promedio, en comparación con los miles de años del CO2.

El metano representa aproximadamente el 30% del incremento de la temperatura mundial desde la industrialización; además, el pasado año las emisiones aumentaron a niveles históricos por segundo año consecutivo. La mayor parte de los países se comprometieron a reducir sus emisiones totales de gases de efecto invernadero, entre otros el metano, como parte del Acuerdo de París. Además, 125 países han firmado un Compromiso Mundial sobre el Metano. Pero los compromisos, por no hablar de las políticas, todavía son insuficientes para lo que se necesita.

La mayor parte de las posibilidades de bajo costo para reducir las emisiones de metano se encuentran en las industrias extractivas, por ejemplo, reparar fugas en gasoductos, reducir la combustión en antorcha en los pozos de petróleo y las minas de carbón, o instalar tecnologías para capturar metano para su venta o uso posterior.

Las emisiones de metano de la agricultura se reducirían si los granjeros produjeran más alimentos a partir de plantas y menos a partir de ganado, o si cambiaran a cabañas más productivas. También podrían capturarse las emisiones de los vertederos.

Impuestos al metano

Los impuestos al metano son un instrumento práctico y prometedor para reducir las emisiones, en especial cuando se basan en los que ya pagan las empresas, como mostramos en una Nota del personal técnico del FMI sobre el clima publicada esta semana. Estos impuestos son comunes en el sector extractivo y, en algunos casos, la agricultura.

Idealmente, los impuestos se introducirían de forma que tengan un efecto neutral en la recaudación para limitar la preocupación por una caída de la competitividad. Para ello, podrían bajarse los impuestos en otros ámbitos de la actividad. Otra opción son las “tasas ambientales”, según las cuales los productores cuyas emisiones se sitúan por encima de la intensidad promedio abonan impuestos mayores, mientras que los que se sitúan por debajo obtienen descuentos.

Dadas las dificultades para monitorear las emisiones, los impuestos podrían aplicarse según tasas de emisiones predeterminadas, con descuentos para las empresas que puedan demostrar que sus emisiones son inferiores a las predeterminadas.

Estimamos que un impuesto mundial al metano de USD 70 por tonelada equivalente de CO2 entre los principales emisores sería suficiente para reducir las emisiones de metano hasta niveles acordes con el mantenimiento del calentamiento global por debajo de 2 oC.

Un acuerdo coordinado a nivel internacional sobre precios mínimos del metano sería eficaz desde la perspectiva de las emisiones y de la competitividad. Inicialmente, el acuerdo comenzaría con los principales países signatarios del Compromiso Mundial sobre el Metano.

Sin embargo, los costos de la tarificación del metano recaerían desproporcionadamente sobre ciertas economías de mercados emergentes y en desarrollo. Por tanto, la tarificación diferenciada y la asistencia internacional deberían ser elementos importantes de este acuerdo.