La recuperación económica de España se mantiene fuerte: el consumo, la
inversión y las exportaciones netas contribuyen a un patrón de
crecimiento más equilibrado. La reasignación de recursos hacia el
competitivo sector exportador español, junto con la creación de la
mayoría de los nuevos puestos de trabajo en el sector servicios, han
desempeñado un papel importante en este repunte. Los balances del
sector bancario son más sólidos, la deuda del sector privado está
disminuyendo y la disponibilidad de crédito mejora. Ahora que madura la
recuperación, ha llegado el momento de abordar las vulnerabilidades
restantes relativas a la elevada deuda pública, y de finalizar el
ajuste post-crisis del sector bancario aún en curso. Al mismo tiempo,
siguen siendo prioritarios la reducción del desempleo estructural y el
fomento de la productividad. De no continuar realizándose avances
decididos en materia de reformas estructurales y reconstitución de las
reservas fiscales, la economía seguiría siendo vulnerable a
turbulencias, con el riesgo de dejar atrás a algunos segmentos de la
población.
Perspectivas
España se encuentra en el cuarto año de una expansión económica y creación
de empleo impresionantes. El PIB probablemente superó la cifra que había
alcanzado con anterioridad a la crisis ya en el segundo trimestre, con un
crecimiento holgadamente superior a la media de la eurozona. Gracias a las
reformas efectuadas, la economía se ha vuelto más competitiva, flexible y
resistente. El dinámico sector de los servicios, orientado en gran parte a
la exportación, ha sustituido al desproporcionado sector de la construcción
y, junto con la recuperación de la industria manufacturera, han contribuido
a mejoras sostenidas de la balanza por cuenta corriente. Por otra parte, el
nivel de endeudamiento privado está en niveles más gestionables, y el
sector bancario en una posición más sólida. Se prevé que el PIB real
aumente un 3,1 por ciento este año, con riesgos al alza, ya que el impulso
generado por las reformas efectuadas puede ser mayor de lo estimado.
Sin embargo, todavía quedan algunos retos que es necesario afrontar
plenamente para contrarrestar la ralentización del crecimiento que se
espera a medio plazo, y para lograr mayor resistencia. La deuda pública y
el desempleo estructural permanecen elevados, el envejecimiento de la
población genera presiones fiscales, y la productividad va por detrás de la
de los países homólogos de la UE. Además, la posición deudora neta de
España con el resto del mundo sigue siendo abultada, y aún no se han
completado íntegramente el ajuste del sector financiero ni las reformas
adicionales para fortalecer y modernizar ciertos arreglos institucionales.
Política fiscal: reconstituir las reservas
La coyuntura económica propicia hace que el presente sea un buen momento
para reducir aún más las vulnerabilidades fiscales. La elevada tasa de
deuda pública de España, que ronda el 100 por cien del PIB, deja poco
margen a la política fiscal para responder a turbulencias. Además, la
dinámica demográfica de España conlleva un aumento significativo del gasto
relativo al envejecimiento en el medio plazo. Mantener el ritmo gradual de
ajuste establecido para 2017, hasta alcanzar el equilibrio presupuestario
estructural, permitiría reconstruir las reservas fiscales con mayor
rapidez, al acelerar la reducción de la deuda.
El techo de gasto previsto para 2018 contribuirá de forma importante a
rebajar el déficit, requiriendo la aplicación de la regla de gasto en todos
los niveles de la administración. El margen para medidas más estructurales
se encuentra principalmente en el lado de los ingresos, aunque también
ayudaría la adopción de reformas destinadas a incrementar la eficiencia del
gasto. La recaudación por IVA en España en relación al PIB sigue siendo
significativamente inferior a la de otros países europeos, hasta cierto
punto debido a que gran parte del consumo se beneficia de tipos reducidos.
Gravar de forma gradual más bienes de consumo al tipo general del IVA
proporcionaría recursos para reducir la deuda, creando espacio para
proteger debidamente a los grupos vulnerables. Del mismo modo, aproximar
más los impuestos y tasas ambientales a los niveles de los países homólogos
de la UE y reducir las ineficiencias del sistema tributario también podrían
ayudar a reducir el déficit y la deuda. Las revisiones del gasto previstas,
incluida la relativa al gasto farmacéutico, podrían elevar la calidad y la
eficiencia de la prestación de servicios. Dicha revisión debería estar
estrechamente vinculada a las reformas del modelo de financiación
autonómico.
España adoptó un paquete integral de reformas de las pensiones en 2011 y
2013 para afrontar la presión del gasto en pensiones derivada del
envejecimiento de la población. Las reformas aseguran la estabilidad
financiera del sistema de pensiones, así como la revalorización nominal
anual de las pensiones para todos los jubilados. Como resultado, dentro de
treinta años la pensión media de un jubilado español en relación al salario
medio de la economía (la tasa de sustitución) seguiría estando sobradamente
por encima de la media prevista en la UE. Resulta esencial que las reformas
se apliquen en su totalidad y tendrían que evitarse los ajustes puntuales,
como por ejemplo en el índice de revalorización de las pensiones. Si se
considera necesario realizar cambios para asegurar una transición
continuada y suave hacia un sistema de pensiones financieramente sostenible
y socialmente aceptable, la carga del ajuste debería repartirse entre las
generaciones y dentro de las mismas. La mejor manera de lograrlo sería a
través de un paquete de medidas que incentiven una vida laboral más larga y
fomenten el ahorro complementario. Por otra parte, en beneficio de los
jubilados presentes y futuros, será fundamental la plena transparencia
sobre cómo se consigue la sostenibilidad financiera del sistema de
pensiones y las consiguientes implicaciones para la renta de jubilación.
El mercado de trabajo: hacia una mejor empleabilidad y una menor
dualidad
La competitividad en costes ha apoyado una firme creación de empleo. La
tasa de paro en el primer trimestre de 2017 fue del 18,8 por ciento,
inferior a la registrada en el primer trimestre de 2010. Las tasas de
desempleo juvenil y de larga duración también han mejorado
significativamente. Estos factores han permitido recuperar en parte la gran
pérdida de renta mediana sufrida por la generación española más joven en
relación a las cohortes de mayor edad. No obstante, las tasas de desempleo
juvenil y de larga duración siguen situándose entre las más altas de
Europa, los nuevos contratos temporales han seguido superando en número a
los nuevos contratos indefinidos y el empleo a tiempo parcial con carácter
involuntario se mantiene en cotas elevadas.
Fomentar un mercado de trabajo dinámico y saneado que ofrezca oportunidades
de empleo a todos los segmentos de la sociedad requiere un planteamiento
integral. A tal fin, convendrá mantener la competitividad de la economía,
lo que requiere a su vez que las condiciones de trabajo se establezcan de
manera flexible con arreglo a las características específicas de las
distintas empresas y sectores, y afrontar el persistente problema de la
dualidad del mercado de trabajo. Por otra parte, las políticas activas de
empleo bien diseñadas y dirigidas pueden desempeñar un papel mayor a la
hora de ayudar a la reinserción laboral de los jóvenes escasamente
cualificados y de los desempleados de larga duración. Para maximizar su
efectividad, las políticas activas de empleo deberían complementar los
esfuerzos destinados a mejorar la calidad de la educación y la formación.
Con ello se contribuiría a abordar la falta de adecuación de algunas
cualificaciones y a aumentar la productividad.
Reformas estructurales: elevar las perspectivas de crecimiento a medio
plazo
Elevar el crecimiento de la productividad es crucial para las perspectivas
económicas a medio plazo de España y para una reducción más rápida de las
vulnerabilidades. Esto reviste particular importancia ya que se prevé que
la población activa se contraiga en las próximas décadas a causa del
envejecimiento de la población. Ya pueden observarse ciertas mejoras de la
productividad. La desaparición de empresas menos productivas ha elevado el
crecimiento agregado de la productividad tras la crisis. Además, existen
ciertos indicios de mejora en la asignación de crédito: los recursos están
destinándose a empresas más productivas y saneadas financieramente a
resultas de la reestructuración del sector bancario. Sin embargo, los
niveles de productividad en los sectores españoles de manufacturas,
comercio y servicios de mercado siguen encontrándose considerablemente por
debajo de los existentes en países homólogos de la UE.
Las políticas que reduzcan los obstáculos a la competencia (p.ej., la
aplicación de la Ley de Unidad de Mercado), apoyen la capacidad de crecer e
innovar de las empresas (p.ej., menos regulaciones en función del tamaño y
más gasto en investigación y desarrollo), y faciliten el acceso a la
financiación con recursos propios para las empresas de nueva creación ( startups) serán importantes para fomentar el crecimiento y la
competitividad de aquí en adelante.
Sector financiero: finalizar el saneamiento post-crisis y la agenda de
reformas
Las profundas reformas emprendidas en 2012, y continuadas posteriormente,
han contribuido a la aparición de un sistema bancario más fuerte y
racionalizado. La rentabilidad y la solvencia han mejorado sustancialmente
en la mayoría de los bancos, hay mayor disponibilidad de crédito, y las
adaptaciones a los nuevos requisitos regulatorios van progresando con
fluidez. La rápida resolución de un banco sistémico nacional cotizado ha
eliminado una fuente de incertidumbre en el sistema bancario, y prosiguen
los esfuerzos de consolidación en el sistema. Sin embargo, los legados de
la crisis todavía no se han superado del todo. Las cifras de activos
morosos y adjudicados se han reducido notablemente, pero se mantienen
relativamente elevados en unos cuantos bancos, lastrando sus resultados.
Los bancos han continuado además captando capital de conformidad con los
requisitos regulatorios. Aunque siguen a la zaga de sus homólogos europeos,
en general tienen un nivel de apalancamiento inferior gracias a una mayor
intensidad en las ponderaciones por riesgo. Y al igual que otros bancos
europeos, la banca española también se enfrenta a los retos derivados de
las incertidumbres relativas al entorno de crecimiento, la posible
normalización futura de la política monetaria del BCE, y el cumplimiento de
requisitos regulatorios futuros.
A fin de que el sistema financiero mejore adicionalmente su resistencia y
su apoyo al crecimiento económico, la evaluación del Fondo en 2017 en el
marco del Programa de Evaluación del Sector Financiero (PESF) puso de
relieve tres prioridades a corto plazo: atajar las debilidades restantes y
los legados de la crisis, prepararse para manejar turbulencias que amenacen
la estabilidad financiera, y fortalecer y modernizar el marco
institucional.
· Un enfoque más proactivo a la hora de lidiar con los legados de la crisis
ayudaría a preparar al sistema bancario para los nuevos retos. La
aceleración del saneamiento de balances debería basarse en la orientación
del BCE sobre la reducción de la morosidad y la aplicación de las normas
contables sobre provisiones (entrada en vigor de la NIIF 9). Los supuestos
de valoración de los activos inmobiliarios de los bancos deberían
analizarse minuciosamente, llevándose a cabo acciones de supervisión para
impulsar un mayor avance.
· Los bancos españoles necesitan continuar mejorando la rentabilidad,
acumulando más reservas de capital, y adaptando sus posiciones de
financiación. La reciente ronda de consolidación bancaria es un avance
positivo, pero sigue existiendo margen para la realización de ulteriores
esfuerzos que fortalezcan estructuralmente la rentabilidad de los bancos.
Algunos bancos necesitan además elevar aún más su capital regulatorio o sus
reservas de capital para compensar la desaparición gradual de exenciones
regulatorias y proteger su negocio frente a perturbaciones inesperadas. Por
otra parte, algunos bancos pueden tener que adaptar la estructura de su
pasivo para cumplir con nuevas obligaciones regulatorias, y estar
preparados para una eventual reducción gradual de la política de
acomodación monetaria del BCE. Y por último, partiendo de las medidas
adoptadas recientemente, resulta esencial una reforma integral del sector
de cooperativas de crédito, destinada en particular a fortalecer el
gobierno corporativo y a mejorar las posibilidades de resolución. .
· El establecimiento de un Consejo del Riesgo Sistémico interinstitucional
potenciaría la vigilancia del riesgo sistémico y la toma de decisiones
macroprudenciales. Ayudaría a abordar la creciente interconexión sistémica
del sector financiero. Dada la tradicional importancia de la exposición al
sector inmobiliario en los balances bancarios, ampliarlas herramientas
macroprudenciales para incluir en su caso límites a la ratio préstamo-valor
de garantía y a la ratio de cobertura del servicio de la deuda reforzaría
la capacidad del Banco de España a la hora de afrontar una futura
acumulación de riesgos en la exposición al sector inmobiliario. Las
disposiciones actuales en materia de resolución para bancos de importancia
sistémica están funcionando bien por ahora, aunque con el tiempo debería
abordarse la fragmentación de dichas disposiciones mediante la revisión del
sistema existente, que separa las responsabilidades preventivas y
ejecutivas en materia de resolución de bancos y sociedades de inversión.
· Los planes para potenciar la gobernanza de ciertas partes de la
arquitectura institucional son positivos. Incluyen reformas del proceso de
selección de las autoridades de supervisión del sector financiero, el
establecimiento de una agencia independiente de seguros y fondos de
pensiones, la introducción de un sistema con un único defensor del cliente
que se ocuparía de las reclamaciones de los consumidores sobre productos
financieros, y el traspaso de la responsabilidad en materia de estándares
contables y supervisión de auditoría de una institución perteneciente al
Ministerio de Economía al regulador de mercados de capitales.
*****
Las opiniones expresadas en esta declaración reflejan también las
conclusiones preliminares del Programa de Evaluación del Sector
Financiero (PESF) 2017, llevado a cabo por el FMI entre octubre de 2016
y julio de 2017. Los países con sectores financieros considerados de
importancia sistémica, tales como España, deben ser objeto de una
evaluación de estabilidad obligatoria cada cinco años.
El equipo de la misión del FMI quisiera dar las gracias a las
autoridades españolas, el BCE y otros interlocutores por su cálida
hospitalidad y el diálogo franco y constructivo.