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Boletín del FMI: Personalidades

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Maury Obstfeld, Consejero Económico y Director de Estudios del FMI: “Este año presentará numerosos desafíos.” (Foto del FMI)

Maury Obstfeld, Consejero Económico y Director de Estudios del FMI: “Este año presentará numerosos desafíos.” (Foto del FMI)

ENTREVISTA AL ECONOMISTA JEFE

La economía mundial en 2016

Boletín del FMI

04 de enero de 2016

  • Objetivo principal: Una senda sostenible para el crecimiento mundial
  • Los mercados emergentes y las economías en desarrollo afrontan condiciones más difíciles
  • Las tensiones geopolíticas amplifican los desafíos económicos

A escala mundial, en 2015 algunas economías se afianzaron, en tanto que otras —en particular las economías emergentes y en desarrollo— sufrieron aprietos debido al desplome de los precios de las materias primas y el endurecimiento de las condiciones financieras.

El FMI también experimentó algunos cambios importantes en 2015: el Congreso de Estados Unidos aprobó la reforma de las cuotas de 2010, y la divisa china, el yuan, se sumó a la cesta de monedas oficiales del FMI.

El cuanto al personal de la institución, el FMI dio la bienvenida a un nuevo economista jefe, Maury Obstfeld, ex presidente de la facultad de Economía de la Universidad de California en Berkeley, quien asumió su cargo en septiembre, tras haber integrado el Consejo de Asesores Económicos del Presidente de Estados Unidos, y reemplazó a Olivier Blanchard como Consejero Económico y Director de Estudios.

Poco antes del inicio del nuevo año, el Boletín del FMI conversó con Obstfeld para pasar revista al año concluido y dar una mirada a 2016.

Boletín del FMI: ¿Cuál es su evaluación de los resultados de la economía mundial en 2015? ¿Qué aspectos evolucionaron mejor de los esperado y qué cosas deben mejorar?

Obstfeld: Hubo buenas noticias y malas noticias. La economía de Estados Unidos siguió creciendo con solidez y creando empleo, mientras que Europa en general aceleró el ritmo y Japón continúa siendo una interrogante. Pero salvo contadas excepciones (como India), los países de mercados emergentes y en desarrollo siguieron experimentando una desaceleración en medio de la caída de los precios de las materias primas y condiciones financieras más restrictivas, sin que aún se logre cristalizar un crecimiento sincronizado y sostenible.

En algunos países, más allá de estas tendencias generales, se observa una superposición de tensiones políticas o geopolíticas que agravan los desafíos puramente económicos. La evolución de estas tensiones en 2016 será una de los factores cruciales de los que dependerán los resultados macroeconómicos a escala regional y mundial. Pero me complace recordar que a finales de 2015 recibimos una muy buena noticia relativa al sistema monetario internacional: el Congreso de Estados Unidos finalmente aprobó la reforma del régimen de cuotas acordada originalmente en 2010. Junto con otros aspectos, este cambio incrementará la capacidad del FMI para hacer frente a todo tipo de desafío que amenace la estabilidad en el futuro.

Boletín del FMI: ¿A qué otras cuestiones clave deberíamos prestar atención en 2016?

Obstfeld: China seguirá siendo una prioridad importante. La economía de ese país está desacelerándose a medida que se produce la transición del modelo de inversión y manufactura al de consumo y servicios. Pero los efectos de contagio mundial derivados del menor ritmo de crecimiento de China, por vía de la disminución de sus importaciones y la menor demanda de materias primas, han sido mucho más intensos de lo previsto. La reestructuración sigue estando sujeta a graves desafíos relacionados con debilidades en los balances de las empresas estatales, mercados financieros y la flexibilidad y racionalidad general de la asignación de recursos. Un crecimiento por debajo de las metas fijadas por las autoridades podría una vez más provocar nerviosismo en los mercados financieros, pero claro, los métodos que tradicionalmente se utilizan para garantizar que se alcancen las metas podrían sencillamente prolongar los desequilibrios económicos, lo cual podría generar problemas más adelante.

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Obstfeld: “Ver el mundo desde una óptica basada predominantemente en las economías avanzadas es algo que está cada vez más pasado de moda.”

¿Qué otras cosas merecen atención? La crisis de refugiados de Iraq y Siria supone un importante desafío para la capacidad de absorción de las economías y los mercados laborales de la Unión Europea, pero aun más para los sistemas políticos. El proyecto de control policial común del perímetro de la Unión Europea y las tensiones concomitantes con respecto al libre movimiento de las personas dentro de Europa es algo que se debe vigilar. Pero no debemos olvidar que países como Líbano, Jordania y Turquía están en una posición de avanzada frente a la crisis de refugiados. Y más allá de los temas de refugiados, Europa tiene ante sí otros desafíos políticos y económicos, que se extienden desde la península ibérica hasta Grecia y Ucrania.

El cambio climático y los esfuerzos para limitar las emisiones de CO2 constituyen una crisis que avanza lentamente, pero que mal haríamos en descartar. El acuerdo de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21) logrado en París fue un triunfo para la cooperación internacional. En 2016 observaremos cómo reaccionan los capitales nacionales y nos haremos una idea de si el acuerdo promueve o no la cooperación internacional eficaz.

Por último tenemos el tema del comercio internacional, que ha sufrido reveses en años recientes debido a que el crecimiento del comercio mundial se ha desacelerado en relación con el crecimiento del PIB. ¿Aprobará el Congreso de Estados Unidos el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP)? La respuesta quizá la tengamos en el segundo trimestre del año. Si es aprobado, ¿será un precursor de un acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea? La Ronda de Doha fue efectivamente abandonada en Nairobi el mes pasado. Si los acuerdos comerciales multilaterales integrales ya no están sobre el tapete, ¿puede la liberalización del comercio seguir avanzando de manera eficaz a una escala más limitada? Las respuestas revisten importancia para todos los países miembros del FMI.

Boletín del FMI: ¿Será 2016 el año de los mercados emergentes? ¿Son las salidas de capitales de los mercados emergentes un motivo de creciente preocupación?

Obstfeld: Este año presentará numerosos desafíos, pero en efecto, los mercados emergentes desempeñarán un papel protagónico. Las entradas de capitales han disminuido, se han consumido algunas reservas, los diferenciales soberanos han aumentado, las monedas se han debilitado y el crecimiento está desacelerándose marcadamente en algunos países. La depreciación de la moneda ha demostrado ser una defensa sumamente útil frente a diversos shocks económicos. Pero de producirse nuevas caídas pronunciadas de los precios de las materias primas, incluida la energía, los exportadores enfrentarán incluso más problemas, como depreciaciones más bruscas de la moneda que podrían poner al descubierto vulnerabilidades aún ocultas de los balances o desencadenar la inflación.

Los mercados financieros están cerrando 2015 con una tónica en general alicaída, y son susceptibles a un aumento de la volatilidad, pese a la continua postura acomodaticia por parte del Banco Central Europeo y el Banco de Japón. Desde luego, la Reserva Federal de Estados Unidos puso en marcha en diciembre lo que pretende ser un ciclo de aumentos graduales de las tasas de interés. La forma en que la Fed gestione y comunique al mercado las alzas subsiguientes de la tasas durante 2016 revestirá una importancia crítica; esa tarea parece haber empezado con pie derecho a finales de 2015. Pero no cabe duda de que las condiciones financieras mundiales están tornándose más restrictivas, y los mercados emergentes y en desarrollo son especialmente sensibles a los efectos, dadas las actuales dificultades.

Boletín del FMI: En ese sentido, ¿cuáles le parecen que son los principales retos analíticos para la profesión y para el FMI en particular?

Obstfeld: Las investigaciones deberían centrarse aun más intensamente en las economías emergentes y en desarrollo. En la década de 1980, esas economías representaban alrededor de 36% del PIB mundial (medido en función de la paridad del poder adquisitivo, o PPA) y aproximadamente un 43% del crecimiento del PIB mundial (ponderado en función de la PPA). Para 2010-2015 esas cifras pasaron a ser 56% y 79%, respectivamente. Es decir que ver el mundo desde una óptica basada predominantemente en las economías avanzadas es algo que está cada vez más pasado de moda. El temario para las economías emergentes y en desarrollo abarca cuestiones tradicionales relacionadas con la balanza de pagos: flujos de capitales y su gestión, intervención en los mercados cambiarios, vulnerabilidades en los balances externos y los factores que determinan los saldos en cuenta corriente y las tendencias y los volúmenes del comercio.

Pero hay muchos otros interrogantes. ¿Qué políticas y marcos de políticas son los más adecuados para elevar el producto potencial y su crecimiento? El crecimiento del PIB potencial parece haber disminuido en todo el mundo, como se ha indicado en ediciones pasadas de Perspectivas de la economía mundial (o informe WEO), pero las razones no están del todo claras. En la edición de abril de 2016 del informe WEO analizaremos las reformas estructurales de las economías avanzadas en ese contexto.

Las tendencias en materia de desigualdad también merecen atención. Pese a una considerable convergencia mundial de los ingresos nacionales per cápita, no se ha logrado necesariamente una distribución más equitativa del ingreso dentro de los países. Esta desigualdad tiene implicaciones para la productividad económica en general (por ejemplo, en la manera en que inciden los resultados de salud) y para la sostenibilidad política de las políticas de mercado. ¿Cómo se puede lograr que el crecimiento sea más inclusivo, y cómo esto podría a su vez propiciar un mayor crecimiento?

Aparte de estas cuestiones a más largo plazo sobre crecimiento y distribución, hay muchos otros temas de estabilidad económica que precisan atención. Por ejemplo, desde una perspectiva amplia de todas las economías, una prioridad urgente de investigación sigue siendo la incorporación del sector financiero en nuestros marcos de política macroeconómica.

Boletín del FMI: ¿Cuál considera que ha de ser la función del FMI en materia de investigación dentro de la comunidad encargada de la política internacional en sentido más amplio?

Obstfeld: El FMI combina análisis de alcance verdaderamente mundial con la capacidad de abordar rigurosamente cuestiones corrientes de política en tiempo real. Gracias a esto, los estudios del FMI tienen un potencial casi único para guiar la opinión mundial influyendo simultáneamente en los círculos académicos y de política y en el debate público en sentido más amplio. El FMI hoy en día interactúa con 188 países miembros. Eso, sumado a los 70 años de experiencia en supervisión multilateral, consultas del Artículo IV y asistencia técnica, nos brinda una perspectiva singular, de la cual se han derivado muchos de nuestros estudios.

Desde algunos de sus primeros estudios influyentes sobre los efectos de los tipos de cambio en el comercio, hasta investigaciones más recientes sobre las tasas de interés reales a escala mundial, política fiscal, flujos de capitales, gasto público en infraestructura y el acelerador de la inversión, el FMI ha sido un eje de los avances intelectuales sobre temas que revisten importancia para las políticas. Más recientemente, la disposición del FMI para replantear sus doctrinas y políticas a la luz de la experiencia y las investigaciones ha dotado de más credibilidad a nuestros puntos de vista. Nunca nadie tiene la razón todo el tiempo. La rectitud intelectual implica admitir los errores que se cometan y adaptarse a nuevas realidades, pero esto es algo que aporta ventajas en términos de influencia a largo plazo si la gente se da cuenta que se está trabajando de buena fe en busca de las respuestas correctas.

Boletín del FMI: ¿Se están estudiando lo suficiente cuestiones tradicionales de la labor del FMI (por ejemplo, el sistema monetario internacional)? ¿Debería nuestro enfoque analítica abordar nuevos temas (cambio climático, desigualdad)?

Obstfeld: El sistema monetario internacional era mucho más simple en los primeros días del sistema de Bretton Woods, cuando las cuestiones clave se reducían a los tipos de cambio y los ajustes de la balanza de pagos. En el mundo de hoy, en el que predominan los mercados de capital estrechamente vinculados pero aún con características nacionales muy marcadas, la problemática es mucho más compleja. Ahora los temas cruciales tienen que ver con el vínculo entre el régimen cambiario y la estabilidad financiera, por ejemplo, y seguirán siendo objeto de intensas investigaciones dentro del FMI.

En otros aspectos, la misión del FMI también se ha ampliado a medida que la economía mundial se ha tornado más compleja e interconectada. De modo que es lógico que el alcance de las investigaciones y las políticas también se haya expandido.

Respecto a los denominados temas “nuevos”, tenemos que ser realistas en cuanto a nuestros recursos, que no son ilimitados. Pero es cierto que el FMI se ha interesado desde hace tiempo (y con razón) en cuestiones macroeconómicas esenciales, como la participación de la mujer en la fuerza laboral y las instituciones del mercado laboral, que también pueden revestir mucho interés en algunas de nuestras evaluaciones del Artículo IV. Por ejemplo, a modo de seguimiento del informe Stern sobre el cambio climático, uno de los capítulos del informe WEO de abril de 2008 estuvo dedicado a las emisiones mundiales de CO2 y los efectos macroeconómicos de la tarificación del carbono, mientras que el Departamento de Finanzas Públicas del FMI últimamente ha realizado importantes estudios sobre los subsidios de la energía y la tarificación del carbono. Nuestra Directora Gerente, Christine Lagarde, destacó estos temas en el período previo al acuerdo alcanzado en París en diciembre.

El reto estará en seleccionar aspectos de estos temas nuevos en los que el personal del FMI goce de una ventaja analítica comparativa, y cuyas implicaciones macroeconómicas sean de máximo interés para una amplia proporción de los países miembros de la institución. Pero en general estamos observando que estas cuestiones son demasiado importantes como para pasarlas por alto, y hay que tenerlas en cuenta si realmente queremos entender el estado actual y el futuro de la economía mundial. Son cruciales para un enfoque verdaderamente centrado en los países miembros.


 

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