Se necesita con urgencia una reforma de la arquitectura internacional de la deuda
IMF Blog, October 1, 2020
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- Authors: Kristalina Georgieva, Ceyla Pazarbasioglu, Rhoda Weeks-Brown
- Published: October 1, 2020
Panorama y gravedad del problema
- La pandemia de COVID-19 ha empujado los niveles de deuda hasta nuevos máximos.
- En comparación con finales de 2019, se proyecta que los coeficientes de endeudamiento promedio en 2021 aumenten:
- un 20% del PIB en las economías avanzadas,
- un 10% del PIB en las economías de mercados emergentes,
- aproximadamente un 7% en los países de bajo ingreso.
- Aproximadamente la mitad de los países de bajo ingreso y varias economías de mercados emergentes ya se encontraban en situación de crisis de deuda o tenían un alto riesgo de estarlo antes del nuevo aumento de la deuda.
- Esperar hasta una suspensión de pagos para reestructurar la deuda conlleva una mayor disminución del PIB, las inversiones, el crédito del sector privado y la entrada de capitales que las operaciones preventivas de reestructuración de la deuda.
Medidas adoptadas hasta la fecha y sus limitaciones
- Medidas decisivas de bancos centrales, autoridades fiscales, acreedores bilaterales oficiales e instituciones financieras internacionales evitaron hasta ahora una crisis de deuda generalizada.
- Estas medidas están concebidas para ser temporales y son cada vez más insuficientes.
- La Iniciativa del G20 sobre la suspensión del servicio de la deuda expira a finales de este año; su no prórroga forzaría a los beneficiarios actuales a adoptar medidas de austeridad.
- El FMI ha proporcionado aproximadamente USD 31.000 millones en financiamiento de emergencia a 76 países, entre ellos, 47 países de bajo ingreso, además de ofrecer alivio del servicio de la deuda en el contexto del Fondo Fiduciario para Alivio y Contención de Catástrofes.
- La mayoría de las medidas se han centrado en la liquidez; sin embargo, los problemas de solvencia se vuelven cada vez más predominantes.
Medidas urgentes requeridas
- Prorrogar la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda hasta 2021.
- La prórroga debe ofrecer incentivos para abordar en etapas tempranas la insostenibilidad de la deuda (por ejemplo, vincular la duración de la prórroga a programas del FMI y el Banco Mundial diseñados para reducir vulnerabilidades de la deuda).
- Abordar con urgencia las vulnerabilidades de la deuda mediante una combinación de gestión de la deuda y medidas para restablecer el crecimiento.
- Cuando la deuda sea insostenible, reestructurarla cuanto antes es preferible.
- Deben incluirse las acreencias del sector privado, cuando proceda.
- Reformar la arquitectura internacional de la deuda para proporcionar alivio rápido y suficientemente profundo a los países que lo requieren.
Aspectos específicos de la reforma de la arquitectura de la deuda
- Fortalecer las disposiciones contractuales para minimizar perturbaciones económicas cuando los deudores tengan dificultades.
- Ampliar la adopción de cláusulas de acción colectiva reforzadas más allá de los bonos internacionales.
- Desarrollar disposiciones para facilitar la reestructuración ordenada de la deuda no instrumentada mediante bonos.
- Considerar cláusulas que reduzcan reembolsos o suspendan automáticamente el servicio de la deuda ante catástrofes naturales y otros shocks económicos de gran envergadura.
- Aumentar la transparencia de la deuda.
- Sin conocimiento claro de la deuda existente y sus condiciones, los acreedores no pueden prestar de forma informada ni participar voluntariamente en reestructuraciones.
- Alcanzar un método común de reestructuración para acreedores oficiales bilaterales aceptable tanto para miembros del Club de París como para otros acreedores oficiales.
- Un pliego de condiciones común podría exigir al deudor exponer con transparencia sus deudas y buscar acuerdos de reestructuración con todos sus acreedores, oficiales y privados, en condiciones similares.
- Este método procuraría garantizar intercambio de información, una distribución justa de la carga y una mayor participación, evitando costosos retrasos.
- Reconocer problemas emergentes:
- El marco contractual ha sido menos eficaz en la reestructuración del creciente volumen de deuda no instrumentada mediante bonos, así como de deuda con garantía real y deuda con características similares a dicha garantía.
- Gran parte de la deuda oficial ahora está en manos de países acreedores que no son miembros del Club de París y no siguen sus procedimientos, complicando la reestructuración de deuda oficial bilateral y la consecución de alta participación de acreedores.
Impacto temporal y ventajas de reformas concretas
- Algunas reformas contractuales tardarán en afectar el stock de deuda.
- Un método común de reestructuración que incluya a todos los acreedores oficiales bilaterales —actualmente en debate en el G20— tendría un impacto fundamental casi de inmediato.
Papel del FMI
- El FMI apoya a sus miembros con asesoramiento de política económica, financiamiento y actividades de fortalecimiento de capacidades para evitar una crisis de deuda.
- Continuará ofreciendo alivio del servicio de la deuda a los países más pobres en el contexto del Fondo Fiduciario para Alivio y Contención de Catástrofes.
- Fomenta la transparencia de la deuda mediante:
- una política más sólida de límites de deuda,
- asistencia técnica sobre gestión de la deuda,
- trabajo con el G-20 para prorrogar la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda.
- Apoya la coordinación entre deudores y acreedores y condiciona su apoyo financiero a una alta participación de los acreedores.
Llamado a la acción
- Las principales acciones urgentes son:
- prorrogar el plazo de la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda,
- resolver las vulnerabilidades de la deuda de los países,
- construir una arquitectura de la deuda más robusta.
- Se insta a todas las partes interesadas a asumir su parte en la reducción del riesgo de una catástrofe y a sentar las bases de un sistema financiero más seguro, para evitar cesaciones de pagos a gran escala que dañarían las economías y retrasarían la recuperación durante años, afectando especialmente a los países de bajo ingreso.
Por Kristalina Georgieva, Ceyla Pazarbasioglu y Rhoda Weeks-Brown — 1 de octubre de 2020