Washington, DC – 22 de diciembre de 2021:
El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) se reunió
en el día de la fecha para analizar la evaluación ex post (EEP)
del acceso excepcional de Argentina en el marco del Acuerdo Stand-By de 2018.
La evaluación ex post se realiza en el caso de todo préstamo del
FMI que supere los límites de endeudamiento normales y busca examinar los
resultados en relación con los objetivos originales del programa, analizar
si el programa estuvo correctamente concebido y evaluar su congruencia con
las políticas del FMI. La EEP analiza la experiencia del programa de
Argentina, respaldado por el Acuerdo Stand-By, y abarca el período
comprendido entre junio de 2018 y agosto de 2019. Examina las debilidades y
vulnerabilidades de la economía Argentina, los objetivos y las políticas
del programa, el equilibrio entre el financiamiento y las correcciones
macroeconómicas, y las justificaciones del acceso excepcional al
financiamiento del FMI. La EEP también incluye un apéndice donde constan
las opiniones de las autoridades argentinas al informe y el Acuerdo Stand-By de 2018.
A comienzos de 2018, Argentina, al igual que otras economías de mercados
emergentes, enfrentaban un endurecimiento en las condiciones de
financiamiento externo. En mayo de ese año, el gobierno anunció que
solicitaría un acuerdo con el FMI. A fin de respaldar el programa
económico, el Directorio Ejecutivo aprobó en junio de 2018 el acuerdo Stand-By, más grande de la historia del FMI. Tras una
ampliación en octubre de 2018, tuvo un acceso que ascendió a USD 57.000
millones (1.227% de la cuota de Argentina en el FMI).
El programa buscaba restablecer la confianza, reducir los desequilibrios
fiscales y de balanza de pagos, y disminuir la inflación. Al restablecer la
confianza, las autoridades tendrían a la vez más tiempo para lidiar con los
desafíos a más largo plazo de la economía argentina. La estrategia,
apuntalada por el elevado respaldo financiero del FMI, se centraba en una
orientación fiscal y monetaria más restrictiva, combinada con reformas
estructurales focalizadas, a fin de catalizar renovadas entradas de
capital. El programa también incluía medidas concretas para brindar apoyo a
segmentos vulnerables de la población y abordar la desigualdad de género.
La conclusión del EEP es que se cumplió con las políticas y los
procedimientos del FMI, incluidos los relacionados con el financiamiento,
las salvaguardias y la concepción del programa. El informe también
establece que el programa no alcanzó los objetivos, a pesar de las
significativas correcciones de las políticas económicas. Los crecientes
pagos netos de deuda privada, sumados a la fuga de los capitales de
residentes, sometieron al tipo de cambio a una presión considerable. A
pesar de intervenciones cambiarias que superaron las disposiciones del
programa, el tipo de cambio continuó depreciándose, empujando al alza la
inflación y el valor de la deuda pública en pesos, y debilitando los
ingresos reales, especialmente de los segmentos más vulnerables. En
resumen, el informe concluye que el programa no cumplió los objetivos de
restablecer la confianza en la viabilidad fiscal y externa, y de promover
al mismo tiempo el crecimiento económico. El programa salió de su curso en
agosto de 2019, habiendo el Directorio Ejecutivo concluido apenas cuatro de
las doce revisiones previstas. Las autoridades decidieron cancelar el
acuerdo el 24 de julio de 2020.
Evaluación del Directorio Ejecutivo
[1]
Los directores ejecutivos acogieron favorablemente la amplia evaluación ex post (EEP) del acceso excepcional de Argentina en el marco del
Acuerdo Stand-By de 2018. Señalaron que si bien la EEP arroja
varias conclusiones importantes, varias de ellas no son nuevas. Los
directores subrayaron que, en adelante, las conclusiones de la EEP deben
servir de fundamento para las negociaciones en curso sobre un posible
programa de seguimiento con Argentina.
Los directores lamentaron que el programa de 2018 no alcanzara los
objetivos de restablecer la confianza del mercado, aminorar los
desequilibrios externo y fiscal, reducir la inflación y proteger a los
segmentos más vulnerables de la población. Consideraron que la estrategia y
la condicionalidad del programa no fueron suficientemente sólidas como para
abordar los problemas estructurales tan arraigados de Argentina, como la
fragilidad de las finanzas públicas, la dolarización, la fuerte inflación,
la escasa transmisión de la política monetaria, el reducido tamaño del
sector financiero interno y la estrecha base de exportaciones.
Los directores observaron que las líneas rojas trazadas por el entonces
gobierno con respecto a ciertas políticas pueden haber descartado medidas
que podrían haber sido críticas para el programa, tales como una operación
de deuda y el uso de medidas de gestión de los flujos de capital. Sin
embargo, varios directores cuestionaron la viabilidad de la adopción de
tales medidas cuando uno de los principales objetivos del programa era
restablecer la confianza en el mercado. Los directores reconocieron que el
acento puesto en el compromiso del gobierno con el programa también puede
haber conducido a pronósticos exageradamente optimistas, en menoscabo de la
solidez del programa.
Los directores señalaron que el Acuerdo Stand-By ha creado
importantes riesgos financieros y de reputación para el FMI. La mayoría de
los directores coincidieron en que de haber acordado planes de contingencia
con las autoridades desde un inicio se habrían podido reducir los riesgos
para el programa y para el FMI, pero unos pocos directores señalaron las
dificultades de gestionar tales planes en vista de las sensibilidades del
mercado. Los directores hicieron hincapié en que una mejor comunicación por
parte de las autoridades podría haber potenciado el efecto catalizador el
programa. Subrayaron asimismo que una mayor distribución del sostén
financiero con otros acreedores oficiales habría proporcionado más
financiamiento y servido de señal de un respaldo más amplio dentro de la
comunidad internacional, y que tanto lo uno como lo otro habría apuntalado
la confianza.
Los directores coincidieron en general en que el Acuerdo Stand-By
fue congruente con las políticas y los procedimientos del FMI, pero
reconocieron que la aplicación de algunas de estas políticas implicó un
considerable juicio subjetivo. No obstante, unos pocos directores
cuestionaron dicha congruencia. Si bien se siguieron procedimientos
normales de evaluación de los riesgos para el FMI, los directores
consideraron que los riesgos más amplios podrían haberse destacado más, y
que el Directorio podría haber participado en el proceso más a fondo y
desde más temprano. Muchos directores consideraron que una evaluación del
Acuerdo Stand-By con Argentina por parte de la Oficina de
Evaluación Independiente podría haber complementado las conclusiones de la
EEP. Señalaron que si bien se respetó el marco de acceso excepcional
revisado, la aplicación de los criterios sobre sostenibilidad de la deuda,
acceso a los mercados y capacidad de implementación del programa no fue
simple y se decidió, en última instancia, mediante un delicado equilibrio
de criterios subjetivos.
Los directores destacaron varias enseñanzas adicionales para los programas
respaldados por el FMI. En primer lugar, es esencial que incorporen
supuestos realistas. En segundo lugar, los programas deben estar adaptados
a las circunstancias de cada país, incluidas las consideraciones de
economía política, lo cual podría implicar el uso de medidas no
convencionales si es poco probable que las políticas macroeconómicas
tradicionales den resultado. En tercer lugar, el análisis de los riesgos en
que se asientan las principales decisiones subjetivas que se toman al
aplicar el marco de acceso excepcional debe exponerse y comunicarse al
Directorio con claridad. En cuarto lugar, el compromiso y la identificación
con el programa —que debe interpretarse en un sentido social más amplio— no
debe impedir una evaluación franca de políticas posiblemente más eficaces y
mejores resultados del programa. En quinto lugar, una comunicación externa
eficaz es fundamental para lograr un apoyo adecuado en diferentes niveles y
producir el efecto catalizador deseado. Por último, es necesario una
distribución adecuada de la carga al suscribir acuerdos de acceso
excepcional.
[1]
Al concluir las deliberaciones, la Directora Gerente, como
Presidenta del Directorio, resume las opiniones de los Directores
Ejecutivos, y el resumen se comunica a las autoridades del país. En
el siguiente enlace consta una explicación de las expresiones
utilizadas en las exposiciones sumarias:
http://
www.IMF.org/external/np/sec/misc/qualifiers.htm
.