Un equipo del personal técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI)
dirigido por el Sr. Roberto Cardarelli visitó Buenos Aires del 31 de
octubre al 10 de noviembre de 2017 para llevar a cabo la consulta del
Artículo IV correspondiente a 2017. Al término de la visita, el Sr.
Cardarelli realizó la siguiente declaración:
“Argentina está volcada a una transformación sistémica de la economía. La
eliminación de los controles cambiarios, la modernización de la política
monetaria, la resolución de la controversia con los bonistas y el regreso a
los mercados internacionales de capital, y el reordenamiento de las tarifas
de los servicios públicos han corregido los desequilibrios macroeconómicos
más urgentes. Se han reconstruido y fortalecido las instituciones, y se ha
realizado un avance notable en el restablecimiento de la integridad, la
transparencia y la eficiencia en todos los niveles del gobierno. Se han
adoptado nuevas medidas de lucha contra la corrupción y se han mejorado los
procesos de contratación púbica y gobernabilidad empresarial. Estos
esfuerzos han producido ahorros presupuestarios y sentado las bases para
una inversión privada más vigorosa en los años venideros.
Estos cambios, sumados a otros cambios de políticas, han arrojado como
resultado una recuperación sostenida de la recesión desde mediados de 2015.
Las previsiones de crecimiento son de 2¾% este año y 2½% en 2018. La
inflación se mantiene persistentemente elevada, previéndose que retrocederá
poco a poco. El fortalecimiento de la demanda interna ha contribuido a
ahondar el déficit en cuenta corriente, en tanto que el elevado déficit del
gobierno general ha producido un rápido aumento del endeudamiento en moneda
extranjera, incrementando las necesidades de financiamiento externo.
Teniendo en cuenta que la caída de la inflación ha sido más lenta de lo
esperado y en vista de los significativos influjos de capitales, el tipo de
cambio real se ha visto presionado al alza. Estos factores constituyen
vulnerabilidades para las perspectivas a mediano plazo.
Acelerar las reformas contribuiría a mitigar estas vulnerabilidades. El
gobierno se ha comprometido a seguir recortando el gasto público para
aliviar la carga tributaria y alcanzar las metas de déficit fiscal. Las
autoridades federales han anunciado una reducción del déficit federal
primario equivalente a 2% del PIB en el curso de los dos próximos años,
basada en recortes de los subsidios económicos y otras medidas; las
provincias, por su parte, se han comprometido a reducir su déficit
alrededor de ¾% del PIB. Este plan fiscal está bien orientado; no obstante,
un ordenamiento fiscal más profundo permitiría reducir en mayor medida las
tasas de interés reales, aliviaría la presión alcista a la que se encuentra
sometida el peso, eliminaría el financiamiento monetario del déficit fiscal
con mayor rapidez, anclaría mejor las expectativas inflacionarias, y
mitigaría las vulnerabilidades que generaría un repentino endurecimiento de
las condiciones de financiamiento externas.
La reforma impositiva propuesta por las autoridades constituye un buen paso
hacia la reestructuración del ineficiente sistema tributario argentino. La
propuesta reduce paulatinamente la alícuota efectiva aplicada a los
ingresos de los trabajadores de menos recursos, mejora la progresividad del
sistema y incentiva la formalización del empleo. Al ampliar la cobertura
del impuesto a las ganancias de los particulares se podrían recortar los
aportes a la seguridad social. La reducción paulatina de la alícuota del
impuesto sobre las utilidades reinvertidas es un paso positivo y debería
contribuir a respaldar la inversión. La eliminación gradual del impuesto a
las transacciones financieras suprimirá una distorsión que mantiene
frenadas la profundización financiera y la inclusión financiera. Al
incentivar a las provincias a eliminar el impuesto a los ingresos brutos se
respaldarían también la inversión, el crecimiento y la creación de empleo.
De cara al futuro, avanzar más en la reforma del lado de la oferta
promovería un crecimiento vigoroso, sostenido y equitativo. Corresponde
felicitar a las autoridades por las medidas adoptadas para reducir la
burocracia y las iniciativas lanzadas para recortar significativamente los
costos administrativos relacionados con el comercio exterior y la
habilitación de negocios. Sin embargo, aún queda margen para eliminar las
barreras al comercio, a la inversión y al ingreso de empresas al mercado,
así como para corregir prácticas empresariales que lesionan la competencia.
La creación de puestos de trabajo de calidad para todos los argentinos es
la manera más eficaz y sostenible de aliviar la pobreza, incrementar el
producto y la productividad, y ofrecer oportunidades. La reforma de las
instituciones del mercado laboral contribuiría a reducir la informalidad,
promover la igualdad de género y lograr que los frutos de un crecimiento
más vigoroso se distribuyan con más equidad. La flexibilización de la
jornada laboral y la adopción de políticas laborales activas pueden
contribuir a aumentar las posibilidades de empleo para todos los
trabajadores.”