Washington, DC:
La recuperación económica ha sido vigorosa, pero las perspectivas están
sujetas a riesgos a la baja externos e internos. Si bien la política
monetaria debe responder rápidamente a las presiones inflacionarias y
al encarecimiento de las condiciones financieras mundiales, una
posición fiscal neutral en vista de la brecha negativa del producto y
los riesgos para el crecimiento es apropiada. La realineación del marco
fiscal, en concordancia con una consolidación fiscal gradual, ayudará a
preservar la confianza. Se necesitan reformas estructurales para
mejorar la eficacia de los servicios públicos, promover el desarrollo
del sector privado y evitar una reducción del crecimiento potencial.
Perspectivas inciertas tras una recuperación firme
La economía peruana se recuperó con fuerza de la desaceleración más
profunda sufrida en décadas.
La sólida respuesta de política en 2020 mitigó el impacto de la pandemia y
sentó las condiciones para una rápida recuperación. Los avances en la
campaña de vacunación permitieron levantar gradualmente las restricciones
de movilidad relacionadas con la COVID-19. La sólida demanda externa, los
términos de intercambio favorables y la recuperación de la demanda interna
contribuyeron a un aumento del PIB de 13,3% en 2021, luego de superar el
nivel prepandémico en el tercer trimestre de 2021, y a la plena
recuperación del empleo formal. La volatilidad en los mercados financieros
aumentó en un contexto de mayor incertidumbre política.
El Perú aún está enfrentando los fuertes costos sociales y económicos
derivados de la pandemia.
Las tasas de mortalidad fueron de las más altas a nivel mundial. Las
deficiencias estructurales en el sistema de salud exigieron la adopción de
estrictas medidas de contención, que afectaron marcadamente la actividad
económica en 2020. El PIB real permanece por debajo de la tendencia previa
a la pandemia, y la participación en el mercado laboral y el empleo total
aún no se han recuperado del todo. La pobreza aumentó significativamente en
2020 y aún se sitúa por encima de los niveles previos a la pandemia, pese a
cierta mejora en 2021.
El panorama económico es muy incierto y predominan los riesgos a la
baja.
Se prevé que el crecimiento se desacelere a 3% en 2022 a medida que las
condiciones externas se tornen más restrictivas y que se retiren las
políticas macroeconómicas de estímulo. Los principales riesgos están
relacionados con la evolución de la pandemia, un encarecimiento drástico de
las condiciones financieras mundiales, disrupciones persistentes en las
cadenas de abastecimiento, tensiones geopolíticas y una desaceleración
repentina del crecimiento en China, el principal socio comercial del Perú.
La continua incertidumbre política podría incidir negativamente en la
inversión privada y provocar más volatilidad en el mercado financiero. En
el mediano plazo, las secuelas más prolongadas de la pandemia podrán
perjudicar la productividad de la mano de obra.
El Perú cuenta con sólidos márgenes de maniobra para la aplicación de
políticas e instituciones que ayudarán a proteger la economía de
riesgos externos e internos.
El déficit fiscal se redujo a 2,6% del PIB en 2021 gracias a la subida de
los precios de los metales y el notable aumento de los ingresos
tributarios, el recaudo de deudas tributaria y el repliegue gradual de las
medidas de estímulo fiscal adoptadas en 2020. Se espera que la deuda
pública como porcentaje del PIB disminuya en 2022. Las reservas
internacionales aumentaron a USD 78.500 millones (35% del PIB) en 2021, a
pesar del déficit en cuenta corriente y el volumen sin precedentes de
salidas de capital a corto plazo. Estas últimas se vieron compensadas
ampliamente por cuantiosas entradas provenientes del endeudamiento del
sector público, la inversión extranjera directa, la repatriación de activos
externos por parte de los fondos de pensiones para cubrir los retiros
excepcionales autorizados por el Congreso y la asignación de Derechos
Especiales de Giro en 2021. El Perú tiene acceso a un acuerdo en el marco
de la Línea de Crédito Flexible con el FMI, que se adjudica a países con
historiales de adopción de políticas prudentes, por un monto de USD 11.000
millones, el cual puede usarse como protección adicional.
Abordar el aumento de la inflación y los riesgos externos
La política monetaria ha respondido adecuadamente al aumento de las
presiones inflacionarias, pero se requiere una mayor reducción del
estímulo monetario para controlar la inflación.
Debido a los precios de las importaciones de alimentos y energía y a la
depreciación del tipo de cambio, el nivel general de inflación empezó a
aumentar a finales del primer semestre de 2021, superando rápidamente el
rango fijado como meta, e incidiendo también en la inflación subyacente y
las expectativas inflacionarias. El Banco Central de Reserva del Perú
(BCRP) empezó adoptar una política monetaria más restrictiva en agosto de
2021 y ha elevado ininterrumpidamente la tasa de política monetaria hasta
3,5% en febrero. Si bien las presiones inflacionarias son menos agudas que
en el resto de la región, la orientación de la política monetaria sigue
siendo levemente expansiva y conviene tornarla más restrictiva para
estabilizar las expectativas. El retorno de la inflación y las expectativas
inflacionarias al rango fijado como meta contribuirá a crear condiciones
más propicias para el crecimiento económico.
La evolución de los riesgos externos podría exigir ajustes en las
políticas macroeconómicas.
Al igual que otras economías emergentes, el Perú podría experimentar una
mayor volatilidad cambiaria en un contexto mundial de subida de las tasas
de política monetaria que podría repercutir en las expectativas de
inflación. En el corto plazo la intervención en el mercado cambiario a fin
de aliviar las presiones derivadas de la dolarización y del descalce de
monedas en el sector privado puede ser apropiada. En el mediano plazo,
conforme ceda la dolarización, la necesidad de intervenciones cambiarias
frecuentes debería reducirse, dejando un mayor margen para que el tipo de
cambio juegue un mayor papel en la absorción de choques macroeconómicos a
la vez que se fomenta un mayor desarrollo de los mercados financieros. Una
reacción prolongada a los riesgos externos también puede justificar
mantener una postura de política más restrictiva por más tiempo.
Restablecer el marco fiscal
En el corto plazo, la postura de la política fiscal es adecuada.
El déficit fiscal ascendería a 2,7% en 2022 gracias a un presupuesto
prudente que contempla a su vez un mayor gasto en salud, educación y
protección social. La deuda pública es sostenible y el Perú dispone de
cierto espacio fiscal. Ante la alta incertidumbre que rodea el panorama
económico, las autoridades deben preparar planes para prevenir presiones al
alza sobre el déficit fiscal. Sorpresas al alza en el panorama económico
deben destinarse a fortalecer los ahorros fiscales. En la
medida en que las necesidades de apoyo relacionado con la
COVID-19 se moderan, el uso de procedimientos de
emergencia para aprobar recursos presupuestarios para dicho fin debe
suspenderse.
La realineación del marco fiscal, de conformidad con una consolidación
fiscal gradual, ayudará a preservar la confianza en un entorno de
volatilidad.
El marco de política fiscal ha sido positivo para el Perú, y la intención
de las autoridades de realinear las reglas fiscales con una trayectoria de
consolidación fiscal gradual en acorde con un Marco Macroeconómico
Multianual revisado es una medida apropiada. Las reglas fiscales ayudarán a
contener las presiones de gasto, priorizar el gasto social y preservar la
confianza. De acuerdo con las proyecciones actuales de gasto, se
necesitaría una consolidación fiscal alrededor de 0,6% del PIB por año
durante 2023-2025 para lograr las metas fiscales de las autoridades con un
impacto limitado en el crecimiento.
A mediano plazo, el aumento de los ingresos tributarios y las
estrategias de racionalización serán fundamentales para atender nuevas
necesidades de gasto público
. Los esfuerzos recientes de las autoridades para subsanar las brechas de
cumplimiento tributario son meritorios. No obstante, el ingreso tributario
del Perú es menor en comparación con países similares de la región. Con el
fin de atender necesidades clave en cuanto a educación, salud y políticas
sociales (incluidas las pensiones), ámbitos en los que el Perú presenta
brechas significativas, será necesario realizar esfuerzos continuos para
mejorar la recaudación e introducir ajustes en la política tributaria. Una
estrategia de gasto de mediano plazo ayudaría a articular las prioridades
para el uso de los recursos adicionales y, al mismo tiempo, identificar
oportunidades de racionalización, incluso mediante una mejor focalización
de los beneficios sociales y una reforma integral de la función pública.
Fortalecimiento adicional del sistema financiero
El sector financiero sigue siendo resiliente.
Las amplias políticas de respaldo financiero durante la pandemia sirvieron
para mantener el flujo de crédito, en tanto que la constitución voluntaria
de provisiones por parte de los bancos y los programas focalizados de
seguimiento han reducido el aumento de los préstamos en mora. Aunque
permanece por debajo de los niveles previos a la pandemia, la rentabilidad
de los bancos ha aumentado, lo cual ha contribuido a que las instituciones
financieras —en particular las más pequeñas— cumplan con los requisitos de
constitución de provisiones. Las pruebas de estrés indican que el sistema
financiero en general es resiliente incluso en un escenario sumamente
adverso. La normalización de las medidas prudenciales se ha puesto en
marcha sin ningún impacto significativo en el sistema financiero. Las
autoridades continúan avanzando en el fortalecimiento de la supervisión del
sector financiero. La adopción de otras medidas, como el refuerzo de la
protección jurídica del personal del órgano supervisor, requerirá forjar el
debido consenso político.
Una estrategia bien articulada para promover el crecimiento y la
resiliencia
Se debe reformular el programa de reformas estructurales para reducir
las secuelas más prolongadas de la pandemia.
La respuesta de las políticas macroeconómicas ha ayudado a mitigar el
impacto de la pandemia en la pobreza y la desigualdad.
La atención debe permanecer centrada en abordar las fragilidades que la
pandemia puso en evidencia. Las autoridades están abordando importantes
deficiencias en materia de salud, educación y protección social, pero se
necesitan otras medidas para aumentar la eficacia de los servicios públicos
e incrementar la transparencia. Una reforma integral de la función pública
es un aspecto esencial de los esfuerzos del Perú para mejorar la gestión de
gobierno, y la ley recientemente aprobada es un paso en la dirección
correcta, pero será crucial implementarlas de manera sostenida y firme. Esto deberá complementarse con otras iniciativas para reforzar la
ejecución de medidas anticorrupción y para incrementar la eficacia de las
instituciones que combaten la corrupción. Será esencial continuar mejorando
la capacidad de ejecución de la inversión pública a fin de reducir las
importantes brechas de infraestructura, incluidas las de infraestructura
digital. Al mismo tiempo, un entorno regulatorio estable y previsible es
necesario para apuntalar la confianza y permitir que prospere la inversión
privada.
Deben redoblarse los esfuerzos para incrementar la productividad,
reducir la informalidad y promover la inclusión social.
El alto grado de informalidad está asociado a una baja productividad y, en
general, a los altos costos del empleo formal (incluidas las regulaciones
laborales y empresariales rígidas), al acceso limitado a financiamiento y a
la escasa capacidad del gobierno para asegurar el cumplimiento de las
disposiciones. Las políticas deben centrarse en reducir las rigideces y los
elevados costos de cumplimiento, mejorar el clima empresarial, reforzar la
inclusión financiera y reducir las brechas de género. Para reducir los
riesgos de la pobreza en la vejez es urgente una reforma del régimen
provisional. Los retiros de los fondos privados de pensiones en 2020-21 han
puesto de manifiesto los problemas de escasa cobertura e idoneidad del
sistema de pensiones. Las alternativas de reforma probablemente requerirán
ampliar la base de aportes y elevar las tasas de contribución.
La misión desea agradecer a las autoridades peruanas por su cooperación y
por las provechosas conversaciones durante su visita virtual.
|
Perú: Indicadores económicos seleccionados
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Proyecciones
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2019
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2020
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2021
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2022
|
2023
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2024
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2025
|
|
Indicadores sociales
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|
Índice de pobreza (total) 1/
|
20,6
|
32,6
|
29,8
|
...
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...
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...
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...
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|
Tasa de desempleo (en porcentaje; promedio del período)
|
6,6
|
13,9
|
10,9
|
...
|
...
|
...
|
...
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|
(Variación porcentual anual; salvo indicación en contrario)
|
|
Producción y precios
|
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|
PIB real
|
2,2
|
-11,0
|
13,3
|
3,0
|
3,0
|
3,0
|
3,0
|
|
Brecha del producto (porcentaje del PIB potencial)
|
-1,6
|
-7,3
|
-0,4
|
-0,3
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
|
Precios al consumidor (fin del período)
|
1,9
|
2,0
|
6,4
|
3,0
|
2,3
|
2,0
|
2,0
|
|
Sector externo
|
|
|
|
|
|
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|
|
Exportaciones
|
-2,2
|
-10,6
|
47,1
|
10,7
|
3,0
|
3,1
|
3,4
|
|
Importaciones
|
-1,8
|
-15,6
|
39,3
|
11,2
|
4,8
|
5,0
|
5,2
|
|
Saldo en cuenta corriente externa (% del PIB)
|
-1,0
|
0,8
|
-2,8
|
-1,4
|
-1,4
|
-1,5
|
-1,5
|
|
Reserva brutas
|
|
|
|
|
|
|
|
|
En miles de millones de USD
|
68,4
|
74,9
|
78,5
|
78,4
|
78,3
|
77,5
|
76,5
|
|
Porcentaje de deuda externa a corto plazo 5/
|
428
|
487
|
586
|
563
|
540
|
555
|
491
|
|
Dinero y crédito 2/ 3/
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Dinero en sentido amplio
|
8,8
|
29,0
|
2,6
|
7,6
|
5,6
|
6,2
|
6,2
|
|
Crédito neto al sector privado
|
6,4
|
14,0
|
6,3
|
7,0
|
6,5
|
7,1
|
7,5
|
|
Sector público
|
|
(En porcentaje del PIB, salvo indicación en contrario)
|
|
Ingresos provenientes del sector público no financiero
|
24,8
|
22,0
|
25,6
|
24,1
|
24,1
|
24,2
|
24,2
|
|
Gasto primario del sector público no financiero
|
25,0
|
29,2
|
26,6
|
25,3
|
24,9
|
24,3
|
23,8
|
|
Saldo primario del sector público no financiero
|
-0,2
|
-7,3
|
-1,0
|
-1,2
|
-0,8
|
-0,1
|
0,4
|
|
Saldo global del sector público no financiero
|
-1,6
|
-8,9
|
-2,6
|
-2,7
|
-2,1
|
-1,5
|
-1,0
|
|
Deuda
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Deuda externa total 4/
|
34,7
|
43,3
|
46,1
|
44,5
|
42,0
|
39,9
|
37,7
|
|
Deuda bruta del sector público no financiero 5/
|
27,1
|
35,1
|
35,9
|
34,8
|
35,4
|
35,2
|
34,9
|
|
Externa
|
8,5
|
14,9
|
19,6
|
20,4
|
19,8
|
18,9
|
18,4
|
|
Interna
|
18,6
|
20,2
|
16,3
|
14,4
|
15,6
|
16,2
|
16,5
|
|
Ahorro e inversión
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Inversión interna bruta
|
21,0
|
19,3
|
21,3
|
25,0
|
24,8
|
24,8
|
24,7
|
|
Ahorro interno
|
20,0
|
20,0
|
18,6
|
23,6
|
23,5
|
23,3
|
23,2
|
|
Partidas informativas
|
|
|
|
|
|
|
|
|
PIB nominal (en miles de millones de S/.)
|
771
|
717
|
872
|
952
|
1.001
|
1.049
|
1.099
|
|
PIB per cápita (en dólares de EE.UU.):
|
6.963
|
6.127
|
6.643
|
6.888
|
7.116
|
7.323
|
7.569
|
|
|
|
Fuentes: Autoridades nacionales; Indicadores de desarrollo
humano PNUD; estimaciones y proyecciones del personal
técnico del FMI.
|
|
1/ Se define como porcentaje de los hogares con un gasto
total inferior al costo de la canasta básica de consumo.
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2/ Corresponde a instituciones de depósito.
|
|
3/ Los saldos de moneda extranjera se valoran a tipos de
cambio al cierre del período.
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4/ Incluye deuda en moneda local en poder de no residentes.
|
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5/ Incluye certificados de pago y deuda garantizada por el
gobierno.
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