El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó hoy,
y por un término de dos años, una Línea de Crédito Flexible (LCF) para
Colombia por un monto equivalente a DEG 7.848 millones (alrededor de USD
11.400 millones), y canceló la vigente por DEG 8.180 millones. Las
autoridades colombianas manifestaron su intención de darle al crédito un
carácter precautorio.
La LCF fue creada el 24 de marzo de 2009 como parte de una profunda reforma
de los mecanismos de préstamo del FMI (véase el Comunicado de Prensa No.
09/85). La LCF está concebida para prevenir crisis, ya que ofrece la
flexibilidad de utilizar la línea de crédito en cualquier momento. Los
desembolsos no se escalonan ni están condicionados al cumplimiento de metas
de política económica, como ocurre con los programas tradicionales
respaldados por el FMI. Este acceso flexible es posible gracias al
historial muy sólido de los países con derecho a utilizar la LCF, que
permite confiar en que seguirán aplicando políticas económicas firmes.
Al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre Colombia,
el Subdirector Gerente y Presidente Interino del Directorio, Mitsuhiro
Furusawa, realizó la siguiente declaración:
“Colombia cuenta con fundamentos económicos muy sólidos y marcos de
política anclados en un régimen de metas de inflación, una regla fiscal
estructural, un tipo de cambio flexible y una eficaz supervisión y
regulación del sector financiero. Las autoridades están firmemente
comprometidas a mantener políticas sólidas e implementar su agenda
ambiciosa de reformas estructurales para afianzar la resiliencia de la
economía y estimular el crecimiento inclusivo. En el país hay un amplio
consenso en torno a la importancia de preservar la estabilidad
macroeconómica y marcos de políticas muy sólidos.
Colombia también tiene una trayectoria de aplicación de políticas muy
sólidas, incluida la respuesta oportuna ante los importantes shocks
externos recientes. La flexibilidad del tipo de cambio ha seguido siendo el
principal amortiguador. La reforma tributaria estructural de 2016 ayudó a
suavizar el impacto de la disminución de los ingresos petroleros y mejoró
la competitividad de las empresas, lo cual respaldará el crecimiento a
mediano plazo. El ciclo de flexibilización de la política monetaria ha
respaldado la recuperación, a la vez que ha mantenido las expectativas
inflacionarias ancladas en términos generales. El nivel de reservas
internacionales es adecuado para períodos normales. El programa de reformas
estructurales está debidamente focalizado en ámbitos que fomentarán el
crecimiento de la productividad y la diversificación económica.
Los riesgos globales han evolucionado en los últimos años y las
perspectivas a corto plazo han mejorado, aunque también han aumentado
algunos riesgos externos, como por ejemplo los relacionados con un posible
retroceso de la integración transfronteriza. La exposición de Colombia a
algunos de estos riesgos extremos se ha incrementado. El nuevo acuerdo en
el marco de la Línea de Crédito Flexible reforzará los márgenes de maniobra
y continuará respaldando las políticas de las autoridades. El acuerdo
servirá como un seguro temporal que apuntala la confianza del mercado. Las
autoridades tienen la intención de seguir asignando a este instrumento
carácter precautorio y de reducir progresivamente su uso en la medida en
que disminuyan los riesgos globales. Una estrategia de comunicación está
siendo desarrollada para preparar a los mercados para un abandono gradual
del instrumento”.