Ficha Técnica
Protección de los recursos del FMI: Evaluación de las salvaguardias de los bancos centrales
3 de septiembre de 2009
Cuando el FMI otorga un préstamo a un país miembro, por lo general el dinero se transfiere al banco central de ese país. Con el fin de salvaguardar el uso de sus recursos, el FMI evalúa los sistemas de controles financieros del banco central para cerciorarse de que está en condiciones de administrar adecuadamente esos recursos y de suministrar información fidedigna. Todos los países que solicitan un préstamo al FMI ―con la excepción de la Línea de Crédito Flexible― tienen que someterse a una “evaluación de salvaguardias”. A los países miembros también se les recomienda someterse a evaluaciones voluntarias en situaciones en las que medie un acuerdo no financiero con el FMI, como un Instrumento de Apoyo a la Política Económica para reforzar la rendición de cuentas, la transparencia y la solidez institucional del banco central, y en los casos de programas supervisados por el FMI, ya que estos a menudo son la antesala de acuerdos financieros formales con la institución.
Proteger los recursos del FMI garantiza la disponibilidad futura para otros miembros
El Convenio Constitutivo estipula que el FMI debe establecer “garantías adecuadas” para el uso de sus recursos. Esto tiene por objeto asegurar el reembolso de los préstamos concedidos a los países miembros en la fecha en que venzan para que esos recursos puedan ponerse nuevamente a disposición de otros países que los necesiten. Las garantías adoptan varias formas, como los límites a los montos que pueden obtenerse en préstamo, las condiciones aplicables a los préstamos, las medidas que deberán tomarse en caso de declaración incorrecta o atrasos en la presentación de datos, o la “evaluación de las salvaguardias” de los bancos centrales.
La “evaluación de las salvaguardias”
Es un ejercicio de diagnóstico que llevan a cabo los funcionarios del FMI para determinar si existen condiciones adecuadas en cinco esferas clave de control y gestión de un banco central.
Mecanismo de auditoría externa: Debe haber ciertas prácticas y procedimientos mediante los cuales un auditor independiente debidamente calificado puede dictaminar si los estados financieros del banco central fueron preparados de conformidad con normas establecidas de información financiera. El FMI determina si los estados financieros se preparan, publican y someten anualmente a una auditoría, y si se ponen en práctica las recomendaciones de los auditores.
Estructura e independencia jurídicas: La interferencia del gobierno en las operaciones del banco central puede socavar su autonomía e incrementar los riesgos a los que está expuesto. El FMI evalúa esta situación para verificar que los mecanismos por medio de los cuales el banco central otorga créditos, anticipos o sobregiros al gobierno siguen los procedimientos jurídicos establecidos y que el gobierno no ha interferido con esas disposiciones.
Presentación de información financiera: Tanto información interna (financiera, operativa, y datos sobre cumplimiento, entre otros) como información externa (sobre los mercados, acontecimientos y condiciones) en base a la cual se toman las decisiones. Debe ser pertinente, fidedigna, puntual y accesible y debe presentarse en un formato uniforme. El FMI determina si el banco central observa las buenas prácticas internacionales en sus principios contables, la presentación y divulgación de los estados financieros, la cobertura de las operaciones y la declaración de estadísticas.
Mecanismo de auditoría interna: Las auditorías internas deben ser sistemáticas y objetivas para evaluar y mejorar debidamente los procesos de administración, control y gestión del banco central. El FMI evalúa la eficacia de la función de auditoría interna tras analizar su independencia orgánica y los métodos de auditoría empleados.
Sistema de controles internos: Políticas y procedimientos necesarios para salvaguardar activos, evitar y detectar operaciones fraudulentas y errores, y verificar que los registros contables sean exactos y estén completos. El FMI determina si estos procedimientos dan una seguridad razonable de que se están evaluando y mitigando constantemente los riesgos potenciales a las operaciones del banco. Se hace mayor énfasis en los controles de las operaciones bancarias, contables y cambiarias de la institución, y de la declaración de datos sobre el uso de los recursos del FMI.
Este marco se deriva del Código de buenas prácticas de transparencia en las políticas monetarias y financieras del FMI y utiliza como referentes las Normas Internacionales de Información Financiera, las Normas Internacionales de Auditoría, las directrices promulgadas por el Instituto de Auditores Internos y las normas de divulgación de datos del FMI. La evaluación de las salvaguardias se lleva a cabo en los bancos centrales, que suelen ser responsables de administrar los desembolsos del FMI y transmitir las estadísticas fundamentales utilizadas para darle seguimiento al programa.
Las evaluaciones abarcan varios pasos
Los bancos centrales suministran al FMI información —estados financieros, informes de auditoría interna y externa, y resúmenes de los controles que aplica el banco central, entre otros— sobre las cinco esferas mencionadas. El personal técnico del FMI revisa la documentación y se comunica con los auditores externos del banco. Esta revisión inicial a menudo es seguida de una visita al banco central para obtener o aclarar información. El personal técnico elabora un informe en el que se identifican las vulnerabilidades de las operaciones del banco central y formula recomendaciones para mitigarlas. Las recomendaciones incluyen una fecha límite para su implementación y, cuando sea necesario, pueden volverse parte de la condicionalidad que se impone a un préstamo del FMI.
Luego, las autoridades del país tienen oportunidad de formular comentarios sobre el informe antes de su versión final. Los informes de evaluación de medidas de salvaguardias son documentos confidenciales y únicamente se notifican al Directorio Ejecutivo del FMI las observaciones y recomendaciones en forma resumida en los informes sobre el uso del préstamo del FMI o los exámenes en el marco de un Instrumento de Apoyo a la Política Económica. Los informes sobre salvaguardias se pueden transmitir a título confidencial al Banco Mundial, pero únicamente con el consentimiento por escrito del banco central en cuestión y sujeto a controles de distribución estrictos.
A continuación, el personal técnico del FMI da seguimiento a la implementación de las recomendaciones sobre salvaguardias mediante comunicaciones periódicas con el banco central. Los estados financieros auditados anuales y los informes sobre controles internos que elaboran los auditores externos están sujetos a revisión mientras esté vigente el crédito otorgado por el FMI. Se realiza una evaluación de las salvaguardias para cada nueva solicitud de préstamo. La única excepción es la Línea de Crédito Flexible, que está sujeta de por sí a condiciones rigurosas; en este caso se efectúa solamente un examen de los resultados de la última auditoría externa del banco central. Se recomiendan evaluaciones voluntarias para los países habilitados para el Servicio para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza y que tienen un Instrumento de Apoyo a la Política Económica, así como para los países que siguen un programa supervisado por el FMI.
Las evaluaciones complementan otras labores del FMI
El marco de evaluación de las salvaguardias se utilizó por primera vez en marzo de 2000, tras varios casos de declaración incorrecta de información y alegatos de uso indebido de los recursos del FMI. Ahora es parte integral de las actividades crediticias del FMI, y todos los países miembros que solicitan un préstamo a la institución (que no sea a través de la Línea de Crédito Flexible) deben someterse a una evaluación antes de que puedan desembolsarse los fondos. Hasta la fecha se realizaron más de 170 evaluaciones de medidas de salvaguardias. La política de salvaguardias fue revisada por última vez en abril de 2005.
Las evaluaciones de las salvaguardias se realizan independientemente de otras actividades del FMI, como la supervisión, la negociación de programas y la asistencia técnica. Son diferentes de otras iniciativas del FMI, que tienen por objeto mejorar la transparencia y la integridad de los datos, como los Programas de Evaluación del Sector Financiero (conocidos también por sus siglas en inglés, FSAP), los Informes sobre la Observancia de los Códigos y Normas (conocidos también por sus siglas en inglés ROSC) y la participación en las normas de divulgación de datos. Además, todas estas iniciativas son voluntarias, mientras que las evaluaciones de las salvaguardias son obligatorias para poder obtener un préstamo del FMI.
