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Tanques de almacenamiento de petróleo en Hamburgo, Alemania.  La Actualización del informe WEO muestra el abaratamiento del petróleo como un factor positivo neto para el crecimiento mundial, pero insuficiente para compensar la debilidad de la inversión (Foto: Christian Charisius/Reuters/Corbis)

Tanques de almacenamiento de petróleo en Hamburgo, Alemania. La Actualización del informe WEO muestra el abaratamiento del petróleo como un factor positivo neto para el crecimiento mundial, pero insuficiente para compensar la debilidad de la inversión (Foto: Christian Charisius/Reuters/Corbis)

PERSPECTIVAS DE LA ECONOMíA MUNDIAL

Crecimiento mundial revisado a la baja, pese al abaratamiento del petróleo y la aceleración del crecimiento estadounidense

Boletín del FMI

20 de enero de 2015

  • El crecimiento mundial está proyectado en 3,5% para 2015, lo cual implica una revisión a la baja de 0,3%
  • El beneficio neto del colapso de los precios del petróleo está holgadamente compensado por factores adversos
  • Los riesgos para el crecimiento mundial están más equilibrados gracias a los riesgos al alza del abaratamiento del petróleo

Aun tras el drástico descenso de los precios del petróleo —un factor positivo neto para el crecimiento mundial—, las perspectivas de la economía mundial siguen siendo poco alentadoras, lastradas por la debilidad en otros sectores, afirma el FMI en la Actualización del informe WEO.

La proyección del crecimiento mundial apunta a un aumento moderado en 2015–16, de 3,3% en 2014 a 3,5% en 2015 y 3,7% en 2016 (véase el cuadro). Esto representa una revisión a la baja de 0,3% en ambos años en comparación con la edición de octubre de 2014 de Perspectivas de la economía mundial (WEO).

Diversos factores recientes, que han afectado a distintos países de diferentes maneras, han moldeado la economía mundial desde la publicación de la edición de octubre del informe WEO, afirma el informe: “Los nuevos factores que respaldan el crecimiento —la caída de los precios del petróleo, y también la depreciación del euro y del yen— están más que compensados por fuerzas negativas persistentes; entre ellas, las secuelas que ha dejado la crisis y la disminución del crecimiento potencial en muchos países”.

“A nivel de los países, la contracorriente complica las cosas”, señala Olivier Blanchard, Consejero Económico y Director del Departamento de Estudios del FMI. Es algo “positivo para los importadores de petróleo y negativo para los exportadores de petróleo. Positivo para los importadores de materias primas y negativo para los exportadores. Continúa la lucha para los países cicatrizados por la crisis, y no para otros. Es algo positivo para los países más vinculados al euro y al yen, y negativo para los que están más vinculados al dólar”.

Contracorriente en la economía mundial

En las economías avanzadas, se proyecta que el crecimiento aumentará a 2,4% en 2015 y en 2016. Sin embargo, este panorama sin grandes cambios oculta la creciente divergencia entre Estados Unidos, por un lado, y la zona del euro y Japón, por el otro.

Para 2015, el crecimiento económico de Estados Unidos ha sido revisado al alza, a 3,6%, gran medida gracias al robustecimiento de la demanda privada interna. El abaratamiento del petróleo está mejorando los ingresos reales y el sentir de los consumidores; a eso se suma el respaldo continuo que brinda la política monetaria acomodaticia, a pesar del aumento gradual proyectado de las tasas de interés. Por el contrario, el debilitamiento de las perspectivas de inversión está empañando el panorama de crecimiento de la zona del euro, que ha sido revisado a la baja a 1,2%, a pesar del respaldo que brindan la caída de los precios del petróleo, la mayor distensión de la política monetaria, la orientación más neutral de la política fiscal y la reciente depreciación del euro. En Japón, cuya economía cayó en recesión técnica en el tercer trimestre de 2014, el crecimiento ha sido revisado a la baja a 0,6%. Las políticas de respuesta, sumadas al efecto estimulante del abaratamiento del petróleo y la depreciación del yen, afianzarían el crecimiento en 2015–16.

En las economías de mercados emergentes y en desarrollo, se proyecta que el crecimiento se mantendrá más o menos estable en 4,3% en 2015 y aumentará a 4,7% en 2016, un ritmo más débil que el proyectado en la edición de octubre de 2014 del informe WEO. Esta desmejora se debe principalmente a tres factores.

• Primero, la proyección del crecimiento de China, —donde la expansión de la inversión se ha enfriado y, según las previsiones, continuará a la baja—, ha sido revisada a la baja, a menos de 7%. Se prevé en este momento que las autoridades harán más énfasis en reducir las vulnerabilidades generadas por el reciente crecimiento rápido del crédito y la inversión y, por lo tanto, las previsiones contemplan una política de respuesta menos decisiva frente a esta moderación. Sin embargo, esta disminución del crecimiento está afectando al resto de Asia.

• Segundo, las perspectivas económicas de Rusia son mucho menos alentadoras, con una proyección de crecimiento de –3,0% para 2015 como resultado del impacto económico de la fuerte caída de los precios del petróleo y el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas.

• Tercero, en muchas economías emergentes y en desarrollo, el repunte proyectado del crecimiento de los exportadores de materias primas es más débil o más tardío de lo previsto en la edición de octubre de 2014, ya que el impacto de la caída de los precios del petróleo y de otras materias primas en los términos de intercambio y los ingresos reales está golpeando más duramente el crecimiento a mediano plazo. Para muchos importadores de petróleo, el estímulo que genera la caída de los precios del petróleo no se siente tanto como en las economías avanzadas, ya que los beneficios relacionados con esta bonanza imprevista se concentran en manos de los gobiernos (por ejemplo, en forma de reducción de los subsidios energéticos).

Riesgos para la recuperación

La distribución de riesgos para el crecimiento mundial está más equilibrada que en octubre, señala la Actualización del informe WEO. Del lado positivo, la caída de los precios del petróleo podría brindar un estímulo mayor del previsto. Otros riesgos que podrían empañar las perspectivas son un vuelco del sentir y de la volatilidad de los mercados financieros internacionales, especialmente en las economías de mercados emergentes. Con todo, la exposición a estos riesgos ha cambiado entre las economías de mercados emergentes debido a la fuerte caída de los precios del petróleo: ha aumentado en los países exportadores de petróleo, cuyas vulnerabilidades se han agudizado en el ámbito externo y en el de los balances, y ha disminuido entre los importadores de petróleo, que han podido reforzar los amortiguadores.

Prioridades en materia de políticas

La corrección a la baja del pronóstico de crecimiento mundial para 2015–16 pone de relieve la necesidad de incrementar el crecimiento efectivo y potencial en la mayoría de las economías, subraya Actualización del informe WEO. Esto significa un firme empuje de las reformas estructurales en todos los países, más allá de que las prioridades de política macroeconómica no sean las mismas.

En la mayoría de las economías avanzadas, el estímulo que imprime a la demanda la caída de los precios del petróleo es un factor positivo. Sin embargo, también hará bajar la inflación, y eso puede contribuir a reducir más las expectativas inflacionarias y atizar el riesgo de deflación. Entonces, la política monetaria debe seguir siendo acomodaticia para evitar que suban las tasas de interés reales, recurriendo a otros medios en caso de que no haya más margen para recortar las tasas de política monetaria. En algunas economías, hay razones contundentes para expandir la inversión en infraestructura.

En muchas economías de mercados emergentes, el margen de la política macroeconómica para apuntalar el crecimiento sigue siendo limitado. Pero el abaratamiento del petróleo puede suavizar la presión inflacionaria y las vulnerabilidades externas, dándoles a los bancos centrales margen para postergar el aumento de las tasas de política monetaria.

Los países exportadores de petróleo, cuyo ingreso fiscal por lo general está alimentado sustancialmente por la actividad de este sector, están experimentando shocks más profundos en proporción a sus economías. Los que acumularon fondos sustanciales cuando los precios eran más altos pueden permitir que los déficits fiscales aumenten y aprovechar esos fondos para que el gasto público se ajuste más gradualmente a la caída de los precios. Otros pueden optar por permitir una depreciación sustancial del tipo de cambio para amortiguar el impacto del shock en sus economías.

El retroceso de los precios del petróleo también ofrece una oportunidad para reformar los impuestos y los subsidios energéticos tanto en los exportadores como en los importadores de petróleo. Entre estos últimos, el ahorro generado por la eliminación de subsidios energéticos generales debería canalizarse hacia transferencias más focalizadas para proteger a los pobres, recortes del déficit presupuestario cuando así corresponda, y un aumento de la infraestructura pública si las condiciones son adecuadas.

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