Credit: (foto: NOOR KHAMIS/Reuters/Newscom)

Financiar la recuperación de los países de bajo ingreso tras la COVID-19

Muchos de los países más pobres del mundo se exponen a una recuperación débil y a un retroceso de su trayectoria de crecimiento.

Guillaume Chabert, Robert Gregory, Gaëlle Pierre

7 de abril de 2021

En nuestro estudio, estimamos que los países de bajo ingreso necesitarán aproximadamente USD 200.000 millones hasta 2025 para incrementar su respuesta a la pandemia y otros USD 250.000 millones para acelerar la convergencia con las economías avanzadas. Si se materializan los riesgos identificados en el escenario base, serán necesarios USD 100.000 millones adicionales. Satisfacer estas necesidades exigirá una fuerte respuesta coordinada y multidimensional.

Son varios los factores que obstaculizan la recuperación económica de los países de bajo ingreso. En primer lugar, estos países afrontan un acceso desigual a las vacunas. La mayoría de estos países dependen prácticamente por completo de la iniciativa COVAX, una iniciativa internacional cuyo objetivo es el acceso equitativo a las vacunas y que está liderada por un consorcio de organizaciones internacionales. COVAX abastece actualmente de vacunas a solo el 20% de la población de los países de bajo ingreso.

En segundo lugar, el margen de maniobra de la política económica para responder a la crisis que han tenido los países de bajo ingreso ha sido limitado; en particular, no han dispuesto de los medios para hacer frente al gasto extraordinario (véase el gráfico).

En tercer lugar, las vulnerabilidades preexistentes, incluidos los altos niveles de deuda pública en muchos países de bajo ingreso, y los resultados débiles, a veces negativos, de la productividad total de los factores en algunos países de bajo ingreso, continúan siendo un lastre para el crecimiento.

Necesidades de financiamiento

Nuestro estudio ofrece una estimación del financiamiento que necesitan los países de bajo ingreso en los próximos cinco años para salir de la pandemia y tener una recuperación resiliente, por encima de lo que ya se asume en el escenario base de Perspectivas de la economía mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Además, será fundamental el despliegue de un paquete financiero integral que incluya donaciones y financiamiento concesionario, así como el alivio de la deuda cuando sea necesario. El FMI y los bancos multilaterales de desarrollo desempeñarán un papel clave en ese paquete.

En segundo lugar, se necesita un ambicioso programa de reformas nacionales para que los países de bajo ingreso estimulen la competitividad y el crecimiento potencial. Estas reformas incluyen la mejora de la gobernanza y el clima de negocios, la mejora de la movilización de ingresos públicos nacionales, el desarrollo de mercados financieros nacionales y la mejora de la gestión económica y financiera.

Estas reformas, a su vez, deben estimular el tercer componente de la respuesta multidimensional: fomentar el sector privado nacional y el financiamiento privado externo. 

El FMI participará plenamente en esta respuesta multidimensional, y ya ha puesto en marcha varias medidas de apoyo para sus miembros de bajo ingreso mediante lo siguiente:

Las necesidades de los países más pobres en los próximos cinco años son pronunciadas. Pero no son irrealizables. Se necesita un paquete de medidas sólido, coordinado e integral. Este paquete permitirá una recuperación rápida y la transición hacia un crecimiento inclusivo, digital y verde que acelerará la convergencia de los países de bajo ingreso con las economías avanzadas.

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