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Boletín del FMI : Riesgos financieros: En aumento y en rotación

15 de abril de 2015

  • Las economías avanzadas tienen que potenciar el efecto de la política monetaria, gestionar los efectos financieros secundarios
  • Los mercados emergentes tienen que mejorar su resistencia, subsanar deficiencias internas
  • Las autoridades deben afianzar la liquidez del mercado

Los riesgos para la estabilidad financiera mundial han aumentado desde octubre de 2014, y se han trasladado a partes del sistema financiero en donde son más difíciles de evaluar y corregir, según el más reciente Informe sobre la estabilidad financiera mundial (Informe GFSR) del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Un inversionista en China: Los riesgos financieros están trasladándose a la banca paralela, y de las economías avanzadas a las emergentes (Foto: Bei Feng/epa/Corbis)

Un inversionista en China: Los riesgos financieros están trasladándose a la banca paralela, y de las economías avanzadas a las emergentes (Foto: Bei Feng/epa/Corbis)

INFORME SOBRE LA ESTABILIDAD FINANCIERA MUNDIAL

En un contexto de recuperación económica mundial moderada y desigual, con tasas de inflación demasiado bajas en muchos países, los riesgos para la estabilidad financiera mundial se han agravado. El carácter divergente del crecimiento y de las políticas monetarias en los distintos países ha agudizado las tensiones en los mercados financieros mundiales y ha provocado fluctuaciones rápidas y volátiles de los tipos de cambio y las tasas de interés en los últimos seis meses, según el FMI.

Esta situación se debe en parte a las secuelas de la debilidad y el saneamiento incompleto de los balances del sector privado. Los riesgos también están rotando: del sector bancario tradicional a la banca paralela, de la solvencia a los riesgos de liquidez del mercado, y de las economías avanzadas a los mercados emergentes.

“A medida que los riesgos aumentan y rotan, se precisan medidas de política adicionales para reforzar la eficacia e influencia de la política monetaria y apuntalar la estabilidad financiera”, afirmó José Viñals, Consejero Financiero y titular del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del FMI. “Es crucial tomar medidas de inmediato, tanto a nivel mundial como en países específicos”.

A la luz de estas circunstancias, los países tienen que asumir cinco desafíos clave para salvaguardar la estabilidad financiera mundial.

Se necesitan medidas adicionales de expansión cuantitativa

El primer desafío consiste en potenciar el impacto de la política monetaria en los países avanzados, y al mismo tiempo gestionar los efectos secundarios perjudiciales de las bajas tasas de interés. El Banco Central Europeo y el Banco de Japón han adoptado políticas monetarias enérgicas para contrarrestar el recrudecimiento de las presiones desinflacionarias. Estos programas, denominados de expansión cuantitativa, ya han dado señales claras de haber tenido éxito. Los costos de financiamiento se han reducido en la zona del euro, los precios de las acciones han repuntado y el euro y el yen se han depreciado significativamente, lo cual ayuda a apuntalar las expectativas inflacionarias.

No obstante, las autoridades tienen que complementar estas acciones con medidas adicionales de expansión cuantitativa (“QE plus”), caso contrario, la política monetaria no será totalmente eficaz.

• En la zona del euro, esto exige desbloquear el canal del crédito bancario resolviendo el problema de una cartera de préstamos en mora de €900.00 millones. Los bancos con más préstamos incobrables tienden a prestar menos, de ahí que sea necesario reducir la abultada cartera en mora. Si no se toman más medidas, la capacidad de préstamo de los bancos en la zona del euro podría limitarse a un escaso 1% a 3% anual en promedio. Las autoridades deben alentar a los bancos a resolver la situación de sus préstamos incobrables y garantizar marcos jurídicos e institucionales más eficientes para agilizar este proceso.

• En Japón, la eficacia de la expansión cuantitativa depende de la implementación firme de la segunda y tercer flechas de la Abeconomía, a saber, las reformas en los terrenos fiscal y estructural. Si estas reformas no se completan, los esfuerzos para sacar a la economía de la deflación y elevar el crecimiento tendrán menos probabilidades de ser exitosos.

• En Estados Unidos, no está garantizado que se cumpla el escenario base de una normalización fluida de la política monetaria. La Reserva Federal (Fed) tiene que seguir buscando un ritmo adecuado para el “repliegue” y seguir comunicando claramente sus decisiones al público. Pero complicaciones potenciales podrían dar lugar a divergencias entre la opinión del mercado y la opinión oficial en cuanto a las perspectivas de inflación. Una rápida descomprensión de los rendimientos también podría incrementar la volatilidad, con repercusiones a escala mundial.

Gestionar el “prolongado nivel bajo” de las tasas de interés

El segundo desafío radica en limitar los excesos financieros provocados por el “prolongado nivel bajo” de las tasas de interés. Por ejemplo, de persistir el bajo nivel de las tasas de interés, aumentaría el riesgo de que las compañías europeas de seguros de vida de tamaño intermedio atraviesen dificultades, y aproximadamente una cuarta parte de los aseguradores no podrían cumplir los requisitos de capital de solvencia en el futuro. Con una cartera de €4,4 billones en activos en la Unión Europea en manos de las compañías de seguros de vida, y con un alto y creciente grado de interconexión con el sistema financiero en general, los aseguradores débiles son una fuente de potenciales efectos de contagio. Este es un ejemplo importante de la rotación de los riesgos de las instituciones bancarias a las no bancarias.

“Es sumamente importante que estos problemas potenciales de solvencia no se materialicen”, dijo Viñals. “Deben ser abordados preventivamente con medidas micro y macroprudenciales adecuadas”.

Los mercados emergentes en el torbellino de contracorrientes mundiales

El tercer desafío consiste en preservar la estabilidad en los mercados emergentes atrapados en el torbellino de contracorrientes mundiales y hacer frente a las debilidades internas. Los precios más bajos de las materias primas y las menores presiones inflacionarias están beneficiando a muchas de estas economías. No obstante, los exportadores de petróleo y materias primas, así como los sectores del mercado fuertemente endeudados están expuestos a riesgos más importantes. Además, la marcada apreciación del dólar plantea riesgos adicionales para las empresas y los países con grandes deudas en moneda extranjera.

La capacidad de resistencia financiera puede reforzarse con medidas micro y macroprudenciales. Los reguladores tienen que someter a los bancos a pruebas de tensión relacionadas con los riesgos de moneda extranjera y precios de las materias primas, y vigilar más de cerca el apalancamiento de las empresas y las exposiciones en divisas sin cobertura, incluidas las posiciones en derivados.

Riesgos geopolíticos impredecibles

El cuarto desafío está en hacer frente a las tensiones geopolíticas en Rusia y Ucrania, Oriente Medio y partes de África, así como los riesgos en Grecia.

La ilusión de la liquidez del mercado

Por último, la gestión de cualquiera de estos desafíos puede complicarse cuando los mercados padecen iliquidez. Los mercados quizá tengan suficiente liquidez en las épocas de prosperidad, pero esa liquidez puede agotarse cuando sufren tensiones, lo cual amplifica el impacto de los shocks de precios. Durante los períodos de iliquidez ocurridos desde la crisis, la correlación entre los mercados ha aumentado, elevando el potencial de contagio. Entre las causas subyacentes están la evolución hacia la negociación electrónica de alta frecuencia, una menor creación de mercado y un mayor uso de parámetros de referencia.

Combinación amplia de políticas para abordar el aumento y la rotación de los riesgos

Ante el aumento y la rotación de los riesgos, las medidas de política adicionales —más allá de las monetarias— son vitales para lograr una salida duradera de la crisis financiera mundial y para salvaguardar la estabilidad financiera.

Las autoridades tienen que afrontar los legados de la crisis. Es necesario amplificar el impacto de la política monetaria y contener los excesos financieros. Además, las autoridades tienen que afianzar la liquidez del mercado y llevar a término las reformas de la regulación financiera.