El papel del FMI en la lucha contra el VIH/SIDA
La epidemia del VIH/SIDA representa una amenaza sin precedentes para la salud, el desarrollo y la seguridad mundiales. El FMI colabora con otras organizaciones en la lucha contra esta enfermedad, ofreciendo respaldo a las estrategias nacionales de reducción de la pobreza orientadas a asignar un mayor gasto a la lucha contra el VIH/SIDA y a otros programas de reducción de la pobreza. Asimismo, el FMI asesora a los países sobre las repercusiones macroeconómicas del VIH/SIDA y sobre cómo absorber flujos importantes de ayuda externa. |
Antecedentes
Hoy en día, unos 40 millones de personas en todo el mundo están infectadas por el VIH/SIDA. En el último año se infectaron alrededor de 5 millones de personas y más de 3 millones murieron. Las dos terceras partes de los infectados viven en África subsahariana, y la enfermedad se está propagando rápidamente a otras regiones del mundo en desarrollo, especialmente a los Estados de la antigua Unión Soviética, el Caribe y partes de Asia oriental y meridional. Según estimaciones del Programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), para 2010 habrá otros 45 millones de personas infectadas en 126 países de bajo y mediano ingreso.
El VIH/SIDA representa una crisis de grandes proporciones que afecta al desarrollo. Desde su aparición, la epidemia ha causado la muerte de millones de adultos en la plenitud de la vida, ha separado familias y ha provocado la destrucción y el empobrecimiento de comunidades enteras. Más de 14 millones de niños han quedado huérfanos por causa del VIH/SIDA. En algunos países, la esperanza de vida se ha reducido en más de 20 años. La magnitud de la epidemia está destruyendo las redes informales de protección social. La atención global de la salud está disminuyendo debido a la creciente demanda de servicios de salud. La fuerza de trabajo se está reduciendo y los costos de la mano de obra están aumentando, con graves consecuencias para la inversión, la producción y el ingreso per cápita.
Llamamiento a la acción
En la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas celebrada en septiembre de 2000, los gobernantes mundiales acordaron ocho objetivos de desarrollo concretos y mensurables —conocidos ahora como los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)— que deberían cumplirse hasta 2015. Uno de esos objetivos consiste en detener y comenzar a reducir la propagación del VIH/SIDA. En abril de 2001, el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, delineó una estrategia para combatir el VIH/SIDA y exhortó a la comunidad internacional, los gobiernos y el sector privado a aportar los recursos necesarios para financiarla. Esta estrategia comprende:
i) la prevención, es decir, llevar a cabo una amplia campaña de educación; ii) el suministro de medicamentos para evitar la transmisión de la infección de madre a hijo; iii) el acceso de los infectados a un tratamiento humanitario; iv) nuevas investigaciones en busca de una vacuna y una cura, y v) protección para aquellos a los que la enfermedad ha dejado en condiciones más vulnerables, especialmente los huérfanos.
También propuso la creación de un Fondo Mundial para enfrentar no solo la crisis del VIH/SIDA sino también otros problemas de salud graves que afectan a los países en desarrollo, como el paludismo y la tuberculosis. En conjunto, estas enfermedades son la causa de casi 6 millones de muertes al año, es decir, el 10% del total mundial.
En el marco de las Naciones Unidas, ONUSIDA se encarga de coordinar la labor de otros organismos de la ONU, para lo cual divulga conocimientos fundamentales para combatir el SIDA y reúne y divulga información sobre la evolución de la epidemia. Desde 2001 el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la tuberculosis y el paludismo ha captado US$5.700 millones en financiamiento hasta 2008 y, hasta la fecha, ha comprometido US$3.100 millones para el financiamiento de programas en 128 países. Casi las dos terceras partes de estos recursos se destinan a la lucha contra el VIH/SIDA. En los últimos cinco años, el Banco Mundial ha comprometido US$1.789 millones en donaciones, préstamos y créditos para programas de lucha contra el VIH/SIDA en todo el mundo. A su vez, la Iniciativa “tres millones para 2005” de la Organización Mundial de la Salud busca mejorar significativamente el acceso al tratamiento antirretroviral en los países de bajo ingreso, y se prevé alcanzar 3 millones de pacientes para el año 2005.
Sin embargo, si bien es mucho lo que se ha logrado en los últimos años, se deberán tomar nuevas medidas, o ampliar las existentes, a fin de proporcionar financiamiento para ayudar a los países a hacer frente a esta epidemia y mitigar la enfermedad, crear conciencia sobre el grave riesgo que representa el VIH/SIDA para el desarrollo y mejorar el acceso al tratamiento así como a medicamentos antirretrovirales asequibles.
Importancia del papel del FMI
El FMI ha respaldado el llamamiento del Secretario General de la ONU en favor de esta importante campaña mundial de lucha contra el VIH/SIDA y está colaborando con otras organizaciones, especialmente el Banco Mundial, para ampliar los programas de prevención y tratamiento de la enfermedad a nivel de los países. Estos programas constituyen un elemento importante en muchos documentos de estrategia de lucha contra la pobreza (DELP), que preparan las autoridades de los países de bajo ingreso con la colaboración de la sociedad civil y los socios en el desarrollo. Los DELP proporcionan la base operativa para los préstamos concesionarios del FMI y del Banco Mundial y el alivio de la deuda en el marco de la Iniciativa para los países pobres muy endeudados (PPME). En cooperación con el Banco Mundial, el FMI ayuda a los países pobres a mejorar sus sistemas de gestión del gasto público para garantizar el uso eficiente y transparente de los fondos, incluidos los que se destinan a programas de salud.
A su vez, el VIH/SIDA es uno de los temas en las deliberaciones periódicas de supervisión que lleva a cabo el FMI tanto con los países en desarrollo como con los países desarrollados. El profundo impacto económico que puede tener el VIH/SIDA en los países es un elemento clave que los funcionarios del FMI tienen en cuenta al analizar las perspectivas de la economía de los países afectados y asesorar a estos en materia de política. Las repercusiones macroeconómicas y fiscales del VIH/SIDA se han abordado en muchos informes sobre países elaborados por el FMI, y los funcionarios han preparado varios documentos de trabajo sobre el impacto macroeconómico, el acceso a la atención de la salud y las consecuencias generales de la enfermedad en el bienestar económico. El FMI publicó hace poco The Macroeconomics of HIV/AIDS, el estudio más completo hasta la fecha que enfoca las dimensiones macroeconómicas y fiscales de la epidemia. Otro aspecto de la supervisión es brindar asesoramiento para que los importantes aumentos de la ayuda externa puedan absorberse eficazmente. El FMI exhorta firmemente a los países industriales a ampliar la asistencia oficial para el desarrollo, que incluya nuevas y mayores contribuciones al Fondo Mundial. Y para permitir un mayor financiamiento del gasto público con donaciones externas; en los programas respaldados por el FMI tales donaciones suelen considerarse parte de los ingresos fiscales, de tal manera que la entrada y salida de estos fondos no incrementen el déficit público ni estén sujetos a límites. La mayoría de los programas respaldados por el FMI tampoco limitan el gasto de los préstamos concesionarios para proyectos.
La comunidad internacional tiene por delante una tarea gigantesca en la lucha contra el VIH/SIDA. El FMI, como parte de una labor internacional conjunta, contribuye, de conformidad con la misión que le ha sido asignada, a combatir esta enfermedad y sus devastadores efectos en el desarrollo económico y humano.
