El informe del FMI sobre las perspectivas económicas de África subsahariana resalta el impacto de la crisis financiera mundial

Comunicado de Prensa No. 09/141 (S)
24 de abril de 2009

El Fondo Monetario Internacional (FMI) dió a conocer hoy la edición de abril de 2009 de Perspectivas económicas regionales: África subsahariana. Antoinette Monsio Sayeh, Directora del Departamento de África del FMI, formuló los siguientes comentarios sobre las principales observaciones del informe:

“La crisis mundial está ejerciendo un impacto significativo en la región, a través de varios mecanismos de transmisión. Ha caído la demanda de las exportaciones africanas y han bajado los precios de la mayoría de las materias primas. Las condiciones crediticias más restrictivas a nivel mundial y la aversión al riesgo por parte de los inversionistas han hecho cambiar de sentido los flujos de cartera, desalentado la inversión extranjera y elevado el costo del financiamiento comercial. Los flujos de remesas estarían disminuyendo. Hasta ahora, el impacto en los sistemas financieros de la región ha sido limitado, pero es probable que la desaceleración económica cause un incremento del riesgo crediticio y de los activos en mora y afecte los balances de las instituciones financieras y las empresas.

Las perspectivas para África se deterioraron notablemente como resultado de la crisis financiera mundial. Se prevé que el crecimiento de África subsahariana se ubicará en 1½ porciento en 2009, antes de recuperarse a poco menos del 4 porciento en 2010, nivel todavía inferior al registrado antes de la crisis. Estas proyecciones implican una fuerte desaceleración del crecimiento en comparación con 2008 y una significativa revisión a la baja de las previsiones publicadas en octubre pasado. Ahora se espera que se debiliten las posiciones fiscales y externas sustancialmente hasta 2010 inclusive. Los países exportadores de petróleo y de otras materias primas se verán particularmente afectados. Los riesgos siguen inclinándose principalmente a la baja en tanto persista la incertidumbre acerca de las perspectivas mundiales.

La prioridad para todos los países de África subsahariana debe consistir en contener el impacto adverso de la crisis sobre el crecimiento y la pobreza, preservando al mismo tiempo las mejoras arduamente logradas en los últimos años, como la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad de la deuda. La respuesta de política apropiada dependerá de las circunstancias propias de cada país. Sin embargo, es preciso resistir las presiones para responder al debilitamiento de la balanza de pagos con medidas proteccionistas o un retorno a los controles administrativos. La política económica en estos tiempos difíciles debe guiarse por los siguientes principios:

• Usar el espacio fiscal disponible. La crisis financiera mundial reducirá los ingresos públicos. Si se puede financiar el aumento del déficit fiscal, los países que han alcanzado estabilidad macroeconómica y niveles de deuda sostenibles deben mantener el gasto planificado. Algunos países también tienen margen para aplicar un estímulo fiscal discrecional, como nuevas medidas de protección social para los pobres. Los países exportadores de materias primas que acumularon ahorros durante la época de auge pueden estar en condiciones de hacer un ajuste gradual utilizando sus reservas. Para los países cuyo espacio fiscal es escaso o nulo, en cambio, quizá no exista otra alternativa que ajustar las políticas fiscales en el corto plazo. Un mayor respaldo de los donantes aliviaría la carga del ajuste.

• Distender las políticas monetarias cuando sea posible y permitir que el tipo de cambio se ajuste al contexto externo. La caída estrepitosa de los precios de las materias primas tenderá a generar un impulso deflacionario que podría permitirles a algunos países flexibilizar su política monetaria. Donde los términos de intercambio se hayan deteriorado o los flujos de capital se estén agotando, el tipo de cambio real tendrá que depreciarse.

• Hacer un estrecho seguimiento de las vulnerabilidades financieras y estar preparados para actuar con celeridad. En algunos casos deberán reordenarse las prioridades para hacer hincapié en medidas a corto plazo, como una intensificación de la labor de vigilancia para facilitar la detección precoz de los riesgos. Las prioridades a corto plazo, sin embargo, no deben distraer a los gobiernos e impedirles reconocer y responder a la necesidad de emprender reformas a más largo plazo para robustecer y diversificar sus sistemas financieros.

Para sostener el impulso de las reformas encaradas en la última década en medio del actual contexto adverso, África necesitará más recursos de ayuda, al menos el doble del monto prometido por los Jefes de Estado del Grupo de los Ocho en la cumbre de Gleneagles en 2005. Aunque los países donantes también sufren presiones, los compromisos de ayuda igualmente deben cumplirse. Sin un mayor respaldo de los donantes, la reducción de la pobreza y el desarrollo económico de África podrían retroceder varios años y hasta la estabilidad política podría quedar amenazada en algunos países.

El FMI está haciendo su parte para respaldar a África. Lleva a cabo una revisión de sus instrumentos crediticios con el objetivo de hacerlos más flexibles y está trabajando para elevar al doble los préstamos en condiciones concesionarias a los países de bajo ingreso. El FMI también seguirá brindando asesoramiento en materia de políticas y una amplia asistencia técnica para fortalecer el proceso de formulación de políticas económicas en los países de África”, expresó la Sra. Sayeh.

El texto completo, en inglés, de la edición de abril de 2009 de Perspectivas económicas regionales: África subsahariana puede consultarse en el sitio del FMI en Internet, www.imf.org.



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