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Menor actividad.
Los datos de alta frecuencia indican que la actividad económica se
ha debilitado. Se espera un crecimiento estimado del 3.7 por ciento
en el primer semestre de 2018 (comparado con el 5.4 por ciento en
2017), lo que refleja una marcada ralentización en sectores clave,
incluyendo el de la construcción, que se vio afectado por una
huelga prolongada durante abril y mayo. La tasa de desempleo
aumentó marginalmente a 5.8 por ciento en marzo de 2018 en
comparación con el año anterior, lo cual refleja una actividad
menos dinámica.
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Inflación bajo control.
La inflación sigue siendo baja y estable, de alrededor de 1 por
ciento (a/a) en agosto de 2018 (comparada con 0.5 por ciento en
diciembre de 2017), a pesar de los choques en los suministros que
han ocasionado aumentos en los precios de los alimentos y
combustibles.
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Disciplina fiscal.
El déficit general del SPNF llegó al 1.6 porciento del PIB en el
primer semestre de 2018 (comparado con un déficit de 0.2 porciento
en el PIB en la primera mitad de 2017), debido a recaudaciones por
debajo de lo esperado y un fuerte incremento en el gasto corriente
y de capital realizados con el fin de brindar apoyo durante el
debilitamiento económico.
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Posición externa estable
. El déficit de cuenta corriente permaneció en 8 por ciento del PIB
en 2017 y se ha deteriorado aún más en la primera mitad de 2018 con
la recuperación de los precios del petróleo. Sin embargo, el
déficit de cuenta corriente sigue cubierto principalmente gracias a
la inversión extranjera directa.
El panorama es positivo, pero el promedio de los riesgos es a
la baja.
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Panamá seguirá entre las economías más dinámicas de América
Latina.
La misión concluirá la revisión de sus proyecciones de crecimiento
para 2018-19 en las próximas semanas y ha hecho hincapié en que la
balanza de riesgos conforme al pronóstico actual (i.e., 4.6 por
ciento para 2018 y 6.8 por ciento para 2019) se inclina hacia el
lado negativo. En cualquier caso, y a pesar de la reciente
desaceleración, la proyección de crecimiento revisada seguirá por
encima del 4 por ciento para 2018, y de más de 6 por ciento para
2019, respaldado por la recuperación en los sectores de
construcción, transporte, logística y las exportaciones de una
nueva mina de cobre. Se espera que en el mediano plazo el
crecimiento se modere y llegue a su potencial de 5½ por ciento. La
inflación seguirá sometida a un nivel alrededor del 2 por ciento.
Se espera que los desequilibrios externos sigan en declive y que
sean consistentes con las principales variables económicas. La
posición fiscal sigue estable y el déficit del SPNF se proyecta en
1½ por ciento en el mediano plazo, manteniendo la deuda pública en
un sendero a la baja.
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Los riesgos son altos y podrían afectar el desempeñó de la
economía.
Un riesgo doméstico importante es no poder demostrar avances sobre
las recomendaciones claves de GAFI, destacando la criminalización
de la evasión fiscal y el fortalecimiento del proceso de
actualización de los beneficiarios finales en corporaciones y
estructuras jurídicas antes de la siguiente Plenaria del GAFI en
febrero de 2019 y el avance de las iniciativas de transparencia
tributaria, lo cual podría exponer a Panamá a sufrir daño
reputacional, entre otras consecuencias. Una continua sobreoferta
en los mercados inmobiliarios nacionales podría impactar la
estabilidad financiera y la economía real. Panamá también enfrenta
riesgos externos elevados: un crecimiento mundial más débil que lo
esperado y el escalamiento en las tensiones comerciales entre las
economías avanzadas podrían afectar las exportaciones y los
ingresos del gobierno. Un pronunciado ajuste de las condiciones
financieras mundiales y el fortalecimiento del dólar estadounidense
podría erosionar la competitividad de Panamá.
Se deben seguir fortaleciendo la integridad financiera y la
transparencia tributaria.
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La implementación efectiva del marco AML/CFT debe seguir
siendo prioridad.
Aprovechando la reciente evaluación positiva de GAFILAT, las
autoridades deben seguir fortaleciendo sus capacidades de
supervisión para la fiscalización AML/CFT. Será esencial continuar
desarrollando distintos enfoques basados en riesgo para fiscalizar
el blanqueo de capitales y así poder canalizar eficazmente los
recursos disponibles a áreas críticas. Es necesario entender mejor
los riesgos AML/CFT a los que está expuesto Panamá, en particular
en los sectores altamente vulnerables, con la finalidad de poder
diseñar estrategias para mitigar los riesgos AML/CFT. Quedan vacíos
pendientes de resolver en el marco jurídico que deben zanjarse para
que esté completamente alineado a la normativa internacional. Es
importante obligar a que los delitos tributarios se vuelvan delitos
determinantes de lavado de dinero mediante la aprobación inmediata
del proyecto de ley presentado a la Asamblea, y también lo es
cerciorarse de la disponibilidad de la información sobre
beneficiarios finales y registros contables de las personas
jurídicas panameñas para evitar entrar a la lista de jurisdicciones
no cooperantes y con ello perder los beneficios ganados
recientemente. Es fundamental seguir esforzándose por sensibilizar
a la comunidad internacional sobre los avances en el tema de
integridad financiera.
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Deben proseguir los esfuerzos para mejorar aún más la
transparencia tributaria y el intercambio de información
.
Se han emprendido acciones para compartir la información tributaria
en mayor abundancia y con más oportunidad conforme al estándar
común de reporte de la OCDE y el Acuerdo Multilateral entre
Autoridades Competentes debe continuar. La prioridad hacia el
futuro debe ser seguir impulsando la implementación de iniciativas
de transparencia tributaria para lograr una evaluación positiva con
respecto a los estándares mejorados de la próxima evaluación del
Foro Global. Además, también se conmina a las autoridades a que
implementen los estándares mínimos sobre Erosión de la Base
Imponible y Traslado de Beneficios (BEPS, por sus siglas en inglés)
en consonancia con los compromisos de Panamá como miembro del Marco
Inclusivo de BEPS de la OCDE/G20.
El marco fiscal necesita mayor fortalecimiento para sostener la
disciplina presupuestaria.
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Una regla fiscal simplificada mejoraría la transparencia.
Con este fin, las autoridades recientemente enviaron una propuesta
de legislación a la Asamblea Nacional para modificar la LRSF para
mejorar la transparencia. La nueva LRSF establece un techo al
déficit general del SPNF de 2 por ciento del PIB en 2018, 1¾ por
ciento en 2019-20, y 1½ por ciento del PIB después de 2020, siendo
el objetivo a mediano plazo ampliamente congruente con el límite
actual conforme a la ley. Si se aprueba este año, la nueva
legislación permitirá un mayor déficit fiscal en ½ punto del PIB
para 2018 (en comparación con la LRSF actual), lo cual sería
adecuado dado el debilitamiento de la actividad económica. En caso
de que la ley no sea aprobada, la posición fiscal sería bastante
neutral para 2018. En cualquier caso, el historial de disciplina
fiscal garantiza que la deuda sea sostenible.
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Se deben adoptar medidas para el mayor reforzamiento del
marco fiscal.
La propuesta de establecer un consejo fiscal fomentará aún más la
rendición de cuentas y ayudará a nutrir un debate público informado
sobre la política fiscal. Las autoridades presentaron la propuesta
de ley para este propósito en 2017.
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Es necesario contar con avances continuos y sostenidos para
fortalecer la administración de los ingresos
.
La gobernanza y la capacidad institucional de la administración
actual necesita mejorar urgentemente junto con otras dimensiones
diversas, a saber: recursos humanos, exenciones ad-hoc, controles
de procesos y recolección y gestión de datos. Además de las
iniciativas para modernizar la administración tributaria, también
es necesario emprender acciones robustas para publicar una lista
del estimado de las pérdidas en recaudación a causa de las
exenciones e incentivos tributarios con la finalidad de ayudar a
iniciar el debate público para revisar estos complejos esquemas que
erosionan continuamente la base tributaria de Panamá.
Se requieren reformas al sector financiero para desarrollar
resiliencia.
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Debe fortalecerse la vigilancia del riesgo sistémico para
desarrollar la resiliencia y defenderse de los ciclos de
retroalimentación macrofinanciera.
Resolver los vacíos de datos con respecto a los balances de hogares
y corporaciones, así como sobre los precios de los inmuebles, sigue
siendo prioridad máxima. También debe mejorarse la coordinación
sobre la evaluación del riesgo sistémico entre los supervisores del
sector financiero y el MEF a través del Consejo de Coordinación
Financiera (CCF). Debe desarrollarse un marco institucional para
las políticas y herramientas macroprudenciales para brindar mayor
flexibilidad para atajar los riesgos macrofinancieros.
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Debe continuar la alineación de las regulaciones
prudenciales con Basilea III.
Al estar el marco regulatorio ampliamente alineado con Basilea III,
la prioridad ahora debe ser fortalecer una supervisión basada en
riesgos tanto para los bancos como para las instituciones no
bancarias. También sería importante instrumentar un marco robusto
para el manejo de crisis, incluyendo apoyo suficiente de liquidez
para los bancos y un seguro de depósito, así como fortalecer el
marco de resolución bancaria mediante una mayor variedad de
herramientas de resolución disponibles para facilitar la resolución
oportuna de los bancos que presenten problemas. FinTech tiene el
potencial de transformar el sector bancario regional de Panamá con
una supervisión más cercana y una regulación adecuada de los
desarrollos necesarios para fomentar los beneficios al tiempo que
se conserva la estabilidad financiera.
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La misión agradece a las autoridades panameñas por su excelente
cooperación, amable hospitalidad y diálogo franco y abierto.