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Gráfico de la semana

La desaceleración del crecimiento económico mundial es cada vez más evidente, como muestran los datos de alta frecuencia

En un entorno en que múltiples factores lastran el crecimiento, se prevé que la política monetaria sufra nuevas contracciones dada la necesidad de reducir la elevada inflación.

Tryggvi Gudmundsson

13 de noviembre de 2022

Las perspectivas de crecimiento económico mundial se enfrentan a una combinación única de factores adversos, en concreto, la invasión rusa de Ucrania, el aumento de las tasas de interés para contener la inflación, y los efectos persistentes de la pandemia, como son los confinamientos en China y las perturbaciones en las cadenas de suministro.

A su vez, en nuestra última edición de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO), publicada el pasado mes, nuestro pronóstico de crecimiento mundial para el próximo año se redujo hasta 2,7%, y prevemos que países que representan más de un tercio del producto mundial se contraigan durante parte de este año o el próximo. Además, como analizamos en nuestro último informe preparado para el Grupo de los Veinte, los indicadores de alta frecuencia recientes confirman que las perspectivas son más sombrías.

Como se muestra en el gráfico de la semana, en los últimos meses se ha producido un continuo deterioro de los índices de gerentes de compras en varias economías del G20. Estos indicadores basados en encuestas miden el ímpetu de la actividad manufacturera y de servicios.

En el gráfico se observa que en una creciente proporción de países del G20 las mediciones han pasado de un territorio expansivo a comienzos de este año a niveles que indican contracción. Esto es cierto tanto para las economías avanzadas como para las economías de mercados emergentes, lo que subraya la naturaleza mundial de la desaceleración económica.

Si bien las cifras publicadas del producto interno bruto del tercer trimestre sorprendieron de forma positiva en algunas de las principales economías, los índices de gerentes de compras publicados en octubre indican un debilitamiento en el cuarto trimestre, en particular en Europa. En China, los confinamientos intermitentes debidos a la pandemia y las dificultades del sector inmobiliario están contribuyendo a una desaceleración económica que no solo se ve en los datos del índice de gerentes de compras, sino también en la inversión, la producción industrial y las ventas minoristas. Es inevitable que esto tenga un impacto significativo en otras economías debido al importante papel de China en el comercio.

Pese a la creciente evidencia de desaceleración económica mundial, las autoridades económicas tienen que seguir dando prioridad a contener la inflación, que está contribuyendo a una crisis del costo de vida y perjudica sobre todo a los grupos vulnerables y de ingreso bajo. Como se destaca en nuestro informe para el G20, el entorno de la política macroeconómica está rodeado de una incertidumbre inusual.

Sin embargo, es probable que en muchos países sea necesario continuar con el endurecimiento fiscal y monetario para reducir la inflación y abordar las vulnerabilidades de la deuda; y prevemos nuevos endurecimientos en muchas economías del G20 en los próximos meses. No obstante, estas medidas continuarán lastrando la actividad económica, en especial en los sectores sensibles a las tasas de interés, como es el de la vivienda.

Los retos a los que se enfrenta la economía mundial son inmensos, y el debilitamiento de los indicadores económicos indica que habrá nuevos retos en el futuro. Sin embargo, si se actúa con cautela en el ámbito de las políticas y se realizan esfuerzos multilaterales conjuntos, el mundo podría avanzar hacia un crecimiento más fuerte y más inclusivo.