Andorra La Vella:
Perspectivas económicas
La economía andorrana está recuperándose significativamente de la
profunda recesión causada por la pandemia.
En 2021 el PIB real creció en 8,9 por ciento gracias a un crecimiento
económico mayor al esperado en la segunda mitad del año a pesar de la
aparición de la variante Ómicron. Las condiciones del mercado laboral han
mejorado y Andorra mantiene una de las tasas de desempleo más bajas en
Europa. La inflación general se aceleró como resultado de los elevados
precios de la energía, aunque las presiones inflacionarias se han mantenido
por debajo de las de los países vecinos gracias a los contratos a largo
plazo con proveedores de energía extranjeros. Aunque el gobierno retiró
gradualmente las medidas de apoyo por la COVID, el conjunto de políticas
fiscal y monetaria continuó dando soporte durante el 2021.
Se espera que el ritmo de crecimiento económico siga firme en 2022 pero
predominan los riesgos tendentes a la baja.
Se prevé que la actividad económica recupere los niveles anteriores a la
crisis en la segunda mitad del año con una proyección de crecimiento del
4,5 por ciento en 2022. Existen riesgos considerables a las perspectivas
económicas relacionados con la repercusión económica en Europa de la guerra
en Ucrania y el aumento considerable de los precios de las materias primas,
la evolución de la pandemia, una más lenta recuperación en los países
vecinos y el endurecimiento de las condiciones financieras. A la vez, unas
cuentas fiscales sólidas, un amplio superávit de cuenta corriente, la
reciente acumulación de reservas internacionales, y un sistema bancario con
liquidez y bien capitalizado, ayudarán en este entorno de gran
incertidumbre. No obstante, la temporada turística perdida en el invierno
2020-21 y la fuerte contracción de la inversión durante la pandemia
causaron una pérdida de ingresos permanente estimada en aproximadamente un
3 por ciento del PIB. Se espera que el crecimiento del PIB real convergerá
hacia su potencial del 1,5 por ciento en el mediano plazo. Del mismo modo
que en los países vecinos, es probable que persista una inflación elevada
en 2022 y principios de 2023 a causa de los altos precios de la energía,
pero se anticipa que las presiones inflacionarias disminuirán a partir de
entonces.
Equilibrar la prudencia fiscal con un gasto que promueva el
crecimiento económico
A la luz de la fuerte recuperación económica, en 2021 se procedió a
retirar las medidas de apoyo y la prioridad ahora ha pasado a ser, con
acierto, la reconstrucción del espacio fiscal para otras políticas
públicas.
Las proyecciones presupuestarias para 2022 implican un déficit del 0,3
por ciento del
PIB. No obstante, si las condiciones empeoran, debería reimplantarse el
apoyo fiscal de forma flexible y oportuna a fin de ayudar a aquellos
sectores que más lo necesitan y prevenir pérdidas económicas duraderas.
Gracias a la disciplina fiscal y a una estrategia proactiva de gestión de
la deuda, se prevé que la tasa de endeudamiento disminuya rápidamente a
niveles pre-pandémicos después de 2022 y que en 2024 alcance la meta de la
regla fiscal del 40 por ciento del PIB. Sin embargo, es importante
balancear la rápida consolidación para cumplir las metas de la regla fiscal
con políticas fiscales que promuevan un mayor crecimiento económico. Existe
una amplia evidencia de la existencia de brechas de inversión en todos los
sectores, por lo que la capacidad fiscal disponible podría aprovecharse
para aumentar la inversión pública. Una estrategia de inversión bien
diseñada ayudaría a incrementar el crecimiento potencial y reducir los
desequilibrios externos, sin comprometer la prudencia del marco fiscal.
Reformar el sistema de pensiones es una prioridad clave para garantizar
su sostenibilidad y reducir futuras obligaciones para el sector
público.
Con una población cada vez más envejecida y un sistema de pensiones
caracterizado por porcentajes de cotización bajos, el sistema de seguridad
social andorrano acumulará déficits a partir de 2024 y agotará su fondo de
reserva en 2039. El Parlamento andorrano ha nombrado una comisión especial
para que elabore un plan de reforma del sistema de pensiones antes de
finales de 2022. Dada la magnitud de la reforma necesaria para garantizar
la sostenibilidad del sistema, es necesaria una intervención temprana que
considere todas las opciones disponibles (incluyendo aumentar la
cotización, las tasas de conversión y la edad de jubilación), velando por
la equidad social.
Las autoridades han actuado para incrementar las reservas
internacionales con carácter preventivo.
La asignación de derechos especiales de giro (DEG) del FMI en 2021
incrementó las reservas internacionales en 96 millones de euros, alcanzando
aproximadamente un 5 por ciento del PIB. Por otra parte, las autoridades
asignaron 100 millones de euros de la deuda emitida en 2021 (equivalente al
3,6 por ciento del PIB) a reservas internacionales.
Políticas financieras para garantizar la resiliencia
Las medidas recientes son una buena base sobre la que seguir
fortaleciendo el sector bancario ya que los bancos andorranos siguen
afrontando riesgos considerables a pesar de haber superado la pandemia
con balances sólidos.
Los bancos, con activos por valor del 600 por ciento del PIB y activos bajo
gestión fuera del balance de una gran magnitud, son de importancia
sistemática para la economía andorrana. Salieron de la crisis con una
posición sólida, bien capitalizados, con mucha liquidez y con una reducción
en la ratio de morosidad. Aún así, como en muchos otros países pequeños con
un sector bancario grande, los riesgos pueden ser considerables. El modelo
de banca privada y la estrategia de internacionalización han desembocado en
una ratio de eficiencia más elevada y en una dependencia excesiva de la
financiación exterior, especialmente de los depósitos de no residentes, que
pueden llegar a ser menos estables. Las grandes exposiciones y los
préstamos a partes vinculadas generan aún más riesgos. La Autoridad
Financiera Andorrana (AFA) adoptó medidas para incentivar a los bancos a
reducir su exposición a partes vinculadas a menos de un 15 por ciento del
capital. Además, transpuso en su marco legal la normativa de la UE que
limita las grandes exposiciones a menos de un 25 por ciento del capital de
la entidad bancaria. Asegurar el cumplimiento de esta normativa es esencial
para minimizar riesgos.
Un seguimiento constante y una supervisión más estricta son necesarios
para garantizar la continua resiliencia del sector bancario.
Dada la retirada de las medidas de apoyo por la COVID, es clave detectar
cualquier deterioro en la calidad de los activos con anticipación. También
es importante continuar fortaleciendo la supervisión de liquidez dado el
riesgo significativo que conlleva depender en exceso de los depósitos de
los no residentes. Fortalecer el papel supervisor de la AFA, dotándola de
mayor financiación y personal, ayudaría a avanzar en esta dirección.
Además, con la consolidación en curso del sistema bancario, la AFA debería
mantenerse alerta ante los efectos negativos derivados de una menor
competencia.
Reformas estructurales e inversión para impulsar el crecimiento a
mediano plazo
Incrementar el crecimiento potencial de Andorra exige un enfoque
holístico que priorice la diversificación de la economía, el fomento de
la inversión y el fortalecimiento del capital humano.
La economía afronta múltiples retos estructurales, particularmente la
difícil accesibilidad geográfica, la escasez de viviendas asequibles y un
mercado interno pequeño. La recesión provocada por la pandemia evidenció la
vulnerabilidad de la economía andorrana ante los shocks exógenos y la
elevada estacionalidad debido a la marcada dependencia de unos pocos
sectores económicos y de los países vecinos. Las pérdidas económicas
sufridas durante la pandemia son considerables. Las políticas necesarias
para diversificar la economía deberían abordarse con un enfoque holístico e
incrementar la inversión productiva. Reducir los trámites burocráticos y
las rigideces administrativas que dificultan la iniciativa privada,
favorecer el acceso a créditos y a fuentes alternativas de financiación, y
facilitar los requisitos de inmigración ayudarían a diversificar la
economía y a impulsar el crecimiento a mediano plazo. El programa de
digitalización en curso es un avance bienvenido en esta dirección. Diseñar
las medidas adecuadas para evitar las fricciones y los cuellos de botella,
sobre todo en el mercado de la vivienda, ayudará a atraer a trabajadores
altamente cualificados. Asimismo, medidas que mejoren la formación
favorecerán la acumulación de capital humano. Las negociaciones en curso
sobre un Acuerdo de Asociación con la UE tienen el potencial para
desbloquear beneficios considerables para la economía andorrana. Dichas
reformas facilitarán la inversión en sectores de alto valor añadido. La
vulnerabilidad de Andorra ante los fenómenos naturales requiere que se
continúe aumentando la resiliencia al cambio climático, a través de
acciones que hagan la movilidad y la energía más ecológicas y que reduzcan
la dependencia de la energía importada.
Mantener el impulso en la reforma de la gobernanza para fomentar la
confianza de los inversores
Fortalecer aún más la gobernanza económica es importante para asentar
la presencia de Andorra en los mercados financieros internacionales.
Desde que Andorra se incorporó al FMI en octubre de 2020, las autoridades
andorranas han hecho grandes avances, cerrando brechas estadísticas y
perfeccionando el marco de lucha contra el blanqueo de capitales y la
financiación del terrorismo mediante un seguimiento mejorado y más regular
de los flujos transfronterizos. Los avances significativos que se han
logrado hasta ahora deberían continuar. Los esfuerzos por mejorar la
calidad y la cobertura de los datos estadísticos y por conseguir que el
marco de anticorrupción en Andorra se equipare a los estándares
internacionales deberían persistir. Esto implica ratificar la Convención de
las Naciones Unidas contra la Corrupción, trazar una estrategia
anticorrupción, avanzar en la reforma del marco de contratación pública y
publicar información sobre el beneficiario efectivo. Andorra debe continuar
sus esfuerzos para cerrar las brechas estadísticas, adoptando el Sistema
General de Divulgación de Datos Reforzado (e-GDDS), mejorando la
información de la Balanza de Pagos recientemente creada, y avanzando en la
producción de datos estadísticos de la economía real y de los sectores
financiero y externo que son necesarios para una supervisión eficaz de la
economía.
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La misión agradece a las autoridades y a todas nuestras contrapartes
por un diálogo constructivo sobre políticas públicas, por entablar una
colaboración productiva y transparente, y por su hospitalidad durante
la primera visita oficial del FMI a Andorra.