Reconfiguración del papel del FMI en el siglo XXI

Palabras pronunciadas por Agustín Carstens,
Subdirector Gerente del Fondo Monetario Internacional
En la V Conferencia Regional Anual sobre Centroamérica y la República Dominicana
Punta Cana, República Dominicana
29 de junio de 2006

1. Buenas noches. Estoy encantado de estar aquí entre tantos amigos y colegas. En primer lugar, quisiera agradecer al Gobernador Valdez por la cálida hospitalidad con que nos ha recibido en este hermoso lugar. También me gustaría expresar mi reconocimiento al Consejo Monetario Centroamericano por su participación crucial en la organización de este augusto evento todos los años. Este año, 2006, se cumple el quinto aniversario de estas conferencias sobre Centroamérica y la República Dominicana, que se han convertido en parte integral de nuestro diálogo con la región.

2. Quisiera aprovechar esta oportunidad para compartir con ustedes algunas reflexiones sobre las reformas que se están emprendiendo en el FMI para que la institución se mantenga al corriente de las necesidades de nuestros países miembros. El siglo XXI está planteando importantes retos macroeconómicos a la comunidad internacional. En los últimos años hemos reflexionado mucho sobre el papel que deberá desempeñar el FMI en el futuro para seguir fomentando la cooperación internacional y ayudar a nuestros países miembros a adaptarse ante los nuevos desafíos de la globalización, y así es como nació nuestra estrategia a mediano plazo.

3. La estrategia a mediano plazo refleja un consenso cada vez mayor de que será fundamental imprimir más eficacia a la supervisión que ejerce el FMI, más que al financiamiento en sí, para que la institución siga cumpliendo la función que le compete en salvaguardar la estabilidad financiera internacional. Se refiere asimismo a la evolución de nuestro papel en los países de mercados emergentes y prescribe medidas para realizar una labor eficaz en los países de bajo ingreso. Además, abarca los temas del gobierno y el financiamiento de la propia institución. Las propuestas específicas de la estrategia han recibido un firme respaldo de los países miembros. Esta noche quisiera referirme brevemente a esas propuestas.

Mejora de nuestra función de supervisión

4. Las dificultades que plantean estos desequilibrios mundiales sin precedentes y los retos particulares que enfrentan los países subrayan la necesidad de fortalecer el análisis de la política económica que realiza el FMI y el asesoramiento que ofrece a sus países miembros. Uno de los principios básicos de nuestra estrategia a mediano plazo es asegurar la eficacia de la supervisión.

5. En nuestro marco de supervisión se prevé centrar la atención en cuestiones multilaterales, como el financiamiento a nivel mundial, y sobre todo los efectos de arrastre de una economía a otras. A partir de las deliberaciones sobre el futuro del FMI se ha generalizado claramente la opinión de que no existe un debate suficientemente comprometido para resolver los problemas macroeconómicos mundiales. El FMI, por su carácter de institución mundial, está estratégicamente situado para ofrecer un foro y actuar como catalizador del debate y las acciones multilaterales. No obstante, nuestras consultas bilaterales del Artículo IV no nos permiten analizar acciones conjuntas de política económica, y nuestros instrumentos de supervisión mundial —las Perspectivas de la economía mundial y el Informe sobre la estabilidad financiera mundial— están más bien diseñados para presentar un análisis profundo y no para catalizar acciones.

6. Fue en este contexto que propusimos un procedimiento de consultas multilaterales para complementar los acuerdos existentes. Nuestra primera consulta multilateral se centrará en reducir los desequilibrios de pagos mundiales manteniendo al mismo tiempo un sólido crecimiento en el mundo. Para ello, hemos pedido a varios países que analicen el tema en forma conjunta: Arabia Saudita, China, Estados Unidos, Japón y la zona del euro. Hemos procurado crear un grupo que sea lo suficientemente grande en importancia económica para que pueda influir realmente en las perspectivas de la economía mundial, pero también que sea lo suficientemente pequeño en número para poder debatir abiertamente y con franqueza estos temas.

7. Algunos de los países tienen grandes déficits o superávits en cuenta corriente y, en conjunto, representan una proporción muy amplia del producto mundial. Por medio de acciones realizadas en colaboración, pueden tener una importante intervención en la corrección ordenada de los desequilibrios mundiales, y pueden hacer mucho para sustentar el crecimiento mundial a medida que se ajustan los perfiles de la demanda y el ahorro.

8. Las consultas multilaterales sobre desequilibrios de pagos mundiales tendrán lugar durante el resto del año, y comenzarán en las próximas semanas con conversaciones entre nuestro cuerpo técnico y cada país participante. Seguidamente se organizarán reuniones multilaterales con todos los participantes. Las reuniones se celebrarán a nivel técnico y con altas autoridades. Todos los demás países miembros del FMI participarán en el proceso por intermedio del Directorio Ejecutivo de la institución y, más adelante, por intermedio del Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI), que señala directrices a la institución a nivel ministerial. Esperamos que las deliberaciones se centren esencialmente en la manera en que podemos ayudar a que se tomen medidas en varios países simultáneamente. El proceso requerirá un enfoque flexible e informal por nuestra parte, y la participación y el compromiso de los altos directivos por parte de los países. Es mucho lo que hay que hacer y se necesitará tiempo. Los desequilibrios mundiales no surgieron de la noche a la mañana, y no se resolverán de un día para otro. Sin embargo, confiamos en que podremos avanzar hacia la solución de este asunto crucial.

9. En síntesis, nuestra supervisión se está adaptando a una nueva realidad mundial. Se tomarán acciones concretas y se fortalecerá el análisis y el seguimiento de las políticas cambiarias, los riesgos y los efectos secundarios potenciales para nuestros países miembros. El objetivo es fomentar un mayor conocimiento de los contextos regionales y de las experiencias de los diferentes países; ampliar la cobertura de temas pertinentes al sector financiero en los informes del Artículo IV, y centrar más la supervisión simplificando los informes del Artículo IV en años alternativos para determinados países.

10. Estas conferencias regionales sobre Centroamérica y la República Dominicana siempre han sido un paso adelante hacia la supervisión regional. Constituyen un excelente foro para analizar la cooperación regional y las acciones conjuntas de política económica, y serán parte importante del nuevo marco de supervisión.

Apoyo a los mercados emergentes

11. Los países de mercados emergentes desempeñan actualmente un importante papel en la economía mundial. La rápida expansión del alcance de los mercados de capitales privados ha dado lugar a oportunidades y desafíos sin precedentes en las economías emergentes. Por lo tanto, no debería sorprendernos que las cuestiones financieras sean medulares para nuestro trabajo en esos países. Prevemos que habrá una fuerte presión para que integremos el análisis del sector financiero con el análisis macroeconómico que tradicionalmente ha sido el objetivo de nuestra supervisión. Para ello será necesario realizar algunos cambios en la organización del FMI, pero también se requerirá la activa participación de los países.

12. Pese a la benigna situación en la que se encuentran actualmente los mercados financieros mundiales, no ha desaparecido el riesgo de que se produzcan crisis financieras. Una de las lecciones fundamentales que nos dejó el decenio pasado es que es mucho más preferible prevenir una crisis que tratar de curarla. Nuestro Director Gerente propuso que el FMI, para ayudar a evitar crisis, otorgase financiamiento contingente a países que hayan adoptado políticas macroeconómicas bien concebidas, tengan una deuda sostenible y mantengan la transparencia en la declaración de información, pero que sigan siendo vulnerables a los shocks. Un instrumento de financiamiento contingente bien diseñado puede ser un respaldo para una buena política económica y, de esa manera, puede ser una señal de que se están haciendo serios esfuerzos para evitar una crisis. Durante el verano analizaremos de qué maneras se puede poner en práctica esta idea.

13. Para gozar de más aceptación que otras soluciones anteriores, este instrumento tendrá que ofrecer giros más automáticos para los programas bien encaminados y brindar un mayor financiamiento desde el comienzo. La condicionalidad tendría que estar estrictamente centrada en las políticas que sustentan la estabilidad macroeconómica y reducen las vulnerabilidades.

14. Algunos mercados emergentes han establecido acuerdos regionales para la mancomunación de reservas y el financiamiento contingente a sus países miembros, como la Iniciativa Chiang Mai en Asia y el Fondo Latinoamericano de Reservas en la región andina. Estos acuerdos son útiles, porque es costoso acumular grandes montos de reservas para protegerse frente a las crisis. Las posibilidades de ampliar esas redes de protección serían mayores si cada grupo confiara en las políticas económicas de sus integrantes. El FMI podría dar un valioso apoyo en este sentido, mediante la emisión de señales para indicar, tras una supervisión intensiva, que las políticas que se están aplicando son sólidas. Estamos examinando las modalidades para intensificar la participación del FMI a este respecto.

15. El FMI también centra su atención en la reestructuración de la deuda y en la concesión de préstamos a países con atrasos. Es importante asegurarnos de que tengamos los instrumentos y las políticas necesarias para prestar en montos adecuados y solucionar los problemas que plantea la reestructuración de la deuda soberana. Si bien el FMI debe mantenerse neutral entre los deudores soberanos y los acreedores privados cuando es necesario reestructurar la deuda, su función central en el sistema financiero mundial lo obliga a promover la resolución de los atrasos, que merman la confianza en el deudor y en el sistema en general. El requisito de que se regularicen los atrasos sigue siendo apropiado y conveniente tanto para el acreedor como para el deudor.

La labor del FMI en los países de bajo ingreso

16. El FMI también desempeña un papel esencial en los países de bajo ingreso. En los últimos años ha coadyuvado en gran medida al desarrollo económico y a la reducción de la pobreza por medio del Servicio para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza. Hace poco se introdujeron instrumentos más flexibles, como el Instrumento de Apoyo a la Política Económica y el Servicio para Shocks Exógenos, de los que ya están beneficiando varios países.

17. Uno de los desafíos por delante es aprovechar el aumento previsto de los flujos de asistencia y el alivio de la deuda a los países de bajo ingreso para que se absorban los nuevos fondos sin comprometer la estabilidad macroeconómica, y se pueda un mayor crecimiento y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de las Naciones Unidas. En este sentido, se requiere una labor más intensa pero también más focalizada por parte del FMI, que incluya nuevos entendimientos con el Banco Mundial y otros organismos con respecto a la división de funciones. También se ha encargado al FMI y al Banco Mundial que monitoreen y presenten informes sobre el avances hacia los ODM.

18. La sostenibilidad de la deuda también es importante. El reciente alivio de la deuda proporcionado por las instituciones financieras internacionales mediante la Iniciativa para el Alivio de la Deuda Multilateral, , entre otros mecanismos, ha tenido un impacto positivo. Estamos perfeccionando el marco de sostenibilidad de la deuda, elaborado conjuntamente por el FMI y el Banco Mundial, para ayudar a los países a adoptar estrategias sanas de endeudamiento a mediano plazo y fortalecer el sistema de gestión del gasto público y el sistema impositivo.

19. El Comité Monetario y Financiero Internacional ha instado a todos los acreedores a colaborar con el FMI y el Banco Mundial para observar normas de concesión responsable de créditos, de forma que los países de bajo ingreso no caigan en un nuevo ciclo de sobreendeudamiento. Es esencial asimismo que el asesoramiento en materia de política económica, el apoyo para el fortalecimiento de las capacidades y la asistencia financiera que brinda el FMI a estos países guarden estrecha relación con sus nuevas necesidades y con sus estrategias de reducción de la pobreza.

Cuotas y participación

20. Debe fortalecerse la manera en que se gobierna el FMI. Es importante que todos los países miembros tengan una voz y representación justas en la institución. Estamos examinando cómo podríamos mejorar la distribución de cuotas mediante un aumento ad hoc a fin de reflejar los importantes cambios en el peso económico de los países. En los próximos meses centraremos muchos esfuerzos en este ámbito, y esperamos presentar al CMFI propuestas concretas de reformas fundamentales para llegar a un acuerdo en las Reuniones Anuales que se celebrarán en Singapur en septiembre. En definitiva, es poco probable que logremos una colaboración internacional sea significativa si no nos aseguramos de que todos los participantes sientan que tienen voz y representación justas en la institución.

21. Nuestra estrategia para abordar esta cuestión es implementar un programa de dos años a partir de la adopción de algunas decisiones cruciales en Singapur en septiembre, entre ellas, la aplicación inmediata de incrementos selectivos de cuotas para unos pocos países cuyas cuotas estén más evidentemente desfasadas de su peso respectivo en la economía mundial. Pero también debemos aplicar una reforma más amplia de la fórmula para calcular las cuotas y establecer un mecanismo para que los países de bajo ingreso tengan voz y representación justas. Por lo tanto, convendría que los países miembros lleguen a un acuerdo en Singapur sobre la necesidad de adoptar cambios más fundamentales en los próximos dos años. Estos cambios comprenderían una nueva ronda de aumentos ad hoc en el caso de los países que estén más subrepresentados, seguidos de una revisión de la fórmula utilizada para calcular las cuotas y de un aumento del número de votos básicos. Hemos presentado un documento al Directorio del FMI en el que se describe este enfoque y se solicita la opinión de los países miembros.

Financiamiento interno

22. Por último, me referiré brevemente al financiamiento interno del FMI. la reciente disminución de los créditos, y la consiguiente contracción de nuestros ingresos, plantean la cuestión de la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas del FMI. La situación financiera global de la institución se mantiene sólida desde el punto de vista del balance. Sin embargo, el riesgo de insuficiencia de ingresos se ha convertido en un tema importante. Ya no es factible financiar las actividades de supervisión y fortalecimiento de las capacidades que desempeña el FMI únicamente con los márgenes que se cobran sobre los préstamos de ajuste. Los muy valiosos bienes públicos que proporcionamos -como la prevención de crisis financieras- deberán financiarse a través de una estructura de ingresos que sea compatible con las actividades de la institución. Confiamos en que nuestros países miembros sean conscientes de ello y nos brinden su apoyo en este sentido.

23. El objetivo fundamental es colocar a la institución en una sólida base financiera a largo plazo. Para ello, es necesario establecer un nuevo modelo operativo basado en una fuente estable de ingresos también a largo plazo. Se requerirá tiempo para generar un consenso político en torno a cualquier medida específica. Obviamente, también debemos seguir siendo eficientes, y estamos examinando opciones para reducir aún más el costo de la prestación de nuestros servicios.

Conclusión

24. El proceso de elaboración de una estrategia a mediano plazo para el FMI ha suscitado un intenso debate dentro y, lo que es más importante, fuera de la institución. La prioridad ahora, tras recibir el firme respaldo de los 184 países miembros en abril, sería pasar a la fase de implementación de las medidas de reforma que convertirán a nuestra institución de 61 años en un organismo más eficaz para prevenir y resolver crisis. Los problemas actuales son muy distintos de los que se afrontaban en 1945 cuando se creó el FMI. En las últimas Reuniones de Primavera se nos encomendó claramente un firme y renovado mandato de atender los desequilibrios financieros mundiales y ayudar a los países miembros a adaptarse a las nuevas realidades de la globalización. Tenemos la intención de avanzar con entusiasmo en la aplicación de reformas para que el FMI pueda desempeñar con más idoneidad las funciones que le competen en la economía globalizada del siglo XXI.

25. Muchas gracias.



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