El Directorio Ejecutivo del FMI debate la política sobre
contribuciones de los países al fortalecimiento de las capacidades

Nota de Información al Público No. 08/129 (S)
3 de octubre de 2008

Las Notas de Información al Público (NIP) forman parte de los esfuerzos del FMI por fomentar la transparencia de sus opiniones y análisis de la evolución y la política económica. Las NIP se publican, con el consentimiento del país o países interesados, al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre las Consultas del Artículo IV con cada país miembro, la supervisión que ejerce el FMI sobre la evolución a nivel regional, el seguimiento posterior a los programas, y las evaluaciones ex post de los países que aplican programas a más largo plazo. También se publican NIP al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre cuestiones de política general, salvo en casos específicos en que el Directorio decida lo contrario.

El 8 de agosto de 2008, el Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) deliberó sobre opciones para fortalecer la política de contribuciones de los países a la asistencia técnica y los servicios de capacitación que proporciona el FMI. La nueva política entrará en vigor en mayo de 2009.

Antecedentes

La asistencia técnica y la capacitación son actividades básicas del FMI que se centran en los ámbitos fundamentales de especialización de la institución, a saber, política macroeconómica, política tributaria y administración de ingresos, gestión del gasto, política monetaria, régimen cambiario, estabilidad del sector financiero, marcos de legislación respectivos y estadísticas macroeconómicas y financieras. La asistencia técnica que brinda el FMI está integrada con las funciones de supervisión y préstamo de la institución.

Desde 1996 el FMI cuenta con un marco que obliga a los países que reciben ciertos tipos de asistencia técnica de la institución a proporcionar una contribución específica; la última modificación de este marco se efectuó en 2001. En virtud de este marco se exigían contribuciones por todas las asignaciones de expertos a largo plazo, en montos especificados de acuerdo con el grupo de ingreso per cápita al que pertenecía el país receptor.

En mayo de 2008, el Directorio Ejecutivo debatió propuestas generales de reformas orientadas a mejorar la eficiencia y el efecto de la asistencia técnica (Nota de Información al Público (NIP) No. 08/58 [en inglés], 22 de mayo de 2008) y la capacitación (Nota de Información al Público (NIP) No. 08/66 [en inglés], 11 de junio de 2008). Durante las reuniones, el Directorio Ejecutivo pidió que se siga analizando una posible política nueva para reforzar las contribuciones de los países con el fin de garantizar que los servicios de fortalecimiento de las capacidades que brinda el FMI sirvan para racionalizar la demanda de asistencia técnica y capacitación de la institución, mejorar el sentido de identificación de los países receptores con los programas y crear incentivos que permitan asignar y usar los recursos del FMI de manera más eficiente, incrementando al mismo tiempo la rendición de cuentas con respecto al uso de los recursos en el FMI.

A modo de seguimiento de la reunión y el seminario celebrados en mayo, el 8 de agosto de 2008 el Directorio Ejecutivo debatió aspectos concretos de una política reforzada de contribuciones de países miembros del FMI, países no miembros y organizaciones internacionales. La política se aplicará a la asistencia técnica proporcionada por el FMI y la capacitación de funcionarios que se lleve a cabo en la sede del FMI. La tasa de contribución se fijará de acuerdo con el nivel de ingreso per cápita del país receptor: 10% del costo para los países de bajo ingreso, 30% para los países de ingreso mediano bajo, 50% para los países de ingreso mediano alto y 100% para los países de ingreso alto; los grupos de ingreso se establecerán una vez al año. Las organizaciones internacionales estarán sujetas a contribuciones de acuerdo con el promedio no ponderado de ingresos de los países miembros de la organización en cuestión.

En el caso de la asistencia técnica, la base de costo será todos los costos directos relacionados con actividades de asistencia técnica, incluidos los sueldos del personal y los expertos y los gastos de viajes. Las actividades que se exceptúan son 1) las evaluaciones en el marco del Programa de Evaluación del Sector Financiero (PESF) o los Informes sobre la Observancia de los Códigos y Normas (IOCN); 2) la asistencia técnica financiada por donantes; 3) la asistencia técnica a países con programas respaldados por el FMI; 4) el suministro de asistencia técnica que está por debajo del umbral mínimo; 5) seminarios, talleres y conferencias regionales de asistencia técnica, y 6) la participación de funcionarios del FMI en misiones de asistencia técnica de otras organizaciones internacionales.

En el caso de la capacitación, la base de costo será los costos medios de los participantes, incluidos los gastos de viaje, alojamiento y subsistencia; se excluyen los costos de personal y de realización y elaboración de cursos. Las actividades que se exceptúan son 1) la capacitación proporcionada fuera de la sede del FMI y 2) la capacitación proporcionada en la sede del FMI, pero que está financiada o cofinanciada por donantes.

No se espera que se limite la asistencia técnica del FMI a los países que más la necesitan. Se prevé que el impacto del régimen de contribuciones se vea mitigado por las tasas diferenciadas de contribución, y también gracias a un esfuerzo redoblado de captación de fondos. Con respecto a esto último, el personal técnico del FMI está estudiando la posibilidad de abrir nuevos centros regionales de asistencia técnica (CRAT) y fomentar la función de fortalecimiento de capacidades que realiza el FMI mediante fondos fiduciarios específicos, como por ejemplo para Estados frágiles o para la gestión de la deuda pública. El FMI llevará a cabo actividades de información y divulgación para explicar la nueva política a los países miembros y a otros beneficiarios del fortalecimiento de las capacidades.

Evaluación del Directorio Ejecutivo

Los directores ejecutivos se mostraron complacidos por la oportunidad de analizar más a fondo el afianzamiento de la política de contribuciones de los países al fortalecimiento de las capacidades. Esta política es un aspecto importante de los esfuerzos del FMI para hacer más eficiente el apoyo que brinda a los países miembros en aras del fortalecimiento de sus capacidades.

Los directores respaldaron ampliamente la intención de la gerencia de afianzar la política de contribuciones de los países en vista de las numerosas fuentes de demanda de asistencia técnica y capacitación del FMI, las reducciones en el presupuesto de la institución y los objetivos de promover una mayor identificación con los programas y hacer más eficiente la asignación. Los directores avalaron la propuesta para que la política sobre contribuciones se haga extensiva a países que no son miembros de la institución y a organizaciones internacionales, bajo las mismas condiciones aplicadas a los países miembros. Señalaron que el marco de la política reforzada delineado por la gerencia —que figura en el anexo 1 del estudio preparado por el personal técnico— está basado en los productivos debates celebrados por el Directorio en mayo acerca de las reformas para fortalecer las capacidades, e incorpora muchas de las opiniones vertidas por los directores en esas reuniones. No obstante, algunos directores reiteraron enérgicamente sus reservas con respecto al cobro por la prestación de asistencia técnica y capacitación, que podría limitar el suministro de la muy necesaria asistencia que brinda el FMI, en particular a los países de bajo ingreso, menoscabando a la larga las funciones de la institución en lo que se refiere a la supervisión y la prevención de crisis. Varios directores también reconocieron que la implantación del nuevo régimen de contribuciones puede enfrentar escollos desde un principio.

Los componentes clave de las razones para reforzar la política de contribuciones de los países no han cambiado desde los debates de mayo. La mayoría de los directores apoyaron la propuesta de la gerencia y reiteraron estar de acuerdo con estos componentes. Estos directores consideraron que cobrar por el suministro de asistencia técnica y capacitación ayudaría a racionalizar la demanda e incentivaría a los receptores a aprovechar con más eficiencia los servicios del FMI y a entablar un diálogo más profundo y franco con el FMI acerca de la asistencia técnica y la capacitación, que serviría para mejorar la identificación con los programas, las prioridades y la eficiencia de la asignación. La política también enviaría una señal positiva a los donantes con respecto al compromiso del FMI para mejorar sus procesos de asistencia técnica, y reforzaría la rendición de cuentas en el FMI en cuanto al uso de recursos para servicios de fortalecimiento de las capacidades. Si bien coincidieron en que la adopción de un sistema de costos podría reforzar la rendición de cuentas en el FMI, unos pocos directores no se mostraron convencidos de que el régimen de contribuciones necesariamente ayudaría a racionalizar la demanda, dado que los países receptores ya asumen costos relacionados con la asistencia técnica del FMI. Aunque los cargos compensarían algunos de los recortes en el presupuesto de asistencia técnica y capacitación, los directores insistieron en que no son un mecanismo de generación de ingresos. Además, los directores consideraron que sería importante garantizar que, al adoptarse la política, los países que más necesitan los servicios de fortalecimiento de las capacidades no se vean impedidos de obtener asistencia técnica y capacitación del FMI de forma oportuna y adecuada debido a incapacidad de pago. Los directores hicieron varios comentarios valiosos sobre aspectos específicos de la política, que ayudarán a la gerencia y al personal técnico a ultimar el marco de la nueva política y a ponerlo en práctica.

Los directores coincidieron con la propuesta de ampliar las contribuciones de los países para que abarquen una gama amplia de actividades de fortalecimiento de las capacidades y modalidades de suministro, como la asistencia técnica y la capacitación a corto plazo en la sede del FMI. La mayoría de los directores se manifestaron a favor de las recomendaciones de eximir de los cargos a ciertas categorías de servicios bilaterales del FMI, como las evaluaciones en el marco del Programa de Evaluación del Sector Financiero y los Informes sobre la Observancia de los Códigos y Normas, así como los servicios de fortalecimiento de las capacidades financiados por donantes. La mayoría de los directores consideraron que la asistencia técnica y la capacitación financiadas por donantes, que ya cumplen los requisitos de valor marginal positivo, deberían estar exentas. Los directores también consideraron conveniente no cobrar a los países por el suministro de asistencia técnica que esté por debajo del umbral mínimo establecido por la gerencia. Apoyaron dejar exentos de cargos, en particular, los seminarios, los talleres y las conferencias regionales de asistencia técnica, en vista de la probable carga administrativa que supondría cobrar por dichos programas. Algunos directores se mostraron preocupados de que ciertas exenciones —como las de la asistencia financiada por donantes— podrían socavar la política y sesgar las asignaciones. Algunos directores asimismo observaron que si se deja exenta de cargos la asistencia técnica proporcionada por los centros regionales de asistencia técnica, podría intensificarse la demanda de estos ya atareados proveedores, y recomendaron que el FMI esté preparado para reforzarlos según sea necesario.

La mayoría de los directores apoyaron eximir de los cargos por asistencia técnica a los países que están ejecutando programas respaldados por el FMI. La asistencia técnica en el contexto de programas puede ser particularmente útil para ayudar a los países a afianzar sus instituciones e implementar los programas eficazmente, lo cual a su vez ayuda a salvaguardar los recursos del FMI. Unos pocos directores no consideraron convincentes los argumentos a favor de esta exención, en especial en lo que se refiere a la asistencia técnica no relacionada directamente con la condicionalidad de los programas, y manifestaron preocupación por las desigualdades aparentes a las que podría dar lugar la exención en el caso de países con niveles de ingreso similares que no participan en programas.

La mayoría de los directores apoyaron la adopción de un sistema que someta el suministro de asistencia técnica y capacitación del FMI a un sistema de tasas diferenciadas según el nivel de ingreso per cápita del país receptor. Sin embargo, algunos directores siguieron manifestándose a favor de un sistema de cargos aplicable a todos los países, en el que los costos de los países de bajo ingreso se subsidien con contribuciones de donantes. A algunos directores les preocupó que un sistema de cargos podría reducir la asistencia técnica y capacitación que tanto necesitan los países de bajo ingreso, mientras que otros señalaron que los esfuerzos redoblados de captación de fondos por parte del FMI podrían mitigar este efecto. Algunos directores consideraron que la asistencia técnica y la capacitación para todos los países de bajo ingreso deberían permanecer exentas de cargos.

Los directores hicieron hincapié en que el régimen de contribuciones no debería absorber demasiada capacidad administrativa de los países miembros y debería reducir a un mínimo la posibilidad de que se produzcan atrasos en el pago de las contribuciones. Muchos directores estimaron que para gestionar las contribuciones convendría introducir un sistema de pago anticipado transparente y sencillo desde el punto de vista administrativo. Al mismo tiempo, muchos otros directores se mostraron preocupados por la coherencia entre un sistema de pagos por adelantado y los sistemas de adquisiciones vigentes en los países. Hay un entendimiento general de que se deben evitar los atrasos en el pago de las contribuciones relacionadas con los servicios de fortalecimiento de las capacidades y que la prestación de esos servicios debería cesar cuando se produzcan atrasos. Sobre la base del debate del día de hoy, la gerencia procederá bajo el entendido de que los países miembros recibirán una factura ex post por los servicios prestados para el fortalecimiento de las capacidades. Los países miembros sin duda harán todo lo posible para remitir puntualmente los pagos. Sin embargo, cuando se produzcan atrasos en el pago de las contribuciones, y solamente en esos casos, se exigirá que, para que se siga proporcionado el tipo de servicio relacionado con el atraso en el pago (asistencia técnica o capacitación), se regularicen los pagos y que por un cierto tiempo se paguen por adelantado las contribuciones relacionadas con ese tipo de servicio.

Los directores aplaudieron la intención de utilizar una base de costos para todas las actividades relacionadas con proyectos de asistencia técnica, como respaldo técnico, gestión y apoyo administrativo. Los directores indicaron que este método para calcular los costos de la asistencia técnica está conforme con la práctica que se está adoptando para la asistencia técnica financiada por donantes. Los directores consideraron apropiada la base de costos para las actividades de capacitación en la sede, calculada en función de todos los costos relacionados con los participantes y el cargo conexo basado en el ingreso per cápita.

Los directores pidieron que se divulgue abundante información a los países miembros antes de que la política reforzada de contribuciones entré en vigor en mayo de 2009, e instaron a la gerencia a acelerar y ampliar sus esfuerzos para captar fondos adicionales de donantes, incluidos donantes no tradicionales.

Los directores pidieron que se supervise y analice exhaustivamente la experiencia con el régimen de contribuciones. Coincidieron con la intención de la gerencia de presentar al Directorio un examen sobre la experiencia en la implantación de la política a comienzos del ejercicio 2011. Por supuesto, en ese momento estaremos listos para revisar o ajustar la política reforzada a la luz de los resultados.



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