Washington, DC:
El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó hoy
una solicitud de las autoridades de Colombia para ampliar el acceso de su
actual acuerdo en el marco de la Línea de Crédito Flexible (LCF) a
aproximadamente USD 17.200 millones (el equivalente a 600% de la cuota, DEG
12.267 millones. Esto representa un aumento de USD 6.200 millones (DEG
4.4174) en relación con el acuerdo de dos años aprobado el 1 de mayo de
2020. La línea de crédito aprobada en mayo había mantenido el nivel de
acceso constante con respecto a la LCF que había sido aprobada en el 2018.
La LCF fue creada el 24 de marzo de 2009 como parte de una profunda reforma
de los mecanismos de préstamo del FMI (véase el Comunicado de Prensa No.
09/85). La LCF está concebida para prevenir crisis, ya que ofrece la
flexibilidad de utilizar los recursos en cualquier momento. Los desembolsos
no se escalonan ni están condicionados al cumplimiento de metas de política
económica, como ocurre con los programas tradicionales respaldados por el
FMI. Este generoso acceso con desembolso inicial y exento de
condicionalidad, al que los miembros pueden acceder en cualquier momento,
se justifica gracias al historial altamente sólido de los países con
derecho a utilizar la LCF, que permite confiar en que seguirán aplicando
políticas económicas firmes.
Al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre Colombia,
la Subdirectora Gerente y Presidenta Interina del Directorio, Antoinette
Sayeh, realizó la siguiente declaración:
“Colombia tiene marcos de políticas muy sólidos —anclados en un tipo de
cambio flexible, un régimen de metas de inflación creíble, una eficaz
supervisión y regulación del sector financiero, y una regla fiscal
estructural— que siguen siendo un pilar para el país y han permitido a las
autoridades responder de manera coordinada y oportuna a la pandemia de
COVID-19.
“La economía colombiana se ha visto más afectada por la pandemia de lo que
se había previsto en mayo, al momento de aprobarse el acuerdo vigente en el
marco de la Línea de Crédito Flexible (LCF), y ahora se prevé que este año
atraviese por la mayor recesión que se haya registrado. La pronta respuesta
de las autoridades y las continuas medidas que se han adoptado, entre ellas
la suspensión temporal de la regla fiscal para aumentar el gasto social,
así como la asistencia a los hogares y empresas vulnerables, son pasos
positivos que proporcionan respaldo a la economía durante la recesión.
“El deterioro mayor de lo previsto de la situación macroeconómica y fiscal
debido a la pandemia ha dado lugar a necesidades de balanza de pagos
mayores que las previstas en mayo. Además, los riesgos externos son más
altos y permanecen sesgados a la baja en medio de un entorno externo
excepcionalmente débil que aumenta la vulnerabilidad de Colombia a precios
de las materias primas aún más bajos, volatilidad adicional del mercado
financiero y un mayor deterioro de la crisis venezolana. El aumento del
acceso en el marco del actual acuerdo LCF ayudará a Colombia a gestionar
los mayores riesgos externos, proteger los esfuerzos en curso para
responder de manera eficaz a la pandemia, continuar integrando a los
migrantes de Venezuela, fomentar el crecimiento inclusivo y reducir las
vulnerabilidades externas. Un mayor acceso en virtud del acuerdo también
debería impulsar la confianza del mercado y, combinado con cómodas reservas
internacionales, proporcionaría un seguro adecuado contra los riesgos a la
baja.
“La LCF es un instrumento flexible para abordar tanto las necesidades
reales de balanza de pagos que han surgido como también como seguro contra
las necesidades potenciales de balanza de pagos dados los mayores riesgos
externos que enfrenta Colombia. En este contexto, las autoridades han
expresado su intención de usar parcialmente la línea de crédito para apoyo
presupuestario con el fin de ayudar a Colombia a responder eficazmente a la
pandemia. Las autoridades también han manifestado su intención de tratar la
mayor parte del acuerdo LCF como precautorio y siguen comprometidas con una
estrategia de salida gradual del instrumento a medida que los riesgos
globales excepcionales retrocedan claramente.”