Christine Lagarde, Directora Gerente del FMI, insta a anclar la estabilidad para respaldar un crecimiento más alto y mejor

Comunicado de Prensa No. 12/160 (S)
7 de mayo de 2012

El restablecimiento de un crecimiento sólido, sostenido y equilibrado es el desafío económico fundamental al que se enfrenta hoy el mundo, señaló Christine Lagarde, Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), haciendo hincapié en la importancia de llevar a cabo un ajuste fiscal creíble, acorde a las circunstancias de cada país y a un ritmo adecuado, combinado con la aplicación de reformas orientadas a lograr un mayor crecimiento y crear empleo.

“Sin duda, la economía mundial de hoy en día necesita un crecimiento más alto y mejor. Para alcanzar este objetivo debemos elegir la combinación correcta de políticas económicas. Si tomamos las decisiones equivocadas, nos arriesgamos a perder una década de crecimiento, una generación de jóvenes y la oportunidad de asentar la economía mundial sobre una base sólida”, señaló en un discurso titulado “Anclar la estabilidad para respaldar un crecimiento más alto y mejor”.

Según las actuales estimaciones del FMI, el crecimiento mundial será de aproximadamente 3½% este año.

Se prevé que en los países avanzados el crecimiento será mucho más débil y llegará a 1½% en 2012, considerando la recesión leve en la zona del euro.

En los países de mercados emergentes y en desarrollo el crecimiento se mantiene mucho más firme, y se prevé que alcanzará 5¾%. No obstante, hay 200 millones de personas en todo el mundo que no pueden encontrar trabajo, incluidos 75 millones de jóvenes. “Esto podría convertirse en un desastre en términos económicos, sociales y humanos”, advirtió Lagarde.

“En las economías avanzadas, especialmente en Europa, se entiende muy bien lo que está pasando, pero la gente tiene opiniones muy diferentes sobre las recetas que deberían aplicarse. Se inclinan a favor de uno u otro campo: el del crecimiento o el de la austeridad. Los que están a favor del crecimiento sostienen que el gobierno debe proporcionar más estímulo para fomentar ese crecimiento. Los que propugnan la austeridad argumentan que para los mercados el problema es la montaña de deuda pública, y consideran que los gobiernos deben hacer todo lo posible para reducir esa deuda con la mayor rapidez posible.

“Estoy planteando estas dos posiciones de manera algo exagerada, pero —como bien sabemos— el debate del momento gira en gran parte en torno a la alternativa entre austeridad o crecimiento”, declaró Lagarde, y añadió, “Creo que es un debate falso. Me atrevo a decir que no se trata de ‘una cosa o la otra’. Los países pueden optar por una estrategia que sea buena tanto para hoy como para mañana. Buena para la estabilidad y buena para el crecimiento”.

Lagarde señaló que la política monetaria extremadamente laxa llevaría normalmente a un crecimiento de la demanda elevado. “Pero no estamos en una época normal”, afirmó. “El motor monetario no puede hacerlo todo por sí solo. De hecho, el crecimiento se ve retenido por tres ‘frenos’ en el sistema: el ajuste fiscal, los bancos debilitados y el deficiente funcionamiento de los mercados de la vivienda”.

En las economías avanzadas, se prevé que la relación deuda/PIB llegará al 109% el próximo año, su nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial. “Es preciso reducirla”, declaró la Directora Gerente del FMI. “Al mismo tiempo, sabemos que la austeridad fiscal frena el crecimiento, y los efectos son peores durante las desaceleraciones”, señaló. “Por lo tanto, es esencial avanzar a un ritmo adecuado; y este ritmo dependerá de las circunstancias de cada país”.

“Los países deberán llevar el timón con mano firme. Si el crecimiento es peor de lo previsto, deberán ceñirse a las medidas fiscales anunciadas, y no a las metas fiscales anunciadas. En otras palabras, no deberían luchar contra una caída de los ingresos tributarios o un aumento del gasto resultantes solamente del debilitamiento de la economía”, declaró Lagarde. “Así que, una vez más, no hay forma de evitar este freno del ajuste fiscal. Pero si se calibra correctamente, podemos asegurarnos de que no cause demasiado daño al crecimiento”. Los otros frenos —los bancos debilitados y el deficiente funcionamiento de los mercados de la vivienda— deberán seguir abordándose a nivel nacional y regional.

Lagarde también instó a los países a implementar reformas para que los mercados de productos y de trabajo funcionen mejor, especialmente en aquellos países del sur de Europa que han perdido competitividad en relación con sus socios económicos.

“A mediano plazo, las reformas darán fruto”, señaló. “Según algunos análisis preliminares realizados por el FMI con respecto a los países de la zona del euro, en un período de cinco años la aplicación de reformas de gran escala en los mercados de productos y de trabajo y los sistemas de pensiones permitirían elevar el PIB un 4½%. En parte, esto refleja las ganancias amplificadas que se logran sincronizando los esfuerzos, lo cual demuestra la importancia de que todos se muevan al unísono”.

Lagarde también instó a reforzar la cooperación económica en varios ámbitos: el reequilibrio de la economía mundial, la reforma del sector financiero y la red mundial de protección financiera.



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