Se necesitan reformas estructurales decisivas, como en el sector de la energía
en India, para apuntalar la confianza y elevar el crecimiento real de hoy y el crecimiento
potencial de mañana (Foto: AMIT DAVE/Reuters/Corbis)
PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA MUNDIAL
El deterioro de las perspectivas de crecimiento para 2014 es el resultado de reveses
en la actividad económica en las economías avanzadas durante el primer
semestre de 2014, y de perspectivas menos optimistas en varios países emergentes,
señala el informe.
Las tasas de crecimiento potencial —es decir, el ritmo al que el producto
anual puede expandirse sin elevar la inflación— también se han
revisado a la baja. “Este deterioro de las perspectivas a su vez está
incidiendo en la confianza, la demanda y el crecimiento actuales”, dice Olivier
Blanchard, Consejero Económico y Director del Departamento de Estudios del FMI.
Según Blanchard, dos fuerzas fundamentales frenan la recuperación
mundial. “En las economías avanzadas, las secuelas del auge previo
a la crisis y la posterior recesión, en particular las fuertes cargas de
la deuda y el elevado desempleo, siguen ensombreciendo la recuperación, y
el bajo crecimiento potencial que se avecina es motivo de preocupación”.
Varias economías emergentes también se están adaptando al menor
crecimiento potencial.
En todo el mundo, la inversión ha sido más débil de lo previsto
por algún tiempo. A raíz de esto, “el crecimiento mundial sigue
siendo mediocre”, declara Blanchard.
Al mismo tiempo, dice Blanchard, la evolución económica es cada vez
más diferenciada en los principales países y regiones, y el ritmo
de recuperación depende de las condiciones específicas en cada país.
Las perspectivas de crecimiento varían en las economías avanzadas
Para las economías avanzadas se pronostica que el crecimiento aumentará
de 1,8% en 2014 a 2,3% en 2015.
Buena parte del fortalecimiento proyectado de la actividad obedece a una aceleración
del crecimiento en Estados Unidos después de que se registraran reveses
temporales en el primer trimestre de este año. El empleo ha aumentado con
fuerza, y los balances de los hogares han mejorado un contexto de condiciones financieras
favorables y una recuperación del mercado inmobiliario.
Recientemente, en la zona del euro, los resultados decepcionantes de crecimiento
ponen de manifiesto las continuas fragilidades. Se proyecta que se afiance una recuperación
gradual pero débil, apoyada por una marcada compresión de los diferenciales
de las tasas de interés en las economías que soportan tensiones y
tasas de interés en mínimos sin precedentes en las economías
del núcleo de la zona del euro.
En Japón, el PIB se contrajo más de lo previsto en el segundo
trimestre de 2014 tras un aumento del impuesto al consumo. Para 2015 se pronostica
que se recupere la inversión privada y que el crecimiento permanezca estable
en términos generales.
Los mercados emergentes están adaptándose a un crecimiento más
lento
El crecimiento en las economías de mercados emergentes y en desarrollo seguirá
representando el grueso del crecimiento mundial. Sin embargo, con un pronóstico
de 4% para 2014, ese crecimiento será un poco más débil que
el pronosticado en el informe WEO de abril de 2014. Esta desaceleración es
consecuencia de la floja demanda interna y del impacto de crecientes tensiones geopolíticas,
sobre todo en Rusia y los países vecinos.
• En China se prevé que el crecimiento se reduzca levemente en
2014–15 a 7,4%, a medida que la economía entra en una trayectoria de
crecimiento más sostenido. En otras economías emergentes y en desarrollo
de Asia se prevé que el crecimiento siga siendo sólido.
• Según las proyecciones, en América Latina la tasa de
crecimiento se reducirá en la mitad este año, a alrededor de 1,3%,
debido a factores externos, incluidas las exportaciones que fueron más flojas
de lo previsto, y a limitaciones internas. Se prevé que el crecimiento repuntará
a alrededor de 2,2% en 2015.
• En África subsahariana se prevé un crecimiento más
vigoroso gracias a condiciones más favorables de la demanda externa y una
fuerte demanda de inversión, aunque las perspectivas varían de un
país a otro.
• En Oriente Medio y Norte de África la recuperación todavía
sigue siendo frágil a pesar de que se espera que el crecimiento empiece a
repuntar levemente gracias a la mejora de las condiciones de seguridad interna y
a un fortalecimiento de la demanda externa. Consideraciones similares apuntalan
las mejoras moderadas de la actividad en Rusia y otras economías de la Comunidad
de Estados Independientes.
Importantes riesgos a la baja
El informe WEO de octubre destaca el aumento de los riesgos a la baja —tanto
a corto como a mediano plazo— que podría hacer mella en la confianza
y el crecimiento.
• Los riesgos geopolíticos más intensos podrían
resultar más persistentes, y además podrían empeorar, lo cual
podría provocar un alza drástica de los precios de los combustibles,
perturbaciones en el comercio y mayores tensiones económicas.
• Las condiciones financieras favorables, y la consiguiente búsqueda
de rendimientos, podrían dar lugar a excesos financieros. Es posible
que los mercados hayan infravalorado los riesgos al no tener plenamente en cuenta
las incertidumbres que rodean a las perspectivas mundiales. Un aumento mayor de
lo previsto de las tasas de interés a largo plazo en Estados Unidos, acontecimientos
geopolíticos o resultados de crecimiento muy decepcionantes podrían
desencadenar perturbaciones generalizadas.
• En las economías avanzadas, el estancamiento secular (una situación
de un déficit persistente de inversión en relación con el ahorro,
aun con tasas de interés cercanas a cero) y el bajo crecimiento potencial
continúan siendo importantes riesgos a mediano plazo, pese a que las
tasas de interés permanecen en niveles muy bajos y a que ha aumentado el
apetito de riesgo en los mercados financieros. Un período prolongado de
inflación baja o una deflación propiamente dicha, particularmente
en la zona del euro, podría suponer un riesgo para la actividad y la sostenibilidad
de la deuda en algunos países.
• En el caso de los mercados emergentes, el crecimiento potencial podría
ser aun menor de lo proyectado, si las restricciones en el lado de la oferta resultan
ser más prolongadas.
Elevar el potencial
Ante el crecimiento mundial más débil de lo previsto en el primer
semestre de 2014 y los mayores riesgos a la baja, es posible que una vez más
el crecimiento no repunte o que sea inferior a las expectativas. Esto destaca que,
en la mayoría de las economías de todo el mundo, debe seguir siendo
prioritario elevar el producto real y potencial, explica el FMI.
El gran desafío para las autoridades, señala Blanchard, está
en restablecer la confianza mediante planes claros para abordar las secuelas de
la crisis y el problema del bajo crecimiento potencial.
En las economías avanzadas sigue siendo necesario evitar que la normalización
de la política monetaria ocurra demasiado pronto. Hay que regular el ritmo
y la composición del ajuste monetario para apoyar la recuperación
y sentar las bases para el crecimiento y el empleo a largo plazo. En este contexto,
un aumento de la inversión pública en infraestructura podría
proporcionar un estímulo a la demanda a corto plazo y ayudar a elevar el
producto potencial a mediano plazo en los países con deficiencias en infraestructura
claramente identificadas (por ejemplo, el mantenimiento de infraestructura en Estados
Unidos y Alemania) y procesos eficientes de inversión pública. También
serán cruciales las reformas estructurales que eleven el crecimiento potencial,
como por ejemplo reducir las barreras regulatorias a fin de incentivar la innovación
y fortalecer la competencia.
El margen del que disponen las economías de mercados emergentes para recurrir
a políticas macroeconómicas a fin de respaldar el crecimiento varía
y es más limitado en los países con vulnerabilidades externas. En
esas economías, además, existe una necesidad generalizada y urgente
de ejecutar reformas estructurales específicas para afianzar el crecimiento
potencial o para lograr un crecimiento más sostenible. Las prioridades consisten
en eliminar los cuellos de botella en infraestructura del sector de la energía
(India, Sudáfrica); reducir las limitaciones al comercio y la inversión
y mejorar el entorno empresarial (Indonesia, Rusia); subsanar las deficiencias educativas,
e introducir reformas en los mercados de trabajo y de productos para elevar la competitividad
(Brasil, China, India, Sudáfrica).
Al mismo tiempo, los mercados emergentes tendrán que estar preparados para
la normalización de la política monetaria en Estados Unidos y los
posibles cambios en la actitud de los mercados financieros.