Washington, DC
:
El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó la
Consulta del Artículo IV
[1]
con Chile.
Luego de una notable recuperación tras la pandemia de COVID-19, la economía
chilena está experimentando una necesaria transición hacia un crecimiento
sostenible en medio de una coyuntura externa complicada. La actividad
económica está moderándose con rapidez, mientras que la inflación parece
haber tocado un máximo en agosto. El déficit en cuenta corriente sigue
siendo elevado, al tiempo que los términos de intercambio desfavorables han
contrarrestado el ajuste de la demanda interna que está en curso.
La implementación de políticas sigue siendo muy sólida, enfocada en
corregir los desequilibrios macroeconómicos que se acumularon durante la
pandemia, protegiendo a los más vulnerables e impulsando reformas
estructurales. La respuesta del Banco Central de Chile en materia de
política monetaria ha sido contundente y en concordancia con el esquema de
metas de inflación. Se proyecta que la situación de las finanzas públicas
sea mucho más sólida que lo indicado por la meta fijada en el plan fiscal a
mediano plazo de las autoridades, mientras que el presupuesto de 2023
contempla mayor gasto social e inversión pública dentro de una trayectoria
sostenible de mediano plazo.
Se prevé que el crecimiento interanual del PIB continúe ralentizándose en
el último trimestre de 2022 y que se recupere en el último trimestre de
2023. Dada la contracción monetaria y la brecha del producto negativa, se
proyecta que la inflación converja hacia la meta a finales de 2024. Se
prevé que el déficit en cuenta corriente retorne gradualmente al promedio
histórico de aproximadamente 3 por ciento del PIB, gracias al adecuado plan
estructural de consolidación fiscal de las autoridades y el tipo de cambio
flexible.
Los riesgos a la baja persisten, pero la resiliencia de Chile está
apuntalada por fundamentos económicos y políticas sumamente sólidos. En el
frente externo, los riesgos se derivan de una posible desaceleración
mundial repentina, condiciones financieras marcadamente más restrictivas,
choques a los precios de las materias primas, o una intensificación de las
repercusiones de la guerra de Rusia en Ucrania. Los riesgos internos
obedecen sobre todo a la posibilidad de que la alta inflación persista por
más tiempo de lo previsto, al malestar social por los altos precios de los
alimentos y la energía, o la demora en la atención de las demandas
sociales. El proceso de reforma constitucional continuará, pero la
incertidumbre acerca de los posibles resultados ha disminuido. El bajo
nivel de deuda pública, una posición externa sostenible y las políticas y
marcos institucionales sumamente sólidos continúan apuntalando la
resiliencia de Chile y la capacidad del país para responder ante choques.
La Línea de Crédito Flexible (LCF) de dos años, aprobada en agosto, aporta
reservas externas adicionales de carácter precautorio y un seguro
importante frente a escenarios de riesgos extremos.
Evaluación del Directorio Ejecutivo
[2]
En términos generales, los directores ejecutivos estuvieron de acuerdo con
la evaluación del personal técnico. Elogiaron las políticas sumamente
sólidas de las autoridades, enfocadas en corregir los desequilibrios
macroeconómicos que se acumularon durante la pandemia, protegiendo a los
más vulnerables e impulsando reformas. Los directores subrayaron que, si
bien los riesgos permanecen elevados, el bajo nivel de deuda pública, una
posición externa sostenible apoyada por la LCF precautoria y las políticas
y marcos institucionales sumamente sólidos continúan apuntalando la
resiliencia de Chile. Reconocieron que, luego de una notable recuperación
tras la pandemia de COVID-19, la economía chilena está experimentando una
necesaria transición hacia un crecimiento sostenible en medio de una
coyuntura externa complicada.
Los directores elogiaron la sólida posición fiscal en 2022, que superó las
expectativas. Señalaron que el enfoque del presupuesto de 2023 en mayor
gasto social e inversión pública es adecuado en el contexto de una brecha
del producto negativa. Los directores comentaron que las reformas al gasto
deben estar supeditadas a la evolución de los ingresos a fin de preservar
la sostenibilidad fiscal. En ese sentido, alentaron a las autoridades a
ahorrar todo ingreso superior al previsto y a esperar para desembolsar los
fondos no asignados para facilitar la desinflación y la convergencia del
desbalance externo. Hicieron hincapié además en que el compromiso de lograr
una posición fiscal estructural balanceada en los próximos cinco años y de
mantener la deuda pública por debajo de un techo prudencial de 45 por
ciento del PIB es esencial para preservar la sostenibilidad fiscal. También
aplaudieron las mejoras que se están introduciendo al marco fiscal de
Chile, que ya es sumamente sólido.
Los directores elogiaron el decisivo endurecimiento de la política
monetaria por parte del banco central, coherente con el esquema de metas de
inflación que goza de suma credibilidad. Aplaudieron el compromiso de
mantener una orientación restrictiva hasta que las presiones de precios y
las expectativas inflacionarias se encuentren en una firme trayectoria
descendente. Los directores señalaron que el tipo de cambio debe seguir
desempeñando su función de amortiguador, y que es conveniente implementar
un sustancial programa de acumulación de reservas cuando las condiciones lo
permitan. Los directores señalaron asimismo que el sector financiero se
mantiene resiliente, y elogiaron los esfuerzos para vigilar con atención
los focos de vulnerabilidad, regular las actividades tecnofinancieras y
abordar las recomendaciones del Programa de Evaluación del Sector
Financiero (PESF). También es importante seguir reforzando el marco de la
lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo
(ALD/LFT).
Los directores apoyaron los planes para llevar a cabo reformas de gran
alcance dentro de un marco macroeconómico sostenible. Hicieron hincapié en
que se deben evitar nuevos retiros de las pensiones, y en que se deben
formular y gestionar detenidamente las reformas con las que se busca
mejorar la suficiencia de las pensiones, el grado de formalización del
mercado de trabajo y el ahorro. Asimismo, alentaron a las autoridades a
calibrar la reforma de pensiones a fin de fomentar la profundización del
mercado de capitales.
Los directores además elogiaron el liderazgo de Chile en la región en
cuanto a iniciativas sobre el cambio climático. Coincidieron en que un
aumento gradual del precio del carbono, calibrado en concordancia con el
uso de otras herramientas de mitigación, contribuiría al logro de las metas
climáticas del país.
[1]
Conforme al Artículo IV de su Convenio Constitutivo, el FMI
mantiene conversaciones bilaterales con sus países miembros,
habitualmente todos los años. Un equipo de funcionarios del FMI
visita el país, recaba información económica y financiera, y
analiza con las autoridades la evolución del país y sus políticas
en materia económica. Tras regresar a la sede del FMI los
funcionarios elaboran un informe que sirve de base para el análisis
del Directorio Ejecutivo.
[2]
Al concluir las deliberaciones, la Directora Gerente, como
Presidenta del Directorio, resume las opiniones de los Directores
Ejecutivos, y el resumen se comunica a las autoridades del país. En
el siguiente enlace consta una explicación de las expresiones
utilizadas en las exposiciones sumarias:
https://www.imf.org/external/spanish/np/sec/misc/qualifierss.htm
.