Un equipo integrado por el personal técnico del Fondo Monetario
Internacional (FMI), dirigido por Esther Perez Ruiz, visitó Guatemala del 5
al 9 de noviembre de 2018. La visita se enmarcó en el diálogo regular con
las autoridades para evaluar el desempeño de la economía guatemalteca, sus
perspectivas, la estrategia de desarrollo a mediano plazo y los planes de
políticas públicas. El equipo del personal técnico se reunió con miembros
del gabinete económico, funcionarios del Banco de Guatemala, el Ministerio
de Finanzas Públicas, la Superintendencia de Bancos y otros representantes
de entidades del sector público y privado.
Al concluir la visita, la Sra. Perez Ruiz realizó la siguiente declaración:
"Fundamentada en un marco macroeconómico sólido, la economía continúa
abriéndose camino entre las tensiones políticas internas y fuerzas externas
en contra. Para 2018 se prevé un ritmo de crecimiento modesto del 3% como
resultado de un deterioro de los términos de intercambio que está afectando
a productos de exportación tradicionales, la debilidad de la inversión, y
la prolongada inactividad de una importante empresa minera por orden
judicial. El crecimiento repuntaría moderadamente al 3.3% en 2019, conforme
se revierta el deterioro de los términos de intercambio y se consoliden las
señales positivas provenientes del impulso en sectores claves de la
economía, el crédito, y la ejecución presupuestaria. La inflación
subyacente se ha mantenido por debajo del límite inferior de la meta del
4±1 a lo largo de 2018, y se prevé que el nivel general de inflación cierre
a finales de año por debajo del 4%.
“Prevalecen los riesgos a la baja. Por el lado externo, los riesgos
provienen principalmente de la desaceleración del crecimiento de los
principales socios comerciales de la región que se derivaría de una posible
escalada en las disputas comerciales o la implementación de políticas
macroeconómicas insostenibles en algunas economías avanzadas, así como de
un aumento en las deportaciones de migrantes indocumentados desde Estados
Unidos de América. Los riesgos internos están asociados a la incertidumbre
y fragmentación política derivadas del proceso electoral, y a la
implementación de la agenda anticorrupción. Además, la suspensión
permanente del levantamiento del secreto bancario podría menoscabar el
cumplimiento de Guatemala con respecto a tratados internacionales de
transparencia.
“La disminución gradual del superávit de la cuenta corriente y la
consiguiente depreciación del tipo de cambio coinciden en líneas generales
con las expectativas durante la Consulta del Artículo IV de 2018, ya que un
mayor déficit comercial se ha visto contrarrestado parcialmente por un
mayor vigor en la afluencia de remesas familiares. Conforme el quetzal se
vio sometido a presiones depreciatorias, la activación de la regla de
participación del Banco Central en el mercado cambiario conllevó el inicio
de la venta de dólares, en un contexto en el que las Reservas Monetarias
Internacionales se mantienen en niveles holgados.
“El reto a corto plazo para Guatemala está en asegurar la aceleración del
crecimiento en 2019, en un contexto de elecciones generales y una mayor
incertidumbre global. En este sentido, las políticas macroeconómicas
deberían orientarse a respaldar la demanda a corto plazo. En el ámbito
fiscal, sobre la base del repunte en la ejecución presupuestaria, el
estímulo fiscal contemplado en la propuesta de presupuesto para 2019, que
está examinando actualmente el Congreso, reforzaría los cimientos de la
recuperación y representaría un primer paso hacia el logro de los Objetivos
de Desarrollo Sostenible (ODS). A mediano plazo, para que el aumento en el
gasto presupuestario lleve aparejado un mayor desarrollo resulta esencial
aumentar el recurso humano en salud y educación, vincular sus
remuneraciones a mejoras en la cobertura y calidad de estos servicios
públicos, reformar la ley de Contrataciones del Estado y la de Servicio
Civil, e impulsar un presupuesto basado en resultados. En el ámbito
monetario, la inflación moderada por el lado de la demanda continúa
proporcionando espacio para una prolongación de la postura acomodaticia de
la política monetaria.
“A mediano plazo, el desarrollo económico y la reducción de la pobreza
deberían situarse en el centro de la formulación de políticas públicas, con
objeto de promover mayor crecimiento económico, mejoras en productividad y
competitividad, así como a una mayor cohesión social. Las inversiones
adicionales en salud, educación, e infraestructura vial, y de agua y
saneamiento, consistentes con el logro de estos ODS ascienden,
aproximadamente, al 8.5% del PIB para 2030. Aunque sustanciales, estas
mayores necesidades de gasto son asumibles en base a una estrategia de
financiamiento bien definida, que debe incluir una reforma tributaria
amplia y alineada con los parámetros tributarios en la región, una mayor
eficiencia en el gasto, la promoción de alianzas público-privadas para el
desarrollo de infraestructura económica, así como mejoras muy sustanciales
en los esfuerzos de administración tributaria por la SAT.La decisión de las autoridades de respaldar
formalmente los ODS a través del plan nacional de desarrollo K'atun 2032 es
bienvenida, pero es necesario redoblar esfuerzos para mejorar las
capacidades de ejecución y mejorar los modelos actuales de provisión, de
modo que todos los guatemaltecos, con independencia de su lugar de
residencia, grupo étnico, o capacidad de pago puedan tener acceso a estos
servicios públicos esenciales.
“El sistema financiero guatemalteco continúa dando muestras de solidez, si
bien hay margen para su modernización y mayor contribución al crecimiento.
La misión alienta a las autoridades a impulsar la aprobación de las
reformas a la Ley de Bancos y Grupos Financieros, la adopción de un marco
de ALD/LFT con un enfoque basado en el riesgo, y la consecución de
resultados tangibles en el marco del plan de inclusión financiera.
"El equipo del FMI desea agradecer a las autoridades por su cooperación y
franqueza. La próxima misión del Artículo IV tendrá lugar en abril de
2019.”